AUNQUE NO TENGAS NOMBRE

Iba a tener su primer hijo. En esos momentos se daba cuenta de lo compleja y a la vez simple que puede resultar la vida. Hacía unos años ni siquiera se hubiese planteado la posibilidad de que algún día ella misma pudiera ser madre, sin embargo ese momento había llegado de un día para otro, casi sin proponérselo, pero avanzando en las etapas de la vida, como sucede todo. Ahora, un universo entero se abría ante ella y debía tomar muchas decisiones, comenzando por el nombre que quería ponerle a su hijo. Aún era pronto, ni siquiera sabía el sexo del bebé, pero era algo que no tenía demasiada importancia. Si era una niña maravilloso, y si era niño magnífico. Pensaba en cómo sería su vida a partir de entonces, las cosas que haría con su hij@, los planes de futuro, su educación... o cosas tan triviales como de qué color pintaría su habitación, a qué parque le llevaría en las tardes de sol. Pero antes que nada tenía que pensar en el nombre, y ésa era una decisión fundamental, ya que el nombre de una persona le marca de por vida. Era necesario hacer una lista de nombres de niño y otra de nombres de niña, buscar información en internet sobre el significado de cada uno de ellos, su historia, las características de la personalidad de cada uno de ellos, y un largo etcétera de circunstancias y detalles que hicieran que su balanza se inclinara hacia un lado u otro y encontrar el nombre perfecto.

Paseando de tienda en tienda llegó a sus manos un libro de nombres. El libro en sí era muy simple, de fácil manejo, tapas duras y perfecto papel satinado. Se dividía en dos partes: la primera se dedicaba a los niños y la segunda a las niñas. En ambas secciones se hacía un listado por orden alfabético en el que aparecían prácticamente todos los nombres que existían y al lado de cada uno de ellos su significado. En el caso de que quisiera obtener más información sobre algún nombre en concreto, ya buscaría en internet o en otros libros.
Elegiría un nombre, luego le gustaría otro, se encapricharía con un tercero, volvería al primero. Y así una y otra vez a lo largo de meses y meses, como una veleta azotada por el viento, que en gran medida era su propia personalidad y que ahora se veía incrementada por la hormonas en revolución.

Se sentó en un banco del parque en aquel atardecer de verano. Le dolían los pies hinchados, pero su cuerpo estaba lleno de vida. Abrió el libro, ojeó la primera página, la primera foto, se perdió en el horizonte dormido de las pupilas de aquel niño sonriente. Empezaba la lista de los nombres de niños: la A, de Alberto, Álvaro o Antonio, luego la B y la C, la D, la E... hasta la Z. Ojeaba los listados por encima, se fijaba en los nombres que en principio le gustaban, hacía listas mentales. Le gustaba César, le gustaba Rodrigo, o Luis o Alberto. Luego llegaba el turno de los nombres de niñas, y otra vez vuelta a empezar: la A de Alba, la B de Blanca, la C de Carmen... un listado alargado como la sombra del ciprés, hasta llegar a la Z. También de niñas tenía algunas ideas en la cabeza: Henar, o Lis, o Inés...

Tantos nombres, tantos significados bajo ellos, tantas historias que contar, tantas personas que los han llevado y que han escrito su propia historia...

El frescor de la tarde comenzaba a notarse a esas horas en las que el sol ya era un disco rojizo escondiéndose en el horizonte. Una leve brisa hacía ya más ligero el ambiente después del día de calor sofocante en la gran ciudad. Faltaba ya poco para agosto, para irse a la playa y mirar ese mismo disco rojizo deshacerse sobre el horizonte azulado de ese mar que tanto quería. Era ya la hora de volver a casa, tomarse algo fresquito y descansar para el día siguiente. Cerró el libro, se palpó su vientre que ya empezaba a abultar y a gritar el secreto de su felicidad al resto del mundo y pensó:

Te siento muy dentro y te voy a amar el resto de mis días, eres mi felicidad absoluta, aunque no tengas nombre

5 comentarios:

  1. Mmmmmmmmm... No me digas que tienes alguna novedad que contarnos... ;-)

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  2. ¿Relato de ficción o "inspirado en personajes reales"?

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  3. A veces los relatos son reales... y otras de ficción.

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