HUMORCITO DEL BUENO

Se trata de un libro muy corto, apenas 200 páginas, pero además escrito con párrafos cortos y un tamaño de fuente más que grande. Conclusión: que si lo llegan a imprimir con un tamaño de letra normal probablemente el libro ocuparía la mitad de las páginas. Y segunda conclusión: tardas en leerlo alrededor de una hora.


PABLO MOTOS Y SUS REFLEXIONES VITALES SOBRE LA VIDA. PARTE 2.

No somos nadie 2. No hay que ser alguien… muy muy muy listo para poder pensar que si hay un No somos nadie 2 deberá haber un No somos nadie 1. Pues sí, obviamente lo hay, un libro que el genial Pablo Motos sacó hace unos añitos y que le debió de ir tan bien en ventas y debió de hacer tanta gracia que decidió hacer una secuela en forma de 2.

Pero es que además la idea debe de venir por el programa de radio No somos nadie que se emitía en M80 y que tenía al propio Pablo Motos como presentador hace ya algún tiempo. Sí es cierto que este chico alcanzó la fama nacional a través de su archiconocido programa El hormiguero, que, a pesar de haber cambiado incluso de cadena televisiva, sigue manteniendo su frescura y sobre todo su audiencia.

Aunque el autor del libro aparece como Pablo Motos en la portada del mismo, en la contraportada podremos ver que existen muchos colaboradores (tales como Laura Llopis, Juan Herrera, Raquel Martos, Luis Piedrahita o autores varios del Club de la Comedia) que han puesto su granito de arena en el texto de este libro. Un texto que proporciona una diversión garantizada, os lo aseguro.

Son al fin y al cabo reflexiones vitales sobre cosas que pasan cada día y que quizá no nos habíamos percatado de lo absurdas que resultan hasta que las vemos escritas. Y lo que es peor, que nosotros mismos las hacemos habitualmente.

Por ejemplo, cómo hablamos con los niños o cómo hablamos por ellos. Siempre me ha parecido absurdo cuando vamos con un niño pequeño, vemos un perro y le decimos: mira un guauguau. Pero qué cosa tan imbécil y pija. Por esa regla de tres las vacas son múuuuuus, los gatos son miau-miaus, las ranas croac-croac, ¿y los elefantes?

Pues bien, cuando leí el siguiente texto en el libro de No somos nadie 2, no pude menos que reírme para mis adentros:

¿Por qué, cuando vamos con un bebé, tenemos la manía de hacer de ventrílocuos? Que llega alguien y dice: “Huy, qué niño más mono, ¿cómo te llamas?”, y respondemos nosotros con voz de niño por detrás: “Me llamo Carlos”.

No digo nada, además de reírme, porque yo no tengo niño, pero tengo perro y hago lo mismo. Cuando en el parque veo otro perro o ven a mi perro, el dueño del otro perro (él o yo) solemos acariciarle la cabeza y preguntar: Hola guapo, ¿cómo te llamas? Claro, como si el perro fuera a respondernos. Responde el dueño del susodicho, yo en mi caso digo Se llama Athos, eso sí, sin voces tontas ni haciendo de ventrílocuo diciendo Me llamo Athos. Pero casi.


REFLEXIONEMOS SOBRE DIFERENTES TEMAS….

Como casi todos los libros, está dividido en secciones, de lo más dispares por cierto. No en vano, en las páginas interiores, debajo del título oficial No somos nadie 2 aparece la siguiente acotación: Nuevas dudas existenciales y monólogos de humor, así que podéis haceros una idea de lo que vais a encontraros dentro.

Si os parece, creo que lo mejor es ir desglosando cada uno de los apartados de este libro:


1. MONÓLOGOS.

Este apartado viene a ser algo así como una especie de cajón de sastre (o desastre) donde podemos encontrar un poquito de todo. Voy a insertar extractos o resúmenes de determinados monólogos presentes en este apartado.

Por ejemplo, no sé si os habéis planteado alguna vez que, hagas lo que hagas con tu dinero, siempre terminas ayudando a las mafias y los malos.

Que te compras un coche… pues contaminas, aumenta el consumo de petróleo, con lo que se causan más guerras en el mundo y a su vez miles de muertos.

Que montas un negocio (no sé si es buena o mala idea en los tiempos que corren), por ejemplo un barecito. Pues fomentas el alcoholismo, la ludopatía… Ya que estás, pon un casino!!!

Bueno, pues vamos a montar una joyería, pues tampoco. La mayoría de las hoyas vienen de África, donde explotan a niños pequeños. No hablemos ya de los maridos infieles que siempre le compran el pedruscazo a la otra…

O por ejemplo, reflexionemos un poquito sobre la forma tan opuesta de reaccionar que tienen los padres y las madres. Que sí, que ya sabemos que son del sexo opuesto, pero digo yo que los dos son progenitores al fin y al cabo ¿no? Pues no, nada que ver.

Por ejemplo, un niño se cae y llora. ¿Qué hace el padre? Pensar rápidamente en cómo hacer que se calle para que la gente no piense que haya sido culpa suya. Le da una patata… el niño sigue sin callarse. Le da dos patatas… Anda, venga, que te dejo las tijeras, pero no le digas a mamá que te las he dado yo.

Sin embargo, si es la madre la que está en esta situación sale corriendo despavorida a recoger a su niño del suelo y estrujarlo. Se piensa entonces que el niño se calla por amor de la madre, pero no, se calla por la falta de oxígeno!!!



2. EL CONSULTORIO SENTIMENTAL DE NURIA ROCA.

Además de que el propio Pablo Motos hace algo así como declararle su amor incondicional al principio de este apartado, en el Consultorio Sentimental de Nuria Roca podemos encontrar de todo, como en botica.

Puedo aseguraros que este apartado resulta directamente desternillante. Las consultas son de lo más variopinto (a veces rozando incluso lo absurdo), pero las respuestas es que ya no pueden ser peores. ¿Cómo resumiros algunos de los puntos que me han hecho reír más?

Por ejemplo, el del tío que mide menos de 1,60 y se acaba de ligar a una modelaza de 1,90 y anda todo preocupado. A lo que Nuria Roca le contesta directamente que siendo Marianico El Corto no puede pretender convertirse en Pau Gasol. Y que si le jode la respuesta tan directa, que no hubiese preguntado. Toma ya!!!

O cosas peores, la chica que quería ocultar las mollas a su chico. Obtiene la respuesta de que la carne es carne, o carnaza qué sé yo. Y si no, a jugar con las luces y adoptar la pose de lado denominada Escultura de Botero precisamente para eso, para esconder las mollas, que no será porque las esculturas de Botero no las tienen, y hay a quien le gustan!!!

Pero hay consultas incluso más chungas: a quien le gusta su periquito, la chica que no puede evitar tirarse pedos y al raro de su novio le molestan… En fin, a cada cual más absurdo.


3. LAS 20 NUEVAS PISTAS QUE DEMUESTRAN QUE TU RELACIÓN DE PAREJA NO IBA TAN BIEN COMO CREÍAS.

Sólo espero que no me ocurran nunca a mí, porque cada una de las 20 pistas son demoledoras. Algunas por absurdas, otras por terribles, pero otras tienen su gracia. Por ejemplo, yo me quedaría con las siguientes:

Cuando le dijiste a tu chico: “quiero que me enseñes en la cama lo que más te gusta”, ¿subió la moto al colchón?

Quien no haya tenido un novio motero quizá no lo entienda, pero son capaces de eso y más.

Cuando le dijiste a tu chico que querías ir a un sitio de intercambio de parejas, ¿te llevó a Marruecos y te cambió por tres dromedarios?

Yo no he pedido ningún intercambio de parejas, pero sí he ido a Marruecos y a mi churri le han ofrecido camellos, alfombras…

Cuando le dijiste a tu chico que querías pasar una tarde tranquila, ¿se fue?

Cualquier cosa es posible, habría que saber si aquella tarde había fútbol. Entonces seguro que no desaprovecharía la ocasión, y si le echases en cara que te había dejado sola, diría ¿pero no me habías dicho eso, que querías estar tranquila? Pues te he hecho un favor yéndome al fútbol.


