PALABRAS, MARIO, A TI SIEMPRE TE HAN PERDIDO LAS PALABRAS

Todavía sigo profundamente emocionada tras haber asistido al montaje de “Cinco horas con Mario” que desde hace un par de semanas se está representando en el Teatro Reina Victoria de Madrid. No hace falta decir que esta novela de Miguel Delibes es todo un clásico de los monólogos teatrales, aun cuando su autor reconociera en varias ocasiones que no se sentía capacitado para escribir teatro, y de hecho “Cinco horas con Mario” se califica como una novela. Aún se sigue hablando de las maravillosas representaciones de esta obra a cargo de Lola Herrera, que durante años y años se metió de lleno en la piel y en el mundo de Carmen Sotillo, la viuda de Mario. Años después, es otra actriz maravillosa quien recoge el testigo, y vemos a Natalia Millán, interpretando a una magnífica y totalmente creíble Carmen Sotillo. Estoy segura de que este montaje traerá cola y que se mantendrá en cartel durante mucho tiempo, así como que, dentro de unos años, se seguirá hablando de él. Me quedará toda la vida, la espinita de no haber visto a Lola Herrera sobre las tablas interpretando a Carmen Sotillo.


CINCO HORAS CON MARIO, UN TEXTO REDONDO.

Creo que casi todo el mundo conoce la obra, yo la leí estudiando BUP y la releí hace cinco o seis años. “Cinco horas con Mario”, de Miguel Delibes, es una auténtica obra de arte. Creo que todos los españoles sentimos en el alma hace unos meses la muerte de uno de nuestros mejores literatos, que se iba a la tumba sin el reconocimiento debido en forma de Nobel. Como texto y teniendo en cuenta la época en la que fue escrita (en plena dictadura franquista y con la censura pisando los talones) “Cinco horas con Mario es una auténtica joya”.

Se trata de un texto tan profundo, tan intenso, y tan lleno de guiños, que ya de por sí encandila. El hilo conductor de la obra es sencillo: Mario, catedrático de instituto e irreverente izquierdista acaba de fallecer, víctima de un fulminante ataque al corazón. Esa misma noche, cuando todas las visitas se han marchado del velatorio, su viuda, Carmen Sotillo (tradicional mujer educada con una clara mentalidad de derechas) se sienta al lado del féretro durante cinco largas horas (que al lector se le pasarán volando y al espectador ya ni os cuento) en las que le echa en cara una vida entera.

Después de haberla visto representada el domingo pasado, aún me pregunto cómo este texto fue capaz de burlar a la censura. Está claro que no hay más ciego que quien no quiere ver. Sin duda el censor que leyó el texto pensaría en él de una forma lineal, y pensaría que incluso Miguel Delibes estaba ensalzando los valores franquistas en boca de Carmen Sotillo. Pero en realidad es todo lo contrario, una continua ironía en la que Delibes pone en boca de Carmen todas aquellas necedades con que tuvieron que crecer las generaciones de la posguerra, creyendo que los buenos eran ellos, y solamente ellos, mientras que los malos eran todos aquellos que pensaban de un modo diferente (la eterna dicotomía de Las dos Españas de Machado, qué vamos a decir que no se haya dicho ya). Por ello, Carmen Sotillo, su familia, y todo lo que ella representa encarnan los “buenos valores del régimen franquista”; mientras que “la pobre” tuvo la inmensa desgracia de casarse con un hombre con tendencias “demasiado rojillas”, que nunca sabía callarse para sacar beneficio y que siempre decía las cosas que no debían decirse demasiado altas, sin hacer caso a los “sabios” consejos de su mujer y su suegro, personas de bien.

