¿HASTA DÓNDE LLEGARÍAS POR ALCANZAR EL PODER? PODER ABSOLUTO EN EL TEATRO BELLAS ARTES


Hoy quiero hablaros sobre la última obra que he visto; se trata de Poder absoluto, una obra que ha comenzado a representarse hace apenas unos días en el Teatro Bellas Artes y que para mí tiene un reclamo absoluto: la presencia del gran Emilio Gutiérrez Caba en el papel protagonista. Me encanta este hombre, especialmente cuando hace de malo, y en esta obra la personalidad del personaje que interpreta en esta obra resulta de lo más compleja, así que estaba claro que la iba a disfrutar y mucho.

EL PODER CORROMPE.

Que el poder corrompe es una verdad absoluta. Nos podemos remontar incluso a la travesía bíblica de Jesús por el desierto. El Diablo no le ofreció dinero ni posesiones, le ofreció poder: que las gentes le adorasen y Jesús tuviese un poder infinito sobre ellos. El poder es por tanto la mayor tentación del hombre y si logras poder, mucho más si ese poder es absoluto, es muy probable que acabes corrompido, de la peor manera posible.


Poder absoluto es una obra que gira en torno al poder, al engaño y la corrupción. Es un mano a mano a cargo de dos actores y dos personajes muy diferentes entre sí. Por un lado, la experiencia casi venerable y sin lugar a dudas fascinante del saber hacer de un grande de las tablas como es Emilio Gutiérrez Caba. Por otro, un actor joven pero con muchas ganas y las ideas muy claras: Eduard Farelo. Dos actores muy bien elegidos para la confrontación y el duelo interpretativo entre sus dos personajes.

Emilio Gutiérrez Caba da vida a Arnold Eastman, un político curtido, con una dilatada y aparentemente inmaculada carrera política a sus espaldas. Después de tantos años, Eastman está a punto de conseguir lo que lleva tantos años anhelando, lograr lo que él considera el poder absoluto, el merecido culmen a su carrera: convertirse en Presidente de la Nación. Sin embargo, todos tenemos trapos sucios entre nuestros cajones, le pasa a cualquier hijo de vecino, incluso a personalidades presuntamente 
intachables como la de Arnold Eastman. Consciente de que su pasado remoto y su militancia y afinidad a los nazis en su juventud pueden dar al traste con todas sus pretensiones, contacta con un joven Gerhard Bauer, figura emergente dentro del partido.

Lo que pretende Arnold Eastman es que Gerhard Bauer se ocupe de lavar su ropa sucia, de dejar su nombre limpio y reluciente para que sus ansias de poder no se vean frustradas. Haría cualquier cosa por conseguir ese puesto, lleva toda la vida luchando para ello y seguro que se ha dejado a mucha gente en el camino. Lo que no va a permitir, bajo ningún concepto, es que una minucia de su pasado venga a empañarle su ascensión a la gloria, a la cúspide del poder absoluto.

UN MONTAJE TEATRAL QUE TE GUSTARÁ.

Nada más entrar en el Teatro Bellas Artes y echar un vistazo al escenario, algo me dijo que esta obra me iba a gustar. Sobre el escenario, nos encontraremos con la recreación del salón de la casa de Arnold Eastman, un lugar agradable y hogareño, con sus sofás de piel y una cristalera al fondo en la que se ve el jardín que el propio Arnold cultiva pacientemente.


En seguida entras en ese ambiente a medio camino entre la tranquilidad del hogar y la traición, el engaño y la lucha por el poder. El mano a mano entre ambos actores resulta realmente fascinante. Eduard Farelo está realmente magnífico como partenaire de Emilio Gutiérrez Caba y no es fácil estar a la altura de un monstruo sobre las tablas, perteneciente a una de las sagas de actores más importantes de este país, como es Emilio Gutiérrez Caba. Mucho más aún si tenemos en cuenta que este actor es aún mejor cuando hace papeles de malos, y este Arnold Eastman lo es. Más que malo, es un corrupto, alguien negado por la ambición y la sed del poder, capaz de engañar, traicionar y hacer cualquier tipo de cosa por conseguir el poder absoluto, por el que lleva luchando toda su vida.

Eduard Farelo da vida a Gerhard Bauer, un perro fiel del partido, una persona en la que confiar, ambicioso pero dispuesto a luchar por el partido y hacer lo que haga falta. Viene recomendado desde arriba y es la persona perfecta en la que Arnold Eastman puede confiar para tapar su pasado más oscuro y hacerle ascender hasta el lugar que creer merecer.