4. POSTURAS SEXUALES REALMENTE INNOVADORAS.

Creías que lo sabías todo… O al menos alguna cosilla como la postura del misionero y demás. Quizá hasta te hubieses iluminado leyendo el Kamasutra en tu época universitaria, pero seguro que estas posturas ni te las habían contado ni siquiera hubieses podido pensar que existiesen. Por ejemplo:

La del perro del hortelano.

Compra un perro a un hortelano, líate con el hortelano y que el perro os mire mientras os lo montáis. ¿Nivel de placer? Depende del hortelano.

La del velcro.

En lugar de sábanas, pon velcro en toda la cama. Luego os ponéis un par de jerseys de lana y hala, a ver cómo se desarrolla vuestro encuentro amoroso.

Nota preliminar: para desarrollar correctamente esta postura se recomienda ir depilado.


5. CONSEJOS QUE NOS DAN LAS MADRES.

Ay, que madre no hay nada más que una… ¿Qué haríamos sin sus guisos? ¿Y sin sus consejillos sabios? Pues hala, allá va una de consejos. Y oye, algunos de ellos a mí me han parecido hasta buenos.

Por ejemplo, te llama vete tú a saber quién por teléfono y te pregunta que estás haciendo. Nada, contestas. La has jodido, muchacho. Ahora te tendrá dios sabe cuánto tiempo al teléfono. Lo mejor, decir que estás a punto de cenar, aunque sean las 11 de la mañana, así podrás colgar antes.

Si tienes guardaespaldas, procura ser especialmente simpático con él. Tiene un segundo para reaccionar: mejor que lo haga bien y no tenga dudas, ¿no?

O recuerda: no valores la terraza de verano por su situación sino por lo fría que pongan la cerveza. Que sí, que está muy bien estar sentado viendo el Coliseo pero ¿quieres que te sirvan meao de burra?.


6. DUDAS EXISTENCIALES.

Quién no haya tenido nunca una duda existencial que tire la primera piedra. No seré yo quien lo haga. Además, aunque a veces parezcan absurdas, hay que pensar que de eso viven los filósofos.

Por ejemplo: ¿Qué te duele la herida? Eso es que se está curando. ¿Os imagináis a la Virgen diciéndole a Jesús en la Cruz. ¿Te duele? Fenomenal, en tres días estarás como nuevo.

Pero es que aquí podríamos contar mil historias. Dudas existenciales de los hombres sobre las mujeres (qué típico, nunca nos entienden), de los hombres sobre sí mismos, de las mujeres sobre los hombres, o por qué no de un arqueólogo con alergia al polvo, de un garrulo cenando en El Buli o de un Caganet en el Belén de Navidad. Os aseguro que merece la pena leerlas. Te sorprenderá esta casuística tan dilatada y extensa, así como sorprendente.


7. LUIS PIEDRAHITA.

Uno de los habituales colaboradores de Pablo Motos tiene su propio apartado en este libro, donde nos deleita con sus brillantes ideas sobre cómo los bolsillos son en realidad cajones de tela; la volatilidad del tiempo, que aunque nosotros lo hayamos inventado él transcurre a su propio ritmo (siempre más rápido); o lo poco conveniente que pueden llegar a ser los tatuajes en determinados contextos.


8. MAK GUFIS.

Otro de los colaboradores habituales de Pablo Motos que también contribuye como broche final a la hilaridad de este libro. Creo que no se te habrá ocurrido antes pero, piensa en…

Si Donald, el de Disney, te invita a su cumpleaños, ¿paga el pato?

Si uno en los sanfermines te roba la cartera, ¿es un chorizo de Pamplona?

Si a un geólogo le sale una piedra en el riñón, ¿lleva la profesión por dentro?


Y esto sólo son tres ejemplos, imaginaos lo que podéis reíros con este apartado.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Como veréis este libro tiene un humorcito del bueno en rama. Si has visto alguna vez El hormiguero y te ha gustado, estoy segura de que este libro te encantará. Está bien escrito, resulta la mar de sencillito, se te evaporará entre los dedos, te reirás como hace mucho tiempo que no te ríes, te servirá incluso para plantearte algunas cosas que nunca hubieses creído plantearte y quién sabe? Hasta a lo mejor te sirve para hacerte el gracioso (con éxito) en la cena de navidad de la empresa, que ya amenaza allí al fondo en el horizonte del calendario.

En definitiva, este libro resulta realmente genial. Además sale baratito y lo podéis encontrar en edición de bolsillo. Y al final ¿a quién le amarga un dulce?

Pues eso... a disfrutar de la carcajada.

NOTA: En mi opinión he incluido extractos o resúmenes de algunas de las partes que más gracia me han hecho de este libro.

AL BORDE DE LA BANCARROTA SENTIMENTAL

El viernes pasado fuimos al teatro a ver Venecia bajo la nieve y puedo comenzar diciendo que hacía mucho tiempo que no me reía tantísimo. Y mucho menos aún en el teatro.

La verdad es que vi anunciada esta obra hace ya unas cuantas semanas, e incluso recibí alguna newsletter de atrápalo que incluía muy buenas ofertas para ver esta representación. Sin embargo, creo que porque no me encajaban las fechas, en principio lo dejé para más adelante, aunque me quedé con el gusanillo de tener que verla más adelante.

Pues bien, el viernes pasado llegó el “más adelante” y por fin pudimos ir a disfrutar de esta magnífica representación. La cita era a las 10 de la noche en el Teatro Lara, un céntrico teatro madrileño situado muy cerca de la Gran Vía, en concreto en la Corredera baja de San Pablo. Tengo muy buenos recuerdos de este teatro, ya que en él he disfrutado de obras llenas de encanto como por ejemplo Descalzos por el parque hace unos años. Además, me parece un teatro precioso, está como cuando fue inaugurado a finales del siglo XIX. Sólo por verlo, ya en sí merece la pena.

El caso es que con dichos antecedentes y además teniendo en cuenta que Pablo Carbonell se encontraba entre el elenco de actores de esta obra, tenía claro que quería ir a verla. La elección no pudo ser mejor, salimos de allí encantados. Fuimos dos parejas (una pareja de amigos de mi marido y nosotros), y todos quedamos fascinados por la obra. La verdad es que sabíamos poco del argumento antes de ir y nos sorprendió muchísimo.


DOS PAREJAS ENCONTRADAS: LOS EMPALAGOSOS CHU-CHU Y LA PAREJA AL BORDE DE LA BANCARROTA EMOCIONAL DE LA RELACIÓN.

Una de las cosas que os gustarán de Venecia bajo la nieve es que recoge una situación que podemos llamar “habitual”. Dos antiguos compañeros de la facultad se encuentran tras años sin verse y uno de ellos invita al otro a cenar esa noche a su casa. Será una cena de parejas, en la que saldrán a relucir muchas cosas.

Supongo que, quien más y quien menos, se ha visto en alguna ocasión cenando en casa de una pareja amiga de su novio/marido/pareja o lo que sea, a los que no habías visto nunca antes (siempre hay una primera vez para todo). Ese tipo de cenas son algo así como una bomba de relojería, pueden acabar de cualquier manera. Por un lado, es posible que las dos parejas se caigan genial y empiecen a hacer planes juntos. Pero por otro, puede ser que no tengan nada en común y aquello sea insostenible. Da igual, en el peor de los casos jamás sucederían las circunstancias tan extrañas, y a la vez tan desternillantes, que se dan sobre las tablas del Teatro Lara en Venecia bajo la nieve.


Por un lado tenemos a Natalia y José Luis son los Chu-Chu, los acaramelados tortolitos en su nidito de amor, a punto de casarse y que resultan sumamente empalagosos. Empezamos porque ven la vida de un rosa que no existe, viven en una buhardilla destartalada (que es en realidad la unión de cuatro trasteros viejos) pero que les resulta muy bohemia. En lugar de llamarse por sus nombres reales se llaman cariñosa y empalagosamente “Chu-Chu” el uno al otro a lo largo de toda la cena y pueden llegar a ser insoportablemente perfectos.