El texto de Delibes, insisto, es maravilloso. Y si uno es capaz de captar los matices leyéndolo, viéndolo en teatro todo queda mucho más claro aún. Incluso los pequeños guiños más sutiles aún de Delibes. Porque salvo la lectura taaaan lineal que pudo hacer la censura, cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta del espíritu que realmente quiere recoger el texto, que es precisamente el contrario al que le achacaron los censores. Pero después de ese inicial nivel de sutileza, podemos leer otro nivel más profundo. Como cuando a Delibes se le ocurrió que la hermana de Carmen, también una niña bien como ella, educada a la vieja usanza, terminase quedándose embarazada de un soldado italiano casado en su país, y que hasta la madre de ambas intentó que en Roma declarasen nulo el matrimonio (por el qué dirán, ya se sabe), pero no pudo porque había hijos (no le hubiese importado a la mujer llevarse por delante lo que hubiese hecho falta, siempre con sus buenos principios por bandera). O cuando la propia Carmen, tan regia y digna ella, con unos inquebrantables principios, duda en caer en los brazos de otro hombre. Uy, uy, uy… parece que no sólo la carne es débil sino que tanto para los de un bando como para los del otro escupir para arriba tiene el mismo resultado, porque la ley de la gravedad es implacable para todos.

LOS PERSONAJES DE LA OBRA, O DE ESTE MONTAJE PARA SER MÁS EXACTOS.

La obra “Cinco horas con Mario” de Miguel Delibes es un monólogo, o al menos eso era hasta el momento. El único personaje de la obra era el de la viuda, Carmen Sotillo, quien durante cinco horas monologaba delante del féretro de su marido, repasando toda su vida juntos y echándole en cara ciertas características rojillas de él. Como mucho, podemos entender que Mario es otro personaje, aunque en ningún momento aparece en escena. La obra comienza con la esquela y a lo largo del transcurso de toda la representación Mario aparece supuestamente dentro del féretro.

MARIO DÍEZ COLLADO, UN LIBREPENSADOR EN PLENA DICTADURA.

El difunto Mario, catedrático de instituto, es un librepensador con serias tendencias izquierdistas en plena Dictadura Franquista. Su familia poco o nada tiene que ver con la familia de su mujer, razón por la que la educación que ha recibido, tampoco tendrá que ver mucho con la de Carmen. Mario era una persona íntegra, que se guiaba por sus propios pensamientos y lo que la conciencia le dictaba en cada momento. No le hacía la pelota a nadie ni cantaba el Cara el Sol para ganar puntos, todo lo contrario. Además, era un hombre que conocía el poder de las palabras, los libros y él eran todo uno. Se alejaba de convencionalismos: iba al instituto en bicicleta, por mucho que su mujer se lo afeara, y no tenía pensado comprarse un seiscientos, por mucho que Carmen pataleara por tener uno. En definitiva, era un hombre que le tocó vivir una época difícil, unos años en los que pensar por uno mismo y creer en las palabras y en la conciencia era lo peor que se podía hacer.

CARMEN SOTILLO, UNA MUJER EDUCADA DE UNA MANERA CONSERVADORA.

Carmen era una niña bien de una familia bien que nunca dio que hablar. Como mujer, no necesitaba estudiar, lo que tenía que hacer era convertirse en una abnegada madre y esposa, buena administradora de su casa. Sabía que muchas veces había que mirar para otro lado o hacerle reverencias a alguien para conseguir de parte de éste algo que le interesase. Y eso no era malo, así era la vida. Igual que estaba claro quiénes eran los buenos (los de su clase) y quiénes los malos. Las señoras habían nacido para ser señoras, y hay que ver, que hasta las sirvientas quieren ir de señoras yendo al cine en patio de butacas y todo. Carmen no es capaz de ver más allá de los límites (estrechos) que le ha conferido su educación. Se avergüenza de lo que ella llama las temeridades de Mario, y le reprocha que a él siempre le han perdido las palabras, sin entender que uno tiene que tener conciencia, palabras y hechos.

Como os decía, “Cinco horas con Mario”, tal como Delibes la concibió, no tenía más personajes. Sin embargo, en este nuevo montaje (en el que el propio Delibes participó antes de su muerte, sin poder llegar a ver su resultado) aparece un nuevo personaje:

MARIO, EL HIJO MAYOR DE CARMEN Y MARIO.

Uno de los temores más grandes de Carmen en este montaje es que las excentricidades de su marido sean heredadas por alguno de sus hijos, especialmente por su hijo Mario, que es quien más se le parece. Y es que este hijo es una viva imagen de su padre, con sus mismas locas ideas. Debe de ser que el ir con su padre en la bici le ha derretido el entendimiento, o eso piensa Carmen.

