UN HOMBRE SOLO

Hace unos días, una amiga mía habló en una página de internet sobre Un hombre soltero, la película de Tom Ford, protagonizada por mi querido Colin Firth y que se estrenó hace ahora unos tres años. Recordé que yo misma la había visto en su día en el cine, que me había encantado y que había escrito sobre ella en su día. Pero no en el blog. Así que aquí, me tenéis, recuperando lo que en su día esta película me hizo sentir y lo que escribí sobre ella. 


Me encanta ir al cine, especialmente en invierno. Creo que en invierno disfruto más del cine,  no sólo pienso que es una opción magnífica para el invierno, sino que lo es aún más para las tardes de domingo. Me parece una actividad que se adapta mucho a esas tardes de frío del último día del fin de semana, en la que por un lado te apetece estar tranquilo, pero por otro hacer algo y así pensar que has aprovechado el fin de semana, que los lunes son muy malos y muy difíciles.



DE AQUEL TRÁILER VINIERON ESTAS SENSACIONES…

Quizá sea otra tontería, pero también creo en el azar. No como un sino que mueva el mundo y que haga que tu destino y todas tus actividades estén escritas con anterioridad sin dejarte libertad de movimiento. Pero creo que a veces ese azar hace que vayas a ver una película y no otra, o que termines conociendo un lugar y no otro, o leyendo un libro en detrimento de otro que estaba en tu lista desde tiempos inmemoriales. Y en cuestión de cine, salvo rarísimas excepciones, también me suelo mover por azar. Cuando voy al cine en Madrid, suelo hacerlo a un pequeño cine de barrio, por el que antes o después terminan pasando todos los estrenos, pero precisamente “antes o después”, lo que quiere decir que a veces cuando quiero ir a ver una película, no la tienen en cartelera y es ese azar el que me hace escoger entre las que en ese momento están disponibles.

Un día fui a ver otra película a ese cine de barrio y antes de que comenzase pusieron un tráiler… un tráiler precisamente de esta película: Un hombre soltero. Tanto a mi marido como a mí (con lo poco o lo mucho que puedes extraer de un tráiler) nos pareció que el argumento y la estética cuanto menos era interesante.  El caso es que aquel domingo tocaba película y en el cine del barrio ponían varias , pero ese azar, o esa intuición, hizo que al final nos decantásemos por Un hombre soltero, y por cierto, ¡qué buen gusto tiene mi azar!, ¡qué gran película!


UN HOMBRE SOLTERO O UN HOMBRE SOLO.


Cosas de este país, que Spain is always different. Nunca entenderé qué cables se le cruzan a quienes hacen las traducciones de los títulos de las películas extranjeras, porque es que a veces, ¡se llenan de gloria! O bien lo traducen totalmente literal en un título que no se adapta a lo que narra ese film, o se desmelenan y se sacan de la manga unos títulos que no tienen nada que ver con la traducción, y que tampoco tienen que ver con la historia de la película.

En este caso, esta película pasa a incrementar la cuenta del primera supuesto. A single man: traducción literal, Un hombre soltero. Pero creo que no te hacen falta más de tres minutos para darte cuenta de que el personaje de Colin Firth no está soltero (que también pero no viene al cuento), sino que lo que está es SOLO. Pero es que este pobre hombre sufre además de una depresión una absoluta soledad, y es esa soledad la protagonista de la película, no su soltería.
El protagonista de la historia de esta película, George Falconer, es profesor en una pequeña Universidad en estados Unidos. Corren los años sesenta, en concreto los primeros años de esa década, cuando Estados Unidos estaba inmerso en la Crisis de los misiles con Cuba. Para Falconer, levantarse cada día es una auténtica pesadilla; se intenta autoconsolar a sí mismo diciendo que sólo le queda que pase el día, y luego otro… y otro, sin hallarle ningún sentido a la vida. Ha perdido recientemente a su compañero sentimental, un hombre lleno de vitalidad con el que compartía su vida desde hacía 16 años. Pero el día que él muere, la vida a Falconer se le para, se le queda colgada de ese fatal instante, de esa llamada telefónica. Al fin y al cabo, en aquella época, 16 años de relación homosexual no eran nada, y por tanto George Falconer no es nada para la familia de su pareja, de quien ni siquiera puede despedirse.

Por eso, la vida para nuestro protagonista no vale nada. Los días no tienen importancia en esa cadena perpetua que llaman existencia, porque él no quiere vivir, no posee ninguna razón para aferrarse a la vida, para continuar adelante, para querer ser feliz. Barajará incluso la posibilidad de suicidarse, de pegarse un tiro, de acabar con tanto sufrimiento, porque la vida no vale nada cuando a uno no le queda una sola razón para seguir viviendo.
Falconer está literalmente solo: vive solo, con una asistenta que aparece de vez en cuando y no se acuerda de descongelarle el pan para la mañana siguiente. Odia a sus vecinos, sobre todo a los niños insoportables de sus vecinos que le esperan en la esquina pistola de juguete en mano. La única compañía que posee nuestro protagonista es su amiga Charlotte, una histriónica mujer divorciada con la que tuvo un affaire hace muchísimos años en la vieja Europa. Para él aquella historia nunca llegó a significar nada, pero para ella sí, y aún lo sigue significando. 


