EL DIARIO NO HABLABA DE MI (NI DE TI)

Hay una canción de Sabina que habla de las cosas que nunca salen en el periódico, de las vidas que nunca quedarán reflejadas entre sus páginas... Leyendo un post sobre recuerdos asociados a la música (gracias por la idea cris), no sé cómo me vino a la memoria los acordes de esa canción, una de tantas de las de Sabina que de un modo u otro marcaron y siguen marcando mi vida.


Ayer por la tarde fui a ver a mi amigo Pepe, que cantaba en la Saña Gayarre en el Palacio Real. Después del concierto, tomando un vino enfrente del teatro, en el Alabardero, Pepe me presentó a una amiga suya, y le dijo refiriéndose a mí : "ésta es Eva, una amiga de toda la vida.." Y tanto, hace doce años que le conocí, doce años de amistad, un tiempo que probablemente para algunos sea corto, pero que a mis veintiocho abriles matarile, es casi media vida (al menos para mí). Allá por aquella época yo era muy distinta a lo que soy ahora en algunas cosas, sigo siendo la misma en otras. Y también por aquel tiempo más o menos, escuchaba Mentiras pidosas de Sabina y esa canción: "Pero nada decía el programa de hoy de este eclipse de mar,de este salto mortal, de tu voz tiritando en la cinta del contestador,de la manchas que deja el olvido a través del colchón..."

En todos estos años creo que mi vida nunca ha salido en un periódico, ni la mía ni la de las miles de personas anónimas que me cruzo cada día en este Madrid también anónimo y que he adoptado como mi verdadero hogar. Escuchando a Sabina y viendo películas de Almodóvar, creo que imaginaba mi vida de una manera un poco diferente a lo que es hoy (a dios gracias), pero en el fondo de ella alguna vez he tenido alguna noche sabiniana y algún episodio almodovariano. Pero en el resto, aún no he tenido que salir en la página de sucesos de ningún periódico, y por ello el diario seguirá sin hablar de mí.

Hoy amor, como siempreel diario no hablaba de ti, ni de mí.Hoy amor, igual que ayer, como siempre el diario no hablaba de ti, ni de mí.

VESTÍAS DE AZUL

Muchas veces en la vida las cosas dependen en gran medida del color que tengan, o del color con el que las quieras ver. Hay colores que se quedan grabados en nuestras retinas en un recuerdo imborrable, simplemente basta con cerrar los ojos para volver a verlos.


Esta tarde he acabado de leer "La flor de mi secreto". Sí, no es un error tipográfico, lo he acabado de leer, porque aunque casi todos conoceréis la película de Almodóvar, lo que he estado leyendo estos últimos días fue el guión en que se basó. Escrita y remodelada por nuestro querido Pedro, quizá esta película es la que más me gusta de toda su filmografía. Casualmente, hace años que no la veo. Recuerdo que le tenía en Oviedo, cuando vaya en navidad tengo que recordar buscarla y tráermela a Madrid, me apetece volver a verla. Este guión recoge el texto de la película en sí, y al final del libro un Epílogo que contiene las reflexiones del autor. No sé si debe a que Almodóvar es libra como yo, o a que la fascinación que siempre he sentido por sus películas hace que me sienta aún más identificada con él y su forma de sentir, pero es que sus reflexiones podrían ser mías.


Almodóvar dice algo así como que las películas no son lo que son sino los recuerdos que has guardado de ellas. Yo tengo muchos recuerdos de La Flor de mi Secreto después de tantos años, retazos de aquí y allá que probablemente no existan en la cinta original sino en mi cabeza. Pero hay un recuerdo intenso, el momento en que Echanove y Marisa Paredes se cruzan en medio de una manifestación, ella está huyendo de sí misma, él buscando ni sabe qué. Mucho tiempo después él le dirá "De azul vestías tú el día que huyendo de tu vida, te chocaste con la mía". Me ha alegrado ver que esta frase era una de las que Almodóvar quería resaltar de toda la película, esa escena del encuentro en medio de la huída, ya que mis recuerdos selectivos otra vez han sido almodovarianos. Porque Almodóvar nos dice en el epílogo del libro que es cuestión de colores.


