CERRANDO EL 2010 BLOGGERO

Se cierra el 2010 y se abre el 2011.

Época ésta de hacer el balance del año que se va y preparar los propósitos del año que entra. Debería hacerlo, pero para no variar, estos últimos días del año me he cogido un catarrazo de espanto, que me ha dejado hecha unos zorros, y lo que menos me apetece ahora mismo es ponerme a hacer balances y previsiones, ufffffff..... He publicado ya en internet un Balance Viajero y otro Balance Literario, de dos de mis grandes pasiones, y el Balance Vital, con vuestro permiso, prefiero dejármelo para mí misma.

No ha sido malo el 2010, o al menos en mi caso no ha sido tan malo como lo pintaban. Digamos que seguimos tan perdidos como siempre pero mantenemos nuestra ilusión de buscar nuevos caminos, y eso nos reconforta y nos hace seguir adelante.

Y una de las cosas de las que me siento más orgullosa es de haber podido recuperar mi actividad bloggera. Soy consciente de que en los últimos meses he publicado unos posts que han convertido este blog en un auténtico cajón de sastre inclasificable, pero no me importa. Si tu vida es caótica, tus sentimientos aún lo serán más y un blog debe reflejarlos. Espero mantener esta actividad en mayor o menor medida en el año 2011 y ya de pedir, que el 2011 sea un poquito mejor que el 2010 (y si no, como dice el dicho, Virgencita, que me quede como estoy).

Así las cosas, sólo me queda desearos una buena entrada de año 2011 y un abrazo muy fuerte a todos aquellos que en alguna ocasión han pasado por este blog.


Itaca

AL MAL TIEMPO, BUENA CARA

No puedo con los taxistas de Madrid, no es ningún prejuicio establecido, pero es que estoy harta de que la gran mayoría de ellos te reciban con malas caras, te quieran timar dándote mil vueltas, siempre estén de mal humor y te perdonen la vida por llevarte a donde quieras (eso cuando lo hacen, que hay veces que si la distancia es corta, directamente se niegan). Creo que mantener una actitud positiva es crucial en la vida, y mucho más aún en momentos difíciles, como los que estamos atravesando con la crisis, y lo que nos queda. Además, yo no puedo permitirme poner mala cara en mi trabajo e ir perdonándole la vida a mis clientes, porque probablemente me echarían y con razón. Por ello, no puedo entender que algunos, como por ejemplo "algunos" taxistas de Madrid se lo puedan permitir.

Precisamente por esa razón no suelo coger taxis, no me gusta pagar por un servicio que me parece tremendamente caro (una carrera en Madrid difícilmente baja de los 10€, y por ese importe yo he llegado a coger un vuelo) y encima que me perdonen la vida y tenga que dar las gracias por pagar por algo que resulta incómodo y que te hace pasar un mal rato.

Por eso, cuando el lunes pasado cogí un taxi y me encontré un taxista encantador, tenía la sensación de que aquél había sido mi día de suerte. Pero no sólo eso, sino que a lo largo de todo el trayecto (que fue bastante largo) estuvimos hablando de los beneficios de la actitud positiva ante la vida. Estaba de acuerdo con que muchos taxistas están permanentemente amargados, y me dijo que él siempre afrontaba la vida con optimismo, y que con ello, las cosas buenas eran mejores y las malas, no se notaban tanto.

Hablamos de la tal comentada crisis, y me dijo que, por supuesto, hay gente sin trabajo a la que le van fatal las cosas y tienen razones de peso para quejarse. Pero que todos aquellos que conservan su trabajo y que siguen ganando más o menos lo que ganaban hace un par de años, no tienen derecho a quejarse, porque muchas cosas son más baratas hoy que hace dos años. Ya sé que los negativos se quejarán de que ha subido la gasolina, la luz, el pan... pero si lo pensamos bien, no tenemos derecho a quejarnos, sobre todo viendo cómo está la situación actual y cómo se encuentran algunos que sí tienen razones de verdad para quejarse.

Creo que debemos salir a la calle con la mejor sonrisa que tengamos, ver la parte positiva de las cosas (que siempre la hay) y minimizar el impacto de la negativa. Ser felices con lo que tenemos, valorar todos los buenos momentos que nos da la vida, por insignificantes que sean, y aprender de los malos para superarnos a nosotros mismos y crecer personalmente.

Una sonrisa siempre hace más fáciles las cosas. Y aunque el mal tiempo nos aceche, nuestra mejor cara podrá con él.

PROYECTO 333

Creo que aún no lo he comentado por estos lares, pero últimamente estoy intentando volverme un poquito minimalista. Es difícil, diría más, en mi caso imposible, pero si podemos volvernos un poquito menos consumista, cuidar un poco más el mundo en el que vivimos, reciclar y vivir con menos cosas, pues la verdad es que se está mucho mejor.

Y como leo varios blogs de esta temática, hace poco me llegó la noticia del Proyecto 333. La idea es simple, un poco complicada inicialmente de llevar a cabo, pero creo que factible. Se trata de ser feliz con lo que tenemos y más aún, de ser feliz con menos. Para ello, deberás escoger 33 prendas incluyendo ropa, joyas, accesorios, chaquetas, calzado etc. No está incluido en esas 33 prendas ni el pijama, ni la alianza ni la ropa del gimnasio. Yo me voy a tomar mi propia licencia (a riesgo de no cumplir lo que indica el proyecto) y no incluir tampoco en el listado la ropa interior.


¿Qué tenemos que hacer?

Escoger 33 prendas de todas las anteriores, que serán las únicas prendas que nos pondremos desde enero hasta marzo. 3 meses más 33 prendas igual al Proyecto 333.


¿Hasta cuándo tengo de plazo para hacer mi lista?

Hasta la primera semana de enero. Seamos buenos y dejemos incluir los posibles regalos de Reyes al respecto si los hay (otra licencia personal que me tomo).


Puedes escoger tres comodines.

No nos engañemos, que con comodines se juega mejor. Puedes poner tres artículos más de reserva, que podrás cambiar por alguno de los integrantes de la lista si donas una de las prendas iniciales del proyecto.


Puedes intercambiar ropa con otras personas que participan en el proyecto.

Os dejo el link del grupo de facebook como enlace a este post.


Algunas recomendaciones...

Escoge colores que combinen bien entre sí, pero sobre todo ¡disfrútalo! y date cuenta de que es posible vivir y ser feliz con mucho menos de lo que tenemos.


Ahí va mi lista:

Tres pantalones (3)
Dos faldas (2)
Dos vestidos (2)
Unos zapatos (1)
Unas botas (1)
Dos abrigos: uno de lana y otro para agua (2)
Un chaquetón (1)
Cuatro rebecas o chaquetas (4)
Un bolso (1)
Una bufanda (1)
Unos guantes (1)
Un foulard (1)
Unos leotardos (1)... Ya veremos si en marzo si aprieta el calor los cambiamos por unas medias.
Tres jerséis (3)
Cuatro camisetas (4)
Unos pendientes (1)
Un collar (1)
Un broche (1)
Unas zapatillas de deporte (1)
Unas zapatillas para andar por casa (1)

He conseguido reunir mis 33, la verdad es que como no soy mucho de ropa, no me ha resultado tan difícil, aunque quizá haya tomado más licencias de las que te permite el Proyecto.

Ya os diré qué tal...


A ver si os animáis y me dejáis comentarios sobre vuestra experiencia 333.

JUGUEMOS AL CLUEDO

Tres ratones ciegos, mira cómo corren...

El viernes fuimos por fin a aver La Ratonera, en el Teatro Victoria, en el mismísimo corazón de Madrid. Esta obra de teatro lleva representándose desde principios del 2010 en este mismo emplazamiento, y aunque inicialmente he leído que no tenían previsto estar tanto tiempo, está siendo tan exitosa que han decidido prorrogarla (y bien que han hecho). No en vano, en Londres, esta obra de la inigualable Agatha Christie lleva representándose ininterrumpidamente durante 58 años, que ahí es nada.

Merece la pena ir a ver esta adaptación teatral. En primer lugar, está muy lograda estéticamente, y te traslada sin dudarlo a la Inglaterra de mediados del siglo XX. Pero es que además, el elenco de actores lo hacen francamente bien, y te da la sensación de estar jugando al Cluedo para descubrir quién es el asesino, al más puro estilo Agatha Christie. Como siempre, habrá que agudizar bien el oído y la intuición, porque el asesino puede ser quien menos te lo esperes, y cualquiera puede ser el próximo asesinado.... (música de intriga se oye en la lontananza.....).

