LEYENDAS Y SECRETOS DEL VIEJO MADRID


Creo que los patrones de Madrid no tienen suerte con sus calles. Me refiero a que los santos patrones de una ciudad se supone que deben de tener calles importantes, que no pasen desapercibidas.

En el caso de Madrid ocurre justamente lo contrario. Madrid tiene dos santos patrones: San Isidro Labrador y La Almudena, y ambos, poseen dos calles en la ciudad. Pero esas dos calles son pequeñas y yo diría que casi insignificantes. Ambas están situadas más o menos cerca, aunque pertenecen a barrios diferentes. La calle dedicada a San Isidro Labrador es una pequeña calle del Barrio de la Latina (situada muy próxima a la Iglesia de San Francisco el Grande) y la calla de la Almudena se encuentra al otro lado del Viaducto sobre la calle Segovia, en este caso en el conocido como Barrio de Palacio, entre el Palacio de Oriente y la calle Mayor.

La verdad es que no sé por qué la calle de san Isidro Labrador es precisamente ésa y no otra, pero sí que conozco la razón por la que precisamente esta pequeña calle, entre las calles de Mayor y Bailén recibe el nombre de Calle de la Almudena. Y ésa es la historia, junto con alguno de sus secretos, que vengo hoy a contaros a través de esta opinión.


LOS ORÍGENES DE LA VIRGEN DE LA ALMUDENA.


La Virgen de la Almudena es la patrona de Madrid. Su nombre, Almudena, proviene del vocablo árabe Al Mudaina, que significa en la muralla o en la ciudadela. Dicen que la imagen de esta virgen fue encontrada en la muralla, escondida por cristianos. Como toda leyenda, a saber si es cierto o no…

Hay un dato en el que la gente no suele caer, y es el hecho de que Madrid no fue reconquistada por los cristianos, sino que fue conquistada. ¿Por qué? Muy sencillo, porque Mayrit fue inicialmente un asentamiento árabe y ese primitivo Madrid se asentó precisamente en las orillas del río Manzanares, en concreto en la orilla norte del río, la zona próxima al Palacio de Oriente y toda esa parte de la vega del río.


Una parte de la antigua muralla que aún se conserva, se encuentra precisamente a los pies de la Cripta de la Almudena, muy cerquita de lo que hoy es la Catedral de la Almudena, erigida a la virgen supuestamente encontrada en la muralla. Yo no soy nada creyente, y menos aún en cuanto a historietas y leyendas se refiere. Queda muy poético lo de que la Virgen de la Almudena fuese encontrada en la muralla, y es cierto que otras imágenes
 de vírgenes fueron encontradas en lugares raros, escondidas de los árabes por los cristianos y que, cuando fueron encontradas siglos después recibieron el nombre del lugar donde estaban escondidas. Se me ocurren por ejemplo La Virgen de la Encina en Ponferrada, encontrada en el interior de una encina; o La Virgen Soterraña es Santa María la Real de Nieva (Segovia), cuyo nombre se refiere a que fue encontrada bajo tierra.

Podría ser que la Almudena fuese escondida en la muralla, pero ¿en qué muralla? Mayrit fue un asentamiento árabe, no una población cristiana tomada por los árabes. La primera muralla fue árabe y en esos tiempos, en un enclave árabe donde no había cristianos, parece difícil que un cristiano escondiese la imagen de la Virgen dentro de la muralla. Cuando Mayrit fue conquistada (que no reconquistada) por los cristianos, ya tampoco tenía ninguna importancia el tener que esconderla, ¿o no?...


Pero la leyenda dice más, la Virgen estaba bien tapiada entre la muralla y los cristianos, sabedores de su existencia porque mucho tiempo atrás había sido un cristiano quien la había escondido hicieron una procesión por la denominada Cuesta de la Vega. Y mira tú qué casualidad, que cuando la procesión pasaba justo por delante de donde estaba escondida la Virgen, entre las plegarias entregadas del pueblo, se cayó un trozo de muralla y quedó la imagen de la Virgen a la vista de todos…

Otra variante de la leyenda mete al mismísimo Cid Campeador en la misma, diciendo que la Virgen se le apareció al Cid diciéndole que debía conquistar Madrid y descubrirla a ella. Ocurría en esta versión exactamente lo mismo que en la otra. En este caso, el fragmento de muralla se desprendía precisamente cuando el Cid Campeador pasaba por delante del lugar donde se encontraba escondida la Virgen.


Sea como fuere, ésa es la leyenda de la patrona de Madrid.

LA CALLE DE LA ALMUDENA.


Puede ser paradójico que la patrona de Madrid tenga dedicada esa calle tan pequeña, apenas un callejón en recodo que une la actual Calle Mayor y la calle Bailén, muy cerca de la propia Catedral de la Almudena y del Palacio de Oriente. Pero tiene su razón de ser y su historia detrás, y es de esa historia y de este lugar del que hoy quisiera hablaros.


Hasta este lugar llegaba precisamente la primera muralla árabe, hasta aquí por tanto se extendía el terreno de lo que podíamos llamar La ciudadela (Mudayna árabe significa muralla o ciudadela). Y aquí se levantó la primera Mezquita de Mayrit. Cuando los cristianos conquistaron Mayrit, huelga decir que como solía pasar con los conquistadores, no debieron de tardar mucho en hacer desaparecer la Mezquita y construir, precisamente en ese lugar la Iglesia de la Almudena, donde colocaron la imagen de la Virgen, que había sido encontrada en la muralla según la leyenda que queramos escoger a tal efecto.

