VIERNES VITALES 71: NUNCA DEJES DE HACERTE PREGUNTAS

Ya lo dijo Albert Einstein: Lo importante es no dejar de hacerse preguntas. No puedo estar más de acuerdo. Algunos dichos del refranero popular, como aquel de "La curiosidad mató al gato" ,creo que están muy equivocados. Todas las personas tenemos nuestra inteligencia pero haciéndonos preguntas a nosotros mismos y a los demás, buscando y encontrando soluciones, conseguimos que nuestro nivel de conocimiento crezca, pero además iremos creciendo como personas a lo largo de nuestra vida. 

Los niños, como aún no saben de normas sociales, preguntan sin más. Su curiosidad infinita les hace crecer y crecer constantemente, porque lo que hay ahí fuera es un universo por descubrir. Y esa aventura para descubrirlo es fascinante, ellos no piensan dejar pasar esa oportunidad única y ese gran viaje que es la vida. 

Sin embargo, parece que la sociedad nos corta las alas a la hora de hacer preguntas. No sé cuándo exactamente empezamos a ser conscientes de determinadas normas sociales, de que ciertas cosas no se deben preguntar, que mejor quedarse callado. Quien pregunta abiertamente parece demostrar su ignorancia y a menudo recibe la mofa de los demás. Esos demás que probablemente tampoco saben la respuesta a lo que están preguntando, pero que prefieren callarse y no saber, reírse del que pregunta, que es más fácil. Por eso, en un momento determinado de nuestra vida dejamos de preguntar, de hacerlo abiertamente, hacerlo a terceros. Los convencionalismos sociales nos pesan mucho más que la propia vida y todo el universo por descubrir


Esta semana he ido a ver una película al cine, a ver si me animo la próxima semana y os escribo un post sobre ella. La película se titula La reina Victoria y Abdul, quizá hayáis oído hablar de ella. No pasará a los anales como una película imprescindible, pero a mí me gustó. En ella, se narran los últimos años de la anciana Reina Victoria de Inglaterra, una mujer de marcado carácter y personalidad que, ya anciana, vivía presa del boato y el convencionalismo de todos los que la rodeaban. Sin embargo, un buen día, conoció a Abdul, un indio de clase baja que se convirtió primero en su lacayo y poco después en su maestro. Se hicieron muy amigos (según cuenta la película, basada en hechos reales -aunque probablemente exagerados), pero sobre todo, lo que queda de manifiesto en la película es la curiosidad de la reina. A pesar de su avanzada edad, la reina Victoria seguía haciéndose preguntas y de la mano de Abdul, con más de ochenta años, aprendió su idioma y un montón de cosas de La India, totalmente desconocidas para ella. 

Pues bien, no debemos olvidar nunca la plasticidad de nuestro cerebro, que siempre, absolutamente siempre, podemos seguir aprendiendo, seguir creciendo, seguir haciéndonos preguntas. 

Últimamente, estoy leyendo mucho sobre psicología y neuroplasticidad. De hecho, me acabo de embarcar en una nueva aventura al respecto, ya os lo contaré más adelante. Pero, resumiéndolo mucho: nuestro cerebro es una auténtica obra de arte. Hasta hace unos 15 años, la ciencia creía que el número de neuronas y conexiones de nuestro cerebro era fijo en edad adulta. Sin embargo, hoy la ciencia sabe que el cerebro es altamente maleable . ¿Eso qué significa? Que podemos cambiarlo, podemos generar nuevas conexiones, nuevas neuronas, desarrollar determinadas partes de nuestro cerebro. El crecimiento de neuronas, la neurogénesis, existe. 

