VISITA AL INTERIOR DE LA ABADIA

La semana pasada os comentaba que iba a hacer una visita guiada al Teatro La Abadía y hoy vengo con la crónica de la misma, diciendo por adelantado que me ha encantado descubrir los secretos y entresijos de este mágico lugar. 


EL TEATRO LA ABADIA.


El Teatro la Abadía es algo más que un teatro; se trata de un centro de creación escénica fundado hace casi veinte años con la colaboración de la Comunidad de Madrid pero gestionado por una Fundación Cultural Privada y dirigido por el actor José Luis Gómez. El Teatro de la Abadía produce montajes teatrales y acoge los trabajos de otras compañías, pero además realiza talleres y encuentros con importantes maestros de la interpretación. 


Fue inaugurado el 14 de febrero de 1995 con el montaje de la obra de Valle Inclán Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte. A lo largo de estos 18 años, La Abadía ha desarrollado más de 40 espectáculos de producción propia, en los que ha aunado voces de autores clásicos y contemporáneos: desde Cervantes a Brecht, Lorca o Shakespeare entre otros muchos. 

La Abadía ha recibido numerosos premios en su trayectoria, entre los que destacan el Premio Nacional de Teatro, el Premio de la Crítica de Madrid, La Distinción a la Excelencia Europea 2002 de la Comunidad de Madrid o el Premio del Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier en reconocimiento a la trayectoria del Teatro de La Abadía.



UN POQUITO DE HISTORIA.

Cuando te sientas por primera vez en cualquiera de las butacas de la Sala Juan de la Cruz, te asalta la gran pregunta sobre qué fue esa sala antes de ser teatro. La sala tiene forma de iglesia, eso sí, una iglesia muy especial, ya que tiene forma de A (la A de la Abadía). En el video que nos proyectaron durante la visita, con una voz en off de José Luis Gómez, nos explicaba toda la profunda historia de este lugar.
De lo primero que se tiene constancia es de su utilización como camposanto. Hay que tener en cuenta que los terrenos que hoy conforman La Abadía estaban situados en las afueras de Madrid allá por el siglo XVIII, de manera que resulta muy lógico su utilización como cementerio. Cuando la ciudad fue creciendo y su población fue estableciéndose cerca, se deshizo el cementerio, aunque durante años los niños de la zona jugaron en ese lugar.


Posteriormente, se construirían varios edificios que tuvieron diversas finalidades: hospital, colegio, iglesia de colegio… Pero curiosamente nunca fue una abadía. El nombre de La Abadía fue un pequeño chascarrillo del grupo que fundó el Teatro La Abadía. Cuando estaban poniendo en marcha el proyecto y buscando una localización para el mismo, recibieron la noticia de que estaban disponibles las instalaciones de un antiguo colegio y su iglesia, donde quizá podría llevarse a cabo el proyecto del nuevo teatro, al más puro estilo europeo. Se enamoraron del lugar porque en seguida captaron la magia, casi mística, que inunda ese lugar y más concretamente el interior de la iglesia, lo que hoy conforma la Sala Juan de la Cruz, y en seguida empezaron a decir Vamos a La Abadía, quizá sin ser conscientes de que ése sería finalmente el nombre para el lugar y el proyecto.
Esta sala es peculiar ya como iglesia, mucho más como sala de teatro. El patio de butacas está separado en dos alas, lo que hace que el edificio tenga forma de A. Tenían una razón de ser: la separación entre ambos sexos para las representaciones a las que acudían los alumnos del colegio.


Pero la Sala Juan de la Cruz, además de ser curiosa en cuanto a disposición, es un lugar mágico, casi místico… Se ha recuperado el lugar (casi en ruinas a principios de los noventa) manteniendo su espíritu. Sus paredes fueron pintadas de un azul oscuro, manteniendo su cúpula y cerrando con contraventanas los vidriales (aún conservados tal y como se encontraban hace veinte años, algunos de ellos rotos). Normalmente, la sala se encuentra en oscuridad para las representaciones pero nos comentaron que durante los ensayos resulta habitual abrir las contraventanas para que entre la luz natural a través de las vidrieras.



UN RECORRIDO POR LA ABADÍA.

