UN BARRIO SÉSAMO PARA ADULTOS

 Recuerdo que hace unos meses vi en la tele un reportaje sobre Avenue Q, el musical más gamberrete, que tras su éxito en Nueva York y Londres, había llegado por fin a Madrid. Había pasado justo por delante del teatro donde lo estaban representando en Londres, y desde luego era todo un éxito. Los muppets al más puro estilo Barrio Sésamo tienen mucha gracia de por sí, pero eso sumado al contenido del musical seguro que lo hacía de lo más atractivo e interesante.
ANTECEDENTES DE UN MUSICAL QUE ES TODO UN ÉXITO.

Avenue Q lleva ya ocho años de éxito. Está claramente basado en la idea de Barrio Sésamo, y las marionetas protagonistas, mantienen una estética muy similar al Barrio Sésamo de toda la vida (seguro que nos acordamos de Coco, Triki y compañía). De hecho, Avenue Q también es un vecindario, donde conviven vecinos de todo tipo (humanos, monsters, puppets…).

Se estrenó en Broadway en el año 2003, tres o cuatro años después llegó a Londres (actualmente lo están representando en un teatro de Charing Cross Road, en pleno West End). Podemos disfrutar desde hace unos meses de este musical en Madrid, en concreto en el Teatro Nuevo Alcalá, donde se está representando con gran afluencia de público.

Sin embargo, en contra de lo que inicialmente pudiera parecer al tratarse de un musical con marionetas de estética Barrio Sésamo, no es ni de lejos un espectáculo para niños. Creo que no está recomendado para menores de 13 años, y es que la trama de este musical tiene un punto gamberro y otro punto de triste realidad. Avenue Q retrata el mundo y la sociedad tal como los vivimos hoy: el paro, la homosexualidad, el porno, el sexo, las frágiles relaciones humanas etc. Eso sí, lo trata desde una perspectiva de lo más graciosa, pero si buceas un poco más allá, está lleno de mensajes tristes que reflejan, ni más ni menos, nuestro hoy.
La estética y/o el mecanismo del musical son cuando menos curiosos. Al tratarse de marionetas, éstas son sacadas a escena por personas, por lo que en todo momento vemos a la marioneta al lado del actor o actriz que le da y vida. Al principio puede chocar, pero en seguida te acostumbras a tener dos caras de casi todos los personajes: marioneta y actor. Además, resulta muy divertido que el actor o la actriz pongan los mismos gestos que la marioneta, según el momento y el texto. Por ejemplo, si la marioneta pone cara de asombro el actor también, lo mismo si se enfurruña, si se avergüenza, si se ríe…

LOS HABITANTES DE AVENUE Q.

La historia comienza cuando Princetone llega a Avenue Q buscando una casa en alquiler. Inicialmente, había empezado su búsqueda en Avenue A, pero ha tenido que rebajar sus expectativas hasta encontrar un piso que pueda pagar. Allí se encontrará con el resto de los habitantes de este particular vecindario.

1. PRINCETONE.

Ya que la historia comienza con su llegada al barrio, por qué no empezar por él. Este personaje es un recién licenciado universitario, que mañana va a comenzar en su primer trabajo y busca un lugar donde instalarse. Casualmente, hay un apartamento libre en Avenue Q, por lo que se instala en él. El nombre del personaje alude a una de las Universidades más conocidas de EE.UU. lógicamente, y es que él es un recién licenciado que piensa en comerse el mundo. Con su jersey de cuadritos y su ego por todo lo alto, cree que desarrollará una estupenda carrera profesional y que todos se lo rifarán. La realidad (acorde con la realidad actual) termina siendo otra. Le llamarán del trabajo diciendo que han hecho una reestructuración y que no se presente, vivirá de lo que le pasen sus padres, sufrirá el incierto futuro laboral, el paro, los contratos basura… y se obsesionará con la idea de encontrar su meta en la vida (algo tan difícil muchas veces, podemos saber qué no queremos, pero lo que queremos es mucho más complicado). Comenzará una relación, también difícil, con otra de las vecinas, Kate Monster.