Pensamiento, emoción y acción son detonantes de actividad neuronal, reorganizan el cerebro y esculpen las denominada experiencia psicosocial futura. No somos fruto de nuestra genética, sino también de nuestro comportamiento en el medio social, construimos nuestra propia neurobiología. Y todo esto deriva en que necesitamos seguir haciéndonos pregunta, necesitamos tener curiosidad, es bueno para nosotros mismos

Me resulta difícil hablar de todo esto sin utilizar terminología que quizá no se entienda bien. Pero vamos, la conclusión a la que quiero llegar es que podemos hacer crecer nuestro cerebro o determinadas partes cerebrales, podemos cambiar para ser mejores. Para ello, nuestra curiosidad y seguir haciéndonos preguntas y haciéndolas a otros es fundamental. 

Nunca pierdas tu curiosidad, nunca dejes de hacerte preguntas. 

EL RETO DEL DISFRAZ DE HALLOWEEN 2017

Se acerca Halloween, sí esa fecha en la que las madres hiperventilamos en búsqueda de un disfraz para nuestros retoños con el que salir del paso como sea. Pero, ay amigo, que estos retoños crecen y ya van teniendo su propia personalidad y sus propios gustos. Reconozco que cuando mi hija (de 5 años) me dijo que no quería ir de bruja la entendí perfectamente. No porque ir de bruja esté mal, sino porque la pobre ha ido de bruja los dos últimos años y el año anterior incluso fue de brujaraña (sí, existe, podéis verlo aquí). En conclusión, que a pesar de los diversos posts que yo he escrito en este blog sobre posibles disfraces de Halloween, al final llegaba la fecha (situada por cierto en medio de la nada) y terminaba tirando del recurso disfraz de bruja porque era lo más sencillo

Reconozco que lo pensé y mi idea inicial fue disfrazarla de vampiro. Vi cosas muy chulas por Internet (el Pinterest que todo lo sabe sobre todo) y que eran sencillas y resultonas. Básicamente consistía en tunear una camiseta o chaqueta con alas de murciélago, maquillar un poco añadiendo colmillos extra y andando. 

Sin embargo, se cruzó en mi camino un vestido de HM muy rebajadito y que me iba a sacar del apuro. Aprovecho este momento para compartir con vosotr@s que en H&M hay cosas muy chulas para Halloween que te permiten salir del paso. No tengo ningún tipo de acuerdo ni promoción con esta marca, pero la verdad es que tienen cosas chulas y a buen precio y puede ser un buen recurso para quitarnos el tema disfraz de Halloween pronto sin sufrir pesadillas. Yo aquí lo dejo, por si a alguien le sirve. En mi caso el vestido probablemente fuese de Halloween (o no, quién sabe), pero yo me lo encontré por casualidad en las rebajas de verano: un vestido negro con una cara de gata en lentejuelas sobre el pecho. Se me encendió la bombilla y vi que con unos accesorios extra, iba a ser una equipamiento fantástico para la fiesta del día más terrorífico del año. Sí, mi hija llevaría un disfraz de gato de niña en Halloween. Ella tan contenta, que este año no va de bruja, y yo también, porque me he quitado otro desvelo tonto de la lista. 

Más o menos, la idea viene siendo la de esta foto, aunque en este caso las imágenes son de Internet y el vestido es de C&A, pero he visto que vestidos gatunos hay varios en diversas tiendas. Cualquiera mono y que no se vaya de precio creo que estaría bien. Personalmente, tengo mis dudas de que se lo vuelva a poner porque un vestido negro y con el corte que tiene el que yo le compré en HM no sé si se presta a otras ocasiones que no sea una fiesta de disfraces. 



En cuanto a los accesorios, en este caso sí me lo voy a currar un poquito. Tampoco mucho, pero sí lo suficiente como para hacer unas orejas de gato do it yourself y un rabo de gatita. Creo que terminaré escribiendo un post con el disfraz en sí una vez que se lo ponga en la fiesta de Halloween, pero no quería dejar pasar la oportunidad de compartir la idea, por si a alguien le puede servir de inspiración. 