Curiosamente esta escena se basa en una escena de la inolvidable Casablanca. Cuando Bogart vuelve a ver a Bergman ella le pregunta si recuerda el día que los alemanes ocuparon París, el último día que se vieron. Él le constesta: "Los alemanes vestían de gris y tú de azul

BÚSCATE A TI MISMO Y BUSCA LA FELICIDAD



Vuelvo de nuevo a la carga, con una sensación de hoy es domingo, pero en realidad es lunes. Resulta que estoy haciendo un curso requeteinteresantísimo sobre Inteligencia Emocional, curso que por cierto me está encantando. Pero ay, es los viernes de 4 a 9 de la tarde y los sábados de 9.30 a 14.30 horas, por lo que el fin de semana es visto y no visto, y por eso ayer estaba cabreada porque pensaba que era sábado (o tenía esa sensación) y en realidad era domingo. La parte positiva es que si hoy ha sido lunes, mañana, cuando crea que es lunes, en realidad será martes, y eso que le he sacado ya a la semana. Para que alguien se atreva a decir que no le estoy cogiendo el tranquillo al curso, que precisamente consiste en sacar el punto positivo de las cosas. Sí, ya sé que la inteligencia emocional es mucho más que eso, pero como aquí hablamos como de andar por casa (que para es es mi diario virtual), pues las entradas, también son así, en zapatillas. Quizá cuando termine el curso me dedique a escribir una entrada como dios manda sobre la inteligencia emocional, pero de momento, simplemente divago sobre ella.

El caso es que ya aprovecho para deciros que la Comunidad de Madrid tiene unos cursos maravillosos para trabajadores y además son gratuitos. Os dejo el link para que les echéis un vistazo, porque creo que merecen realmente la pena. http://www.ceim.es/formacion/

Y concretamente, los de técnicas y habilidades personales, que ahora están tan de moda, merecen especialmente la atención. Así que yo que soy un culo inquieto y que además me nacen intereses sobre las cosas más raras de este mundo, me he visto metida de lleno en el maravilloso mundo de la inteligencia emocional.

Recapitulemos... muchas veces estamos hartos de nuestras vidas, de esta rutina en esencia que llena nuestras horas, del trabajo que soportamos como podemos, de la familia, de las obligaciones, de la hipoteca o de la suegra (en esta lista podéis añadir lo que vosotros queráis). Entre ese panorama que tenemos a nuestro alrededor y nuestro propio cerebro, ya tenemos el lío armado. Sí señores, porque nosotros, somos nuestro principal enemigo, eso es lo primero que tenemos que aprender. Os sorprenderá saber que nuestro cerebro emite miles de mensaje subliminales cada día y que alededor del 80% de ellos son negativos, por lo que hay que poner mucho de nuestra parte para buscar la felicidad y aplicar las técnicas de inteligencia emocional. Igualmente, si somos negativos, las células de nuestro cerebro se cargarán de negatividad y cada vez resultará más difícil salir de ella. Sé que a muchos os parecerá una tontería lo que estoy diciendo, pero es totalmente real y está demostrado empíricamente, aunque los científicos que han hecho todas estas estadísticas, seguramente lo enunciarían de una manera mucho más técnica que la mía. Pero no debemos olvidar que esto es un blog de andar por casa, no pretende ser nada más.

¿Sabéis por ejemplo que también estadísticamente está demostrado que la cantidad de veces que la humanidad intenta algo es de 0,8? Sí, ni siquiera nos mojamos e intentamos las cosas una vez, sino que como presuponemos que no lo vamos a conseguir, no le damos ni una sola oportunidad.

Pues bien, esto de la Inteligencia Emocional ya sabía yo que me iba a encantar, ahora creo que me engancharé a todo lo que tiene que ver con ella. Es una realidad que si luchamos contra la negatividad siendo optimistas y positivos, veremos que nuestra vida mejora, aunque sea en pequeñas parcelas. Hay que saber buscar la parte positiva de todas las cosas, que seguro que está ahí, aunque haya que escarbar un poquito. Y si uno quiere algo, tiene que intentarlo, tiene que poner todo de su parte. Os dejo también el link de la web del profesor que me está dando este curso que me está viniendo tan bien: http://www.davidcru.com/, cuya página seguro que os gustará mucho y será capaz de pensar que otro mundo es posible, y que hacerlo posible o al menos hacerlo un poco mejor, depende en gran manera de nosotros.