Nosotros fuimos a precio de saldo, ya que encontramos unas entradas a través de atrápalo rebajadas al 50% para la sesión del viernes tarde, por lo que a pesar del frío reinante en Madrid, nos cogimos nuestros abrigos y nuestras ganas de disfrutar del mejor teatro y nos adentramos en los universos de la Ratonera, bajo la nieve que inunda la obra.

La historia es sencilla. Una pareja de recién casados deciden convertir un viejo caserón familiar en un hotel, y en medio de la tormenta de nieve reciben la visita de cinco huéspedes. Mientras, por la radio anuncian un asesinato que tiene mucho que ver con algunos de los huéspedes de esa mansión. Menos mal que aparecerá un policía dispuesto a intentar que no haya más crímenes e identificar al culpable, mientras la intriga, el suspense y el miedo se adueñan de todos los allí presentes.


Una obra deliciosa, que te hará pasar una tarde estupenda y disfrutar de una gran adaptación de una de las mejores obras de Agatha Christie. Francamente recomendable.




MI BOOKCROSSING PARTICULAR

Seguro que conoceréis el movimiento de liberación de libros denominado bookcrossing. De hecho, hace menos de un mes (el 14 de noviembre, para ser más exactos) hicieron una liberación masiva de libros por las calles de Madrid. Desgraciadamente, ese finde estaba fuera de Madrid, y como ya os comenté en un post anterior, me lo perdí :(

Sin embargo, he estado pensando en esos libros que llevo acarreando de provincia a provincia (en ocasiones algunos de ellos han vivido en diversos países y todo), en perfecto estado y totalmente olvidados durante años en estanterías cogiendo polvo. Es curioso, hace años estaba mucho más apegada a las cosas materiales, pero ahora la gran mayoría de ellas me da absolutamente igual. Y en el caso de los libros, procuro dejarlos, intercambiarlos a través de bookmooch, y por qué no, liberarlos para que otros puedan disfrutar de ellos.

Por ello, he decidido empezar a liberar alguno que otro libro por las calles de Madrid. En concreto, el primero va a ser "La ignorancia", de Milan Kundera. Este libro lleva la friolera de ocho añitos en mis manos, lo leí al poco de comprarlo (es una edición del Círculo de Lectores en perfecto estado) y desde entonces, que yo sepa, nadie ha vuelto a leer mi ejemplar. Asi que ya va siendo hora de liberarlo y de que alguien pueda disfrutar de él. Como podréis ver en las fotos, me he permitido escribir un texto en su primera página e invitar a aquél que lo encuentre a que se pase por este blog y me deje un mensaje o me envie un email. Me haría ilusión si lo hace, pero si no, con que disfrute de él y luego lo libere para que otros puedan disfrutarlo, me doy por satisfecha.

Espero liberar muchos más a lo largo del 2011 (uno de mis propósitos para el nuevo año) y que otros puedan disfrutar de la lectura de mis libros olvidados, hastiados de polvo y años.

LA HISTORIA DEL ESCUDO DE MADRID

El escudo más antiguo que se conserva en Madrid y representa a la osa (no al oso como comúnmente se cree) apoyada sobre una madroñera (que es el árbol, no el madroño como se cree, que es el fruto) se encuentra en la Casa del Pastor, bajo el viaducto de la calle Segovia. Sin embargo, hasta llegar a ese escudo (muy parecido al que hoy representa la ciudad de Madrid), hubo una profunda evolución en el escudo de la ciudad.

El escudo inicial estaba representado por una piedra y tenía un lema: “Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son”. Es una frase que puede explicar el asentamiento de la ciudad, ya que el lugar donde se erige el primigenio Madrid (las murallas del Madrid medieval se levantaban muy cerca del Viaducto, al lado de la actual Catedral de la Almudena, donde aún se conserva una parte de la inicial muralla medieval) era un lugar con abundante agua. En cuanto a la referencia a que los muros son de fuego, se trata del tipo de piedra con que fue edificada la muralla medieval: el pedernal, piedra que cuando es golpeada, produce chispas.

La inclusión de la actual osa (que forma parte del actual escudo de la ciudad) y las siete estrellas (incluidas en el actual escudo de la ciudad de Madrid y también en la bandera actual de la Comunidad de Madrid) fue posterior. 

Las siete estrellas se refieren a la constelación de la Osa Mayor. Con referencia a ello los historiadores no se ponen de acuerdo. Algunos aluden que tanto la actual osa como las estrellas se refieren a la constelación de la Osa Mayor y que la estrella que representaba la Estrella Polar es la situada junto al rabo de la osa en uno de los escudos. Otra de las relaciones es que la constelación de la Osa Mayor es la que tiene forma de carro, perteneciendo Madrid a la antigua Carpetum romana, la Carpetania que significa ni más ni menos que carro. Por eso, en uno de los siguientes escudos, Madrid ya incluyó una osa con siete estrellas en su lomo.


Pero aquella osa iba andando sobre un prado y su actual posición, de pie y apoyada sobre un árbol, la madroñera, es del siglo XIII. A principios de dicho siglo, hubo un pleito entre la Iglesia y el concejo de Madrid referente al disfrute de ciertos montes y pastos de los alrededores de la ciudad. La solución final fue que los árboles con sus frutos y los animales pasarían a ser propiedad del concejo y la Iglesia se quedaría con los pastos. De ahí, que la tradicional osa que andaba y pacía sobre el prado se irguiese sobre la madroñera, demostrando así el reparto que se había llevado a cabo. Se desconoce por qué se utilizó precisamente la madroñera, ya que no era uno de los árboles más comunes en la zona.
Después vendrían otros cambios en el escudo, pero ya menores. El gran Emperador Carlos V (Carlos I de España y V de Alemania) otorgó a Madrid los títulos de coronada e imperial, incluyéndose por tanto la corona como elemento del escudo. Primero se situó esa corona sobre el árbol y posteriormente sobre el blasón del escudo. Las estrellas también vieron modificado su lugar de posición. Pero a grandes rasgos, y con permiso de algunas variaciones posteriores, desde hace más de cuarenta años el escudo de la ciudad contiene esos elementos y es el símbolo de Madrid (y si no, que se lo digan a la estatua del Oso  y el Madroño, recién recolocada en la Puerta del Sol y con la que la mayoría de los turistas se sacan fotos, además de ser uno de los puntos de encuentro de los madrileños).

LA CANCIÓN MÁS MALDITA DE SERRAT

Esta vez tengo que agradecerle a mi buen amigo Juan Carlos, el Carpetano, el haberme descubierto esta hermosa canción, "Edurne". Joan Manuel Serrat la escribió hace muchos años, más de 35, y ha habido muchos cambios históricos por todos conocidos. Cambios que la han convertido en una canción maldita que Serrat nunca canta. Pero es bella y desconocida, merece ser escuchada.

ERES LA NOCHE, ESPOSA

Mi amigo Pedro, mi inseparable compañero de baile (en ocasiones con dos pies izquierdos), aunque no lo diga, aún no me debe de perdonar del todo que el último disco de Serrat, "Hijo de la luz y de la sombra" no haya sido capaz de enamorarme. No se mete conmigo porque sabe lo que es haberme llevado esa pequeña frustración con uno de mis grandes (una es sabiniana y serratiana, es lo que tiene).

Pero en este disco hay una joya de poema que se reluce aún más bajo la voz de terciopelo ajado del gran Joan Manuel. Sirva este post para que Pedro me perdone un poquito y siga bailando conmigo, compartiendo la mejor canción de este disco, realmente una joya serratiana:

Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.

Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.

Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodia.

La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.

Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.

Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodia.

Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.
Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.

Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodia.

Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodia.

Y ESTA NAVIDAD... A PATINAR SOBRE HIELO

Ya llegó el frío, ya las luces navideñas (aunque este años recortadas por la crisis) y los escaparates de las tiendas nos anuncian a gritos que las Navidades ya están aquí. Y además, el tiempo acompaña en el anuncio, porque últimamente hace un frío que pela. Pero que haga frío a veces también tiene sus ventajas. Por ejemplo...

¿Qué mejor época que ésta para patinar sobre nieve? Pues sí, creo que es un plan de lo más apetecible, así que mayores y pequeños están llamados a la cita en pleno centro de Madrid. De hecho, desde la semana pasada se han abierto dos pistas de hielo para patinar, y podremos disfrutar de ellas hasta el próximo enero. Para quien esté interesado, sólo tiene que seguir leyendo este post:

1) A los niños de 4 a 12 años los esperan en la Pista de Hielo de la Plaza de Callao, para que puedan patinar y divertirse bajo el precioso árbol de Navidad situado en la misma plaza. Estará abierta hasta el 6 de enero. Además, la entrada es totalmente gratuita, eso sí, ya sabemos cómo se pone el centro en estas fechas, y con actividades gratuitas ya ni hablamos...

