LA ZAPATILLA QUE SE ESFUMÓ

Una de mis zapatillas se ha suicidado, se ha volatilizado, aunque yo sospecho que ha caído libremente desde un decimotercer piso, envuelta en una de las alfombras. Me baso es que ya otras cosas han caído por la ventana en semejantes circunstancias, menos mal que caen a un parquecito del edificio, no a la calle directamente. En esta ocasión ya echaba de menos la zapatilla derecha desde hace unos días, pero hoy me he vuelto loca buscándola y no está en ningún sitio, por lo que lo único que se me ocurre es que días atrás se haya suicidado en un vuelo sin paracaídas hacia el jardín, y después de la lluvia y este horrible tiempo que tenemos, no quiero ni saber qué ha sido de ella.

Así que mi otra zapatilla se ha quedado sola en el mundo. ¿Y para qué sirve una zapatilla si no tienes la otra para formar un par y ni siquiera tienes un perro que se la coma o que juegue con ella? Buscaré por internet, igual existe algún depósito especial de reciclaje de zapatillas, o se la pueda hacer un regalo anónimo a algún perro necesitado, ¿quién sabe?. Pero ahora estamos nosotras dos solas, la zapatilla izquierda y yo, mirándonas una a la otra sin saber qué decirnos.



Es estupendo esto de tener un blog, un diario virtual en el que escribir lo que quieres, y lo que no quieres no. Quizá sea absurdo hablar de una zapatilla que se ha suicidado o se ha largado a recorrer mundo, como los enanitos del padre de Amelie. Pero pensándolo bien, nuestra vida es un poco absurda, y a veces o lo único que nos pasa es que se nos suicida una zapatilla, o aunque nos ocurran otras cosas, la verdad es que no nos apetece hablar de ello. Por cierto, eso me recuerda a que el otro día mi jefe me preguntó que si hablaba de él en mi blog. Aunque con este comentario le estoy aludiendo, aunque sea de pasada, lógicamente le dije tajantemente que no. La vida de una persona tiene que ser muy reducida para tener que hablar de su jefe en su blog personal, yo prefiero hablar de mi zapatilla desaparecida, que quizá esté corriendo peligros y aventuras allende los mares, bienaventurada ella que puede...

Como es invierno, no tengo vacaciones ni tampoco un duro, y además hace frío, no viajo, pero eso sí, sentada en mi sofá leo y sueño con viajes lejanos. Ahora estoy con "Todo bajo el cielo", de la Asensi, que me lleva teniendo enganchada desde las últimas veintisiete o veintiocho horas... Un libro interesantísimo, de los que enganchan, encima habla de un lugar tan lejano como China, lo justo para que yo eche mi imaginación a volar. Y allí estaba yo, enganchada al libro, volví de casa de mi abuela de pasar el fin de semana, llegué a mi casa, abrí de nuevo el libro pensando en qué le seguiría sucediendo a Elvira y sus compañeros... Todo iba bien, hasta que fui a sentarme en el sofá, busqué mi zapatilla y vi que se había perdido por el mundo, quizá a estas alturas esté en China, lugar que tiene muchas papeletas de ser su lugar natal. Una cosa llevó a la otra, y hasta aquí llegamos, hasta una entrada absurda de este blog que es una mezcla de retazos de esta vida mía a veces tan insípida y otras tan extraña...

Buenas bloggeras noches...

5 comentarios:

  1. jeje me encanta esta entrada.. yo también pienso que la zapatilla está en china, echaría de menos su gente.. a mí nunca se me pierde nada, siempre me caen cosas, a ver si me cae tu zapatilla un día :)

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  2. Como mi amigo Oscar desea colgar un poema con referencia a la zapatilla perdida pero no quiere registrarse, lo cuelgo por él:


    Erase una zapatilla
    desde el 13 espanzurrada
    sobre el jadín machacada,
    y por el perro del vecino
    mas comida y babeada.
    ¡Oh inoportuno perro!
    donde me escondistes
    la derecha zapatilla.

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  3. Pobrecilla... con el frío que hace y sin el calor zapatil de su compañera... esperamos que algún perro la adopte y no se sienta sola :P

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  4. http://ociosincrisis.blogspot.com/2008/11/un-regalito-amoroso.html

    ese es un link donde tienes un regalito virtual ^_^

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  5. Iba a decirte que si tuvieras perro seguro que el culpable tenía pelo y encima habría escondido su botín. Yo a veces tengo que ir a coger el teléfono con una zapatilla de un modelo y otra de otro diferente, y otras me encuentro a los juguetes de mi perrín todos tapados en mi cama en plan "okupa" ja ja ja. Un saludín :)

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