Para las orejas de gato he tirado de una manualidad facililta e ideal para hacer con niños. Simplemente con una diadema de color negro, la customizamos con unas orejas hechas de goma Eva. Hay más opciones, también las puedes hacer con otros materiales como el fieltro (aunque en ese caso hay que coser, creo que lo de cortar y pegar es más fácil), papel o lo que se os ocurra. No tiene mucha ciencia. En nuestro caso las orejas por fuera son de color negro y el color de dentro es rosa. Simplemente hay que cortar un cuadrado un poco más pequeño del color interior y pegarlo en la parte delantera. Vamos, que con un ratito con cola, tijeras y un poco de creatividad y paciencia, tenemos unas orejas estupendas. Teniendo en cuenta que la gatita que tiene el vestido de Henar es gris plata con lentejuelas, pensé en poner la parte de las orejas de color gris, pero al final me decanté por el rosa, ya que ése era el color de las orejas por dentro de esa gata. Disquisiciones aparte, que hacer una diadema de orejas de gato es muy fácil y además un plan con niños estupendo. 

En cuanto a la cola de gato, ¿qué tal reciclar unos viejos leotardos? También serviría perfectamente un calcetín de adulto largo. Como además de manualidades se trataba también de reciclar, cogí unos viejos leotardos de Henar de color negro con estrellitas en plata. Ya no los iba a usar porque le quedan pequeños y no están en buen estado como para que alguien los aproveche. Sin embargo, para hacer de cola de gato están genial. Simplemente hay que rellenarlos con un alambre para darle forma y dentro del leotardo puedes meter algodón, relleno de cojín, papel higiénico enrollado... lo que se te ocurra. 

Mi hija está contenta yendo de gatita y yo también, sobre todo porque he salido del paso y ¡¡¡¡el reto del disfraz de Halloween 2017 está conseguido!!!!! 

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El reto del disfraz de Halloween 2015

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MIS TRUCOS DE AHORRO 8: LA ROPA DE LOS PEQUES

Sí, hago esfuerzos por hacer un consumo responsable, no comprar de más, no acumular más de los que necesito, ahorrar... Y sin embargo, en el tema de la ropa para mi hija he de reconocer que se me va la mano. Compro de más, más cosas de las necesarias, algunas se usan un par de veces o incluso alguna vez se han quedado con la etiqueta puesta y todo. ¿Y por qué lo hago? Pues no os creáis, que es una reflexión en toda regla que he tenido que hacerme a mí misma e interiorizarlo.

Mis razones, a grosso modo, son las siguientes:


1. Quiero que mi hija vaya mona

Hasta aquí es normal, casi todas las madres queremos que nuestros hijos vayan bien vestidos, se sientan bien con lo que lleven, vayan cómodos, tengan ropa para cada ocasión... Y en el caso de tener una niña la oferta se multiplica. Creo que las niñas tienen, de media, más ropa que los niños.


2. La oferta de ropa de niña en el mercado es mayor 

Compramos más ropa de niña porque es súper sencillo. La oferta en el mercado es mayor, ya que las madres de niñas solemos comprar más cosas para ellas y encontramos una oferta amplia en el mercado a la hora de elegir los modelos de nuestras hijas. Nos gustan tantas cosas y hay tanta variedad que al final pecamos más de la cuenta.



3. Las niñas (como mujeres en potencia que son) desarrollan antes sus propios gustos 

También estoy convencida de este punto. Mi hija tiene 5 años y cada vez tiene más claro qué tipo de ropa quiere y qué le gusta. En el caso de los niños, hay un poco de todo, pero normalmente al niño, de media, le suele dar igual qué le pongas. Las niñas muy pronto empiezan a elegir sus colores favoritos, sus prendas favoritas, sus iconos preferidos... Si ya como madre compras de más, ellas ayudan a que sigas comprando o aumentes las compras


4. Comprar en rebajas te hace ahorrar dinero pero muchas veces compras más de lo que necesitas

Yo soy de las típicas madres que aprovechamos ofertas, compramos con antelación, aprovechamos las rebajas para pertrecharnos de ropa para el año siguiente... Todo eso está genial porque te ahorras un buen dinero (os lo aseguro), pero también tiene el riesgo de que no aciertes del todo con el volumen de ropa que necesitas. A veces, te faltan ciertas cosas que terminas comprando en temporada, pero en realidad cuando sacas toda la ropa te das cuenta de que tienes demasiadas camisetas o pantalones de una determinada talla. Al final, has comprado de más. 