Sin embargo, el mundo de la política y de la ambición es un mundo del que resulta prácticamente imposible escapar. Las espirales de poder absorben demasiado y entre ellas la traición, el engaño o las puñaladas por la espalda son platos habituales de cada día. Nadie está exento de los oscuros recelos y traiciones y cualquiera puede traicionar y a la vez ser traicionado. Es algo que nunca deberíamos olvidar, por poderosos que seamos. Pero el poder no sólo corrompe sino que muchas veces nos hace confiar demasiado, creernos que somos intocables, más listos que nadie, por encima del bien y del mal. Y ahí está el error, del que no siempre hay marcha atrás.

¿POLÍTICA, PODER, TALENTO?

He leído en algunas críticas que esta obra es demasiado política y parcial. Cierto que tiene un sesgo político determinado, pero ni resulta tan evidente ni cae en estereotipos. Lo que cuenta: una historia de ambición y de poder puede darse en cualquier color político, porque es una historia milenaria, desde que el hombre es hombre: la lucha por el poder y el precio que a veces se paga por ello.


Obviamente, una obra de teatro de este tipo tiene un contenido político y mucha retórica sobre el poder, pero lo que sobra es talento a raudales. La obra dura aproximadamente una hora y quince minutos y puedo aseguraros que se hace corta. No solamente el papel de Emilio Gutiérez Caba es fascinante (que os aseguro que lo es), sino que el duelo interpretativo entre él y Eduard Farelo lo hace aún más interesante, más lleno de recovecos, una historia que se paladea frase a frase. Eduard Farelo está más que a la altura para darle la réplica a un hombre con tantas tablas como Gutiérrez Caba.
Este montaje acaba de llegar a Madrid, y se representará sobre el escenario del Teatro Bellas Artes hasta mediados de junio (en concreto hasta el día 16). Pero le precede el éxito que tuvo anteriormente en Cataluña (concretamente en Barcelona), donde fue estrenada y donde recogió buenas críticas.




INFORMACIÓN Y DATOS DE INTERÉS.

La obra Poder Absoluto se está representando en el Teatro Bellas Artes de Madrid. Empezaron las representaciones el 17 de abril y estarán en cartel hasta el 16 de junio.
Los horarios son de miércoles a viernes a las 20.30 horas, los sábados dos sesiones: a las 19.30 y a las 22 horas, y los domingos a las 19 horas.


La duración de la obra es de aproximadamente una hora y quince minutos, sin descanso. Puedo aseguraros que se pasa volando.

El precio oficial de las entradas oscila entre los 20 y los 25 euros. Como siempre, os recomiendo que busquéis ofertas en diversas páginas de internet, donde podréis encontrar descuentos importantes. Personalmente, yo conseguí unas entradas de patio de butacas fantásticas a un precio magnífico de 11 euros, eso sí, entre semana. Las encontré a través de Atrapalo, página que os recomiendo que consultéis junto con otras como Letsbonus por ejemplo.

Por un precio así y ante la posibilidad de ver al gran Emilio Gutiérrez Caba sobre el escenario, y además en una obra tan interesante como ésta, creo que no se debe dejar pasar la oportunidad y que aún hay varias semanas por delante para poder disfrutar de esta obra. No hay excusas para decir que no.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Me encanta el teatro. Nunca le digo que no a la posibilidad de disfrutar de una buena obra de teatro, mucho más aún si tengo la oportunidad de ver a un grande de la interpretación como es Emilio Gutiérrez Caba. No era la primera vez que lo veía sobre el escenario, lo vi hace años también sobre las tablas madrileñas, en una obra muy interesante y llena de enigmas titulada La mujer de negro. El año pasado también tuvo una obra en cartel, Drácula, pero finalmente no pude ir a verla.


Por eso, aún tenía más ganas de ir a ver esta representación. Cuando me enteré de que Emilio Gutiérrez Caba volvía a tener una obra en la cartelera teatral madrileña, no lo dudé ni un minuto; hasta el punto de que el mismo día que iba a ir a ver la representación de Poder absoluto, un compañero de trabajo me preguntó cómo se llamaba la obra y yo le contesté que no tenía ni idea, porque realmente yo iba a ir a ver a Emilio Gutiérrez Caba, y ése era mi principal reclamo.
Sin embargo, la obra en sí, más allá del papel protagonista, merece, y mucho, la pena. Es un buen thriller político, con un duelo interpretativo que resulta absolutamente fascinante y sobre todo con una de esas historias, o de esas moralejas, que nos hace salir del teatro pensando y replanteándonos muchas cosas. El poder corrompe pero también tiene peligros insospechados que pueden hacer que las cosas no salgan tal y como habíamos planeado.

Creo que esta obra puede resultar muy interesante a cualquier buen amante del teatro. Y sobre todo es una oportunidad magnífica para ver a un grande entre las grandes, como Emilio Gutiérrez Caba sobre el escenario.

Y tú, ¿piensas que el poder corrompe? ¿y hasta qué punto? ¿cuánto estarías dispuesto a arriesgar por conseguir el poder?

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