Cuando me enteré de que en la obra aparecía un hijo, no me lo podía creer. Y a éste, ¿de dónde se lo han sacado supuestamente? Pero es que cuando vi entrar en escena al actor que encarnaba al hijo del Resines en los Serrano, el maldito Guille, casi me da algo. Porque crecer ha crecido, pero la cara de pasmarote que siempre ha tenido, no se le ha quitado con los años.

Lo que dice el hijo está claro que no habría superado la censura. No digo yo que no quede más claro lo que realmente Delibes quiso decir con esta obra, pero a buen entendedor… El hijo de Mario, digno heredero de su padre, le dice unas cuantas verdades a su madre. Le intenta hacer ver que el hecho de que una cosa creamos que sea de una forma porque es lo que nos han dicho toda la vida, no quiere decir que realmente sea así precisamente. Es reveladora una frase que dice, frase que creo que no le habría pasado desapercibida ni al censor más garrulo. Viene a decir algo así como que a la gente como Carmen les han enseñado que los buenos se ponen a la derecha y los malos a la izquierda, y que ellos nunca han cuestionado lo que les han contado. Revelador, ¿no?


LA FANTÁSTICA NATALIA MILLÁN EN EL PAPEL DE CARMEN SOTILLO.

Reitero que una de las grandes espinitas que me quedan es el no haber visto a Lola Herrera ponerse en la piel de Carmen Sotillo, probablemente el personaje femenino más famoso salido de la pluma del gran Miguel Delibes. Pero aún así, me atrevo a aventurar, que, a pesar de las diferencias que pueda haber entre ambas interpretaciones, Natalia Millán interpreta a una maravillosa Carmen Sotillo llena de matices.

Tiene que ser realmente difícil no sólo dar vida a Carmen Sotillo (personaje que ya de por sí es difícil por todos los matices que posee y por lo que realmente quiere transmitir), sino que además, estar sola en el escenario durante aproximadamente una hora y media y ser capaz en ese tiempo de conseguir que el público mantenga la atención, no es nada fácil. Y Natalia Millán sin duda lo consigue, realiza una interpretación llena de momentos fantásticos, sube, baja, llora, ríe… y siempre, haga lo que haga, te lo crees.

Difícil este papel, difícil el texto, pero más difícil es parecer una cosa y querer transmitir otra. Porque Carmen no pensaba por sí misma porque de pequeñita le habían enseñado a que pensar es malo, y que además una mujer no debía pensar. Al igual que las palabras son malas, muy malas, porque con ellas se transmiten ideas, y en aquella época, las ideas eran otro enemigo a combatir a balas si era posible. Pero a través de lo que dice Carmen, conoceremos las ideas de Mario, cómo era, cómo vivía, su conciencia, su integridad, su cabezonería por defender con palabras y hechos sus ideas. Y de ahí, el buen entendedor es capaz de captar los matices, de ver lo que realmente Delibes quería transmitir y que gracias al cielo no lo captó la censura, porque si no, nos habríamos quedado sin esta obra maravillosa.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Fascinada, ésa es la palabra. Así quedé tras asistir a esta representación el domingo pasada. Probablemente en aquel momento, si alguien me hubiese preguntado, no habría encontrado las palabras para definirla. Pero yo, como Mario, creo en las palabras y en las ideas, en la conciencia y en no creer todo aquello que nos contaron, porque quizá algunas cosas nunca fueron ciertas.

Me ha gustado muchísimo este montaje, y creo que la elección de Natalia Millán ha sido todo un acierto. Cada vez me gusta más esta actriz, es tan creíble en todo lo que hace… Me han encantado cada uno de los matices con los que consigue configurar la personalidad de Carmen Sotillo. Creo además que la decoración y la iluminación resultaban muy acertadas. El atrezzo era realmente acertado, moderno y a la vez atemporal, con los libros de Mario dados la vuelta porque Carmen pensaba que los lomos de colores no representaban el luto que la casa debía tener (otra vez la dicotomía entre la forma de pensar de Mario y la de Carmen). La decoración era sencilla, incluso escueta, nada recargada, pero sin embargo perfecta. El juego de luces de la iluminación sobre el fondo, pasando de morado a gris, a verde, a ocre… también acertadísimo.

En la parte negativa, decir que una camiseta no era algo con lo que las mujeres se vistieran, menos aún de luto, el día del velatorio de su marido. Y muchísimo menos Carmen Sotillo, tan chapada a la antigua, por lo que creo que deberían pensar en cambiar esa parte del vestuario. Tampoco pega mucho que se vea la etiqueta interior de la rebeca negra que ella lleva puesta.