Una última curiosidad, ¿habéis oído hablar del hombre más feliz del mundo?. Es un monje budista, que vive sin ninguna posesión terrenal y que empíricamente tiene dentro de su cerebro los mayores porcentajes de optimismo que se han podido descrubir en un ser humano. Sin embargo, decir que un monje budista es el hombre más feliz del mundo, ni siquiera nos llama la atención, ya sabemos que los orientales en eso de la búsqueda de la felicidad están mucho más desarrollados que nosotros. Pero es que lo que verdaderamente llama la atención es que se trata de un occidental, Matthieu Ricard, que de hecho vivió en París hasta que tenía unos treinta años. Hijo de un filósofo, desrrollaba una importante carrera científica dedicada a la investigación, con una vida occidental de primer nivel, hasta que un día se dio cuenta de que no era felix, y se fue al fin del mundo es busca de esa felicidad y la encontró.

Por eso, amigos míos, tenemos que buscar la felicidad, pero dentro de nosotros mismos, poner toda nuestra fuerza en que la balanza se incline hacia lo posotivo, para mejorar nuestras propias vidas y conocernos mejor a nosotros mismos y así poder vivir más felices con nosotros y con todo lo que nos rodea, relativizar las cosas, intentar comprender, buscar la parte positiva de las cosas...

Un empuje positivo siempre hace las cosas un poco más fáciles.

LA ZAPATILLA QUE SE ESFUMÓ

Una de mis zapatillas se ha suicidado, se ha volatilizado, aunque yo sospecho que ha caído libremente desde un decimotercer piso, envuelta en una de las alfombras. Me baso es que ya otras cosas han caído por la ventana en semejantes circunstancias, menos mal que caen a un parquecito del edificio, no a la calle directamente. En esta ocasión ya echaba de menos la zapatilla derecha desde hace unos días, pero hoy me he vuelto loca buscándola y no está en ningún sitio, por lo que lo único que se me ocurre es que días atrás se haya suicidado en un vuelo sin paracaídas hacia el jardín, y después de la lluvia y este horrible tiempo que tenemos, no quiero ni saber qué ha sido de ella.

Así que mi otra zapatilla se ha quedado sola en el mundo. ¿Y para qué sirve una zapatilla si no tienes la otra para formar un par y ni siquiera tienes un perro que se la coma o que juegue con ella? Buscaré por internet, igual existe algún depósito especial de reciclaje de zapatillas, o se la pueda hacer un regalo anónimo a algún perro necesitado, ¿quién sabe?. Pero ahora estamos nosotras dos solas, la zapatilla izquierda y yo, mirándonas una a la otra sin saber qué decirnos.



Es estupendo esto de tener un blog, un diario virtual en el que escribir lo que quieres, y lo que no quieres no. Quizá sea absurdo hablar de una zapatilla que se ha suicidado o se ha largado a recorrer mundo, como los enanitos del padre de Amelie. Pero pensándolo bien, nuestra vida es un poco absurda, y a veces o lo único que nos pasa es que se nos suicida una zapatilla, o aunque nos ocurran otras cosas, la verdad es que no nos apetece hablar de ello. Por cierto, eso me recuerda a que el otro día mi jefe me preguntó que si hablaba de él en mi blog. Aunque con este comentario le estoy aludiendo, aunque sea de pasada, lógicamente le dije tajantemente que no. La vida de una persona tiene que ser muy reducida para tener que hablar de su jefe en su blog personal, yo prefiero hablar de mi zapatilla desaparecida, que quizá esté corriendo peligros y aventuras allende los mares, bienaventurada ella que puede...

Como es invierno, no tengo vacaciones ni tampoco un duro, y además hace frío, no viajo, pero eso sí, sentada en mi sofá leo y sueño con viajes lejanos. Ahora estoy con "Todo bajo el cielo", de la Asensi, que me lleva teniendo enganchada desde las últimas veintisiete o veintiocho horas... Un libro interesantísimo, de los que enganchan, encima habla de un lugar tan lejano como China, lo justo para que yo eche mi imaginación a volar. Y allí estaba yo, enganchada al libro, volví de casa de mi abuela de pasar el fin de semana, llegué a mi casa, abrí de nuevo el libro pensando en qué le seguiría sucediendo a Elvira y sus compañeros... Todo iba bien, hasta que fui a sentarme en el sofá, busqué mi zapatilla y vi que se había perdido por el mundo, quizá a estas alturas esté en China, lugar que tiene muchas papeletas de ser su lugar natal. Una cosa llevó a la otra, y hasta aquí llegamos, hasta una entrada absurda de este blog que es una mezcla de retazos de esta vida mía a veces tan insípida y otras tan extraña...

Buenas bloggeras noches...