¿QUÉ ES LA VIDA? UN FRENESÍ, ¿QUÉ ES LA VIDA? UNA ILUSIÓN...

El sábado pasado (¡¡¡¡por fin!!!!!) pude ir a ver al Teatro Pavón su montaje actual: La vida es sueño, probablemente una de las obra más conocidas de Calderón de la Barca. Este montaje en concreto ha traído cola, ya que el papel protagonista, Segismundo, no está interpretado por un hombre, como suele ser lo habitual, sino por una mujer... Y menuda mujer... y sobre todo ¡¡¡menuda actriz!!! Porque ver a Blanca Portillo sobre las tablas de un escenario es siempre una oportunidad magnífica, a la que no se debe decir que no. Y menos aún si además tenemos en cuenta que recientemente ha sido galardonada con el Premio Nacional de Teatro. Nos sobran motivos para ir a verla en este papel. 

Desde luego, a mí motivos me sobraban, pero lo que me faltaba era buena suerte. Esta obra, y sobre todo el papel protagonista de la Portillo ha tenido tanto tirón que las entradas llevan agotadas ya muchas semanas. De hecho, inicialmente yo tenía entradas para el 11 de octubre, pero mi hija se puso mala y me dejó con muchas ganas de ver esta representación. Volví a sacar las entradas... ¡¡¡¡disponibilidad para el 1 de diciembre nada menos!!!, y si me descuido, me quedo sin ellas. Esperaba que los hados esta vez me sonriesen y me dejasen ver esta obra, y aunque casi no llego (esto daría para otro post), por fin pude ir y disfrutar de la obra. 


EL PAVÓN Y LA COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO CLÁSICO.

Quizá no vaya al Pavón tanto como debería... Y digo esto porque desgraciadamente, suelo perderme muchos de sus montajes. Pero también es un teatro por el que suelo recalar una o dos veces cada temporada sin faltar ni una sola. 

Y es que hablar de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, con sede en el Pavón, son palabras mayores. Esto es teatro del de verdad, del de siempre, del que desde la butaca te transporta inmediatamente a nuestro Siglo de Oro de las letras. Puedo evocar grandes tardes en ese patio de butacas, recuerdo ahora mismo El alcalde de Zalamea, El perro del hortelano, La celosa de sí misma... Pero la Compañía de Teatro Clásico siempre es capaz de sorprenderme, con grandes clásicos y con obras menores, sus montajes siempre son extraordinarios y nos recuerdan que en este país sí se hace muy buen teatro. 

En cierto modo, me parece injusto que el renombre de algunas estrellas, como es el caso de Blanca Portillo, brille más que el excelente trabajo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Estamos ante una de las mejores compañías no sólo de España sino del mundo y está bien que el renombre de actores o actrices conocidos lleven más público a su escenario, pero no debemos olvidar nunca el excelente trabajo de sus intérpretes como compañía y a nivel individual. 

Y en este punto, a riesgo de repetirme hasta la saciedad, nunca, en ningún montaje de esta compañía en la que él participe, puedo dejar de hablar de Joaquín Notario. Siento fascinación por el trabajo de este actor,  que siempre interpreta magistralmente todos sus registros y suele tener personajes principales en los montajes. Todavía no me he quitado de la retina su interpretación de Pedro Crespo en El alcalde de Zalamea. En esta ocasión, no tiene un papel tan protagonista (el protagonista de la obra es Segismundo obviamente) pero sí un papel principal: el del Rey, padre de Segismundo. Una vez más, Joaquín Notario nos deja sin palabras en su magnífica interpretación. Y es que, lo dicho, me fascina el trabajo de este actor. 



PORQUE TODA LA VIDA ES SUEÑO, Y LOS SUEÑOS... SUEÑOS SON. 

No creo que sea necesario explicarle, a cualquier amante del teatro clásico, la historia de La vida es sueño. Pero por si acaso, me permito hacer una brevísima sinopsis de la misma: 

Segismundo es el príncipe de Polonia, pero él no lo sabe. Lleva toda su vida, miserable, atado con unas cadenas y encerrado en una torre, sin relacionarse con nada ni con nadie, sólo Clotaldo, su carcelero, le visita y le instruye a lo largo de todos esos años, pero nunca le cuenta quién es. 

Un buen día, dos viajeros que vienen de muy lejos arriban a la torre: Rosaura y Clarín (este último, arquetipo de bufón). Ella, que en realidad es hija de Clotaldo, pero tampoco lo sabe, no puede evitar sentir conmiseración por Segismundo y, pretendiendo ayudarlo, termina siendo llevada a Palacio, a presentarse frente al Rey Basilio, padre de Segismundo, que podrá hacer con ella lo que desee, ya que ha visto a Segismundo y puede resultar un peligro para el gran secreto.  