Y lo que no me ha gustado (quizá la chapada a la antigua en este caso sea yo) es la inclusión del hijo y muchísimo menos la elección del actor que le da vida, que aunque lo haga razonablemente pasable (su papel son veinte líneas de texto, así que ni tiene ocasión de lucirse ni de hacer el ridículo), la cara de bobalicón que tiene el pobre, pues sobra.


PALABRAS… LAS PALABRAS Y LAS IDEAS TIENEN EL PODER DE CAMBIAR EL MUNDO.

Yo soy de las nostálgicas y soñadoras que creen que las palabras sí tienen valor, mucho más que nada. Las palabras son la forma de expresar nuestras ideas, y las ideas y el pensamiento son lo más importante que tenemos los seres humanos. Sobre todo cuando esas ideas son propias y nuestra conciencia es la que rige sobre ellas.

Me he emocionado al ver esta representación, al recordar al gran Miguel Delibes, y sobre todo al saborear cada parte del texto, y al verlo representado delante de nuestros ojos, captar sus matices, maravillarme porque las palabras y las ideas fueron capaces de burlar a los censores, que tenían pocas palabras y menos ideas, sobre todo propias.

Palabras, Mario, a ti siempre te han perdido las palabras.

Benditas palabras que nos has dejado Delibes, bendito tu personaje Mario Díez y el legado que ambos nos habéis dado.

Palabras… yo seguiré creyendo en las palabras toda mi vida.



ITACA EN FITUR 2011

Este fin de semana he estado en FITUR, una cita que, cuando me resulta posible, procuro no perdérmela. Y es que, para una amante de los viajes como la menda, una feria dedicada en cuerpo y alma al mundillo viajero constituye para mí más que una poderosa atracción. Por ello, destiné mi pasada mañana de domingo a perderme entre los mil y un stands viajeros de FITUR 2011, intentando encontrar todo tipo de información, enterarme de las novedades e incluso consiguiendo que me sintiera atraída por algún destino en el que antes nunca me hubiese interesado.

No ha estado mal el FITUR de este año, aunque tampoco es que haya habido nada especialmente reseñable. Como es habitual, una parte de los pabellones se reservaba al turismo nacional, donde comunidades, provincias y localidades intentaban mostrar sus encantos al posible viajero. He de decir que aquí había de todo, desde stands de lo más currados, originales y bien estructurados, con gente amable que quería que realmente te enamorases de su tierra, decidieses hacer un viaje y así contribuir a dejar tu dinero en esos lugares, hasta stands cutres, con cuatro papeles mal colocados encima de un mostrador tras el que se sentaba alguna chica que a domingo ya estaba harta de trabajar y que sólo quería que te fueses y no preguntases demasiado.

Como nostálgica (a veces absurda) que soy, no pude resistir la tentación de buscar mis tierras queridas: mi Asturias, mi Galicia, mi Madrid, mi Sevilla... y bueno, encontré un poco de todo. Sin embargo, me fui de allí un poco desilusionada, porque no tengo muy claro que en FITUR se venda turismo español. La gente estaba más preocupada por llevarse aunque fuese a mamporro limpio un pañuelo o un sombrero de paja (porque al españolito le encanta llevarse veinte cosas de lo que sea si son gratis, aunque luego no las vaya a usar en su vida) que realmente por descubrir lo que esos lugares podían ofrecernos y pensar quizá en orientar sus próximas vacaciones a tales destinos.

Los pabellones dedicados a los viajes internacionales he de reconocer que en general estaban mucho más currados. Desde los espectáculos ofrecidos por Perú a la selva representada fidedignamente por Costa Rica, pasando por los encantos de Italia o de Irlanda por ejemplo. Digamos que aquello era más colorido y tenía más posibilidades de llamar tu atención (lo de convencerte para que viajases allí, ya sería otro cantar). Incluso en stands como los de Siria o Rusia vendían por ejemplo artesanía de tales países, por lo que sí que te trasladabas aunque fuese por segundos a tales rincones del mundo.

