YO ME BAJO EN ATOCHA (YO ME QUEDO EN MADRID)



Hoy toca hablar de una novedad editorial. Sí, ya sé que es raro, últimamente llego tarde a casi todo, por lo que novedades, lo que se dice novedades… Cuando un libro es ya súper conocido, lo ha leído medio país, pones su nombre en Google y te salen trescientos cincuenta y siete mil artículos sobre él, es entonces cuando yo me planteo empezar a leerlo. Y del dicho al hecho… también me tiro más tiempo del que debería.

Pero sí, en esta ocasión, he leído un libro recién salido del horno, como suele decirse. La culpable (pobrecita mía, que es un sol) ha sido mi amiga Virginia, que lo vio en una librería y enseguida se acordó de mí, así que apareció un buen día con él bajo el brazo y me dijo: Tengo un regalo para ti, lo vi y me acordé de ti.

El libro en cuestión se llama Saliendo de la estación de Atocha. Y es que, con semejante título, no es difícil acordarse de mí si se me conoce un poquito. Hay una canción de mi adorado Sabina que se llama Yo me bajo en Atocha y que su estribillo principal dice Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid. Aquí la que suscribe, madrileña de absoluta devoción, lleva más de siete años viviendo en esta ciudad y sabe que éste es su pequeño lugar en el mundo. Yo también me quedo en Madrid, y por mucho tiempo (espero).

Pero es que además, la estación de Atocha tiene otras connotaciones… terribles. Fue este lugar el símbolo del desastre, el atentado más horrible que ha sufrido nuestro país. Me refiero a aquella aciaga mañana del 11 de marzo de 2004, donde tantos madrileños perdieron la vida en el terrible atentado que tuvo a la estación de Atocha como centro neurálgico.

Este libro, Saliendo de la estación de Atocha, habla de mi Madrid querido, sus calles, sus bares, sus historias, sus gentes… pero también de aquella masacre, aquella herida que aún no ha cicatrizado. Todo el horror que se vivió en el 11-M y los acontecimientos que se sucedieron después.



UN RETRATO FIDEDIGNO DEL MADRID DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI.

Me gustan mucho los libros cuya historia se desarrolla en escenarios que me son familiares y que conozco más o menos bien. Además de hacer el viaje literario, hago también el viaje de mis recuerdos, evocando los lugares por donde transitan los personajes de la novela, lugares por los que yo misma he transitado y que forman parte de mis recuerdos.

En el caso de Madrid, más aún. Me encanta leer libros que recorren mi Madrid, calles, lugares que conozco bien, o que quizá a través de las páginas del libro me den ganas de visitar y de ver con mis propios ojos. Este libro, como os podéis imaginar, me ha gustado especialmente por eso, por el paseo virtual que me he dado por mi Madrid. Me hizo especial gracia cuando el protagonista y su novia consiguen mesa en el Bazaar, un restaurante de Chueca que siempre suele estar lleno y donde yo he pasado buenos ratos, un sitio de ésos recurrentes, que tanto me gustan.

Pero, como os decía al principio, este libro habla de la brecha del 11-M. El protagonista de nuestra historia es un norteamericano llamado Adam Gordon, que ha llegado a Madrid hace unos meses gozando de una excelente beca que le permite vivir a su manera y desarrollar lo que él llama “Proyecto poético”, que no es ni más ni menos que vivir un año estupendo en Madrid siendo joven, con dinero en el bolsillo y sin casi ninguna obligación.

En ese año, tendrá tiempo para muchas cosas y muy variadas: pasear por El Retiro, parafrasear a los poetas como Lorca, vivir en un piso minúsculo pero maravillosamente bien ubicado en la Plaza de Santa Ana, pasar una noche de vino y rosas en el Hotel Palace o salir de copas por Madrid y relacionarse con gente de lo más interesante, amén de ligar con un par de féminas que se le ponen a tiro.

En medio de esa vida relajada, de vino, rosas y caladas de porros, de repente se produce la catástrofe del 11-M y la ciudad cambia para siempre, no volverá a ser la misma. Asistiremos, tras la mirada de un estadounidense de paso, a la barbarie terrorista, a los efectos que tuvo en Madrid y en su gente, a cómo la vida sigue a pesar de las desgracias más profundas… Un relato que puede muy bien retratar al Madrid efervescente de aquellos momentos tan difíciles.


ME GUSTA/NO ME GUSTA.

En general, puede decirse que este libro resulta interesante, aunque no creo que se vaya a convertir en el libro de cabecera de nadie. Quienes conozcan Madrid y específicamente quienes tengan un cariño especial por esta ciudad, quizá lo disfruten más, sobre todo porque es relativamente fácil seguir los pasos de su protagonista, Adam Gordon, por muchos de los lugares emblemáticos de Madrid.

La historia no está ni bien ni mal, es una historia de novela sin más. Es entretenida, se deja leer, y al ser un libro no muy largo o más bien corto (menos de 200 páginas), se lee de una manera fácil.

Sin embargo, creo que, en general, resulta bastante frívolo. La historia en sí es frívola (un alocado chico yankee con pasta que viene a Madrid a vivir la vida loca), el autor no ahonda en las profundidades de los personajes y se echa de menos que cada personaje estuviese mejor definido, apenas están trazados. Tampoco tiene una historia muy definida, sino que es más bien un salto de aquí a allá. El retrato del Madrid del 11-M es por encima, al protagonista, como norteamericano de paso, le resbala en general todo lo que ocurrió después, y los acontecimientos, las manifestaciones, las elecciones, las retrata más bien de un modo pasajero, sin poner en ningún momento su corazón en lo que está viviendo.

Por ello, creo que el libro está bien, pero que podría haber estado mucho mejor. Quizá, lo que no encaja reside simple y llanamente en el hecho de que su autor (para mí un total desconocido llamado Ben Lerner) es un escritor norteamericano. Ya sé que nunca es bueno hacer comparaciones, pero para mí, salvo alguna honrosa excepción como Poe en su momento, Arthur Miller en el suyo o por supuesto Paul Auster, que es mucho más europeo que americano, los autores norteamericanos no me seducen en absoluto. Quizá son capaces de ser más o menos brillantes en novelas de intriga, policiales o de novela negra. Pero lo suyo no son las novelas en genérico. Y no creo que Ben Lerner, al menos en esta novela, sea una excepción. Cierto que Saliendo de la estación de Atocha es su primera novela. Quizá, necesita un poco de tiempo para desarrollarse en este género. Quizá….

4 comentarios:

  1. No lo conocía de nada.

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  2. Me lance como un poseso a leer esta reseña y pos eso, que me he quedado un tanto frío, porque me da la impresión de que no es bueno frivolizar sobre según que temas.

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  3. En realidad, no creo que frivolice, pero no trata ese momento con el corazón que debería. O eso es lo que yo creo. Lo que es frívolo es el protagonista y su estancia de vividor en Madrid, desde la que cuenta el 11M como periodismo extranjero, o casi.

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  4. No me termina de convencer del todo...

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