2. KATE MONSTER.

La pizpireta y resultona Kate no es una humana como Princetone, sino una monster pero con muchísimo encanto. Kate se queja porque no tiene novio, trabaja como ayudante de una vieja profesora en un colegio de niños y su meta en la vida (ella sí que lo tiene claro) es abrir una escuela para monsters. Sin embargo, Kate suspira por tener un novio que la quiera, se enamorará de Pricetone nada más verlo y vivirá una relación con él, pero sufrirá el desamor ya que él está más centrado en descubrir su meta en la vida y además habrá alguna pelandrusca que se cruzará en su camino. Resulta imposible no encariñarte con Kate, tan buena gente, tan maja, tan romántica y soñadora…

3 Y 4. ROD Y NICKY.

Pronto descubriréis por qué nombro a estos dos personajes conjuntamente. Son compañeros de piso, pero por su estética y su forma de ser, cualquiera que haya visto Barrio Sésamo en su vida, los relacionará sin dudarlo con los inefables Epi y Blas. Nicholas (Nicky para los amigos) es el equivalente a Epi, y Rod sería Blas. Rod tiene un problema, es homosexual y no se atreve siquiera a plantearse salir del armario, por mucho que Nicky quiera ayudarlo y que se acepte tal como es. Tendrán una gran discusión en la que Rod seguirá negando lo evidente y terminarán teniendo sus más y sus menos, pero al final triunfará la amistad entre ambos. Estéticamente y en la forma de ser son dos personajes totalmente opuesto. Nicky (Epi) es un auténtico desastre, se pasa la vida en chándal, no se sabe muy bien a qué se dedica… mientras que Rod (Blas) es casi perfecto, siempre con su traje, el impecable ejecutivo al que sin embargo martiriza ser gay y no querer reconocerlo.

5. GARY COLEMAN.
Seguro que recordáis al niño pequeñajo y regordete de Arnold, pues bien, lo han recuperado como personaje de este musical. El problema de este niño fue precisamente el haber alcanzado su meta en la vida con apenas 7-8 años, y encontrarse con 15 con que no tenía nada a lo que aspirar en la vida. Además, había sido timado por sus padres, contra quienes comienza un proceso judicial. Ahora, ya de veinteañero, vive en Avenue Q y se ocupa del mantenimiento de las casas del barrio.

6. MERRY CHRISTMAS.

Esta japonesa llegó a Estados Unidos para abrirse carrera en el mundo de la psicología y la terapia, pero se encuentra con que tiene que trabajar en un chino (una vergüenza siendo ella japonesa) y que vive con un gordo, vago y en paro. Sin embargo, también en Avenue Q encontrará algo especial, ya que podrá desarrollarse como terapeuta y ayudar a alguno de sus vecinos (porque más de uno necesitan ayuda urgentemente). A veces resulta estridente, pero es un personaje que le pone un contrapunto a la totalidad del grupo.

7. BRIAN.

Es el novio gordo, vago y en paro de Merry Christmas, pero también es un hombre tranquilo y de gran corazón. Inicialmente, aparecerá en la trama con su situación de desempleo (tan actual hoy en día), sin embargo, su meta en la vida es convertirse en un gran cómico y hacer reír a los demás. Profesión difícil ésta, especialmente para vivir de ella, pero Brian a su modo es feliz, es un hombre pachorrón, que vive relativamente bien con su novia, sin querer complicarse mucho la vida.

8. LUCY LA GUARRA.

Con una estética que recuerda en parte a la cerdita Peggy, Lucy es una exuberante mujer, un tanto guarrilla, que tendrá mucho que ver en la vida sexual de algunos de los habitantes masculinos de Avenue Q. De hecho, será un poco la rival de nuestra adorada Kate Monster por el amor de Pricetone.

 9. TREKKIE MONSTER.

Si con Rod y Nicky era inevitable la similitud con los dos habitantes de Barrio Sésamo Epi y Blas, Trekkie Monster nos recordará sin dudarlo al Monstruo de Las Galletas, aunque eso sí, en una versión más viciada, ya que este monstruo solamente piensa en sexo y porno (sobre todo este último), otro de los temas candentes que trata este musical. Sin embargo, esta mala bestia, terminará demostrando al final de la obra que también tiene su corazoncito.

En general, resulta un elenco de lo más original y gracioso, sin duda capaces de hacernos pasar un rato estupendo de musical.


LA ESTÉTICA BARRIO SÉSAMO. SENSACIONES DE UNA TREINTEAÑERA QUE PIENSA EN QUÉ SE HA CONVERTIDO SU INFANCIA.