Por otro lado, tenemos a Ramón y a Patricia, que llevan ya seis años juntos y no están atravesando por su mejor momento. Ramón y José Luis eran compañeros de facultad, y tras encontrarse esa misma mañana, Ramón no puede decir que no a la invitación de su antiguo amigo de ir a cenar a casa esa noche. Pero no ha contado con Patricia, a la que no le apetece nada. Además, de camino a la cena han tenido una bronca monumental y ella está tan enfadada que se pasa media cena sin pronunciar ni una sola palabra. Están en ese punto en que parecen darse un ultimátum, van a cenar juntos por última vez y después de la cena decidirán si continúan con su relación o si rompen para siempre.

Como podréis ver, sentimentalmente hablando, ambas parejas no tienen absolutamente nada que ver. Y en el resto de las cosas, probablemente tampoco, por lo que la situación se presta a que al final pase a convertirse en un enredo casi imposible. Pero aún echándole imaginación, nunca os podréis imaginar lo que sucederá.


VAMOS AL LÍO: A DESTRIPAR UN POQUITO LA HISTORIA.

Voy a destripar un poquito la historia, pero no demasiado, que lo que quiero es hacer que os pique el gusanillo y vayáis a ver la obra, que realmente merece la pena. Así que no voy a desvelar mucho más de lo que podríais concluir de los textos que incluye la página oficial de la obra: veneciabajolanieve.com.

Decía que Patricia está indignada, acaba de discutir con Ramón y lo único que desea es escapar de ese ambiente insoportable tan empalagoso de la casa de los Chu-Chu, a quienes no conoce de nada y además tampoco tiene ningún interés. Por ello, no pronuncia ni palabra. Y claro, a los iluminados de los Chu-Chu les da por pensar que no habla porque es extranjera.

¿De dónde?

De Chuvenia

De Chu… qué?

A los Chu-Chu les da por pensar que ha salido poco menos que de un campo de refugiados, que es una sin-papeles entre las garras de Madrid y que tienen que regalarle todos los chismes rotos y viejos de su casa para que se los lleve a su tierra.

El enredo va cada vez a más, se forma una pelota tan graaaaande que nadie podrá deshacer el entuerto. La obra va a más según van pasando los minutos, termina siendo hilarante, sencillamente desternillante. Y creedme cuando os juro que hacía mucho, muchísimo tiempo, que no me reía tanto, y menos en el teatro. Es sencillamente genial.


REPASEMOS EL ELENCO DE ACTORES.

De los cuatro actores (dos actores y dos actrices) que conforman el elenco que representa esta obra, para mí tres de ellos eran bastante o muy conocidos.


PABLO CARBONELL VERSUS RAMÓN.

Por supuesto, la estrella de la función es Pablo Carbonell, que interpreta a Ramón y con el que es imposible no reírse a carcajada limpia (me cae tan bien este actor…). Me encanta todo lo que hace, desde su papel de reportero dicharachero en Caiga quien caiga a su participación en diferentes películas con diferentes partenaires. Recuerdo con especial cariño la película Atún y chocolate, que interpretó junto a María Barranco. Este hombre polifacético, que le pone una sonrisa a todo, es capaz de hacer bien muchas cosas: de reportero dicharachero a cantante, de cantante a actor, y ahora nos sorprende sobre las tablas del teatro.

Nunca lo había visto como actor en teatro y he de decir, que una vez más, me ha encantado su interpretación de Ramón. No me voy a meter en su interpretación técnica, ya que Carbonell, con sus más y sus menos, siempre es Carbonell. Pero es capaz de darle un toque de descacharre puro y duro a esta obra, convirtiendo el enredo con su sola presencia en algo aún más desternillante. Tanto es así, que en determinados momentos de la obra, mientras los otros tres actores interpretaban sus papeles en esta historia anegada en lágrimas de pura risa, él mismo se sentaba a la mesa y no podía evitar desternillarse. Lo dicho, es que me encanta Carbonell.


EVA ISANTA VERSUS PATRICIA.

A Eva Isanta la recordaremos sobre todo de series de televisión como Aquí no hay quien viva, La que se avecina o Farmacia de guardia (de ésta hace ya un tiempecito). Siempre me ha caído bien esta actriz, a pesar de su papel de pija insoportable en La que se avecina. Además, me parece bellísima. No sólo la he visto sobre las tablas del Teatro Lara sino que también la he visto en dos ocasiones por las calles de Madrid y me parece que tiene una elegancia especial.

Cumple a la perfección el papel de Patricia en Venecia bajo la nieve. Creo además que su papel es el más difícil de todos, al menos el que más matices tiene y el que experimenta diversas fases a lo largo de la obra. No en vano se tiene que hacer pasar nada más y nada menos que por chuvena y lo hace a la perfección (signifique lo que signifique ser eso). Fantástica esta actriz, a quien me gustaría ver más veces en teatro.


MARINA SAN JOSÉ VERSUS NATALIA LA CHU-CHU.

No la delata su apellido (pocos saben que el cantante Víctor Manuel, asturiano como la que suscribe, se apellida San José) sino que a Marina San José la delata el asombroso parecido que posee con su madre, la cantante Ana Belén. Como opinión personal diré que, al igual que le ocurre a la propia Ana Belén, está mucho más guapa con el pelo largo, y que el corte de pelo que luce actualmente para interpretar a Natalia La Chu Chu no le queda especialmente bien.

La chica no quiso ser cantante, pero le va la farándula familiar y decidió dedicarse a la interpretación (cosa que ya hiciera su madre), con bastante buen tino, por cierto. Es difícil ser la hija de, pero a pesar de todo ella, poco a poco, demuestra que vale para esto. La hemos visto en Amar en tiempos revueltos y me consta que en los últimos años ha participado en varios montajes teatrales, pero esta vez era la primera vez que yo la veía sobre las tablas. Está bien en su papel de la Chu-Chu, aunque para mi gusto resulta demasiado empalagosa y niña perfecta (aunque quizá luego al final lo de vivir en un mundo rosa no salga tan bien) pero al fin y al cabo es de lo que se trata en este papel.

CARLOS HEREDIA VERSUS JOSÉ LUIS EL CHU-CHU.

A este actor yo personalmente no lo conocía de nada y aunque he buceado por los maravillosos mundos de internet, no he sacado gran cosa. Interpreta a José Luis, el Chu Chu, empalagoso enamorado de Natalia, con una vena muy grunge de informático viviendo en una buhardilla en el centro. Da bien en su papel y colabora para que se cree la atmósfera del lío monumental que se vivirá sobre las tablas.

¿OS LA VAIS A PERDER?????

COGE UNA SONRISA Y ¡¡¡ACUÉRDATE DE SONREÍR!!!

Hoy no es noviembre, aún es octubre… Pero no creo que existan tantas diferencias: el otoño va llegando, los suelos se van cubriendo con ese manto dorado de nostalgia y hojas secas, vamos cambiando a ropa más de abrigo y las melancolías al lado de la chimenea vuelven a formar parte de nuestras vidas.

En realidad, no creo que exista tanta diferencia no ya entre octubre y noviembre, sino entre mayo, enero, agosto… ¿qué más da? Cualquier día es un momento fantástico para sonreír y necesitamos la sonrisa tanto como el oxígeno, el problema es que a veces lo ignoramos y otras veces lo olvidamos.

La foto que voy a incluir ha sido un pequeño guiño del destino, una sonrisa al fin y al cabo. Y he tenido el placer de encontrármelo en este día gris. Hoy es viernes, no debería ser un mal día (aunque ninguno debería serlo) y sin embargo, mientras esperaba el autobús veía las caras de hastío de la gente. Gente con sueño, gente con frío, gente que ha perdido las ilusiones…

No podemos perder la ilusión, ni en los peores momentos. Y cualquier día es bueno para sonreír, para afrontar el futuro, para mirar con ilusión… Pero insisto, a veces se nos olvida.

Por eso, entre ese ambiente gris y taciturno, en aquella cola del autobús en que casi nadie sonreía, de repente vi un guiño del destino pegado en la marquesina. Una simple hoja (ver foto) en la que se nos recuerda que precisamente en los momentos más grises es cuando la sonrisa es más necesaria.