2) A los adultos y también a los niños también se les espera en la Pista de Patinaje de la Plaza de Luna, aunque en este caso la entrada cuesta 5€ de lunes a viernes y 7,5€ sábados, domingos, festivos, y los días de Nochebuena y Nochevieja. Esta pista permanecerá abierta hasta el 15 de enero.

Uy, con lo que me gusta a mi patinar... ya era ahora de que tanto frío nos trajese diversión incorporada. Yujuuuuuuuuuu!!!!!!

CHOPIN-ISSIMO: CONCIERTOS GRATIS EN TEATROS DEL CANAL

Acabo de enterarme de otro plan fantástico y además gratuito para el puente, o más concretamente paa el día 8 de diciembre, por lo que si no tienes puente pero sí el día festivo, quizá te interese disfrutar de esta propuesta de Teatros el Canal.

CHOPIN-ISSIMO.... Un auténtico maratón musical, 12 horas ininterrumpidas con música del compositor polaco Frederic Chopin con motivo del bicentenario de su nacimiento. En esas 12 horas, podremos disfrutar de la siguiente programación:

- Pequeños recitales en los rincones de los vestíbulos de los Teatros del Canal.
- La ORCAM con el pianista Nikolai Luganski.
- Una obra teatral a cargo de la compañía Réplika Teatro.
- La soprano María Espada.
- Proyecciones de películas.
- Un espectáculo de danza de Interferencia y Tamashi Danza.
- Un recital de piano de Krzysztof Jablonski.
- Canciones de Chopin, por Iwona Sobotka.
- Andrzej Jagodzinski Trío.
- Un espectáculo de piano de Waldemar Malicki, con narración y toques de humor.
- Alumnos de la Escuela Superior de Música Reina Sofía.
- Alumnos y profesores del RCSMM.

La información la he sacado de la web oficial Teatros del Canal, pero para no variar, está incompleta. La entrada es totalmente gratuita para todas la actividades excepto para el concierto de las 20 horas (quien esté interesado puede sacar localidades a través de entradas.com). El horario: de 11 a 23 horas, el día 8 de diciembre.

Aún así, creo que es una buena oportunidad para los melómanos y además gratis.

COMO IR GRATIS A LOS MUSEOS DE MADRID

Ya sabéis que he decidido tomarme en serio las actualizaciones de mi blog, y en concreto querría orientarlo hacia experiencias, ofertas, planes… cualquier cosa que pueda resultar interesante. Y en ésas estaba yo pensando en acercarme a algún museo de la Capi este fin de semana, cuando se me ocurrió la idea de escribir un post con los horarios en que los museos madrileños permiten el acceso gratuito. Así que aquí estoy, manos a la obra, con los diferentes horarios de los diversos museos y los truquitos para ir gratis.

Museo del Prado. De martes a sábado de 18 a 20 horas y los domingos de 17 a 20 horas. Entrada libre durante todo el día en las siguientes fechas: 2 de mayo, 18 de mayo, 12 de octubre, 19 de noviembre, 6 de diciembre.

Museo Reina Sofía. Lunes, miércoles, jueves y viernes desde las 19 horas hasta el cierre del museo; sábados de 14.30 horas al cierre y domingos de 10 a 14.30 horas. Además, en las siguientes fechas la entrada es totalmente libre: 18 de abril, 18 de mayo, 12 de octubre y 6 de diciembre.

Museo Thyssen-Bornemisza. Solamente es gratuito el día de los Museos.

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Los miércoles es gratis para todo el público, los mayores de 65 años pueden entrar gratis cualquier día de apertura.

Museo Arqueológico Nacional. La entrada es totalmente gratuita.

Museo Lázaro Galdiano. Los domingos es gratis para los ciudadanos de la U.E., los niños menores de 12 años acompañados por un adulto entran gratis.

Palacio Real. Los miércoles tiene entrada gratuita para los ciudadanos, residente o con permiso de trabajo dentro de la Unión Europea. También es gratuita la entrada para profesores, familias numerosas, grupos escolares y menores de 5 años.

CaixaForum. Es gratis todos los días, no tenemos excusas para no ir.

Museo Sorolla. Los domingos la entrada es totalmente gratuita, así como en las siguientes fechas: 18 de abril, 18 de mayo, 12 de octubre y 6 de diciembre. Para menores de 18 y mayores de 65 es gratuita cualquier día de apertura.

Museo Romántico. Los sábados a partir de las 14 horas. Además todo el día durante las siguientes fechas: 18 de abril, 18 de mayo, 12 de octubre y 6 de diciembre. Menores de 18, mayores de 65, estudiantes, pensionistas, profesores, familias numerosas etc. pueden acceder gratuitamente en cualquier momento.

Museo del Ferrocarril. Para el público en general sólo es gratuito el 18 de mayo, día de los museos. Es gratis para los niños menores de 4 años y desempleados, y existe una tarifa reducida de 1€ los sábados.

Museo Ciencias Naturales. Entrada gratuita sólo para mayores de 65 años y menores de 3 años.
Biblioteca Nacional-Antiguo Museo del Libro. Entrada totalmente gratuita durante su apertura.

Y aún quedan muchos más (quizá algún día me anime a hacer una ampliación de este post).

Me pregunto… ¿y aún hay quien no conoce los museos de Madrid?

Quizá te interese...

Museo Sorolla 
Museo del Ratoncito Pérez
Museo Romántico: el Café del Jardín 

¿QUIERES CONOCER EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS?

Seáis de Madrid o de cualquier otro lugar, es muy posible que hayáis visto varias veces con vuestros propios ojos la fachada del Congreso de los Diputados, custodiada por sus dos leones: Daoíz y Velarde. Pero lo que quizá no conozcáis es el interior del hemiciclo.

Qué mejor ocasión que aprovechar las Jornadas de puetas abiertas del Congreso, que este año cumplen su decimoquinta edición. Durante los días 7 y 8 de diciembre, el Congreso abrirá sus puertas al público, y si vas a las diez de la mañana, serás recibido por el propio Presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, que acompañado por otros miembros de la Mesa, recibirá a los ciudadanos que se acerquen a conocer el Congreso por dentro.

La visita incluirá un recorrido a través del Salón de los Pasos Perdidos, los Escritorios del Reloj y la Constitución, el Hemiciclo, la Galería de los Retratos y la Sala Mariana Pineda.

El horario en el que podemos acercarnos a disfrutar de esta oportunida única es los días 7 y 8 de diciembre de 10 de la mañana a 7 de la tarde.

¿Queríais un plan para el puente? Éste sin duda es uno de ellos.

EL MAÑANA QUE JAMÁS AMANECIÓ

Hoy se estrena oficialmente en Madrid un musical que dará mucho que hablar en los próximos meses. Se trata de “Los Miserables”, la adaptación (bastante fidedigna por cierto) de la novela de Víctor Hugo, que tras su magnífico éxito ininterrumpido en el West End londinense durante veinticinco años, vuelve a Madrid por segunda vez si no me equivoco.

Pero algunos privilegiados hemos tenido la maravillosa oportunidad de disfrutar alguna de sus sesiones de preestreno y ya podemos daros nuestra opinión sobre este musical. Yo misma estuve ayer por la noche en el Teatro Lope de Vega en plena Gran Vía, y aún no he asimilado la magnífica obra que el reparto de Los Miserables desplegó ante nuestros ojos. Desde aquí, ya lanzo mi alegato inicial a que este musical hay que verlo sí o sí. Desde hoy hasta julio tendréis la oportunidad de verla por vosotros mismos, y creo que no debéis dejarla pasar.

Los Miserables, basada en la novela de Víctor Hugo, cuenta la historia de Jean Valjean, un hombre condenado injustamente a galeras durante años por haber robado un pan para comer. Cuando consigue un permiso de libertad temporal intenta rehacer su vida, pero su condición de ex convicto le impide volver a integrarse en la sociedad, que no le da una oportunidad. Por ello, cambia su identidad para lograr ser un hombre de bien, pero sufrirá durante años la implacable persecución de Javert, uno de sus carceleros, quien se obsesionará con darle caza y acabar con él, creyendo que un ladrón jamás puede reformarse. Valjean conocerá a Fantine, una madre soltera de una pequeña niña, quien a las puertas de la muerte le pedirá a Valjean que se ocupe de su hija Colette, y éste la adoptará como su propia hija.

Los Miserables constituye una historia de amor y de lucha, totalmente apasionante, en la que se entremezclan elementos políticos. Las barricadas, la lucha por la libertad y el convulso siglo XIX en París se verán reflejados en los entresijos de esta historia.

