¡HASTA SIEMPRE, PEPE SANCHO!

Hace cuatro años, en enero del 2009 para ser más exactos, acudí a ver el Enrique IV, de Pirandello, interpretado sobre las tablas del Teatro Bellas Artes por Pepe Sancho. Lo recuerdo como si fuese ayer, aquel torrente de talento sobre el escenario, aquel poderío, aquella pasión que lo llenaba todo. 

Fue la única vez que pude ver a Pepe Sancho sobre el escenario. En aquella obra, con aquel personaje demente, magnánimo y magnífico, no sólo actuaba como actor de ese papel protagonista tan fantástico, sino que además era el director del montaje teatral. 

Hace un par de días, nos enteramos de la desaparición de este gran actor. Precisamente hace unas semanas pensé en ir a verlo en las Naves del Español, donde interpretaría la obra La amante inglesa. Pero no pude hacerlo, una lesión de las cuerdas vocales le obligó a dejar la obra y a mí me negó la posibilidad de volver a verlo sobre las tablas de un escenario teatral, donde el gran animal actoral sabía rugir en todo su esplendor. 

Hoy, quiero recuperar aquellos recuerdos, aquellas sensaciones, aquella fascinación que produjo en mí Pepe Sancho. Y por eso, he recuperado las palabras que hace ya unos años escribí sobre él, o más bien las que escribí sobre su magnífica interpretación de aquella tarde, en la que descubrí que Pepe Sancho era uno de los mejores actores de este país. 

Espero que las musas lo hayan llevado con ellas al Parnaso. 


En esta obra de teatro he descubierto al gran actor que hay detrás de esa fachada. A Pepe Sancho yo lo presuponía un buen actor con referencia a lo que de él había visto en la tele principalmente, pero he de decir que sobre las tablas del Teatro Bellas Artes, interpretando al demente que se cree Enrique IV, me dejó sencillamente sin palabras, totalmente fascinada. En esta obra no solamente interpreta el papel protagonista, sino que también dirige la obra. Para ello, sigue la estela de uno de los grandes directores teatrales españoles, José Tamayo, quien hace años había dirigido al propio Pepe Sancho en este papel. El propio actor alude a José Tamayo con estas palabras: "He intentado ser fiel a las indicaciones que recibí de José Tamayo acerca de mi interpretación en el personaje de Enrique IV. Ésta fue la última obra que dirigió y yo fui el afortunado que resultó elegido para su estreno."


La obra es trepidante, pero la interpretación de José Sancho es maravillosa, mucho más aún que la obra, que ya es decir. Supongo que cuando uno dispone de un texto bueno ya tiene un gran trecho del camino andado, pero eso no le presupone facilidad precisamente, ya que hay que estar a la altura del personaje y el papel. Sin embargo, en este caso la conjunción ha sido redonda: una excelente obra y una igualmente excelente interpretación por parte de su actor protagonista.


Desde el primer momento en que Pepe Sancho pisa las tablas, todo el teatro se queda en silencio, estupefacto y sin palabras. Ataviado como el Rey Enrique IV de Alemania, aparece magnánimo sobre el escenario, con una cara a medio camino entre la cólera y la locura. Sabe amoldarse al personaje de principio a fin, con lo difícil que presupongo la interpretación de ese papel que tiene tantos recovecos, que parece tan complejo: un loco que no sabemos si está loco o no, si lo ha estado, si ha recuperado su cordura o si aún sigue demente. Un papel que creo que cualquier buen actor estaría encantado de interpretar, a pesar de su complejidad y quizá precisamente por ella. Me ha parecido que Pepe Sancho ha estado sencillamente genial, arrebatador, siendo capaz de llenar él solito el escenario

Su interpretación es soberbia, totalmente creíble, te deja con la duda y el suspense de ¿locura sí o locura no?.


6 comentarios:

  1. Vaya racha llevamos de actores fallecidos

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  2. Pues sí, menuda racha... muchos y muy grandes... Esperemos que acabe pronto.

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  3. Cuantos grandes se nos están yendo, da un poco de vértigo. Precisamente unos días antes, cuando murió María Asquerino me vino a la mente cuando tuve la oportunidad de verla haciendo Anillos para una dama, una obra que pese a los casi cuarenta años que han pasado sigo recordando. Un beso.

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  4. Hermoso homenaje, coincido con el resto de comentarios, llevamos una temporada tremenda... No tuve la inmensa suerte de verle nunca en directo, pero por lo que transmites, toda una experiencia! Bss

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  5. A mí me encantaba, me quedé a cuadros cuando me enteré que había muerto.

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  6. Una pena que los grandes nos dejen...

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