Por eso, simplemente el autor de este precioso regalo escribía:

"Si te has levantado con el pie izquierdo, si llevas días sin sonreír, si lo necesitas, si quieres regalarle una sonrisa a aquella persona… si simplemente quieres recibir una sonrisa, por favor, coge una y acuérdate de sonreír.”

No me podía creer que hubiese tanta gente a mi alrededor, esperando al autobús, y que nadie se hubiese parado a leer este maravilloso mensaje. Las caras a mi alrededor seguían grises, taciturnas, hastiadas… pero a mí una sonrisa enorme me iluminaba por dentro y por fuera. Como cualquier momento es bueno para sonreír y aquel desconocido me había regalado una sonrisa, ni corta ni perezosa acepté su ofrecimiento y cogí mi sonrisa de aquel anuncio. No se trataba de un número de teléfono al que llamar, un simple dibujito que era capaz de alegrarme el día. Qué cosa tan sencilla y sin embargo a veces qué complicado lo hacemos todo.

Con mi sonrisa en el bolsillo, decidí adornar mi boca también con otra. Y así me vine a trabajar, sonriendo en el autobús, sonriendo por la calle, sonriendo al entrar por la puerta… Porque a veces los pequeños gestos valen más que todas las palabras del mundo y una simple sonrisa invita a sonreír, a pensar que las cosas nunca son tan horribles y que sobre todo, después de la peor tormenta posible, absolutamente siempre sale el sol.

¿¿Os parece poco motivo para sonreír??

¿A ti qué te hace sonreír?

Haz una lista, piensa en cosas positivas, intenta fijarte en los pequeños detalles con los que cada día te sorprende el mundo y sobre todo, esfuérzate en sonreír.

Empapelemos las marquesinas y los postes del mundo con nuestras sonrisas. Regala sonrisas, regala esperanza… y seguro, seguro, seguro que este día de otoño será más especial con ese simple gesto.

QUIÉN ME HA ROBADO EL MES DE ABRIL???

Os escribía hace pocos días que esperaba con ansia la llegada del Día D a las hora H para disfrutar del pre-estreno del Musical de Sabina. Algunos esperabais que al día siguiente os hablase de las mil maravillas que pude ver extasiada desde el patio de butacas. Pero no lo hice, ¿por qué? Sencillamente porque salí de allí muy defraudada. De hecho, ni siquiera pensaba escribir este post, pero creo que algún sabiniano de pro que quiera ver el musical sólo por nuestra fe y nuestra fidelidad a Sabina, hará bien en estar informado (si quiere). Por ello, os dejo aquí mis (malas) impresiones sobre este musical.

Y no es que a los chicos que lo interpretan les falten ganas, pero no funciona, le falta algo, le falta la magia... Explicaba el otro día que, según mi humilde opinión, a este musical le sobra tiempo (las dos horas y media que dura se hacen demasiado largas) y creo que se equivoca en el enfoque. Un sabiniano de pro (como la que suscribe) busca encontrar al genio de Úbeda en estado puro. Sabemos que no está él, pero sí su alma en cada canción, como puede estarlo por ejemplo en las fantásticas Noches Sabineras del Galileo. Pero no, aquí no hay Sabina, por tanto tampoco hay magia.


La elección de las canciones no está mal, todo es discutible pero también resulta muy difícil escoger entre un repertorio tan amplio y magnífico como el del Flaco. El atrezzo también tiene su punto, incluso la historieta ésa que se han montado sobre personajes salidos teóricamente de las canciones de Sabina (clubes nocturnos, delincuentes, putas de barrio, amigos vencidos y traicionados), pero hay algo que le falta.

De Sabina sólo queda sobre ese escenario las (magníficas) letras de sus canciones, y un guiño que le hace uno de los personajes constantemente a través de la obra, con su sempiterno bombín y su alma de poeta. Pero a los directores/productores de este espectáculo parece que han querido mejor hacer un espectáculo con fines más comerciales, que pudiera recordar por ejemplo al musical de Mecano. Resultado: aquí no hay Sabina, los sabinianos de pro nos sentimos estafados y los que no comparten la pasión sabinera, dudo muy mucho que vayan a verlo.

Ojalá me equivoque, pero con esos precios, con la competencia más férrea enfrente (que el Rey León no es cualquier cosa) y esa historia aguada olvidada entre dos mares, que ni es sabiniana ni no, sino todo lo contrario, no les auguro muy buen futuro.

Pero cuando uno sale de allí tiene esa sensación frustrada, que en palabras del gran Flaco diría algo así como Quién coño me ha robado el mes de abril?

MAS DE 100 MENTIRAS... QUE VALEN LA PENA

Tic tac, tic tac… meses esperando, pero por fin llegó el gran día.

Desde que a principios de verano me enteré que a inicios de octubre iban a estrenar en la Gran Vía madrileña un Musical basado en las canciones de mi adorado Joaquín Sabina tuve muy claro que no me lo perdería por nada del mundo. Pero además, cuando a los pocos días recibí una oferta de atrápalo con entradas a un precio exclusivo para el preestreno del día 29 de septiembre, no lo dudé ni un instante. En seguida hice click sobre el email, aproveché la oferta y por supuesto la oportunidad de conocer de primera mano este espectáculo incluso unos días antes de que se estrenase de manera oficial.

A los pocos instantes, tenía mi reserva efectuada y pagada, y apuntado en rojo en el calendario la fecha del 29 de septiembre, que no debía perderme por nada del mundo. Eso sí, la espera se hizo laaaarga, muy laaaaarga. Cada cierto tiempo, mi compañera de trabajo y yo comentábamos: quedan tantas semanas para el gran día, quedan cuantas semanas para el día X, hasta que sólo quedaron horas.
Tic, tac, tic tac… nerviosss, nerviossssss, que parece que ya ha llegado el gran día… Apenas quedan unas horas...

YA OLVIDÉ LA DIMENSIÓN DE LAS COSAS, SU OLOR, SU AROMA...

Hacía mucho tiempo que un libro no era capaz de emocionarme tanto, de sacudirme por dentro como la historia real contenida en Decidme cómo es un árbol lo ha hecho. Una lectura que es incapaz que deje indiferente a nadie con un mínimo de sensibilidad. Pero también una lectura con un innegable corte político que quizá no guste a todos, pero que lo queramos o no, existió, y además en un futuro no muy lejano.
El poeta Marcos Ana tiene en su haber un récord nada agradable, el haberse convertido en el preso que más tiempo pasó encarcelado durante la dictadura franquista, en concreto la escalofriante cifra de 23 años... años… lo decimos y parece que no son nada, pero si un solo día privado de libertad ya es un infierno, ¿cómo no la van a ser más de 8.000? Y no solamente eso, sino que durante su largo cautiverio estuvo condenado a muerte en varias ocasiones, vio morir a cientos de amigos y camaradas, fusilados por sus ideas políticas contrarias al régimen franquista; además, nunca supo cuándo iba a terminar su larguísimo cautiverio, una juventud entera arrebatada entre cuatro muros de diferentes cárceles españolas.

Pero Marcos Ana nunca sucumbió a lo largo de su cautiverio, ni durante las largas noches que preludiaban al alba en el que muchos compañeros serían ejecutados, ni durante los largos días en los que esperaban que los carceleros pudiesen pronunciar su nombre para la ejecución del día siguiente. Fiel a sus ideales, nunca dejó de luchar por una humanidad fraterna, por unirse a sus compañeros frente a la desgracia.

Su tesón le mantuvo vivo, escribiendo desde la cárcel numerosos poemas que hicieron conocer la cruenta realidad de los presos políticos españoles. Se convirtió en un símbolo, forjándose una auténtica leyenda en el exterior. Pero no solamente en el exterior de la prisión, sino en el exterior de España, ya que muchos de los disidentes políticos de la época franquista se vieron obligados a abandonar España, su patria, y diseminados por medio mundo (principalmente por Europa y Sudamérica) montaron numerosas asociaciones fraternales para la defensa de los presos políticos y sus familias, los miles de asesinados por la dictadura franquista, convirtiéndose en puntos clave de la resistencia.


A este tipo de grupos pertenecerían personalidades como Rafael Alberti, María Teresa León, Pablo Neruda… u otros menos conocidos como Teodulfo Lagunero, Ángela Grimau o cientos de almas buenas que quisieron a través de grupos y convenciones paliar o ayudar la situación que se vivía en la España franquista con la represión política a todos los disidentes.