No lo dudemos, Avenue Q es un musical gamberrete, pero al fin y al cabo no hace más que reflejar una realidad, la del mundo de hoy en día, aunque basándose en la estética de Barrio Sésamo, programa que los de mi generación veíamos ensimismados cada tarde. Por eso, este musical está orientado a esos mismos niños que fuimos un día, y que hoy se han convertido en adultos. Y si entonces reflejaban lo que era nuestra infancia, ahora hacen lo propio con lo que es nuestra etapa adulta.

Lo primero que tengo que decir es que te pasas un rato genial mientras estás sentado en tu butaca disfrutando del espectáculo. Te ríes, te sientes identificado en alguno de los temas, y en los que no te sientes identificado, no puedes menos que reconocer que el mundo actual efectivamente es así. Sin embargo, si lo piensas, si profundizas, si le das vueltas de camino a casa, el musical termina siendo duro, porque el mundo también lo es, sobre todo cuando te ves reflejado en él. Y te hace pensar y mucho (siempre que quieras, claro).

La temática del musical es variada, pero reflejo de la sociedad de hoy en día. En él se habla de la situación social y económica: del paro, de las dificultades para encontrar trabajo, de lo difícil que es llegar a fin de mes, de los problemas para encontrar una relación estable, de los mundos de internet, incluso del porno en internet (que no sirve de nada negarlo, porque aunque a nivel particular haya muchos que no lo utilicemos, es un negocio que mueve montañas de dinero y que tiene muchos seguidores), de los problemas de encontrar la meta de tu vida, de los problemas posteriores para hacerla realidad, de la frustración…. Y claro, no es que sea irreverente, es que es real y llama a las cosas por su nombre, lo que a veces no gusta.

En un momento del espectáculo se habla de la infancia, de que cuando eres pequeño no te pueden contar lo que va a ser de ti de mayor porque te tirarías por un puente o algo parecido. Y es que uno piensa en la ¿idílica? infancia, se ve a sí mism@ viendo los capítulos de Barrio Sésamo en la tele, siendo tan ingenua y tan feliz… Pero sí, en la treintena ya no podemos seguir siendo tan ingenuos, tenemos que pagar facturas, llegar a fin de mes, levantarnos todos los días para trabajar queramos o no, o no tener trabajo aunque lo queramos, no saber cuál era nuestra meta, tener que cargar con las frustraciones y encima callarnos y no protestar, porque hay quien está mucho peor que nosotros. Pues bien, lo queramos o no, ése es nuestro mundo, esto es lo que nos ha tocado vivir, y tenemos que sobrevivir, porque para eso nacemos.

Creo que un musical como éste, que llama a las cosas por su nombre, está francamente bien, porque pasamos un buen rato, pero también deja un poso en nosotros mismos. Cada cual puede extraer su lectura, intentar sacar adelante su meta, o luchar por sobrevivir, sabiendo qué es lo que hay y qué es lo que podemos llegar a ser. En el fondo, madurar, y asumir que el Barrio Sésamo estaba muy bien cuando éramos niños, pero que ahora, tanto sus habitantes como nosotros hemos crecido, y éste es nuestro mundo.


Recomiendo encarecidamente que lo vayáis a ver, especialmente a todos aquellos que hemos crecido con Barrio Sésamo, porque, salvando las distancias, esto no deja de ser un Barrio Sésamo para adultos. Tiene un toque socarrón y gamberrete, pero también refleja fielmente la sociedad en que hoy nos toca vivir. Un mundo que nunca pensamos cuando éramos pequeños y veíamos Barrio Sésamo, teníamos todas nuestras expectativas impolutas y nuestros sueños seguían siendo posibles. Hoy lo son un poco menos, pero quizá el verdadero desafío hoy sea por un lado sobrevivir y por otro encontrar la felicidad en lo que se nos pone al alcance de nuestra mano. Hay una frase muy ilustrativa: No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. Es una verdad como un templo, y si conseguimos sobrevivir, tenemos que conseguir ser lo más felices posibles.

Ir a ver Avenue Q nos proporcionará un pedacito de felicidad, ya que nos echaremos unas risas seguro, pero también nos aportará una visión a la que luego darle vueltas de camino a casa y en los días sucesivos. Creo por tanto que es doblemente recomendable.

3 comentarios:

  1. Tiene una pinta estupenda, aunque no sé si al final me animaré a ir a verla o si me decantaré por alguna otra que en principio me apetece más...

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  2. "No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita." o "no es más rico.." que dice Ikea. Es mi lema vital!!

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  3. Todo el mundo me habla fenomenal de esta obra. Al final tendré que ir a verla.

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