La adaptación de este musical (no he visto el de Londres, por lo que no puedo comparar) es sencillamente impresionante, capaz de dejarte sin palabras. 31 actores y actrices sobre las tablas, con unas voces impresionantes que lo llenan todo. Una escenografía que es capaz realmente de trasladarnos a las calles convulsas de revoluciones del París de la primera mitad del siglo XIX y una estética de lucha por la libertad que hace que no se nos quite de la cabeza el lienzo “La libertad guiando al pueblo”, de Delacroix, que representa la insurrección burguesa de 1830, dramática y sangrienta, tal como la retrata Víctor Hugo en la historia de Los Miserables y como la vemos representada ante nuestros ojos.

Destacaría el profuso y bien elaborado decorado (entiendo que tomado de otras puestas en escenas como la del Musical de Londres), así como el buen hacer de todo el reparto. Sin embargo, existen dos voces que superan ese buen hacer, la de Gerónimo Rauch en el papel de Jean Valjean, y la de Lydia Fairen en el de Eponine.

No hay palabras para definir una obra de arte, y la adaptación musical de Los Miserables que actualmente se representa en el Teatro Lope de Vega en plena Gran Vía madrileña, sin duda lo es.

EL VIERNES (19N) NOS VAMOS DE CUMPLE AL MUSEO

Bueno, bueno, bueno... Que en el Museo del Prado están de aniversario (en concreto cumplen 191 añitos, ahí es nada...). Y para celebrarlo como se merece han planeado una jornada completa de eventos: itinerarios didácticos, sesión "El Prado habla", e incluso un concierto extraordinario basado en la música de la época de Rubens (como guiño a la exposición temporal que se encuentra actualmente en el Prado sobre este pintor).

Os dejo el link de la página oficial del museo, donde podréis consultar con mayor detalle los horarios y la planificación de todos los actos del próximo viernes 19 de noviembre: http://www.museodelprado.es/actividades/programa/aniversario-del-museo/

La entrada es totalmente gratuita. Para las sesiones de "El Prado habla", que recorrerán la historia del Museo del Prado basándose en tres temas: "El origen del museo y su arquitectura", "El origen de las colecciones del Museo" y "La última ampliación del Prado", simplemente es necesario presentarse a la hora de la actividad en cada una de las salas o lugares indicadas en la web del Museo del Prado, sin necesidad de reserva previa.

Si queremos asistir al concierto, debemos acudir al Auditorio, siendo necesaria la recogida previa de entradas en las taquillas 1 y 2 del Museo. Dichas entradas ya están disponibles desde el 10 de noviembre, así que en el caso de que haya algún interesado, que vaya pronto, que vuelan!!!!

Me encantan estas actividades culturales tan bonitas y didácticas, y encima gratis!!!!

¡Feliz Cumpleaños, Museo del Prado! Y que cumplas muchos más....

CUANDO EL AZAR ES UN HIJOP...

No daba crédito…

Hacía años que no se acordaba de su existencia hasta que un chiste de alguien le trajo un recuerdo muy lejano, un momento efímero vivido hacía demasiados años. Entonces decidió teclear su nombre en el ordenador, buscar el teléfono de su despacho y llamarlo. Perdió la cuenta de cuántas veces lo hizo, un ring tras otro, sin pausa… Nadie contestaba y se cansó.

Aquello había sido ayer, en esta nueva mañana incluso ese reciente recuerdo se había evaporado, ya no lo recordaba, ni tampoco el hecho de haberlo buscado, de intentar cruzar unas palabras con un océano de olvidos inciertos entre ambos. Había vuelto a su mundo, al hoy, al presente, a dejar en el olvido lo que durante tiempo se dejó de recordar.

Tenía que coger un vuelo, llegaba con el tiempo justo. Entregó la tarjeta de embarque y fue una de las últimas en subir al avión. Al acercarse al asiento que había sido asignado le pidió a los pasajeros que estaban sentados si por favor podían levantarse para que ella ocupase su lugar. Entonces lo vio, como un guiño maléfico del azar. Allí estaba él, justo en el asiento de al lado.

No daba crédito… ¿cómo podía ser posible? ¿Había sido un presentimiento lo de ayer?

Miró sus manos y se enfadó consigo misma. No sabía por qué y tampoco podía evitarlo, nadie se daba cuenta, pero ella lo sabía.

Sus manos estaban temblando… después de tantos años.

LIBERACIÓN MASIVA DE LIBROS: MADRID 14N 2010

Estoy harta...

Sí, ya sé que no se puede estar en misa y repicando... pero juro que si un genio se me cruzase y me otorgase un don, le pediría el de la ubicuidad, porque tengo la sensación de que siempre tengo mil planes coetáneos, de los que, lógicamente, no puedo disfrutar.

Y es que ayer, estaba yo tan tranquila en casa viendo el telediario de la noche cuando oigo que va a haber una liberación masiva de libros en mi Madrid del alma el próximo domingo 14 de noviembre. Argggggggg, ese día estoy en Oviedo, y cuando ponga un pie en Madrid, a eso de las 7 de la tarde, seguro que los libros se han esfumado. ¡Con lo que me gustan a mí estas iniciativas! Hasta me presentaría voluntaria para repartir libros por doquier...


Sniff, sniff, como un genio o un hada no se acuerden de dejar algunos desperdigados por la T4, creo que no pillaré nada de nada. Qué penita...

Pero como seguro que a alguno le gustará la propuesta y podrá aprovecharlo, os publico este post para que estéis informados. Y si queréis más información: presionad el siguiente link: http://www.europapress.es/madrid/noticia-14-noviembre-liberaran-30000-libros-madrid-dentro-iniciativa-bookcrossing-20101019165904.html

¡ Viva la liberación de los libros!
¡Por el derecho mundial de la lectura!

A GORRONEAR SE HA DICHO

Me encanta cuando los de marketing hacen bien las cosas. Decía mi amigo Paco (fjredondo) en su post http://fjredondo.com/blog/index.php/cinco-consejos-a-restaurantes-para-sobrevivir-a-la-crisis/ que una de las formas para que los restaurantes sobrevivan a la crisis es ofrecer promociones. Yo diría más aún, ofrece una promoción con la que seas capaz de generar una necesidad en el cliente que antes no tenía. Es decir, yo un lunes por la noche no tengo ninguna necesidad de salir de mi casa, es más, no tenía ninguna intención de hacerlo. Sin embargo, si recibo una superpromoción en mi email o en el muro de mi red social (otro de los consejos de fjredondo) quizá salga de mi casa aunque haga frío y consuma, que es de lo que se trata.

Hay muchos negocios que aún en plena crisis no se han enterado de que más vale tener 100 clientes que te consuman 10€ cada uno que tener 10 clientes que te consuman 50€ por persona. En esa lista de cabezas pensantes que no se enteran podemos incluir los cines (vacíos porque se empeñan en cobrar entre 7 y 8€ por entrada, cuando quizá sería mejor estrategia cobrar la mitad y llenar la sala), restaurantes (tres cuartos de lo mismo, aunque muchos de ellos se están poniendo ya las pilas), tiendas etc.

Y hoy quiero hablaros del Cheque Gorrón, una iniciativa de buen marketing que se está llevando a cabo este año por segunda vez.

¿En qué consiste?

Es un 2x1 de toda la vida, van dos y paga uno.

¿Quién lo está llevando a cabo?

La cadena Foster’s Hollywood, que no se puede decir que sea de mis favoritos, pero se lo están montando bien.

¿Qué requisitos tiene?

Entra en su web http://www.elchequegorron.es/ e imprímete tu cheque. Puedes llevarlo a los restaurantes adheridos y publicados en dicha web. El consumo mínimo es de un refresco, un plato principal y un postre. Uno de los dos comensales paga estos platos y el resto disfruta de su refresco, plato principal y postre haciendo de gorrón y no pagando ni un duro. Se paga el refresco, plato principal y postre de mayor o igual valor.

¿Cuándo puedo disfrutar de esta promoción?

Desde el 16 de octubre hasta el 2 de diciembre del 2010 (ambos inclusive) para las cenas de domingo a jueves o de lunes a jueves (hay que consultar qué restaurantes se adhieren a una y otra promoción).

¿Qué consigue la cadena Foster’s Hollywood con ello?

Pues tener más clientela en fechas en las que no hay ni el Tato cenando. Lógicamente, si los sábados llenan (o casi) no tienen ninguna necesidad de promocionar algo que ya les funciona bien. Pero si las noches entre semana no tienen clientela, más vale tener más aunque paguen menos. Y sobre todo, más vale hacer que gente como yo, que un lunes por la noche por ejemplo, estaría tranquilamente en su casa, salga y consuma.