Sin embargo, tampoco estoy muy convencida de que todo estuviese demasiado bien hecho. Tenía interés en Irlanda o en Croacia y me encontré con dos stands superprofesionales, que me orientaron sobre mis futuribles viajes a tales tierras (aunque eso sí, la chica del stand croata era italiana, así que allí estaba yo, chapurreando la lengua de Dante). Sin embargo, iba muy ilusionada con conseguir buena información sobre Rusia, donde quiero ir esta primavera, y me encontré con cuatro folletos mal hechos y en ocasiones fotocopiados de cuatro empresas de viajes. Es decir, como si no hubiese ido.


Otra cosa son los españolitos de a pie, que ya sé que yo también pertenezco a este grupo, pero es que a veces me hago cruces yo sola, constatando como la España de Charanga y Pandereta del abuelo Machado sigue hoy tan vivita y coleando como siempre. Desde gente que llevaba maletas cargadas de folletos (no sé para qué, igual luego vendían el papel al peso, vaya ud. a saber), hasta gente que se peleaba por un monedero o una copa de cerveza (en ese stand faltaba poco para que hubiese leches, literal), y en general, ese deseo común de ya que me he gastado 8€ en la entrada, voy a amortizarla llevándome a mi casa todo lo que pille.

No sé hasta qué punto estas ferias resultan rentables, si realmente tienen una incidencia sobre el turismo, si son capaces de que viajes más o a ciertos lugares. Pero lo cierto es que aquí una servidora se sacará fotos frikies con cualquier ciempiés que se cruce en su camino (sin saber siquiera de qué empresa era), pero ni piensa pelearse por un sombrero, ni por una copa de cerveza. Y además, voy a FITUR porque me gusta, me resulta entretenida, me llevo chascos (como los de Rusia) pero también buenas experiencias como la de Croacia o Irlanda.




Y bueno... como dice mi amiga Pepa, tú pon el Va que yo ya pongo el Monos. Pienso seguir viajando todo lo posible y más, y al fin y al cabo, lo de ayer de FITUR fue como una pequeña vuelta al mundo en maquetas.

EN COLLIURE

En esta noche de invierno tan extraña, que más bien pareciera una noche del inicio de la primavera, vuelven a la retina de mi memoria aquellas tardes de verano en Colliure. Cuán distinta estará la pequeña localidad costera mediterranea en esta noche a como lo está en el verano efervescente, llena de turistas en sus terrazas, con alegría y risas en las calles en esas noches de vino y rosas estivales. Pero sé que en esta noche Colliure estará silenciosa y olvidada, con sus calles desiertas, sus contraventanas cerradas y su silencio nostálgico que todo lo inunda. No es tan diferente Colliure de otras villas marineras en invierno, como Biarrtiz o cualquiera de las localidades costeras del Levante español en las largas noches de invierno pintadas de azul por el Mediterráneo.

Quizá fue así la primera noche que el poeta llegó a ver tus perfiles por primera vez, con la estocada en el alma partida, derrotado, exiliado, enfermo... Una noche que sería una de sus últimas noches en este mundo, pero aún nos queda su recuerdo. En Colliure moriría, allí reposaría para siempre esperando a que nosotros, huérfanos de sus palabras, acudiésemos a llorar su memoria junto a la tumba tantos años después.

Pero en esos últimos días, el poeta tuvo que hacer balance en medio del desastre; mirar atrás a su España desvencijada, como una nao con el mástil partido a la deriva. Y sorbo a sorbo, amargos sorbos de la derrota y el exilio, debió beberse su pasado. Allí estaba nuestro abuelo Antonio, con su nostalgia reflejada sobre el azul del mar, quizá incluso en una noche con viento del sur como la de hoy, una noche de invierno que recordaba a la primavera.

Al menos nos queda el consuelo de saber que en sus últimos días al abuelo Antonio no le abandonaron ni la luz ni el infinito azul, así lo dejó reflejado en su último verso: "Estos díaz azules y este sol de la infancia".

Azul... azul del Mediterráneo, azul intenso de la nostalgia. Recuerdo el sabor de las lágrimas sobre los labios frente a la losa gris que vela el sueño del hermano Antonio. Ese sabor a sal, tan parecido al agua del mar, a ese azul al fin y al cabo...

VIAJES EN REBAJAS: OFERTAS EN IBERIA, VUELING, SOL MELIÁ...

