ITACA EN FITUR 2011

Este fin de semana he estado en FITUR, una cita que, cuando me resulta posible, procuro no perdérmela. Y es que, para una amante de los viajes como la menda, una feria dedicada en cuerpo y alma al mundillo viajero constituye para mí más que una poderosa atracción. Por ello, destiné mi pasada mañana de domingo a perderme entre los mil y un stands viajeros de FITUR 2011, intentando encontrar todo tipo de información, enterarme de las novedades e incluso consiguiendo que me sintiera atraída por algún destino en el que antes nunca me hubiese interesado.

No ha estado mal el FITUR de este año, aunque tampoco es que haya habido nada especialmente reseñable. Como es habitual, una parte de los pabellones se reservaba al turismo nacional, donde comunidades, provincias y localidades intentaban mostrar sus encantos al posible viajero. He de decir que aquí había de todo, desde stands de lo más currados, originales y bien estructurados, con gente amable que quería que realmente te enamorases de su tierra, decidieses hacer un viaje y así contribuir a dejar tu dinero en esos lugares, hasta stands cutres, con cuatro papeles mal colocados encima de un mostrador tras el que se sentaba alguna chica que a domingo ya estaba harta de trabajar y que sólo quería que te fueses y no preguntases demasiado.

Como nostálgica (a veces absurda) que soy, no pude resistir la tentación de buscar mis tierras queridas: mi Asturias, mi Galicia, mi Madrid, mi Sevilla... y bueno, encontré un poco de todo. Sin embargo, me fui de allí un poco desilusionada, porque no tengo muy claro que en FITUR se venda turismo español. La gente estaba más preocupada por llevarse aunque fuese a mamporro limpio un pañuelo o un sombrero de paja (porque al españolito le encanta llevarse veinte cosas de lo que sea si son gratis, aunque luego no las vaya a usar en su vida) que realmente por descubrir lo que esos lugares podían ofrecernos y pensar quizá en orientar sus próximas vacaciones a tales destinos.

Los pabellones dedicados a los viajes internacionales he de reconocer que en general estaban mucho más currados. Desde los espectáculos ofrecidos por Perú a la selva representada fidedignamente por Costa Rica, pasando por los encantos de Italia o de Irlanda por ejemplo. Digamos que aquello era más colorido y tenía más posibilidades de llamar tu atención (lo de convencerte para que viajases allí, ya sería otro cantar). Incluso en stands como los de Siria o Rusia vendían por ejemplo artesanía de tales países, por lo que sí que te trasladabas aunque fuese por segundos a tales rincones del mundo.

Sin embargo, tampoco estoy muy convencida de que todo estuviese demasiado bien hecho. Tenía interés en Irlanda o en Croacia y me encontré con dos stands superprofesionales, que me orientaron sobre mis futuribles viajes a tales tierras (aunque eso sí, la chica del stand croata era italiana, así que allí estaba yo, chapurreando la lengua de Dante). Sin embargo, iba muy ilusionada con conseguir buena información sobre Rusia, donde quiero ir esta primavera, y me encontré con cuatro folletos mal hechos y en ocasiones fotocopiados de cuatro empresas de viajes. Es decir, como si no hubiese ido.


Otra cosa son los españolitos de a pie, que ya sé que yo también pertenezco a este grupo, pero es que a veces me hago cruces yo sola, constatando como la España de Charanga y Pandereta del abuelo Machado sigue hoy tan vivita y coleando como siempre. Desde gente que llevaba maletas cargadas de folletos (no sé para qué, igual luego vendían el papel al peso, vaya ud. a saber), hasta gente que se peleaba por un monedero o una copa de cerveza (en ese stand faltaba poco para que hubiese leches, literal), y en general, ese deseo común de ya que me he gastado 8€ en la entrada, voy a amortizarla llevándome a mi casa todo lo que pille.

No sé hasta qué punto estas ferias resultan rentables, si realmente tienen una incidencia sobre el turismo, si son capaces de que viajes más o a ciertos lugares. Pero lo cierto es que aquí una servidora se sacará fotos frikies con cualquier ciempiés que se cruce en su camino (sin saber siquiera de qué empresa era), pero ni piensa pelearse por un sombrero, ni por una copa de cerveza. Y además, voy a FITUR porque me gusta, me resulta entretenida, me llevo chascos (como los de Rusia) pero también buenas experiencias como la de Croacia o Irlanda.




Y bueno... como dice mi amiga Pepa, tú pon el Va que yo ya pongo el Monos. Pienso seguir viajando todo lo posible y más, y al fin y al cabo, lo de ayer de FITUR fue como una pequeña vuelta al mundo en maquetas.

4 comentarios:

  1. Yo este año no he podido ir porque me ha pillado en Castellón. Pero mi hermana sí que estuvo, que por la mañana se apuntó a un cursillo de sirtaki y la eligieron para la actuación de por la tarde, jaja.

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  2. Si, si, ya vi el mensaje que me dejo en el feisbuk. Pero es que por la tarde yo no estaba para verla, tenía entradas de teatro.

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  3. Suelo ir a la FITUR porque saco ideas para ls vacaciones. Pero este año ando sin ninguna idea de hacer planes hasta ver como vienen dadas las cosas. Por hacerte fotos con cualquier mono, hasta serías capaz de hacerte una conmigo.

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  4. A mi también me gusta darme una vuelta por Fitur, pero intento hacerlo durante los días reservados para profesionales que no hay tanta gente luchando por hacerse con un boli de propaganda. Este año no pudo ser.

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