LEYENDAS DE MADRID: JUAN ECHENIQUE, GUARDIA DE CORPS.

Hace unos días os hablaba de la Plaza de los Guardias de Corps, en el Barrio de Conde Duque. Hoy vuelvo a ese mágico lugar para hablaros de una leyenda de Madrid que tiene por protagonista a uno de esos Guardias de Corps del Cuartel de Conde-Duque.


Aunque el cuerpo de los Guardias de Corps solamente duró un siglo y medio en nuestro país (se instauró a principios del siglo XIX y desaparecieron a mediados del siglo XX), existe una leyenda oscura sobre uno de los integrantes de este cuerpo de protección al Rey. El protagonista se llamaba Juan Echenique, guardia de corps del rey Carlos IV. Al parecer, el tal Echenique tenía buena planta y tenía fama de conquistador. Una noche, cuando acudía al cambio de la guardia en el Palacio Real, contempló a una bella mujer que le llamaba desde el balcón. No pudo resistir la tentación, subió hasta la casa de la bella mujer y pasó la noche con ella.

Cuando oyó el repicar de las campanas, recordó que debía presentarse en Palacio y tanta prisa se dio que dejó olvidado su sable en la casa de la bella dama. Regresó sobre sus pasos y se sorprendió al ver que el edificio donde había pasado la noche se encontraba en un estado lamentable, casi derruido. Preguntó a un hombre que pasaba por allí y le dijo que en ese edificio había vivido una bella dama que había muerto hacía muchos años en extrañas circunstancias. Echenique subió las escaleras y se encontró con una casa llena de telarañas, abandonada durante años. No podía entender cómo había pasado la noche allí con la bella dama, hacía apenas unas horas. Y si le quedaban dudas, pudo ver que su sable seguía allí, también sepultado bajo cientos de telarañas. Parecía que llevase allí toda la vida, cuando apenas habían pasado unas horas...

Echenique cogió tanto miedo que creyó que aquello era un aviso divino por haber sido durante años un crápula y un conquistador. Decidió entrar en un convento para expiar todos sus pecados y sus excesos durante su vida de conquistador.


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