5. La ropa de niños pequeños ocupa poco espacio

Dicho así, parecerá una tontería o una verdad de perogrullo, pero es una verdad absoluta diría yo. Una verdad que además hace que compres mucho, porque como ocupa poco espacio, en realidad no te parece que estés comprando tanto. Cuando los niños van creciendo, su ropa comienza a ocupar más espacio y te vas dando cuenta de ello, porque donde antes cabían cinco prendas, ahora caben la mitad o menos. Pero cuando son pequeños, compras y acumulas casi sin medida. 


Una vez que ya sabes cuál es tu realidad y por qué estás comprando de más, pongamos en práctica algunos trucos o consejos para comprar lo que de verdad necesitas, hacer un consumo mucho más responsable y ahorrar





Aquí van mis 10 trucos de ahorro con la ropa de los niños: 


1. Haz una lista de necesidades reales 

Éste debe de ser sin duda el primer paso y el primero que yo muchas veces incumplo. No te dejes llevar por estímulos externos y haz una lista real de cuánta ropa necesita de verdad tu hijo o tu hija. Hazte preguntas como ¿lleva uniforme en el cole?, ¿cuántos pantalones, jerseys, camisetas necesita de verdad?; En cuanto a la ropa de fin de semana, exactamente igual, ¿cuántos vestidos o abrigos va a ponerse de verdad?, ¿es posible que tenga diez modelos diferentes y que algunos de ellos se pongan un par de veces o se queden sin estrenar? Si haces una lista ajustada a la realidad, estarás comprando lo que realmente necesitas, haciendo un consumo responsable y además ahorrando. Lo demás es engañarse a uno mismo e incumplir todos estos propósitos. No pasa nada si luego necesitas algo que no hayas tenido en cuenta en la lista porque se te haya olvidado, se haya roto, lo necesite o simplemente te haga ilusión a ti comprarlo o a él o a ella tenerlo y ponérselo. Eso lo podrás comprar más adelante, regalárselo como algo especial o aprovechar incluso un regalo que quieran hacerle los abuelos o que le traigan los Reyes. Todo eso también es ahorro.

En este apartado, he decir que en mis necesidades reales, más allá del minimalismo existe un concepto clave: comodidad. Además, para mí, la comodidad ha de entenderse en un doble sentido: cómodo para ti y cómodo para ellos (cómodo para mí y cómodo para mi hija). ¿Qué significa eso? Pues que los niños deben ir cómodos y contentos con la ropa que llevan, pero tú debes de estar cómoda también: verlos bien, tener ropa suficiente para no entrar en el caos etc. Mi hija probablemente tenga más camisetas de las que necesita, pero eso a mí me hace posible poner la lavadora cuando se llena y no tener que andar limpiando la ropa a toda prisa porque se ha quedado sin camisetas. Aquí, cada uno pone en práctica sus propios trucos.


2. Practicidad al poder 

Decía antes que los niños deben ir cómodos pero nosotros debemos de ser prácticos. Para ello, comprar ropa ponible es fundamental. Lo de ponible es un término que utilizaba mi madre, cosas que de verdad se vayan a poner y les vayan a sacar partido. Para ello, puedes echar mano de trucos de toda la vida como comprar básicos, prendas que combinen entre sí, cosas que sepas que realmente les van a dar uso y por supuesto que sean prácticos y cómodos para ellos. En este punto, si quieres que se pongan algo y que les saques mucho partido, además de sentirse cómodos, seguro que si les gusta querrán ponérselo más veces, así que ser un poco flexibles y comprarles cosas que ellos quieran (con princesas, superhéroes o lo que quiera cada niño), permite acertar y sacarles rentabilidad.