Nuestro recorrido se inició en el patio de La Abadía, para acceder en seguida a la Sala Juan de la Cruz, donde disfrutamos de un ameno vídeo que nos hizo conocer muchas de las vicisitudes históricas de La Abadía y de cómo fue fraguándose el proyecto que hizo posible el actual Teatro de La Abadía. Después de visionar el vídeo, nos invitaron a subir al escenario y sentirnos protagonistas por un momento, dejar volar nuestra imaginación y creernos actores sobre el escenario. La visión desde ahí es radicalmente diferente a la visión que tienes como espectador y resulta sumamente interesante.



Acto seguido, entramos en la antigua sacristía, hoy reconvertida en camerinos. Llama la atención que el espacio para camerinos es muy limitado y especialmente el espacio para vestuario, atrezzo o cosas personales de los actores y actrices. Además, los camerinos conectan entre sí y hacen conectar internamente las dos salas: la mística sala de Juan de la Cruz y la sala José Luis Alonso. En esta sala se está representando actualmente la obra Juicio a una zorra, en la que dicen que Carmen Machi está literalmente que se sale. Esta sala era inicialmente una sala de ensayos para el Grupo de La Abadía, pero actualmente se utiliza como sala de ensayos y sala de representación, ya que su estructura de butacas permite agruparlas y jugar con la disposición de la misma. Está dedicada a uno de los grandes directores de escena durante el siglo XX, que fue capaz de vencer a su modo a la censura, defendiendo el noble arte del teatro por encima de otras consideraciones.

Durante el recorrido, una simpatiquísima Lidia Otón nos fue explicando amenamente muchas historias y curiosidades sobre La Abadía. Por ejemplo, llama la atención que los actores y actrices no disponen de maquilladores y peluqueros, sino que ellos mismos se preparan para las funciones. Es norma de la casa, de manera que incluso cuando la transfiguración en un personaje es difícil, contratan a un maquillador que enseña durante unos días (los de ensayo) a los actores y luego son éstos quienes se automaquillan y autopeinan para cada función.



Al final de la visita, ya sentados en el patio de butacas de la Sala José Luis Alonso, además contestó gustosamente a todas nuestras preguntas y curiosidades.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.


Me encantó descubrir de primera mano La Abadía. Es un lugar al que he ido en varias ocasiones como espectadora a varias obras de teatro e incluso a algunos recitales. Recuerdo con especial cariño dos momentos: los conciertos que Amancio Prada dio hace un par de años en la Sala Juan de la Cruz y la representación en la Sala José Luis Alonso hace también unos años de La mujer justa, adaptación de la novela homónima de mi adorado Sandor Marai.



Pero descubrir los entresijos de La Abadía, lo que puedes imaginar pero nunca has visto, me ha parecido una experiencia alucinante. No era la primera vez que veía un teatro “por dentro”, ya que tuve la suerte de visitar el Teatro Valle Inclán hace algo más de un año. Recuerdo cómo me impactaron los camerinos entonces, quizá los de La Abadía no me han impactado tanto porque son similares (supongo que todos los camerinos de teatro serán parecidos) pero resultan muy curiosos cuando los ves por primera vez.


Aún estáis a tiempo de realizar estas visitas, conocer de primera mano un lugar tan especial como La Abadía y conocer su trabajo desde dentro. Os gustará conocer cómo funciona la compañía, su vinculación con el Corral de Comedias de Alcalá (gestionado actualmente por La Abadía) y ver la pasión en los ojos de Lidia Otón cuando os habla de su proyecto, porque ella lleva muchos años formando parte de La Abadía.



In the other hand (como dirían los ingleses), la mano triste, por llamarlo de algún modo está el hecho de que el mundo de la cultura lo está pasando mal, y La Abadía no es una excepción. Por ello, hoy más que nunca necesitan nuestro apoyo como espectadores y también quizá como pequeños mecenas. Puedes colaborar con ellos de muy diversas formas y podrás encontrar toda la información en su página WEB.




Me encantó descubrir los entresijos de La Abadía. Y vosotros, ¿no os apuntáis?-

5 comentarios:

  1. Ayyy, claro que me apuntaba, fantástico!!

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  2. Una visita que no nos podemos perder.

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  3. Me alucina que haya gente como tú a la que le apasione tanto el teatro, es que lo explicas de igual manera que cuando lo viviste

    Besitos

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  4. Pues si que me gustaría verla si, parece muy bonito e interesante.
    Un beso!

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  5. Ays,que si estuviera cerquita me apuntaba seguro. Y sí, hay que echar una mano en estos tiempos en los que la cultura tan poco importa...
    Besotes!!!

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