Así se mueve la economía señores, aunque algunos no se hayan enterado. El consumo es el motor de todo y en esta crisis está por los suelos, por lo que toda la rueda económica también lo está. Más imaginación y mejores campañas de Marketing.

P.D. Que conste que no es mi intención hacer publicidad (además no retribuida) de ninguna marca, pero creo que iniciativas como ésta son bienvenidas.

NUNCA DEJES DE SOÑAR

Hay veces que la vida cruza en tu camino cosas maravillosas, que aparecen porque sí, que no buscas y sin embargo encuentras; y en tu mano está entonces aprender a valorarlas como se merecen esas joyas. Ese tipo de cosas a veces son insignificantes, pequeñas nimiedades que sin embargo nos proporcionan la felicidad, porque hace mucho tiempo que comprendí que la verdadera felicidad se halla en las pequeñas cosas. Y una de ellas ha sido precisamente este libro. Nunca había oído hablar de él y tengo que reconocer que tampoco de su autora, así que lo abrí con curiosidad y expectación ante las cosas que se desconocen completamente, de las que nunca has oído hablar o que jamás te has planteado. Nada más leer diez páginas me vi envuelta en una historia luminosa, de ésas que salen de los libros e inundan la habitación y tus días mientras lo estás leyendo, que te hace pensar en el libro y la suerte de sus protagonistas en tu vida diaria, haciendo que tú también seas durante ese recorrido por los entresijos del libro como un personaje más que se inunda con la belleza del relato.

Este libro está escrito por Ángela Becerra, una hispanoamericana. Digo esto porque su estilo entronca directamente con el típico estilo hispanoamericano de realismo mágico, pues la historia relatada, que perfectamente podría ser real, tiene una magia especial, la luz de la que hablaba antes, una historia que se cimenta en los detalles, en esas pequeñas cosas y que quizá por eso la haga tan sumamente especial. Leer este libro me retrotrajo a otras historias lejanas como las de los cuentos de Cortázar, o los enredos de familia y pueblos del gran Gabo, las novelas detallistas de Vargas Llosas o el universo mágico de las historias de Coelho. Fue como un reencuentro con un pasado que de pronto te tiende la mano.

Sin lugar a dudas se trata de un libro precioso, que merece la pena leerlo y saborearlo lentamente. De hecho, creo que cuenta una de esas historias que se te quedan grabadas en la memoria y cuyos retazos formarán parte a partir de ese momento de alguna manera de tu forma de ser. Hay libros que te gustan porque te engancha la historia, o el momento histórico que narran, o porque mantienen tu atención, o te gusta el estilo del escritor, o los personajes... Pero este tipo de libros tienen un plus, no sé explicarlo, pero cuando los ves años después o simplemente los recuerdas un buen día te das cuenta de que han dejado un poso íntimo, mucho más allá de un leve recuerdo, aquella historia se ha quedado entre los pliegues de tu memoria y de tu vida y regresa a ti como a veces regresan los perfumes que llevaban las personas a las que amamos y que un buen día volvemos a sentirlo al pasar a un lado de un desconocido en la calle.



EL PENÚLTIMO SUEÑO. LA HISTORIA
¿Qué ocurriría si te llamase la policía para decir que tu anciana madre ha tenido un accidente y tuvieras que ir a una casa que no conoces y en la que jamás has estado; allí encontrarías en el suelo a tu madre muerta abrazada a un hombre que no has visto en tu vida, los dos vestidos de novios en lo que paree una boda truncada? Ésa es la escena a la que tuvo que enfrentarse Aurora Villamarí, tras ser avisada de la muerte de su madre por lo que parece un suicidio junto a otro hombre que ella no conocía de nada y del que su madre jamás le había hablado? Transcurrido el estupor y la pena irá descubriendo la verdadera historia de amor de su madre, Soledad Urdaneta, junto a Joan Dolgut, un pianista al que conoció cuando ella tenía catorce años y cuyo amor nunca olvidó. Soledad y Joan se conocieron en Cannes cuando él trabajaba cono camarero tras haberse exiliado a Francia cuando estalló la Guerra Civil, ella era hija de un acaudalado comerciante colombiano y estaba de vacaciones por Europa. Allí comenzó una historia de amor imposible pero que sin embargo jamás pudieron olvidar. El padre de Soledad cuando se enteró se la llevó a Colombia y los incomunicó, a pesar de los esfuerzos de Joan y de Soledad por volverse a encontrar parece que el destino jugó siempre las cartas en su contra y todo resultó inútil. Ese mismo destino quiso que Soledad terminara viviendo en Barcelona, la ciudad natal de Joan, a la que él también acabaría por regresar, y que una tarde se encontrarían es unos grandes almacenes, cada uno de ellos acompañado por su respectiva pareja y que sólo en un cruce de miradas volverían a la playa de Cannes en la que nació su amor. Muchos años después, volverían a encontrarse, ésta vez Soledad buscará a Joan, y aunque sea en la vejez intentarán recordar aquel amor de adolescencia, que nunca han logrado olvidar.

Básicamente eso es casi todo lo que Aurora irá descubriendo a lo largo del tiempo con referencia a la velada historia de amor que su madre vivió con Joan Dolgut e irá averiguando poco a poco los entresijos de cada una de sus vidas. Es curioso cómo las personas aparentemente normales, con una vida normal, que creemos conocer bien, atesoran en su interior los más profundos misterios y secretos. Pero Aurora no estará sola en esto, Joan Dolgut a su vez tiene un hijo, Andreu, que a pesar de no demostrar ningún interés por su padre en vida, ni tampoco a su muerte, también irá descubriendo las soledades y los anhelos del amor de su padre hacia Soledad Urdaneta, la madre de Aurora. Y en esa búsqueda del pasado de su padre y el de Soledad, del pasado de su abuelo, de sus raíces y de su propio pasado irá descubriendo también a Aurora como una pequeña criatura mágica que parece haberle devuelto a las cosas verdaderamente importantes de la vida. Andreu es un hombre inmensamente rico, ha conseguido escapar de la pobreza de la vida de sus padres y conseguir ser uno de esos hombres presuntamente respetables por el tamaño de su patrimonio. Pero paralelamente, Andreu es también un hombre inmensamente infeliz, que se ha dado cuenta de que el dinero pocas veces da la felicidad y que quizá es mucho más fácil ser feliz en ausencia del mismo.

Andreu y Aurora, poco a poco y sin darse cuenta, se irán enamorando; continuando de este modo esa bella historia de amor inconclusa e intermitente de sus padres. Aurora posee la misma magia que tenía Joan Dolgut tocando el piano, y que a pesar de que Andreu no la ha heredado sí se la ha transmitido a su hijo Borja. A su vez Aurora tiene también una única hija, Mar, que es una niña pizpireta y despierta, que recuerda en muchas cosas a su abuela Soledad. Todos juntos irán descubriendo que la vida se escribe con mayúsculas, y que realmente merece la pena vivirla y luchar por los sueños. Que en la vida el dinero es algo que se necesita para sobrevivir pero que en el fondo y fuera de ello, no tiene la menor importancia. Lo verdaderamente importante es vivir y querer vivir, luchar por los sueños y darse verdaderamente cuenta que las cosas importantes se encuentran en los detalles más insignificantes, que son los que nos dan la felicidad.

La historia del Penúltimo Sueño es una historia muy bonita, pero no deja de ser una historia más o menos normal. Lo maravilloso del libro quizá no sea únicamente la historia en sí, sino la forma que tiene su autora de tejer y destejer los sentimientos, las pequeñas historias que viven dentro de la gran historia que las atrapa. Soledad y Joan son un eslabón de la cadena, pero la cadena continúa en sus hijos Aurora y Andreu, e incluso en sus nietos, Mar y Borja; no solamente sin que ellos lo vieran sino sin que por su imaginación pudiera darse en algún momento la posibilidad de que su historia de amor truncada pudiera revivir en las vidas de sus descendientes. Pero lo verdaderamente maravilloso es el modo en que la autora narra la historia, cómo se deleita en los detalles, en las pequeñas cosas, en la riqueza del lenguaje. Cuando abres las páginas del libro y te zambulles en la historia parece que un halo de luz sale del libro y de la historia. Es una historia verdaderamente luminosa y además que tiene un calidez especial, una musicalidad en sus palabras y en su belleza, una forma de contarlo que trasciende la propia historia y la enaltece.


MI OPINIÓN SOBRE EL LIBRO.