3. No te dejes llevar por las ofertas 

Entono el mea culpa, hasta este año yo me dejaba llevar por las ofertas. Compraba muchas veces online en últimas rebajas y lo iba amontonando en un cajón. Cuando al año siguiente sacaba la ropa siempre tenía camisetas o pantalones de más y a veces incluso de tallas que se habían quedado pequeñas. Tener clara tu lista siempre está bien. Puedes comprar cosas extra o darte caprichos, pero al menos debes ser consciente de ello, no encontrarte con que has comprado de más por ahorrar dinero.

A este respecto, más allá del ¿de verdad lo necesita?, que está claro que es fundamental, también debemos enjuiciar la propia oferta. Puede ser que esté tirado de precio pero que no te guste del todo, que a tu hijo no le vaya a gustar, que probablemente se lo pongas dos veces o que sea de mala calidad. No todas las ofertas merecen de verdad la pena, piénsalo antes de comprar, y especialmente en el caso digital, que lo de darle a un botón es demasiado fácil y nos hace comprar por impulso.



4. Ojo con las tallas, no compres para dentro de demasiado tiempo 

Esto es otra de las cosas en las que yo picaba. De pronto encontraba algo en rebajas que me gustaba mucho y lo compraba, pero como no tenían la talla que utilizaba mi hija en ese momento o que iba a utilizar a la temporada siguiente, pues compraba algo mucho más grande, porque ya le llegaría la hora. Pues bien, craso error. Cuando llegaba la temporada, te olvidabas de que tenías en el armario aquella prenda y cuando te acordabas era demasiado tarde y le quedaba pequeña. O si te acordabas cuando le valía, tenía demasiada ropa y esa prenda estaba de más. Con los zapatos aún es peor, porque de repente les crece el pie dos números en un año y al siguiente uno solo, o al revés. Las posibilidades de que cuando quieras ir a ponérselos no le valgan se multiplican.



5. Haz un mix entre calidad y ropa de tralla 

Está muy bien tener ropa de calidad, pero en el caso de los niños muchas veces necesitas mucha ropa de tralla que te saque del apuro, especialmente si van al cole vestidos de calle, es decir, no llevan uniforme. Necesitarás muchos leggins, camisetas, pantalones de deporte etc. Cosas que muchas veces no llegan a quedarles pequeños, sino que se rompen antes. Y sí, no hay ropa, por mucha calidad que tenga, capaz de aguantar meses de parque, de tirarse por el suelo, de rebozarse en todo... Hay manchas que no salen, roturas que no tienen solución... Para eso, la ropa de tralla es lo mejor. Prendas baratas, monas y que según se vayan destrozando, las vamos cambiando por otras. C'est la vie, y en el caso de los niños mucho más.

Pero es cierto que hay ciertas prendas en las que merece la pena invertir en calidad. Para mí, el calzado es fundamental. Merece la pena que los niños utilicen buenos zapatos (cómodos y de calidad), tanto para el día a día como para los días especiales. También merece la pena invertir en buena ropa de abrigo, teniendo además un abrigo para el día a día y otro para los fines de semana y ocasiones más especiales. Y como mamá de niña que soy, me gusta que mi hija lleve cosas monas, vestidos chulos y algunas prendas especiales más allá de la ropa de tralla de los días normales.



6. Compra de un año para otro 

Comprar de un año para otro te permite ahorrar muchísimo dinero y además tener un porcentaje de error pequeño. Ya sabes que tu hija necesitará un nuevo abrigo el próximo año, mejor comprárselo ahora y ahorrarte un porcentaje del precio, o aprovechar para comprarle algo mejor ya que está rebajado. Cuando éramos pequeños, nuestras madres llevaban lo de la compra anticipada al extremo, porque al final terminábamos utilizando la ropa tres años: el primer año te quedaba enorme, el segundo te quedaba bien y el tercero pequeña. No me gusta exagerar, me gusta que mi hija lleve ropa adecuada a su talla y hacerlo con mayor antelación de un año vista es complicado.



