CUANDO EL AZAR ES UN HIJOP...

No daba crédito…

Hacía años que no se acordaba de su existencia hasta que un chiste de alguien le trajo un recuerdo muy lejano, un momento efímero vivido hacía demasiados años. Entonces decidió teclear su nombre en el ordenador, buscar el teléfono de su despacho y llamarlo. Perdió la cuenta de cuántas veces lo hizo, un ring tras otro, sin pausa… Nadie contestaba y se cansó.

Aquello había sido ayer, en esta nueva mañana incluso ese reciente recuerdo se había evaporado, ya no lo recordaba, ni tampoco el hecho de haberlo buscado, de intentar cruzar unas palabras con un océano de olvidos inciertos entre ambos. Había vuelto a su mundo, al hoy, al presente, a dejar en el olvido lo que durante tiempo se dejó de recordar.

Tenía que coger un vuelo, llegaba con el tiempo justo. Entregó la tarjeta de embarque y fue una de las últimas en subir al avión. Al acercarse al asiento que había sido asignado le pidió a los pasajeros que estaban sentados si por favor podían levantarse para que ella ocupase su lugar. Entonces lo vio, como un guiño maléfico del azar. Allí estaba él, justo en el asiento de al lado.

No daba crédito… ¿cómo podía ser posible? ¿Había sido un presentimiento lo de ayer?

Miró sus manos y se enfadó consigo misma. No sabía por qué y tampoco podía evitarlo, nadie se daba cuenta, pero ella lo sabía.

Sus manos estaban temblando… después de tantos años.

1 comentario:

  1. Uys... cómo suena eso. En el próximo post deberías contarnos por qué tiembla tanto... ;)

    Besitos

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