¿Qué puntuación puedes dar a algo que se mete en tu alma y se instala allí para siempre?, un libro cuyo recuerdo se mantendrá en mi memoria, los retazos de su historia me asaltarán cualquier tarde ventosa de octubre. He de decir que este libro me ha impresionado y marcado tanto quizá por el hecho de haberme sorprendido. Muchas veces nos enfrentamos a algo desconocido, algunas de ellas en forma de historia, y esa historia me impresionó o me encantó porque no esperaba nada de ella. He de reconocer que leí el libro con verdadera fruición, como he leído únicamente cinco o seis libros en mi vida. Por un lado con la necesidad de continuar con la historia hasta el final, de llegar a la última palabra, de descubrir todos los eslabones de la cadena. Pero a la vez teniendo terror a que la historia se acabara y dejar de vivirla como espectadora y partícipe de ella.

Sin embargo, he de decir que la historia, aunque bonita, no deja de ser una historia como muchas otras, pero la forma que tiene de contarla la autora la hace una historia infinitamente más bella, con una musicalidad, una luz y una calidez infinitas. El estilo de Ángele Becerra, como dije antes, entronca directamente con el estilo hispanoamericano denominado como Realismo Mágico, basado en el detalle sobre todo lo demás. Una sola frase es capaz de recoger todo lo que hay dentro de una habitación, hasta el punto de que te parezca como si estuvieras dentro de ella. En el caso de los sentimientos es quizá el estilo que más se acerque a definir lo que realmente es un sentimiento, sin perjuicio de que personalmente parto de la base de que ciertas cosas que sentimos es imposible reflejarlas con palabras.

LA CASITA DEL RATÓN PÉREZ

Buenos días a todos:

Me llamó Pérez y soy un ratón, por lo que desde hace mucho tiempo todo el mundo empezó a llamarme el Ratón Pérez o el Ratoncito Pérez. Realmente soy un ratón adulto, pero como para un humano soy algo muy pequeñito y a veces no se me ve bien, por eso me llaman ratoncito. Yo vivía apaciblemente con mi mujer y mis hijos en una tranquila casita ubicada en una caja de metal de galletas Huntley en el número 8 de la calle Arenal, concretamente en la pastelería de Carlos Prats. Cada noche, sin que nadie lo supiese, iba de casa en casa recolectando los dientes de leche que le caían a los pequeños cachorros humanos, y salvo alguno que otro que se despertó cuando no debía y me vio en medio de mi labor, el resto del mundo nunca había sabido a ciencia cierta si mi existencia era real o se trataba simplemente de leyendas o habladurías del Madrid de la época.

Hace muchos años sin embargo me hicieron la tremenda faena de sacar mi historia a la luz. El padre Coloma, a instancias de la regente María Cristina, escribió mi historia en un libro, que en principio estaba orientado para el disfrute del príncipe Alfonso, que años después se convertiría en el monarca Alfonso XIII de España. Sin embargo, con el paso del tiempo mi historia se popularizó y miles de reimpresiones de esa misma historia fueron distribuidos por doquier, con lo que la intimidad de la que había gozado hasta entonces se rompió en mil pedazos porque todo el mundo sabía dónde vivía y dónde trabajaba, todo el mundo quería conocer al ratoncito Pérez. Yo más o menos me habitué a convertirme sin quererlo en un personaje popular, incluso disfruté algunas aventuras con el propio príncipe Alfonso en una noche por Madrid. Su madre le llamaba cariñosamente Bubby y yo pude llamarlo también así, nos hicimos amigos, incluso vino a visitarme a mi casa… Sin embargo mi familia no llevaba igual de bien el hecho de tener que convertirse en personajes públicos. Cierto que el más público de todos era yo y que ellos en cierta medida podían mantener el anonimato, pero no les gustaba que las ventanas de nuestra casa estuviesen llenas de paparazzis dispuestos a robar instantáneas de la familia Pérez.

Sin embargo, ni siquiera presentíamos la que se nos venía encima. Mientras la confitería de Carlos Prats estuvo en pie, más o menos pudimos mantener nuestra vida normal, pero cuando cerró, vagamos por las calles de Madrid en busca de una nueva casa. No estuvo mal, pudimos trasladarnos a un lugar donde recuperamos en parte el anonimato y pudimos volver a vivir tranquilos. Pero hace un par de años un particular decidió hacernos un regalo maravilloso, regalarnos una casa imperial en el mismo número 8 de la calle Arenal, en el mismo lugar donde vivimos felizmente tantos años. Fue una alegría para todos volver a nuestros orígenes, aunque tuvimos que acostumbrarnos a volver a convertirnos en personajes públicos y que la gente viniera a visitarnos, ya que nuestra casa se iba a alojar en medio de un museo que visitarían decenas de personas cada día, especialmente niños, deseosos por conocer dónde se guardan los dientes que en su día se les cayeron y yo me llevé, dejándoles a cambio estupendos regalos.

He de decir que no nos costó demasiado volver a la vida pública, de hecho hacía relativamente poco tiempo incluso habían hecho una película de mi vida y mis aventuras. Además, lo único que tenemos que hacer es dejar que los visitantes vean nuestra casa, situada en el centro de la sala del museo, pero no tenemos por qué estar presentes, ni tampoco realizar ningún número acrobático o algo por el estilo. Mi mujer y mis hijos están casi siempre fuera, por lo que no suelen ser vistos por los visitantes del museo, pero a mí a veces me gusta quedarme en casa, esconderme y ver la cara de ilusión de los niños sin que me vean. Otras veces simplemente me siento en el sofá confortablemente disfrutando de una lectura y veo por el rabillo del ojo cómo me ven y se ilusionan al verme, diciéndole a su madre: “mira mamá, ahí está el Ratoncito Pérez”. Y es que tengo que reconocer que a uno le hace mucha ilusión que le reconozcan y sobre todo que los niños le quieran tanto.

Pero bien, a lo que viene toda esta parrafada que os estoy echando es para hablaros precisamente de este museo que me han regalado. Para bien o para mal, no es muy conocido por los madrileños, por lo que muchos días podemos disfrutar de una total tranquilidad, aunque en fechas como navidades, puentes, y fines de semana, incluso se organizan colas para entrar a verlo, o más bien a vernos, o al menos intentarlo. El museo es pequeñito, demasiado pequeñito para mi gusto, y eso que yo soy un ratón y a mí cualquier cosita pequeña me vale. De hecho, disfrutamos de una casa enorme para nuestras necesidades, las de una familia de ratones, pero desde el punto de vista humano, aunque sea de un niño, el museo creo que es demasiado pequeño. De hecho, solamente consta de una sala cuadrada, en cuyo centro se ubica nuestra excelente casa, donde podréis ver desde mi biblioteca hasta el magnífico piano donde mi hija interpreta maravillosas piezas de Chopin. Alrededor de nuestra gran casa, podréis ver ciertas curiosidades en las paredes, algunas realmente curiosas. Podréis ver por ejemplo el buzón donde recibo las cartas que me envían los niños, algunos apuntes de Leonardo Da Vinci, una vitrina dedicada al mundo ratonil, donde encontrar a amigos ratones como Mickey Mouse o Speedy González… Aquí también encontraréis un pequeño apartado dedicado a los dientes de leche de algunos de los más ilustres personajes del mundo, a los que yo mismo visité y me llevé sus dientes cambiándolos por regalos. En general, hay muchas cosas curiosas por las paredes de la habitación de mi museo, aunque algunas son demasiado de merchandising, y la verdad es que yo mismo creo que el museo debería ser mayor, ya que para los humanos, no deja de ser una sola habitación, incluso pequeña.

Aún así, os recomiendo que visitéis el museo, sólo cuesta un eurito, y sólo por la preciosa entrada que os darán, ya merece la pena. Además, a los niños les encanta venir a verme, pensar que allí precisamente, en algún lugar, se encuentran sus dientes, sólo por ver sus caras de ilusión, siempre merecerá la pena este trabajo.