DE LA SOLEDAD DE LA CELDA A LA VUELTA AL MUNDO PARA DENUNCIAR LA SITUACIÓN DE LAS CÁRCELES ESPAÑOLAS.



Marcos Ana se convirtió en un símbolo, un símbolo muy peligroso para los franquistas, pero que estaba constituido por un hombre bueno, honesto, que no quiso ser profeta ni mártir, sino que después de 23 largos años encarcelado injustamente por crímenes que no había cometido, se dedicó a recorrer el mundo contando a quien le quisiera escuchar la penosa situación de aquella España desvencijada y sometida bajo el yugo de la Dictadura.

Otra de las cosas que me llamaron poderosamente la atención fue el brutal choque que sufrió la vida de Marcos Ana. En realidad fueron varios los choques brutales que sufrió este hombre, que no sé ni de dónde sacó las fuerzas para resistir y seguir luchando.

Primero, fue encarcelado siendo apenas un adolescente, no un adulto. Por crímenes que no había cometido y que le tuvieron 23 larguísimos años entre cuatro paredes. 23 años, qué barbaridad si te paras a pensarlo. Yo misma no lo hubiese resistido, me habría dejado mecer por los brazos de la locura, pero él fue fuerte y resistió. Fue fuerte viendo morir a sus compañeros día a día, viendo cómo todos los presos políticos eran torturados, denostados, desprestigiados antes la opinión pública, cómo muchos resistían y encaraban su destino con firmeza, pero otros no podían con semejante peso.

Pero si difícil fue resistir durante más de dos décadas, de prisión en penal, sobreviviendo como se podía en aquellas terribles circunstancias de frío, hambre y miseria, viendo cómo los padres de aquellos presos morían a las puertas de la cárcel sin que nadie se apiadara de ellos, no menos difícil fue volver a la libertad. Pensemos por un momento cómo tiene que ser vivir encerrado durante dos décadas, y de pronto ser lanzado al mundo real, un mundo que ya no conoces, que te es hostil. España seguía bajo la dictadura, por lo que lo primero que tuvo que hacer fue huir, irse lejos, salvar su vida y así poder llevar su palabra y su experiencia (la voz de los presos políticos españoles) más allá de nuestras fronteras.

Pero es que, además, Marcos Ana era un hombre que no había vivido como un hombre. Era apenas un niño cuando lo encarcelaron, y el propio mundo, o las mujeres, eran un enigma demasiado infranqueable para él. Pero también a todo eso hubo de enfrentarse.

Más aún, a los pocos meses de haber salido de las cuatro paredes de la cárcel, se vio viajando por medio mundo. Por Europa primero, donde visitó numerosos países y se entrevistó con numerosas personalidades (calan especialmente los relatos que incluye en su libro sobre la Reina Madre de Bélgica y La Pasionaria en la URSS), luego por Sudamérica, donde visitó varios países, pudo conocer a personalidades como los Castro, Allende o Neruda. En la mayoría de los países tuvo una respuesta unánime de acogida por la gente, pero en otros vio como el Régimen Franquista quería de nuevo manchar su nombre utilizando subterfugios y mentiras en la prensa más rancia.

Pero Marcos Ana no quiso entrar en más polémicas. Vivió durante décadas (y aún sigue haciéndolo) comunicando al mundo cuál era la verdadera realidad de las cárceles españolas. Hay que ponerse por un segundo en la piel de este hombre, intentar imaginar cómo ha sido su vida, y si se tiene un poco de sensibilidad, resulta imposible no admirarlo. Puede ser que haya personas a las que no les guste un libro como Decidme cómo es un árbol o una vida como la de Marcos Ana. Pero lo cierto es que, políticas aparte, guste o no, ésta fue una realidad que existió y no hace tanto tiempo, en un pasado nada remoto.


DECIDME CÓMO ES UN ÁRBOL, UN LIBRO QUE NO PUEDE DEJARTE INDIFERENTE.

Hacía mucho, pero muuuucho, muchísimo tiempo que un libro no me sacudía como éste lo ha hecho. Me ha sacudido internamente, me ha hecho llegar a las lágrimas, a una emoción fortísima que nace del corazón. Según comencé su lectura, decidí hacerlo a pequeños sorbos. Tomé la decisión de tardar semanas en leerlo, apenas 10 o 15 páginas cada día, para poder aprehender cada una de sus palabras, cada uno de sus significados… Y he de decir que muchas veces acabé llorando.

Porque la historia de Decidme cómo es un árbol es una historia tristísima, pero lo es más si tenemos en cuenta que es una historia real, y que su autor aún está vivo para contarla. Terrible todo lo que tuvo que pasar Marcos Ana, pero él no deja de ser ni más ni menos que la voz de los oprimidos por el régimen franquista, frente a tantas y tantas miles de voces acalladas y sesgadas de raíz, fusiladas por sus creencias.


Marcos Ana solamente nos relata su vida y la de sus compañeros. Se agradece el tono totalmente imparcial de su relato, no juzga, ni siquiera hace apreciaciones personales, lo que creo que es muy difícil, especialmente con alguien que ha sufrido tanto. Yo, por supuesto, en esta opinión, subjetiva, no llego a su altura y sí vierto juicios y apreciaciones, lo siento. Pero insisto en que este libro me ha sacudido profundamente por dentro, no me ha dejado en absoluto indiferente y ha hecho surgir en mí tantísimos sentimientos, tan fuertes, que soy incapaz de obviarlos ni verterlos sobre mi opinión.

Ojalá disfrutase de la templanza que Marcos Ana vierte en cada una de las líneas de este libro, su imparcialidad a pesar de todo lo malo que le ha ocurrido en la vida.

Incluso, como perteneciente al PC, después de todos los momentos vividos, reconoce que hubo cosas en las que se equivocaron, pero que incluso sus errores fueron dictados por su intención de hacer el bien y defender la libertad.

Pero hay historias dentro del libro, historias reales, que te dejan sin palabras. Creo que el propio Almodóvar quiere utilizar alguna de ellas para una próxima película, y la verdad es que son historias llenas de sentimientos, capaces de hacernos llorar de emoción. Prefiero no desvelarlas, pero os diré que también sacuden por dentro, como aquella noche que ya libre en Madrid Marcos Ana conoció a una mujer y el símbolo de los inmensos ramos de flores que le envió al día siguiente por la deuda contraída (contada así no dice nada, pero quien la haya leído sabrá reconocerla); o la madre de aquel preso, también de nombre Ana (como la madre del propio poeta), que murió de frío y de pena tras varios días a las puertas de la prisión donde estaba encerrado su hijo, sin que ningún carcelero se apiadase de ella.

Cuántas historias así habrá visto este país, olvidadas, denostadas, sepultadas a conciencia por los que quisieron sumirlas en el olvido. Pero insisto, no debemos olvidar nuestra historia porque estaremos condenados a repetirla.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.

No sé si identificaréis esa sensación, cuando las palabras no son suficientes para expresar el caudal de sentimientos que has experimentado ante una obra. Pues eso es exactamente lo que me está ocurriendo al escribir esta opinión, que siento que mis palabras no son capaces de transmitir, que Decidme cómo es un árbol te dejará totalmente sin palabras pero con muchos sentimientos intensos y profundos revoloteando a tu alrededor e impactándote.

Porque este libro no sólo no te dejará indiferente, sino que será capaz de enamorarte. Creo que le debemos una lectura atenta y con tiempo, en la que ponernos en la piel de aquéllos que fueron protagonistas sin quererlo. Es muy importante conocer qué hemos hecho en nuestra historia, aprender de ella, intentar no volver a repetirla.

Pero además este libro está escrito desde el corazón, con las mejores intenciones posibles, sin querer juzgar ni ser juzgados, con toda la objetividad que es posible reunir alrededor del sufrimiento. Y con él estoy segura de que aprenderemos muchas cosas que desconocíamos, algo que siempre es importante.

Gracias, Marcos Ana, por escribir finalmente tus memorias, por todo lo que has aportado a este mundo en todos estos años. Por tu saber estar, por tu resistencia, por tu amor infinito.