7. Revisa tu armario y da segundas oportunidades

Muchas veces compramos por comprar y no le sacamos todo el partido que podríamos a lo que tenemos en el armario. En el caso de los niños más aún, ya que muchas prendas se les quedan pequeñas cuando están prácticamente nuevas. Sin embargo, hay segundas oportunidades que podemos darles; por ejemplo: un vestido corto, sirve perfectamente de camiseta al año siguiente con unos leggins debajo; los pantalones pirata son cada vez más una tendencia al alza, o podemos convertir unos pantalones largos en cortos con poco trabajo y un poquito de imaginación; las camisetas ya un poco más viejas sirven perfectamente como parte de arriba de pijama y así con un montón de cosas más. La verdad es que si buscas en Internet ves un montón de opciones para sacarle mayor provecho a la ropa y darle una segunda oportunidad para que les valga algunos meses más o una temporada entera más. Es importante dar una vuelta profunda a los armarios y cajones y rescatar ropa que a priori habíamos olvidado o desechado sin más.


8. Recicla y customiza 

Va un poco en la línea de lo anterior, hay veces que reciclando o costumizando puedes darle una segunda vida a o una prenda. Os conté en este post la pasada primavera cómo customicé unos pantalones para salvarlos y que pudieran durar un poquito más, ya que estaban perfectos pero tenían agujeros en las rodillas. Otra vez Internet será sin duda tu mejor aliado, porque hay mil ideas para customizar, reciclar y darle una nueva vida a tus prendas. Ahora, cada vez que voy a tirar una prenda ya inservible que no está en buen estado, veo qué puedo sacar de ella. Me quedo con todo lo reutilizable: cremalleras, botones, adornos... y el resto lo meto en una bolsa y lo llevo a reciclar al H&M. En el caso de los niños muchos de esos adornos que tiramos con las prendas sin más, nos permiten customizar y hacer cosas chulas.




9. Prendas que sirven para varias estaciones 

Esto es fundamental y muchas veces ni lo pensamos. Hay prendas a las que podemos sacar mucho más partido porque se pueden usar prácticamente en cualquier época del año. De hecho, es bueno tenerlo en cuenta en la planificación cuando compramos ropa de una determinada temporada. Por ejemplo, hay chaquetas que sirven para entretiempo, para el verano en el norte y para llevar en invierno encima de una camiseta y debajo de un abrigo. Busquemos ropa transversal, como yo la llamo; los niños crecen deprisa y cuantas más oportunidades tengamos de ponerles algo mucho mejor, porque estaremos sacándole partido a la prenda y además ahorrando al no comprar otras prendas más.



10. La segunda mano: compra, vende, intercambia 

Soy muy fan de la segunda mano y me alegra ver que poco a poco va calando en este país y ya no se la repudia como hace pocos años. En nuestra época era algo habitual heredar de familiares y amigos pero luego en este país creímos que nos habíamos hecho ricos y empezó a ser mal visto. Yo utilizo la segunda mano, compro y vendo muchas cosas a través de plataformas de internet, eso sí, compro y vendo cosas en buen estado. A mi hija Henar le he comprado dos o tres abrigos maravillosos, un vestido fantástico para ir a una boda, o zapatos nuevos que se habían quedado pequeños. Y lo mismo digo, he vendido de todo, ropa que casi no se ha puesto, con etiquetas, disfraces... Si además tienes amigas o conocidas que tienen niños, ¿por qué no intercambiar o donar cosas? Es bueno para todos.


Si lo pienso, al fin y al cabo se trata de aplicar la lógica y los principios de la Pirámide de Consumo Responsable. Os hablé de ella hace tiempo, la tenéis linkada aquí. Se trata de unos principios totalmente lógicos: pensar antes de comprar. Y para ello, plantearse los siguientes pasos: utiliza lo que tienes, toma prestado, intercambia, vende a través de segunda mano, hazlo tú mismo y si ninguna de las anteriores funciona: compra. 


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