También hay una tienda en el museo, aunque casi todo el mundo piensa, yo incluido, que es demasiado cara. Además, hay últimamente una chica atendiendo que no es precisamente muy agradable, algunos visitantes se quejan de ella, yo incluso la he oído tratarles mal. Todos, visitantes, mi familia y yo, echamos de menos a Natalia, una chica rubia angelical que nos quería mucho a todos y que siempre trataba muy bien a los clientes, pero un día se fue a otro museo, y nos dejó a todos un poquito huérfanos. Pero a lo que iba, la tienda es tan grande como la sala del museo, lo que a mi juicio es un error, porque antepone el merchandising a la humanidad, y seamos sinceros, un museo no puede, o al menos no debería, ser tan grande como la tienda del museo, ¿no? Además, los productos que venden en la tienda son monísimos, de hecho en la mayoría de ellos salgo yo, porque aunque suene un poco prepotente, para bien y para mal soy el protagonista de este museo, por lo que los productos de la tienda tienen que estar forzosamente relacionados con mí o con mi familia, pero ellos siguen teniendo algo de miedo escénico y no quieren convertirse del todo en personajes públicos, yo como ya lo soy, no puedo hacer nada. Sin embargo esos productos tan bonitos de la tienda son muy caros, y claro, luego el dueño se queja de que no los compre nadie, pero es que a esos precios, no me extraña que nadie los compre. Todo el mundo comenta lo bonitos que son, pero se asombran al ver el precio y lógicamente no compran. Una pena, a mí me gusta que se lleven mi figura para ponerla en sus casas y mantener la ilusión de la infancia, pero claro, a esos precios no se lo lleva nadie. Como mucho, se llevan el facsímil de mi libro, que está a un precio un poco mejor, pero aún así… En fin, yo no puedo quejarme, que al fin y al cabo me han regalado una casa estupenda y vivo como un pepe viendo la sonrisa de los niños, que es lo que me hace más feliz.

No sé si vosotros conocéis mi historia, supongo que de una u otra manera todo el mundo conoce la leyenda del ratoncito Pérez, que por las noches visita a los niños a los que se les ha caído algún diente de leche y les deja un pequeño regalo o un poquito de dinero debajo de la almohada. Pero probablemente lo que no conoceréis es la historia completa que narra el padre Coloma en el libro que me dedicó. Hay una parte demasiado política en ella, en la que ensalza demasiado a la monarquía; yo no tengo nada en contra de la regente María Cristina, ni mucho menos en contra de Bubby, ese niño tan simpático que recorrió conmigo aquella noche las calles de Madrid, pero sin embargo luego creció y se convirtió en el rey Alfonso XIII, un monarca nefasto para España, aunque tampoco fue fácil la vida que le tocó vivir. Pero bueno, yo nunca he sido un ratón político, y no pienso empezar a serlo ahora. Lo que sí os recomiendo es que leáis la historia que trata de mí, os gustará y os resultará entretenida, y así sabréis algo más de mí.

Por supuesto, otra de las cosas que os recomiendo es que vengáis a visitar mi humilde morada, en ella encontraréis algunas de las cosas más curiosas de las que ya os he ido hablando. Incluso veréis una caja de metal de galletas Huntley, en su interior se ubicaba nuestra humilde morada hace años; ahora tenemos una casa que es tan grande y espaciosa que más bien parece un palacio para ratones. Creo que tanto si sois niños como si ya hace tiempo que habéis dejado de serlo, merece la pena que os acerquéis a ver mi museo, contribuiréis a la causa de la recogida de dientes por una mínima aportación de 1 eurillo por persona, os darán una fantástica entrada que podréis conservar junto con vuestros recuerdos y además prometo que si me avisáis con tiempo, me dejaré ver sentado tranquilamente en el sofá leyendo. Pero eso sí, tenéis que abrid bien los ojos de niño que aún habitan en vosotros, si sólo abrís los ojos de adulto, probablemente no me veáis, porque no hay más verdad que aquélla que dice que no hay más ciego que el que no quiere ver. Y además, como estamos en un sitio tan céntrico y la calle Arenal está preciosa desde que la han cerrado al público, prometo contaros algunos sitios que podéis visitar después de estar en mi casa, y es que recorrer el centro de Madrid tiene su encanto,  Desde un caldito en L’Hardy, unas ostras en el Mercado de San Miguel o un tradicional bocata de Calamares en la plaza Mayor. Que uno es un ratón madrileño de toda la vida y se las sabe todas :)

Mientras, seguiré leyendo tranquilamente en mi rincón, escuchando a mi hija tocar el piano, saboreando los maravillosos cocidos madrileños que hace la Ratona Pérez cada sábado… esos pequeños detalles que hace que un ratón urbano como yo se relame los bigotillos y se considere un ratón feliz. Cada noche, eso sí, llueve o nieve, haga frío o haga calor, me recorro las calles de Madrid dispuesto a visitar a todos los niños que han perdido un diente ese día. Y me encanta ver cómo muchos de esos niños terminan viniendo a visitarme a mi casa, algunos de ellos siguen siendo niños, otros muchos son adultos que en mi casa recuperan la sonrisa de niño con los que yo los conocí hace tanto tiempo. Porque no hay nada en el mundo, amigos míos, como la sonrisa y la ilusión de la infancia, y aunque a veces la perdamos con el paso de los años, es bueno recuperarla, intentar regresar a los sueños que teníamos cuando éramos enanos, y las preocupaciones mundanas no tenían cabida en nuestras vidas. Y si en parte podemos conseguirlo por unos instantes visitando la casita del Ratón Pérez, es decir mi casita y la de mi familia, estaremos encantados de recibiros y de que volváis a recuperar algunos de los sueños de la infancia.

Por último, antes de despedirme de vosotros, dejadme hablaros de la estatua más pequeña de Madrid. Mucha gente también lo desconoce, pero la estatua más pequeñita de toda la villa y corte está dedicada precisamente a mí, el ratón más famoso de toda España. Y es que un ratoncito tiene un tamaño limitado, por lo que estoy encantado de que me hayan inmortalizado en bronce tal y como soy, haber hecho una estatua de las dimensiones de mis amigos el Oso y el Madroño en la cercana Puerta del Sol habría sido un completo absurdo, a cada uno, su tamaño. Por esa cuestión de equidad de tamaño, yo estoy tan contento con mi estatua, aunque como decía mi amigo David el gnomo, ten cuidado y mira, no sea que me pises y cometas una barbaridad… Mi estatua está en los bajos del edificio de calle Arenal número 8, tendrás que pasar por delante de ella para acceder a mi casa museo, pero recuerda mirar, que no hay más ciego que quien no quiere ver, y muchos pasan a mi lado sin darse siquiera cuenta de mi existencia…

Y ya por fin me despido, que menuda parrafada que os he echado, o speech, como diría un british, pero yo soy hispano y a mucha honra. Espero veros pronto por mi casita, y por ende, por el museo que la alberga, que a pesar de tener algunas deficiencias de las que ya os he hablado, es un lugar original y digno de ver, especialmente para los niños y para los mayores que sean capaces de recuperar la ilusión que tuvieron mientras fueron niños y que la rutina diaria hace frecuentemente que olviden. Eso sí, sólo me dedico a la recogida de dientes de leche, así que los que sois mayores, no esperéis que os recompense si os quitan una muela picada, tendréis que recompensar vosotros al dentista por poneros una nueva.  Pero eso sí, os daré todo mi cariño y evocaré los recuerdos que tengo de vosotros cuando erais niños y esperabais que el ratoncito Pérez os trajese un regalito tras perder un diente.

Un abrazo muy fuerte a todos. Espero veros pronto por la casa de los ratones Pérez.

Ratoncito Pérez

Delegado comercial de la empresa Los dientes que perdiste de niño S.L.

HEY, WOODY!!!

Mi verdadero nombre es Allan Stewart Konigsberg, pero casi nadie me conoce por él, normalmente todo el mundo me llama, desde hace ya muchos años, Woody Allen. Ya ha llovido desde aquel día, allá por mis diecisiete primaveras, cuando decidí cambiarme el nombre y que todo el mundo me dijera, “¡Hey Woody!”, “¿Qué pasa Woody?”, y ese tipo de cosas que se dicen cuando encuentras a un conocido por la calle.

Nací hace muchos años (tengo ya más de setenta), en pleno barrio de Brooklyn, en mi querida New York, New York, una ciudad que ha marcado mi vida, ésa que llaman la Gran Manzana, o la ciudad que nunca duerme… Yo la he vivido profundamente, he procurado retratar sus secretos en mis películas, me he perdido en sus calles, hasta que alguno me decía algo parecido, a ese “¡Hey Woody!, ¿qué pasa?, ¿cómo va eso?”.

Supongo que mucha gente me conoce, algunos directamente, otros por mis películas, mis libros o mis actuaciones de clarinete, nunca se sabe. Siempre he sido, o por lo menos me he sentido, diferente. Es curioso que una persona aparentemente tan seria como yo suela causar gracia a quien me ve; no sé, igual es algo que tiene mi cara. Llevo en esto del humor desde los dieciséis años, casi sin proponérmelo. Todo empezó en mi adolescencia, escribía chistes y los enviaba a algunos periódicos como el New York Post o el Mirror. Parece que a algunos les hicieron gracia y los publicaron. Yo por aquella época era un chico retraído, que no hablaba mucho, pero al parecer las cosas que a veces decía, por alguna extraña razón, causaban gracia. Poco tiempo después empecé la Universidad, pero a los pocos meses la dejé, aquéllo no era lo mío; hubo incluso un profesor que me recomendó que me buscara un psiquiatra. No iba desencaminado el hombre, llevo cincuenta años frecuentando los psiquiatras, ¿qué le voy a hacer si soy carne de diván?.