Y qué mejor que dejaros sus propias palabras en los versos del poema que da nombre a este libro y que escribió durante su cautiverio, en el que entre cuatro paredes evocaba cómo debía ser un árbol, algo que casi había olvidado, como tantas otras cosas:


DECIDME CÓMO ES UN ÁRBOL

Decidme como es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire
recítame un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre
ecidme como es el beso de una mujer
dadme el nombre del amor
o lo recuerdo.

Aún las noches se perfuman de enamorados
ue tiemblan de pasión bajo la luna
o solo queda esta fosa?
a luz de una cerradura
y la canción de mi rosa
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas
su olor, su aroma
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.

Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron,
no puedo seguir
escucho los pasos del funcionario.

ROCÍO

Rocío atravesó la pantalla del ordenador y llegó al mundo real, a las intensas calles de Madrid de un día de finales de verano. Acompañada por Miguel esperaban a una Itaca transformada, que también había decidido traspasar los umbrales seguros de la pantalla del ordenador y aterrizar en el mundanal ruido de su querido Madrid, para conocer por fin en persona a su amiga virtual en cuyos ojos podría notar al instante la ternura y la amistad.

Porque la amistad, la de verdad, es muy difícil de lograr, pero a veces se forja de la manera más extraña, o a través de las nuevas tecnologías, nunca se sabe… De aquí te dejo unas líneas, de aquí te comento un post, de allá me preguntas, de aquí te saludo… Pero después de los años esas personas virtuales se convierten en tus auténticos amigos y, con el tiempo, vas sabiendo quién es quién en el juego cibernético, quién merece realmente la pena, quién se ha convertido en tu amigo en el mundo virtual y puede, quizá, convertirse en tu amigo en el mundo real. Sólo falta dar ese paso de traspasar la pantalla, a veces tan difícil como un paso de gigante.

Y así llegó Rocío, presagiando el otoño, presagiando ese mes de octubre de hojas amarillas que caen al suelo e invaden el ambiente de nostalgia. Pero llegó con alegría, con ternura, con una amistad forjada sin ser muy conscientes, con ilusión, con ganas de sentarse a hablar, reír, abrazarse, como si nos conociéramos de siempre… Pero ahora ya nos conocemos, ya nos ponemos cara, ya sonreímos al reconocernos, ya volveremos a vernos espero que muy pronto.

Y tras ese halo de alegría y de buenas vibraciones, de la buena gente que se encuentra, se reconoce y se abraza, me dejó una hoja de otoño para mecer las nostalgias de ese octubre presagiado que nos embruja y que su recuerdo nos traerá a cada momento el recuerdo de esta amistad.

Gracias, Rocío.

DE LIBROS, SOLES Y PASIONES

Domingo por la mañana, finales de verano… ¿qué hacemos? Pues se me ocurre ir a la Cuesta Moyano a brujulear y ver qué tesoros literarios encontramos, y luego, por qué no, pasear tranquilamente por El Retiro y tomarnos un helado disfrutando de la mañana soleada.

Madrid está lleno de rincones llenos de encanto y las mañanas soleadas de domingo (independientemente de la estación en que nos encontramos) constituyen un momento magnífico para rescatarlos del olvido y disfrutarlos. Y digo lo de rescatarlos del olvido porque Madrid a veces es tan grande que nos engulle, que olvidamos sus pequeños rincones y hacemos que pasen meses y meses sin disfrutar de esos lugares y esos momentos tan únicos. Y creo que El Retiro y la Cuesta Moyano constituyen parte de este tipo de lugares… lugares capaces de enamorarnos, lugares en los que pasamos momentos intensos y bonitos bajo el sol, pero lugares que a menudo olvidamos entre la rutina, las prisas, la desidia… y el propio olvido que lo cubre todo con su manto.

Hacía muchos meses que no iba a la Cuesta Moyano. Recuerdo que la última vez fue también una mañana de domingo… de domingo al sol. El domingo de hace un par de semanas había sol, de finales o de mediados de verano, porque la verdad es que hacía bastante calor, pero no sofocante. Lo suficiente para que disfrutásemos del día, nos imbuyésemos de ese tiempo detenido, de esa atmósfera de siempre que rezuman los libros y que rezuma también la propia Cuesta Moyano. Porque da igual el tiempo que dejes pasar, al reencontrarte con este sitio, sentirás que el tiempo no ha pasado, que ayer estuviste allí, rebuscando entre las casetas, intentando encontrar ese título que te llame la atención, o ese libro que hacía tantos años que no veías y que ahora podrás volver a disfrutar de su lectura.


¿QUÉ ES LA CUESTA MOYANO?


La Cuesta Moyano es algo así como una feria del libro viejo, un lugar donde las librerías de anticuario ubicadas en sus casetas sacan a la calle libros olvidados. Muchas y grandes bibliotecas particulares acaban desgraciadamente en la Cuesta Moyano. Y digo lo de desgraciadamente porque se ven deshechas, sesgadas, rotas, descompuestas, perdidas aquí y allá.

Es un lugar donde impera la nostalgia, porque cuando coges entre tus manos un libro viejo, muchas veces piensas qué historia vivirá entre sus páginas. Y no me refiero a la historia que cuente el libro en su lectura, sino a la historia en sí del propio tomo, a qué manos habrá pertenecido, qué ojos lo habrán leído y disfrutado enormemente con su lectura, o en qué estanterías de olvido y polvo habrá yacido durante años…



¿QUIÉN ERA CLAUDIO MOYANO?

Somos un pueblo que olvidamos nuestra historia. La Cuesta Moyano, ¿pero quién era Moyano? Nadie parece recordarlo… Claudio Moyano, un zamorano que ya en el siglo XIX reformó la enseñanza y la educación mediante una ley conocida como la Ley Moyano y que estuvo vigente nada más y nada menos que un siglo en esta nuestra tierra tan convulsa. Reformó la educación tal como hoy la conocemos, instituyendo una educación libre, gratuita y no secularizada.

Desgraciadamente, ya casi nadie recuerda a Moyano, ni siquiera quién era, ni qué significó su ley en nuestro país. Pero ahí está esta calle empinada, esta cuesta que lleva su nombre y que es al fin y al cabo un elogio a su persona, a la educación, a la formación, a la cultura… representada en los libros que cada día se venden y que viven una nueva vida en manos del apasionado lector que decide acercarse hasta allí a llevarse en la mochila nuevos tesoros literarios con los que disfrutar absolutamente de su lectura.

Pero además, la Cuesta Moyano está jalonada a su inicio y su fin con dos estatuas llenas de encanto. La primera, la que se sitúa casi en el Paseo del Prado, recuerda precisamente a Claudio Moyano, el olvidado. Al final de la Cuesta, ya casi frente a la verja del Retiro, se encuentra la estatua del gran literato Pío Baroja, con quien recorrimos Madrid de mano de algunos de sus personajes y sus libros como por ejemplo sus inolvidables Andrés Hurtado y el tío Iturrioz de una de sus novelas más renombradas: El árbol de la ciencia.


¿DÓNDE ESTÁ LA CUESTA MOYANO?

La Cuesta Moyano ha sufrido además muchas vicisitudes a lo largo de toda su existencia, estando ubicada en varios lugares del centro de Madrid, siempre en la zona del Paseo del Prado, muy cerquita de la Glorieta de Atocha. De hecho, el germen de este lugar se inició precisamente en Atocha, donde en el siglo XIX existía un mercado donde se vendían todo tipo de objetos. De este lugar, se disgregó una rama, la de los libros, que se mudó frente a las verjas de la entrada del Botánico, hasta que se mudaron a diferentes lugares cercanos. Desde hace unos pocos añitos (cuatro o así) la Cuesta Moyano, tras numerosas reformas y traslados, ha recuperado todo su esplendor.

Dispone de una calle empinada (de ahí lo de cuesta), totalmente peatonal, donde las casetas de madera en color azul se disponen una al lado de otra y cada día puedes ver el ambientillo del mercado de libros viejos y de segunda mano (aunque hay ediciones nuevas, lo mejor de la Cuesta Moyano es descubrir pequeñas joyitas en libros viejos olvidados y regalarles una nueva vida).