Sí, sí y sí... Año Nuevo (2011) crisis antigua, por eso una serie de empresas nos traen sus rebajas de enero para que planeemos nuestros viajes baratitos para los próximos días. Sé que llego tarde, pero EASYJET empezó con sus rebajas al 41%, aunque creo que ya se ha acabado el plazo. Lo siento, no me he puesto con el blog a tiempo, entono el mea culpa porque me saqué hace unos días un vuelo de ida y vuelta para las fiestas de Lisboa en junio por 25€ ida y vuelta (y por ese precio a ver quén no se va de viaje).

Pero sí vengo a tiempo para avisaros de las súper ofertas de IBERIA, con las que nos invitan a ajustarnos el cinturón. Ya llevan sacando promociones similares en los últimos dos o tres años (la última tuvo lugar en septiembre), pero ahora nos dan la oportunidad de comprar vuelos a: 

29€ trayecto en Península y Baleares;
- 39€ para Canarias, Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia, Marruecos y Portugal;
- 59€ para Austria, Dinamarca, Grecia, Polonia, Reino Unido, Rumanía, Rusia, Suecia, Suiza y Turquía;
- 199€, 279€ y 399€ para vuelos intercontinentales (son tantos que os invito a que quien tenga interés lo mire directamente en la web de Iberia).

Han puesto a la venta 1.000.000 de plazas, y mi recomendación es que os déis prisa porque vuelan. Tenemos hasta el 16 de enero para comprar y el período en el que podemos viajar incluye del 15 de enero al 17 de junio. Tienes que sacar billete de ida y vuelta para beneficiarte de la pomoción, ¿a qué estáis esperando?


Pero si lo preferís, VUELING también ha sacado sus macro-ofertas a un precio también muy especial. Podremos encontrar billetes desde 27€ trayecto. El plazo de compra comienza hoy mismo y acaba el 18 de enero y el plazo para volar empieza el 24 de enero hasta el 13 de abril. 

Pero con tanto vuelo, tendremos que alojarnos en algún sitio, por lo que la cadena hotelera SOL MELIÁ Y TRYP también nos ofrecen sus tradicionales rebajas de enero.  Sin embargo, ya no se trata del 50% (un 2 x 1 en toda regla) que nos tenían acostumbrados en ediciones anteriores, sino que las rebajas llegan hasta el 30%. Tienes que reservar antes del 17 de enero y podrás alojarte hasta el 31 de marzo en el hotel elegido.

Como podéis ver, tenéis que hacer muchas gestiones esta semana ya que todas estas ofertas acaban a finales de esta semana y el ahorro que podemos conseguir realmente merece la pena ponerse manos a la obra y montarnos un viajecillo estupendo a muy buen precio.


Yo aviso, aún estáis a tiempo... :)



POR UN 2011 CON MEJORES ESCRITOS Y MAYORES LECTURAS

Hola a ti que has recalado en el Blog de Itaca, seas bienvenido a esta tu casa en este nuevo 2011, que empiezo con fuerzas renovadas.

Soy consciente de que este blog se está convirtiendo en un auténtico cajón de sastre, pero es que mi vida en cierto modo también lo es, y mi blog es un reflejo de ella. Pero como os decía en otro post, estoy orgullosa de haber retomado mi actividad bloguera (caos incluido) y mi intención para el 2011 es mejorar mis escritos y ampliar el número de lectores. Para ello, continuaré con este blog con este carácter caótico, continuaré escribiendo habitualmente en Ciao y espero mejorar en todos mis escritos, estando abierta a colaboraciones para generación de contenidos (si hay algún cazatalentos por la sala, que no se corte y me envíe un email, que será bien recibido).

He estado de vacaciones estos primeros días del año y he estado pensando un poco en dónde estoy, dónde quiero estar y todas esas cuestiones que uno debe plantearse de vez en cuando con su vida para no estancarse. Pero como los vientos no son muy favorables últimamente, creo que debemos abrir nuevas ventanitas al mundo pero intentando mantener lo que tenemos y mejorarlo.

Por ello, agradezco muchísimo a todos aquellos que me habéis leído en alguna ocasión y todos los comentarios y emails recibidos, siempre dan fuerza para seguir adelante e intentar mejorar.


Por un 2011 lleno de ilusiones para todos vosotros.

Un abrazo,

Itaca