Yo mientras seguía tocando el clarinete (otro de mis vicios junto al del psiquiatra que no he perdido en cuarenta años), paseando por Manhattan al anochecer, apareciendo de vez en cuando en programas de televisión... en fin, el día a día de cualquiera que haya vivido una vida parecida a la mía. Supongo que al igual que mis chistes, yo también caí en gracia. El caso es que alrededor de los treinta años comencé a rodar películas, y allí descubrí una de mis grandes pasiones. A partir de aquí, casi todo el mundo conoce la historia. En 1968 rodé “Coge el dinero y corre”, que era literalmente lo que yo había pensado muchas veces. Parece que al público le gustó. Después vendrían otras películas como “Bananas”, “El dormilón”, “Amor y muerte”… hasta que llegó "Annie Hall". Con ella me dieron el Óscar (que por cierto no recogí porque tenía concierto de clarinete con mi grupo esa noche), pero también en ella salen dos de mis grandes amores del momento: mi adorada Manhattan y mi no menos adorada Dianne Keaton, quien en realidad me prestó su verdadero apellido, Hall, para mi película. ¡Ay, Dianne!, ¡cuántas cosas han pasado desde entonces…! La vida a veces tiene caminos inescrutables...

Hubo un antes y un después en mi vida tras esta película, ya nada volvió a ser lo que fue… Yo, con esta personalidad tímida que siempre me ha caracterizado, de pronto me vi sin haberlo previsto en la cresta de la ola, todo el mundo me conocía, todos me decían “Hey, Woody!!!” Y dos años después fue aún peor, le dediqué otra película a uno de mis grandes amores, la manzanita de Manhattan, en un film que no podía tener un nombre más obvio que éste, “Manhattan”. Pero no me arrepiento, aunque me hiciera más famoso de lo que quería, mi Manhattan sigue siendo una bellísima carta de amor en blanco y negro a la ciudad que me vio nacer y en la que he vivido todos estos años.

Poco más hay que decir de todos estos años que han sido mi vida. Me he dedicado a leer, a dirigir películas, a escribir guiones, a publicar libros, a actuar en algunas películas y a tocar el clarinete. Me gusta pasear tranquilamente por la vida, hacer las cosas normales y fantásticas que te proporciona la existencia, degustar la vida a sorbitos y ser fiel a mí mismo. No me meto con nadie, simplemente paseo con el mundo, con los ojos muy abiertos en busca de la belleza que pueda esconderse en cualquier rincón.

Nunca me ha gustado hablar de mi vida privada, por ello tampoco voy a empezar a hacerlo ahora a mis años. He amado y he sido amado, he vivido intensamente y a mi manera cada una de las horas de mi vida. Hay quien me tacha de excéntrico, pero cada uno tiene sus vicios, uno de los míos es el de vivir siendo un incomprendido. Creo que es una gran ventaja, cuando a veces te ven como una persona rara cuantos menos, porque tienes acceso a más información de lo que la gente cree. Luego, todas esas historias, todas esas miradas, todos esos momentos… son un material estupendo para divagar aún más y hacer ese tipo de cine que siempre me ha gustado. Aún sigo haciendo películas y quiero hacerlas hasta el día que me toque irme a otro barrio lejos del skyline de New York New York y de las calles olvidadas del Oviedo antiguo. Me gusta cambiar de escenarios y de historias, de actrices protagonistas y de musas, de humor y casi hasta de camisa. Me encanta improvisar y darle más vueltas de tuerca en cada película, pues en el cine yo proyecto simplemente las sombras alargadas de mi personalidad.

Sé que en mi país no despierto demasiadas simpatías, tampoco soy muy consciente de por qué en Europa sí las despierto, pero siempre es un placer volver a la Vieja Europa y perderme entre sus calles de historia. Hace ya unos años, me otorgaron el Premio Príncipe de Asturias en esta bellísima ciudad de Oviedo. No sé si antes había oído hablar de este lugar, pero nunca antes había pisado sus calles. Cuando llegué a su casco histórico, me pareció estar en un cuento de hadas, una expresión que no dudé en hacer pública y que al parecer también causó gracia, cuanto menos a la prensa. Aún le debo una película a esta ciudad como en su día prometí, las cuatro escenas que hay de ella en mi “Vicky, Cristina, Barcelona”, sé que no son suficientes. En esta ciudad además decidieron inmortalizarme en esa estatua que no sólo se parece tanto a mí, sino que soy yo mismo en un momento congelado, metal al sol de las tardes de primavera... Y precisamente me gusta tanto, porque me representa tan fidedignamente... me siento tan yo mismo al mirarla que ya no sé si el verdadero Woody habita dentro de mi propio cuerpo o dentro de esa estatua. Soy yo paseando tranquilamente por el mundo, por las calles llenas de historia de Oviedo, fijándome en los pequeños detalles, las hojas que caen, los pájaros que sobrevuelan la ciudad... ensimismado en mis propios pensamientos, esos míos tan descabellados a veces y que terminan recopilándose en cualquiera de mis películas.

Hay un poeta español que habla de los caminos, los caminos del mundo y los caminos de la vida. Y que en uno de sus versos dice: "soy en el buen sentido de la palabra bueno". Yo no sé si llego a tanto, pero me siento identificado con las palabras del poeta: "nunca perseguí la gloria ni dejar en la memoria de los hombres mi canción..." o en mi caso mis películas, mis a veces absurdos pensamientos, mi raro sentido del humor, mi rostro histriónico, mi histerismo, mi carne de diván... mi yo mismo al fin y al cabo. Yo sólo aspiro a pasear tranquilamente por el mundo sin meterme con nadie, absorto en mis propios pensamientos, en mi pequeño mundo. Me gusta que de vez en cuando alguien me diga al pasar " Hey, Woody!", "´¿cómo va eso?... Al fin y al cabo no es tan diferente a cuando paseaba por Brooklyn o Manhattan. De vez en cuando algún turista se hace una foto conmigo, o algún gamberro se empeña en llevarse mis gafas... Pero yo soy feliz aquí, rodeado de gente cada día, muchos se sorprenden de encontrarme precisamente aquí en Oviedo. Y a mí me gusta seguir paseando y descubriendo esta hermosa ciudad. Creo que ya formo parte de sus calles, los turistas me buscan para sacarse una foto conmigo, e incluso los habitantes de esta ciudad tienen un humor particular. ¿Sabéis que al lado de donde yo estoy han abierto un quiosco de esos de gominolas que se llama el Tutti Woody?. Por si acaso alguno no se había enterado de que yo andaba por aquí.

De momento, pienso seguir por aquí, paseando tranquilamente por esta ciudad que me ha acogido con los brazos abiertos. Muchos piensas que nunca me muevo de esta calle, que nunca llegaré a perderme entre los árboles del Campo San Francisco, al que parece que siempre me encamino y nunca llego. Pero lo que ellos no saben es que, cuando nadie me ve, me gusta perderme entre las calles de Oviedo y sus historias olvidadas. Durante los días me he reciclado en modelo de fotografías frente a turistas, que cuando me ven, rara vez resisten el impulso de fotografiarse a mi lado, algunos incluso me rompen las gafas y se las llevan a trozos para intentar llevarse consigo más fuertemente mi recuerdo. Pero aunque no me gusta el mal gesto, en el fondo me da igual, yo sigo a lo mío, caminando y pensando en mi próxima historia, en mi próxima película, la que aún le debo a esta bella ciudad. Una película que comience a las puertas de la Catedral con su única torre embrujada entre las nubes y la lluvia, para luego perderme en este laberinto de imágenes y excentricidades de mi memoria.

Bueno amigos, hasta aquí hemos llegado en este pequeño paseo que el azar ha hecho que hoy podamos compartir juntos. Si alguna otra vez queréis encontrarme, ya sabéis por dónde estaré, paseando arriba y abajo en el centro de Oviedo, intentando llegar al Parque San Francisco, pero sin llegar nunca a él. Siempre será un placer volver a encontrarme con vosotros y compartir un trozo de conversación, un pedacito de tarde de lluvia o cualquier amanecer. Si por si acaso estuviese inmerso en mis pensamientos (algo muy común en mí) y no os reconociese, no me lo tengáis en cuenta. Simplemente acercaros a mí o saludarme desde la esquina con un simple “Hey, Woody!, ¿cómo va eso?”. Que siempre es un placer reencontrar a viejos amigos, y más cuando no los esperas y el azar un buen día los cruza en tu camino