Pero ha sido difícil conocerla como ahora podemos verla. Recuerdo que hace unos años, cuando vine a vivir a Madrid (allá por el años 2005, 2006…) íbamos también los domingos a la Cuesta Moyano, pero no era lo mismo. No era una cuesta, sino unas cuantas casetas de aspecto casi de papel con tenderetes montados en el propio Paseo del Prado. Se había producido un importante incendio en el 2004 y la zona fue remodelada, hasta abrirse de nuevo al público que acogimos esta Cuesta Moyano renovada en todo su esplendor en el año 2007.

DE PASEO BAJO EL SOL.

Es muy agradable acercarse una mañana soleada a la Cuesta Moyano, con todas las ganas y la intención de encontrar pequeños tesoros en forma de libros que nos hicieran soñar. Y para allá nos fuimos los tres, la familia Telerín, mi maridete, mi querido Athejos reguapo y yo misma. El Athos además iba contento de excursión y se dejaba mimar por todo aquel que quiso pararse con él durante nuestro paseo por la Cuesta Moyano, que fue lento y con mucho tiempo, porque si a mí me encanta husmear entre libros, a su amito ni os digo. De allí salió pertrechado con dos bolsas llenas de libros, después de husmear y rebuscar casi en todas las casetas.

En mi caso, yo salí de allí con un par de libros, tras husmear algo pero mucho menos que el sabueso de mi marido. El pobre Athos ya de vez en cuando se sentaba como aburrido de tanto esperar, y su querido amito seguía a lo suyo. De vez en cuando los dos nos acercábamos a su amito y Athos se le ponía de patas como diciendo que estamos aquí aburridos, que te olvidas de nosotros.

Pero cuestiones perrunas aparte, pasear por la Cuesta Moyano (a pesar de su inclinación y lo que a veces cuesta subir con todo el cargamento de libros) es un verdadero placer. Es uno de esos lugares en los que todo el que va allí no suele ir para husmear sin más (algún turista despistado hay, pero poco), sino para buscar tesoros entre las pilas de libros. No esperéis encontrar grandes joyas de libros que cuesten una fortuna, porque sobre todo abundan los libros de bolsillo, ediciones normalitas ya un tanto ajadas con muchos años de polvo a sus espaldas, pero normalmente todo el mundo encuentra algo a buen precio y sales de allí con una sensación muy gratificante.

La mayoría de los libros de la Cuesta Moyano son libros baratitos (podréis encontrar ejemplares a partir de 1€), sobre todo libros viejos, con ya alguna que otra mano a sus espaldas. Pero a veces hay pequeñas joyas a precios también muy populares. En alguna de las casetas podréis encontrar ediciones actuales, y no digo yo que si pensabais comprar el último libro del autor de moda de turno, en lugar de hacerlo en el Corte Inglés, ya que estáis en la Cuesta Moyano, no aprovechéis para llevároslo desde aquí. Pero creo que la Cuesta Moyano no es para eso, sino para bucear entre sus montones de libros y encontrar aquel ejemplar ya ajado que te estaba esperando, que estaba destinado a ti sin que tú lo supieras.

Pero es que además en este lugar existe una idiosincrasia particular. Podría hacerse un particular animalario (monstruitos incluidos) sobre los libreros de la Cuesta Moyano y por qué no sobre los prototipos de sus clientes. Y si habéis ido alguna que otra vez a la Cuesta Moyano, estoy segura de que entenderéis por dónde van los tiros y a qué me estoy refiriendo. Abrir bien los ojos y fijaros en los detalles, en un sitio realmente interesante donde podréis descubrir muchas cosas. Pero sobre todo, por encima de lo demás, está el amor a la lectura de la inmensa mayoría de los que pululamos de una u otra manera por la Cuesta Moyano.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.

La Cuesta Moyano es un lugar especial; uno de esos pequeños rinconcitos de mi Madrid del alma al que hay que visitar de vez en cuando, dejarse caer por allí en una mañana de sol e imbuirnos de su espíritu, disfrutar de la aventura de encontrar ese libro olvidado durante tantos años por su anterior propietario y que nos está predestinado. Hay que volver de vez en cuando a la Cuesta Moyano, aunque durante meses las prisas y el olvido nos mantengan alejados de allí, volveremos a este lugar sin duda.

No recuerdo el número de veces que la habré visitado, ¿veinte, treinta?, la última hace apenas ocho días. Pero sigue siendo la misma, con el mismo espíritu, especialmente bonita en las mañanas de otoño con las hojas cayendo. Aún no ha llegado del todo el otoño, pero ya había algunas hojas por el suelo, por lo que aprovechando el sol y el calor, con todos nuestros libros a cuestas, salimos de allí los tres en dirección al Retiro, otro de los lugares con encanto de Madrid. Y allí Athos corrió a sus anchas y nosotros nos sentamos tranquilamente bajo un árbol disfrutando de un sabroso helado. A veces, qué cosas tan insignificantes se necesitan para ser feliz…

Pero antes de irnos de la Cuesta Moyano, decidimos pararnos a saludar al amigo Pío Baroja, y Athos y yo posamos salerosos delante de su estatua.

Espero que muchos más domingos al sol de mi vida estén destinados a esos momentos llenos de encanto en la Cuesta Moyano.




LOS TORTUOSOS CAMINOS DE LA LOCURA

HAY MUCHOS TIPOS DE LOCURA.

El Dr. Robert Ledgard es un cirujano que perdió a su mujer, quemada, en un accidente años atrás. Todos sus intentos médicos por recuperarla no consiguieron los resultados que él esperaba, y desde la muerte de su esposa, y después la de su hija vive obsesionado con poder realizar cuantos experimentos médicos sean necesarios para replicar la piel humana. Entre dichos experimentos está las transgénesis, prohibida en humanos por la Comunidad Médica Internacional, una regla que Ledgard no está dispuesto a acatar. Conseguirá su propia cobaya humana, a quien recluirá entre las cuatro paredes de una habitación en El Cigarral, una auténtica casa de lujo que es en realidad una jaula de oro.

La persona recluida es Vera, en ella Ledgard ha reproducido el rostro y el cuerpo de su esposa muerta. Ella ha perdido en los últimos seis años hasta su propia piel, pero resiste, convencida de que la espera se convertirá en la única posibilidad de escapar de su cautiverio. Dentro de ella pervive su propia identidad, a pesar de todas aquellas pruebas a las que ha tenido que enfrentarse a lo largo de su cautiverio.

El círculo de El Cigarral lo cierra Marilia, la persona que crió a Ledgard y fiel a él siempre hasta sus últimas consecuencias. Sólo ellos son consientes de cuál es la verdadera realidad que existe entre las paredes de El Cigarral.

Está claro que Ledgard está loco, que no ha superado la muerte de su mujer ni de su hijo, del rencor que le invade contra todos… Pero su locura nos sorprenderá más aún. Desde su frialdad a la hora de pertrechar su venganza, hasta la ausencia total de miedo para apretar el gatillo contra sus enemigos. Pero su invento, como una suerte de Dr. Jeckyl y Mr. Hyde termina volviéndose en su contra de un modo que él nunca pensó. El amor y la locura tienen esas cosas, que muchas veces se cruzan sin quererlo y habitualmente en el momento más inoportuno de todos.

Pero es que Vera también está loca, o al menos en algún momento lo ha estado. Si yo fuese ella, no sé cómo, pero haría ya mucho tiempo que me habría suicidado, incapaz de soportar ese destino tan atroz, cruento e injusto. Sin embargo, ella regresa de la locura, y aunque todo en ella y en su mundo haya cambiado, decide agarrarse a la espera como a un clavo ardiendo, consciente de que ésa es su única y última esperanza… Ni siquiera su piel es ya su propia piel, pero no sé ni cómo, ha conseguido no perder su identidad.

Y Marilia… Marilia también tiene otro tipo de locura, una locura llena de pasados y de engaños, de oscuridades… Locura llama a locura, desde la propia sangre… Y parece que todo lo que tiene que ver con el siniestro Cigarral tienen que tener un punto absurdo de sangre y venganza, loco de atar… Desde la interrupción de Zeca, que lo trastocará todo, hasta el último minuto en que todas las piezas del engranaje parecen estar desgranadas.