Pero como nada puede ser tan inmensamente triste en una película que dura casi dos horas, en algún momento tenemos que ver cuanto menos visos de mejoría. Aunque Falconer esté pensando seriamente en suicidarse, el destino hará que se crucen en su camino nuevos aires y nuevas veredas. En una gasolinera tendrá un pequeño encuentro con el personaje representado por el modelo español Jon Kortajaretena. Pero realmente, el encuentro fundamental se desarrollará con uno de sus alumnos, primero a la salida de clase y después una noche en un bar. Aunque tal encuentro quizá no podamos calificarlo como algo del azar o del destino, sino algo buscado o provocado por el alumno en cuestión. Este alumno, interpretado por Nicholas Hoult, será capaz de abrir una nueva vereda más clara en la completa oscuridad de la vida de George Falconer. Sin embargo, las luces y los nuevos aires son fundamentales en la vida para seguir adelante, especialmente cuando uno se encuentra en un mundo de sombras y no le encuentra ni siquiera sentido a la propia experiencia.


UNA PELÍCULA QUE HACE PENSAR.


Me gustan las historias que me hacen pensar, bien sea a través de películas, de novelas, o de cualquier otro modo de ser transmitidas. Pero que una historia sea capaz de alcanzarte ahí dentro, de hacer que tu cabecita se mueva, que te embarguen mil y una sensaciones… Todo eso es fundamental. Por eso, cuando voy al cine y veo una historia que me hace pensar, las actitudes de alguno de sus protagonistas, la estética, la trama… lo que sea… salgo de allí absolutamente encantada.

La historia en sí es bastante triste, una de esas historias de luces y sombras (muchas, muchas sombras). Es una película que te hace pensar, que aunque sea por unos instantes es capaz de hacerte replantearte algunas cosas, y que aunque te deje un resaborcillo agridulce, es capaz de hacerte sentir muchas cosas. ¿Qué sería de la vida sin los sentimientos y las emociones? Pues eso, que esta película te dejará de todo menos indiferente.

La historia es triste, un hombre depresivo no suele ser para tirar cohetes precisamente, y con ello creo que no desvelo nada especialmente importante de la trama. Pero te hará pensar, te hará recapacitar sobre tu propia vida, sobre las luces y las sombras que nos acechan por doquier, cómo deberíamos afrontar nuestra vida, cómo deberíamos reaccionar ante las cosas buenas y ante las cosas malas. Y creo que eso es realmente importante.


LO MEJOR DE LA PELÍCULA.


Hay que reconocer que a mi adorado Colin Firth esas gafas de pasta oscura del año catapún no le quedan nada bien. Pero a pesar de eso, es un hombre taaaaan atractivo, que incluso haciendo de gay te dan ganas de atacarlo cuando menos se lo espere, incluso desempeñando ese papel tan depresivo y triste. Yo es que desde que lo vi haciendo de novio de la Bridget Jones y ella tan tonta que dudaba entre él y el gilipollas de Hugh Grant… yo me enamoré, para qué negarlo. Y es que como puede una ser tan tonta de dudar entre un mirlo blanco como Colin Firth en su papel de Marc Darcy y un chulo playa como el que interpreta Hugh Grant. Los dos tienen sus añitos, pero al menos para mí Colin Firth es muchíiiiiiiisimo más interesante.

Creo que en el papel de George Falconer, Colin Firth no desea parecer interesante, y aún así, lo consigue por goleada. Y es que alegrar la pestaña de vez en cuando no viene mal, pero es que además Colin Firth es un actorazo como la copa de un pino, y en su papel de George Falconer desde luego lo borda, es totalmente creíble de principio a fin. De hecho, le han nominado al Oscar al mejor actor por esta película. 

Otra de las cosas que me ha encantado de la película es su estética. Sí, ese ambiente tan retro, con los detalles tan cuidados, con una luz como de hace cuarenta años… Detrás de esta película está como director Tom Ford, un hombre dedicado al mundo de la moda desde hace muchos años y que con esta película se estrena en el universo cinematográfico con muy buen pie por cierto. No sé si es por él, pero la estética de la película es total. De hecho, me encanta el personaje de Charlotte, interpretado por una Julianne Moore también muy creíble. Charlotte es una histriónica mujer abandonada, con una estética muy retro, quizá muy exagerada en sus peinados, su maquillaje, sus propios excesos… pero una mujer madura y elegante. Me quedé totalmente prendada por ejemplo del maravilloso vestido blanco y negro que eligió para su cena con George, estoy por pedirle a mi modista que me haga uno exactamente igual.