Parte de las ruinas de ese templo (en concreto sus cimientos) aún se conservan y pueden verse en esta calle de la Almudena. De hecho, se han mantenido y tapado con un acristalamiento, de manera que se encuentran a la vista de todos. Al lado de ellos, podemos ver una estatua muy curiosa, que lleva precisamente el nombre de El vecino curioso y que representa a un hombre mayor, que pudiera ser vecino del barrio, que apoyado sobre la barandilla, observa los cimientos de lo que fue en su día La Iglesia de la Almudena.


Esta iglesia fue derruida en 1868 por las obras de remodelación de la calle Mayor. Pero si nos fijamos, en la propia Calle Almudena podemos contemplar una maqueta a escala, realizada en bronce, que nos permite hacernos una idea de cómo era esta iglesia. Os adjunto fotos de todo ello, para que podáis imaginarlo si no lo habéis visto por vosotros mismos.

LA MUERTE DE JUAN ESCOBEDO.


Este lugar, que a priori pudiera pasar desapercibido, sin embargo también forma parte de la historia por otros motivos. Y es que precisamente en este lugar, fue donde encontró la muerte, acuchillado, Juan Escobedo, el que fuera secretario de Don Juan de Austria, hermano de Felipe II. Escobedo moriría allí la noche de un lunes santo, el 31 de marzo de 1578.


Este episodio, conocido como La conjura del Escorial es uno de los episodios más apasionantes de nuestra historia. Hace unos años, se puso de moda y se rodó una película y una miniserie de televisión, igual lo recordáis. Recopilo lo que en su día escribí sobre esta historia:

Ana de Mendoza de la Cerda, La Princesa de Éboli, fue una aristócrata de la época de Felipe II. Fue casada en la adolescencia con Ruy Gómez de Silva, a recomendación del rey Felipe II durante el reinado del emperador Carlos I. Cuando Felipe II fue rey, el Príncipe de Éboli se convirtió en uno de sus ministros, y siempre sería uno de los hombres de confianza del monarca. Con él tuvo diez hijos y una vida bastante tranquila, hasta la muerte de éste. Es entonces cuando entra en escena Antonio Pérez, quien se convertirá en el nuevo secretario real y del que la princesa se enamorará perdidamente. Será ese amor el causante o al menos el inicio de todas sus desgracias.


Como todas, la época del reinado de Felipe II no dejaba de ser una época de conspiraciones. El propio rey tenía cierto temor de su hermano Juan de Austria, cuyo secretario, Juan de Escobedo, podría suponer un peligro para el monarca. Lo que nunca ha quedado claro en la Historia (por eso de que la Historia no depende de sí misma sino de cómo sea contada) es que el rey Felipe II ordenara el asesinato de Juan de Escobedo. Lo que sí está claro es que quien gestionó que se llevase a cabo fue el secretario real, Antonio Pérez, además archienemigo de Escobedo.

Juan Escobedo había sufrido dos intentos de envenenamiento en la casa de Antonio Pérez pero que no habían fructificado. Finalmente, Escobedo encontraría la muerte en la madrugada de aquel lunes de pascua en la Calle de la Almudena, recibiendo seis cuchilladas cuando volvía de cenar en casa de La Princesa de Éboli, con quien además estaba emparentado. Se sabe que tanto Antonio Pérez como la propia Princesa de Éboli tuvieron que ver en aquel asesinato. Antonio Pérez sería destituido como secretario y caería en desgracia, y con él caería también la Princesa, a quien el Rey Felipe II también acusaría de traición, al creer que conspiraba con Antonio Pérez.


Nunca se supo hasta qué punto, todos o cada uno eran culpables, ni siquiera si el propio Rey Felipe II tuvo que ver en la muerte del secretario de su hermanastro. Pero Juan Escobedo murió acuchillado por una conjura real o de parte de la Corte y sucedió precisamente en este pequeño recodo de Madrid. Y a tal efecto, el Ayuntamiento ha tenido a bien colocar una placa recordándolo.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.


Madrid tiene un montón de rinconcitos llenos de historia, como éste. Rincones que a menudo pasan desapercibidos. Hace años, cuando aún no vivía en Madrid, un día, paseando por la zona del Palacio de Oriente, pasé precisamente por este lugar. Me llamó la atención la estatua de El vecino curioso y pedí que me hicieran una foto junto a él. Seguro que si la buscase la encontraría, recuerdo que era un día frío de febrero y que llevaba un abrigo negro.


Sin embargo, tardé mucho tiempo en conocer la historia de esta pequeña calle. La historia de la mezquita, de la posterior iglesia, las leyendas sobre la Almudena y sobre todo la historia de la muerte de Juan Escobedo. Hace años se puso de moda ese episodio histórico La conjura del Escorial pero creo que ni siquiera entonces imaginaba que lo hubiesen matado, precisamente aquí…


Madrid tiene mucho que ofrecernos, mucho que contarnos, y esta callejuela, que pasa desapercibida, es un buen ejemplo de ello.


Ya sabéis, yo personalmente, adoro mi Madrid.
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4 comentarios:

  1. Qué paseos tan fantásticos nos das por la capital, cuando vaya, que no sé cuándo será, creo que me los voy a imprimir y tratar de copiarte al menos uno. Bss!

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  2. Gracias por traernos aquí un recordatorio de esas calles de Madrid. O más que un recordatorio. Como te decía por otros lares,me encanta este Madrid lleno de leyendas escondidas en calles recónditas. Que a nuestros santos los tenemos en calles cuya existencia ni siquiera conocemos.

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  3. Muy interesante todo. No sabía que Madrid había sido conquistada y que no había sido cristiana. Es cierto que esa calle es practicamente desconocida cuando tiene el nombre de la patrona. Otra curiosidad más.

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  4. La verdad es que es una pena que haya rincones tan poco conocidos, no ya sólo por los turistas sino por muchísimos madrileños.

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