Pero el Rey no tomará ninguna represalia frente a la joven, ya que esa misma mañana, ha hecho público su secreto. Ha contado ante sus dos sobrinos: Astolfo y Estrella, pretendientes al trono, y ante el resto de la Corte, que tiene un hijo, que vive encerrado en una torre desde su nacimiento, ya que las estrellas predijeron que se convertiría en un rey déspota y cruel. Pero que ha decidido sacarlo de la torre, haciéndole creer que es un sueño, y convertirlo en príncipe, para ver si es verdad o no lo que predijeron los astros. 

Segismundo sale de su encierro y efectivamente se comporta de una forma cruel y salvaje, por lo que vuelve a ser recluido y siempre le quedará la duda de si ha sido un sueño o no... Ahí se desarrolla el texto más conocido de esta obra de Calderón:

¿Que es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión, 
una sombra, una ficción; 
y el mayor bien es pequeño, 
que toda la vida es sueño, 
y los sueños, sueños son...

Pero Segismundo tendrá una segunda oportunidad. El pueblo le aclamará como su verdadero príncipe, quien quiere que se convierta en soberano y que no accedan al trono sus primos, extranjeros. Comenzará una guerra en la que Segismundo habrá cambiado su carácter y habrá comprendido que la crueldad no es el camino, que no por hacer pagar a todos los que lo hicieron cautivo durante tantos años, ni él ni las cosas van a mejorar...

Como toda obra del Siglo de Oro, ésta también posee su propia moraleja y unas cuantas ideas sobre las que darle vueltas. 


LA POLÉMICA ACTUACIÓN DE BLANCA PORTILLO. 

Blanca Portillo creo que es de esas actrices que no dejan indiferente a nadie, ni para bien ni para mal. Y en un montaje como el de La vida es sueño, a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y encima en el papel protagonista del príncipe Segismundo, desde luego, indiferencia no se esperaba. 

Está claro que esta chica es una actriz excepcional, pero también que no sólo le van los retos (que le encantan) sino más aún, le gusta la confrontación, le gusta que sus papeles generen comentarios y en este caso, sin duda lo ha conseguido. 

No es la primera vez que una mujer interpreta el papel de un hombre, tampoco la primera vez que Blanca Portillo hace de hombre. Yo, personalmente, tengo nítido el recuerdo de su papel de Bocanegra en la película de Alatriste. Y yo no digo que lo haga mal, porque para mí, personalmente, lo hace francamente bien, aunque entiendo que su actuación no guste a todo el mundo. 

Una de las cuestiones a plantearse es si este papel no hubiese estado mejor representado por un hombre. Probablemente sí. 

Otra, preguntarse por qué le han dado este papel precisamente a ella. Y aquí entran sin duda muchas variables, la mayoría de ellas comerciales. Hay quien me ha comentado que no le parece justo para los integrantes de una maravillosa compañía como la Compañía Nacional de Teatro Clásico y probablemente no sea justo. 

Pero una cosa es que probablemente haya muchos que preferirían a un hombre en ese papel de hombre, o que no entiendan por qué, de ser una mujer, ha de ser ella. Sin embargo, creo que al César lo que es del César. Eso son unas cuestiones y otra muy diferente es si Blanca Portillo lo hace bien o no. Para mí, Blanca Portillo está bien en el papel de Segismundo, no deja de resultar chocante ni de tener otro tipo de condicionantes, pero a nivel de interpretación, yo me creo a pies juntillas a su Segismundo. 



LA EXPERIENCIA DE ITACA.   

Me encanta el teatro, lo sabéis de sobra... pero el Teatro Clásico me parece sublime. Reconozco que no es un teatro para ver muy a menudo porque probablemente es tan denso que puede llegar a cansar. Pero precisamente, al espaciar en el tiempo mis visitas al Teatro Pavón, hace que cada una de ellas la paladee y la disfrute segundo a segundo... Y es que creo que el trabajo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico es sublime. 

En este caso, la posibilidad de ver a Blanca Portillo en el papel de Segismundo es una oportunidad única, que no se debe dejar pasar. Hay representaciones que marcan una época. Por ejemplo, han pasado varias décadas y todavía queda en la memoria colectiva el papel de Carmen Sotillo interpretado por una magnífica Lola Herrera en Cinco horas con Mario. Y no sé si el papel de Blanca Portillo como Segismundo será recordado durante tanto tiempo (la verdad no lo creo) pero es un papel del que se habla, y probablemente se siga hablando durante mucho tiempo. 



Y luego cada cual, después de haber asistido al espectáculo, que saque sus propias conclusiones. 

3 comentarios:

  1. Esta obra va asociada para mi a Aute que parafraseaba aquello de "que toda la vida es cine, y los sueños, cine son..."

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  2. Ya hizo Blanca Portillo de hombre en Alatriste. Igual la ven muy masculina. Personalmente, me encanta esta actriz.

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  3. Pero qué pesada la Portillo con esto de hacer de hombre...

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