Llama la atención el choque de contrastes, la casa tan ampulosa de Charlotte frente a la casa tan minimalista y extremadamente ordenada de George, la forma de vestir de ambos, tan diferente y tan parecida a sus casas. Lo dicho, creo que la estética de esta película está realmente lograda, y si te fijas en los pequeños detalles, sin duda te sorprenderá porque no se les ha pasado ni uno solo.

¿RECOMIENDO LA PELÍCULA?

Está claro que sí, yo sólo tenía una sensación de que podía ser buena tras ver el tráiler. El resultado final fue bastante mejor aún de lo esperado. Me gustaba Colin Firth, me llamaba la atención la trama (aunque tampoco la conocía en profundidad a decir verdad), pero el hecho de que fuese la primera película de un diseñador tampoco me empujaba a tirar cohetes precisamente. Sin embargo, el resultado completo me sorprendió y además lo hizo muy gratamente. Me parece una película ideal para una tarde de invierno en la gran pantalla, os recomiendo que exploréis los universos que ella sea capaz de abrir en vuestra mente, pero tened cuidado de no involucraros demasiado en elipsis de pensamientos negativos que esta película os pueda inducir (el que avisa no es traidor).

Por eso, aunque creo que es una gran película, no creo que sea para todos los gustos y/o todos los públicos. Es un pelín extraña, o cuanto menos diferente. Si lo que buscas es un cine de entretenimiento, una película en plan comedia ligera para pasar la tarde, ni te molestes en verla. Ahora, si lo que quieres es una película diferente, que te haga pensar, que sea capaz de remover sensaciones, entonces sí. Hay que ver la vida desde los ojos de su protagonista, desde su mundo sombrío y solitario, desde el miedo de no reconocerse ante los demás como lo que verdaderamente es: homosexual. Una película fantástica al fin y al cabo, llena de matices, que a cualquiera con un punto de sensibilidad, no le dejaría nunca indiferente.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Disfrutar del buen cine es siempre una grata experiencia. Pero es que además disfrutar del buen cine cuando la película que vas a ver no la tienes catalogada como tal, aún no te ha hablado medio mundo de ella, y no esperas demasiado, eso además de ser una grata sorpresa, es casi casi un regalo.


Si además de poder ver una buena película, alegras la pestaña con un protagonista de quitar el hipo, pues mucho mejor. Insisto en que las gafas de pasta del año pum le quedan como una patada en cierto sitio a nuestro Colin, pero cuando se las quita, te gustaría ser Bridget Jones corriendo hacia él . Además el pobrecillo lo pasa tan mal, y está de tan buen ver, que aunque sea gay (en la película, no en la vida real), te dan ganas de consolarlo tiernamente. Por eso no sorprende que su amiga Charlotte esté todavía colgada de él, por más que hayan pasado mil años, a mí me pasaría lo mismo.


Lo que más me ha gustado de la película (además del propio Colin) fue la estética y los detalles, a veces nimios, pero si te fijas, simplemente impresionantes. Tengo la sensación de que ésta es una de esas películas en las que alguien se ha parado a pensar hasta en las motas de polvo. Me explico, por ejemplo cuando George Falconer se encuentra con nuestro modelo español de nombre impronunciable, tienen una conversación llena de valor apoyados en el coche del prota. Pero es que esa conversación está teniendo lugar precisamente en la puesta de sol, con esa luz anaranjada que tan bien queda en los planos de cinematografía y en las fotografías. Y si te fijas en esos detalles, verás miles a lo largo de la película.

Salí del cine fascinada por esta película, es un universo de sentimientos y pensamientos. Pero tras intentar esquematizarlos y ponerlos por escrito, aún me siento más confusa. No sé ni cómo explicarlo, es como si queriendo llegar al fondo de todo lo que consiguiese es verla muy lejana, como algo que ha pasado por mi vida hace mucho tiempo. Bueno, serán cuestiones de los recuerdos (que mantienen lo que quieren y olvidan lo que les da la gana), o simplemente de que, como os decía antes, esta película es un pelín extraña, o diferente a lo habitual, y con algo diferente, uno nunca sabe cómo se va a desarrollar, bien el algo en sí mismo o bien los recuerdos y proyecciones de ese algo. (Ahora que lo pienso, hasta esta opinión me ha salido diferente, con una carga por un lado irónica, por otro triste).

Al parecer, la película es una adaptación cinematográfica de una novela homónima (a saber cómo habrán traducido el título de la novela al español). Decía mi querido Pedroemilio , del blog El Búho entre Libros: hay historias literarias que son muy cinematográficas. Quizá ésta sea una de ellas, aunque no he leído la novela, por lo que no puedo comparar. También suele ser cierto el hecho de que las novelas suelen ser mejores que las películas; tampoco es aplicable al caso, sin leerla no puedo permitirme el lujo de opinar. Pero esta película, y sobre todo el personaje de George Falconer es de los que permanecen en la memoria. Y esa mirada triste de Colin Firth, infinitamente solo, no te la puedes quitar de la cabeza.

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1 comentario:

  1. Pues a ver si me animo con ella, porque aún no la he visto.

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