EL EDIFICIO METRÓPOLIS: UN SÍMBOLO DE MADRID.


Hay iconos de ciudades que en parte pasan desapercibidos, pero las ciudades en las que se encuentran no serían lo mismo sin ellos. Para mí, el Edificio Metrópolis, en el arranque de Gran Vía con la calle Alcalá es sin duda uno de esos iconos imprescindibles. Quizá, si pensamos en la ciudad de Madrid, antes nos vendrán a la memoria otros lugares de la capital más representativos como iconos de la ciudad. Se me ocurren unos cuantos, por ejemplo La fuente de La Cibeles, la estatua del Oso y el Madroño, La Puerta de Alcalá o El Pirulí. Pero para mí, el Edificio Metrópolis tiene un “algo” mágico. Un algo que lo convierte en imprescindible, una efigie fetiche en el corazón de Madrid.
Quizá esa parte de icono madrileño (y sin el quizá también) se la debemos al genial artista Antonio López, que tantas veces representó este edificio en su obra pictórica, convirtiéndolo, a su modo, en uno de sus signos de identidad. No podría enumeraros la infinita cantidad de veces que me he quedado embobada mirándolo, desde todas sus perspectivas posibles. Recuerdo eso sí de una manera especial, las vistas desde la terraza del vecino Palacio de las Comunicaciones, en la cercana plaza de Cibeles. Desde allí arriba, en medio de la noche madrileña, el icono y la figura del Edificio Metrópolis se convierten en más rotundos si eso es posible. Parece casi, como si entrases dentro de un cuadro de Antonio López.

EL EDIFICIO METRÓPOLIS: UN POCO DE HISTORIA.

Todos conocemos el llamado Edificio Metrópolis, coronado por una cúpula negra con un ángel y con el cartel de Metrópolis. Pero, curiosamente, pocos conocen su verdadera historia.
Se trata de un edificio de principios del siglo XX con una clara inspiración francesa. De hecho, fue diseñado por los arquitectos Jules y Raymond Fèvrier, ambos de nacionalidad francesa. Sin embargo, la obra sería llevada a cabo por un arquitecto español, Luis Esteve Fernández-Caballero, que siguió los planos de aquéllos.
Fue un encargo de una compañía de seguros, en concreto la Unión y el Fénix.Sin embargo, la actual propietaria de este edificio es otra aseguradora, en este caso Metrópolis, quien lo adquirió hace más de cuarenta años, en concreto en el año 1972, colocando en el frontal un cartel con el nombre de la compañía de seguros y siendo conocido a partir de entonces de manera popular como El Edificio Metrópolis.
Este edificio, como os comentaba anteriormente, se sitúa en la confluencia de la Gran Vía y de la calle Alcalá, haciendo chaflán. Se ubica en el lugar donde antes se levantaba la denominada Casa del Ataúd (conocida así de manera popular por su estrechez), que fue demolida junto con otras seis casas cercanas para la construcción de la Gran Vía a principios del siglo pasado.
Además de ser un edificio bello, que se alza majestuoso en la esquina de Gran Vía con Alcalá, si te fijas más en los detalles, descubrirás que es una auténtica joya en todos los sentidos.
La planta baja fue realizada con una gran austeridad, para luego levantar sobre ellas varias plantas majestuosas, realizadas en estilo neo-renacentista. Destacan altas columnas con capiteles corintios que sirven a su vez de pedestal sobre los que se levantan bellas esculturas, aunque estas esculturas son difíciles de visualizar a pie de calle. Se trata de figuras alegóricas que representan el Comercio, la Agricultura, la Industria y la Minería. Son obra de diversos escultores como Lambert y Landowski, pero para mí, resulta especial que una de ellas sea obra de Mariano Benlliure. Me encanta la obra de este escultor, tanto en bronce como en mármol, pero especialmente en mármol. Desde que vi el mausoleo que le hizo a su amigo Sagasta y que podemos ver en el Panteón de los Hombres Ilustres, me hice firme admiradora de la obra de este escultor, especialmente en mármol. El grupo escultórico central en el Edificio Metrópolis, justo sobre el cartel de Metrópolis, también fue realizado por este fantástico escultor.
La torre circular de este edificio está coronada por una fantástica cúpula de pizarra. Sobre ella, se erige otra estatua, que representa una victoria alada y que fue realizada por Federico Coullaut Valera. Sin embargo, no es la estatua original, ya que anteriormente, en ese mismo lugar, se eregía otra estatua, que representaba un ave fénix (de la Unión y el Fénix) sobre el que se sentaba una figura humana que representaba a Ganímedes (príncipe troyano), obra de René de Saint-Marceaux, pero que la antigua aseguradora se llevó cuando vendió el edificio que hoy constituye el actual Edificio Metrópolis. Esta estatua se sitúa hoy coronando el edificio del número 23 de la calle Alcalá, muy cerca del edificio Metrópolis.

ALGUNAS CURIOSIDADES.