INTERPRETACIONES MAGISTRALES.

Una vez más, las interpretaciones de los actores y actrices que dan vida a los diferentes personajes que viven en La piel que habitó te dejan sin aliento. Con vuestro permiso, realizo una revisión de los mismos:

ANTONIO BANDERAS VS. DR. ROBERT LEDGARD.

No es que me encante precisamente Antonio Banderas. Reconozco que con los años ha madurado como actor y como hombre, pero no acaba de encandilarme en ninguno de sus papeles. En La piel que habitó interpreta además al malo de la película, un malo malísimo, pero también en el fondo un pobre loco.

El Dr. Robert Ledgard roza los límites que no deberían ser traspasados… los límites de la locura, los límites de la ciencia, los límites de la razón. Es sin duda el personaje más completo de toda la trama, tiene una razón detrás de cada una de sus acciones, no la simple locura, aunque creo que es ésta quien le empuja a la venganza. No ha superado sus propios traumas, la muerte de su mujer y su hija, y le echa la culpa a quien quizá no la tiene del todo.

Impecable la actuación de Banderas encarnando a un Dr. Jekyl que juega con fuego (ya lo dice el refrán, quien juega con fuego…), frío, calculador, táctico, paciente… Es capaz de no olvidar jamás que la venganza es un plato que se sirve frío y que para que se enfríe se necesita mucho, pero mucho, tiempo. Y como no tiene nada mejor que hacer en el mundo, nadie que le quiera, nadie a quien amar… él todo tiene el tiempo del mundo para sus obsesiones, para la ciencia y la experimentación, para los oscuros laberintos por los que discurre la historia de La piel que habitó.

ELENA ANAYA VS. VERA.

Vera es joven, bella, casi perfecta… Hecha a golpe de bisturí por una mente calculadora y endemoniada, capaz de reproducir en ella a la esposa muerta.

Vera debería ser una persona atormentada, deshecha, un rastrojo de sí misma, o de lo poquito que queda de ella. Todo en ella ha cambiado, ni siquiera su piel es la misma, pero en contra de todo pronóstico es capaz de mantener su interior, de reconocerse a sí misma después del cautiverio y la injusta venganza, de reponerse, de esperar a que le llegue el turno de ser libre y escapar.

Ya lo dije antes, yo en su caso me habría vuelto loca, habría sido débil, sin dudarlo habría perdido la razón. Pero ella no lo hace. Y Elena Anaya da vida a una Vera llena de matices, con demasiados interrogantes no resueltos en la trama, pero un papel difícil, magnánimo, que oscila entre la desesperación y la ternura, la razón y la pasión, quizá también la locura… La bellísima Vera encerrada en su jaula de cristal, como el ave más bonito del mundo privado de su libertad.

MARISA PAREDES VS. MARILIA.

No sé qué tiene Marisa Paredes, pero no lo pierde con los años. Es esa forma de ser, esa manera de mirar a la cámara, oscilando también hacia la locura, pero con una serenidad y una elegancia innata, que traspasa hasta el espectador.

Su personaje, Marilia, también vive al borde de la locura, intentando mantenerse firme a lo que ama, siendo fiel siempre al Dr. Robert Ledgard, a pesar de su locura o quizá más aún precisamente por ello. No es un papel tan importante ni tan vertebral como los dos anteriores en la trama, pero esa forma que tiene Marisa Paredes de mirar a la cámara…. te traspasará.

JAN CORNET VS. VICENTE.

La vida le cambiará a Vicente sin saberlo, por unas copas de más, o unas pastillas de más, por besar a la chica equivocada… Y lo pagará muy caro en un camino sin salida, o por lo menos sin vuelta atrás. Jan Cornet está correcto en este papel, tampoco su papel tiene tanto peso en la historia al fin y al cabo.

BLANCA SUÁREZ VS. NORMA.

Si hay una interpretación que te deja sin palabras es la de Blanca Suárez interpretando a Norma, la hija del Dr. Ledgard. Norma es una chica con muchísimos problemas, no ha vivido una infancia fácil, su propia madre se lanzó desde la ventana cayendo a sus pies, y ella, tan frágil, nunca lo ha superado.

No sé si será cuestión de genes o de educación, pero la locura también le toca muy a fondo. Hay un antes y un después, una noche de fiesta donde los acontecimientos se suceden y se pone en marcha la palanca que la envolverá definitivamente en una profunda locura. Blanca Suárez interpreta a una Norma que aparece muy poco en escena, apenas unos minutos. Pero sus alaridos, su miedo extremo, sus gritos, su desesperación que rasga el aire, te deja precisamente así, sin aire. Impresionante esta actriz en este papel.

RESTO DEL REPARTO.

Aquí hay un poco de todo, como en botica, o como en las películas de Almodóvar, para qué negarlo. Hasta el propio Agustín Almodóvar (hermano del director, además productor de esta y muchas de las películas de su hermano) decide hacer un cameo y aparecer en escena apenas unos segundos. Aparece en escena sin venir a cuento, como un guiño un tanto extemporáneo o absurdo, un pegote que estará bien precisamente para que él aparezca, pero nada más.

Pero también recordaremos al Almodóvar de la Movida Madrileña, quien pone en escena a un Roberto Álamo (al que probablemente conozcamos por su papel de médico en una famosa serie de Televisión) que da repulsión, miedo, asco. Encarnará al malvado, absurdo y totalmente loco Zeca, quien será el detonante de casi todo. Vestido de tigre aparecerá en acción en una escena grotesca, muy típica del Almodóvar de antes, pero que con todos mis respetos ni viene a cuento ni se entiende (aunque está claro que ha de actuar de palanca para que la historia termine como termina). Me dio tanto asco este papel que ni siquiera quiero valorar los valores artísticos del actor que la interpreta, que sin duda son muchos.

Además, veremos a rostros conocidos como Eduard Fernández en el papel de Fulgencio, el médico amigo del Dr. Ledgard; José Luis Gómez en el papel de Presidente del Instituto de Biotecnología; Bárbara Lennie (a quien recordaremos también por algunos de sus papeles en la pequeña pantalla) en el papel de Cristina, la dependienta de la tienda de la madre de Vicente; o Susi Sánchez en el papel de la propia madre de Vicente.


En general, un elenco muy atractivo y que lo hace francamente bien.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Vaya por delante que me gusta Almodóvar, que muchas veces me encanta, y que me considero una almodovariana de pro. Sin embargo, hay cosas de su cine que me encandilan y otras que me horripilan (todavía no me he recuperado del todo del bodrio de La mala educación por ejemplo, y eso que ya han pasado unos cuantos años). En este caso, esta película me ha gustado, pero no me ha encantado, sobre todo porque me ha dado muy mal rollo, y es que la historia no es para menos.

Creo que es una historia terrible, pero además tremendamente difícil. Me ha resultado precisamente eso, muy muy difícil, no hablaros demasiado y daros pistas, no estoy segura de haberlo conseguido del todo. Y ha tenido que ser tremendamente difícil imaginarla y más aún reproducirla en forma de película. Porque aunque se basa en una novela, está claro que en esta película se ve claramente la impronta de Almodóvar.

Está maravillosamente bien rodada, te enamorarás del metraje, aunque para mí tiene fallos, o quizá mejor dicho inconexiones, cosas que no se explican, o que son demasiado casualidad, o que hay que mirarlos muy por alto para no darte cuenta. Quizá sea yo que me fijo mucho en los detalles, no lo sé…

Creo que no dejará indiferente a nadie, pero creo que sea una película no apta para cualquier tipo de público (y obviamente no hablo de que no esté recomendada a menores de cierta edad). No todo el mundo entiende a Almodóvar, por eso no a todo el mundo tampoco le gusta Almodóvar, e incluso a los que nos gusta, sabremos reconocer el talento del director en esta cinta, pero aún así, ni te dejará indiferente, y es muy posible que te dé algo de mal rollo, sobre todo si lo piensas en profundidad…

Pero eso ya lo dejo a la elección de cada uno.


Una última pregunta a los que terminéis viéndola ...

¿qué hubieseis hecho vosotros de haber sido Vera?