Aprovecho para contaros algunas curiosidades sobre este edificio o su entorno.
Por ejemplo, justo a los pies del mismo se situó la controvertida estatua de La Violetera. Os conté la historia de esta estatua cuando os hablé sobre Las Vistillas, que es el lugar donde actualmente se ubica dicha estatua. Sin embargo, de manera inicial, se colocó en el punto de confluencia entre la calle Alcalá y Gran Vía, delante del propio Edificio Metrópolis.



Sin embargo, muchos madrileños y dentro del hemiciclo del Ayuntamiento, el PSOE, protestaron sobre esta estatua, que consideraban zafia y querían que se fuese de aquel lugar privilegiado. Lo consiguieron, primero La Violetera pasó un tiempo en algún almacén del consistorio, para acabar situada donde está en la actualidad, en los Jardines de la Vistillas.

En el lugar donde se ubicaba La Violetera, pusieron posteriormente, c'''on motivo del centenario de La Gran Vía, una maqueta de la misma'''. Hace pocos días, un coche se salió del carril y se la llevó por delante. Que yo sepa, aún no han vuelto a colocar otra en su lugar y arreglar el desaguisado.

Otra curiosidad es qué se encuentra en el interior de la gran cúpula de pizarra. Se me ocurrirían muchas cosas para ubicar en este mágico lugar: el despacho de Presidencia, un espacio para recepciones etc. Sin embargo, leí en un artículo de El País de hace tres años (cuando el edificio de nuevo se encontraba en remodelación, ya que se ha remodelado en varias ocasiones a lo largo de su siglo de vida) que se utilizaba de trastero. Una auténtica pena.

LAS MEJORES VISTAS SOBRE EL EDIFICIO METRÓPOLIS.

La verdad es que, lo mires por donde lo mires, el Edificio Metrópolis es una auténtica maravilla. Pero precisamente por ello, contemplarlo desde diferentes perspectivas, a diferentes horas y con diferentes luces, es una auténtica maravilla.
Como os decía, es una pena que algunos de los detalles de su fachada no se ven bien a pie de calle, por lo que es recomendable que llevéis una cámara con un buen zoom o unos prismáticos para poder fijarnos en todos los detalles y los bellísimos grupos escultóricos que pueblan la fachada de este edificio mítico.


Pero si me aceptáis la recomendación, probablemente la mejor manera de contemplar el edificio Metrópolis y sus diferentes perspectivas es desde las alturas. Para ello, hay tres terrazas desde las que captar las diferentes perspectivas del edificio.
La más alejada, pero la que nos da la perspectiva frontal, tan similar a la de los cuadros de Antonio López, es la terraza del Palacio de las Comunicaciones y actual Ayuntamiento de Madrid, en la Plaza de la Cibeles.


Tenemos otra terraza en el Hotel Ada Palace, en el número 2 de Gran Vía, la más próxima al edificio Metrópolis y probablemente la que mejor nos sirva para fijarnos en todos los detalles de la fachada del edificio.
Sin embargo, para mí, la más bonita de todas es la tercera, la Terraza del Círculo de Bellas Artes, para mí una de las mejores terrazas de Madrid, desde donde se captan unas vistas preciosas de la Gran Vía, La Calle Alcalá, La Plaza de la Cibeles y por supuesto del Edificio Metrópolis, situado prácticamente enfrente.



LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Hay determinadas cosas por las que siento absoluta fascinación en mi vida y el Edificio Metrópolis es uno de ellos. Por motivos de trabajo, he tenido la inmensa suerte de visitar el interior de algunos edificios de este tipo, como por ejemplo el Edificio Groupama frente al Congreso, que os comentaba al principio de la opinión, pero aún no he conocido el interior del Edificio Metrópolis y me muero por hacerlo.
Sin embargo, su exterior me tiene absolutamente enamorada. Puede sonar cursi, enamorarse de un edificio, pero de verdad que siento fascinación por ese símbolo, y cada vez que paso cerca, no puedo evitar pararme y admirarlo, contrastarlo entre el día y la noche, las diferentes horas de sol, las diferentes perspectivas...



Creo que es una pieza fundamental de ese Madrid de principios del siglo XX, recientemente centenario, y que en ese período de tiempo se ha sabido convertir en uno de los grandes símbolos de la ciudad. Además, posee unos detalles absolutamente maravillosos en su fachada y si algo echo de menos es no poder acercarme más, a ver y contemplar con detenimiento los magníficos grupos escultóricos que lo adornan, especialmente los realizados por Mariano Benlliure.
Espero que esta aproximación os haya servido para conocer un poco más de la historia y los grandes secretos que guarda este edificio. Y que os fascine tanto como a mí.




4 comentarios:

  1. Probablemente uno de los edificios que más me gustan de Madrid

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  2. A mi es uno de los edificios que cuando vas caminando por las calles de Madrid y miras hacia el cielo más me impresiona

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  3. carmen nebrilmayo 15, 2013

    edificio con un halo mágico especial.

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