BARRIO DE CONDE DUQUE: TAN CERCA Y TAN LEJOS

Hoy quiero hablaros de uno de los barrios con más encanto de Madrid. En otras opiniones ya os he hablado de algunos de los lugares de este barrio con tanto encanto, pero hoy quiero haceros un verdadero paseo virtual por uno de los barrios más desconocidos y más llenos de encanto de Madrid e invitaros a conocerlo si os dais un paseo por la capital. 

Se trata del Barrio de Conde Duque, situado en el corazón de Madrid pero que sin embargo suele resultar un gran desconocido tanto para la mayoría de los madrileños como para los foráneos. Un paseo virtual por este barrio os llevará a conocer muchos lugares llenos de encanto, algunas historias desconocidas y a conocer a algunos de los personajes y personas que lo habitaron a lo largo de su existencia. Luego, lo que os quedará es ir vosotros mismos hasta allí y ver con vuestros propios ojos todo lo que este barrio tiene que ofreceros. Estoy segura, además, que será capaz de sorprenderos. 


LA CALLE SAN BERNARDO.

El Barrio de Conde Duque es un barrio muy céntrico, su frontera natural con el Barrio de Maravillas o Malasaña está constituida por la calle San Bernardo, llamada popularmente por los vecinos calle ancha ya que su anchura en la época era muy superior a la de las calles aledañas. En ella se ubicaba el Hospital de los Convalecientes, incurables y decrépitos, así como la Iglesia-Convento Noviciado de Jesuitas (que da nombre a la estación de metro que hoy hay en San Bernardo, “Noviciado”), que fue derribada en el siglo XIX y sustituido por el actual edificio de la Universidad Central.

Esta calle está llena de edificios singulares: iglesias, palacios e incluso el edificio de la Universidad Central, que fue la primera universidad de la ciudad de Madrid. Uno de los alumnos de esa Universidad fue precisamente Benito Pérez Galdós, quien eligió a Conde Duque como escenario de una de sus novelas, ya que la historia de Luisito Cadalso, protagonista de Miau, se desarrolla precisamente entre las calles del Barrio del Conde Duque. 

Podría contaros muchas más cosas de la calle San Bernardo, en la que existen numerosos edificios a tener en cuenta. Allí se encontraba la redacción de La época, periódico de derechas del siglo XIX que fue cerrado definitivamente durante la Guerra Civil. O allí aún se encuentra el Ministerio de Justicia o la Iglesia de Montserrat. Pero debemos dejar esa calle fronteriza y adentrarnos en el barrio en sí, que tiene tanto que ofrecernos. 


LA PLAZA DE LAS COMEDADORAS.

Uno de los grandes espacios del barrio es la Plaza de las Comendadoras.  Esta plaza recibe su nombre de la Iglesia-Convento de las Comendadoras, que es también colegio. En el interior de la misma existe una Sala de los Caballeros de la Orden de Santiago y un cuadro de unas proporciones faraónicas. La Plaza de las Comendadoras es un lugar que he frecuentado mucho en los últimos años, me gusta esa visión de barrio, con los niños jugando, mientras te tomas algo en un pequeño café que se encuentra en esta plaza y al que me gusta ir de vez en cuando.

Esta plaza es un auténtico oasis de paz en el centro de Madrid, algo que comparte todo el barrio de Conde Duque, donde el tiempo parece detenerse y la paz y la quietud mandan. Como anécdota, deciros que aquí vivía el personaje de Tristán Ulloa en la película de Julio Medem Lucía y el sexo, y es fácilmente reconocible la plaza en varias escenas de dicha película.



CAMINANDO HASTA LA PLAZA DE LOS GUARDIAS DE CORPS.

Desde la Plaza de las Comendadoras se ve una gran chimenea de ladrillo que muchos madrileños desconocen. Se trataba de la chimenea de la antigua Fábrica de la Cerveza Mahou, hoy reconvertida en el Centro de Arte, Dibujo e Ilustración ABC. El periódico ABC ha querido hacerse un lavado de cara y también hacérselo a esta antigua fábrica, que la han convertido en un maravilloso centro de arte. 

Muy cerca de allí se encuentra otro de los grandes espacios de Conde Duque, la Antigua Plazuela del Limón, que recibía este nombre porque en ella había limoneros. Hoy, se llama Plaza de los Guardias de Corps, y es que allí mismo se encuentra el grandioso edificio del Cuartel del Conde Duque, que da nombre al barrio. En él se encontraban los Guardias de Corps y fue precisamente en este lugar donde se produjo el primer encuentro entre la reina María Luisa de Parma (la mujer de Carlos IV) y Godoy, al que nombraría nada más y nada menos que Príncipe de la Paz. Ya es antigua la leyenda del lío amoroso entre la reina y el guardia de corps, a quien incluso se le atribuye la paternidad de los dos hijos pequeños de Carlos IV y María Luisa de Parma.

Pero si antes os comentaba que en las Comendadoras vivía uno de los protagonistas de una películas de Menem, en la Plaza de los Guardias de Corps vivía Raquel, la protagonista de El corazón helado, una de las novelas de Almudena Grandes que más me han gustado. En esa plaza, junto a la estatua del busto de Clara Campoamor, me resulta imposible no acordarme de aquella historia inolvidable de El corazón helado y aquellos versos que decían Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.


EL CUARTEL DE CONDE DUQUE.

El edificio del antiguo cuartel de Conde-Duque hace tiempo que ya no está destinado a su uso como cuartel, sino que se ha convertido en un Centro Cultural donde se celebran conciertos, exposiciones etc. Este enorme espacio (en realidad el Gran Espacio del barrio por antonomasia) ha sido rehabilitado recientemente. Además de exposiciones y conciertos, puedes ir a ver una obra de teatro, ya que han hecho un pequeño teatro dentro del edificio. Un teatro que posee una acústica perfecta por cierto, ya que he podido visitarlo y disfrutar de una de sus obras recientemente. Desde allí mismo, en la parte superior de Conde Duque, podemos ver además el Palacio de Liria, residencia en Madrid de los Duques de Alba.

Me da mucha pena que el Ayuntamiento de Madrid haya hecho una inversión ingente en este edificio y que, desgraciadamente, sea un gran desconoc
ido para muchos madrileños. Espero que esto cambie en el futuro.


CONDE DUQUE, UN BARRIO DE BOHEMIOS, PEQUEÑOS RINCONES Y SORPRESAS.

Aquí mismo, en la Calle Conde Duque, vivió en su día Alejandro Sawa, Rey de los Bohemios, y en cuya figura se inspiró Valle Inclán para dar vida a su Max Estrella de Luces de Bohemia. Una placa hace perdurable ese recuerdo en la fachada del edificio. 

Uno de los grandes secretos del barrio lo encierra la tienda de decoración Rústika, que ocupa el local en el que antes había una tienda de pianos. Muchos de los techos de las salas de esta tienda poseen frescos de Zuloaga. Resulta tremendamente curioso encontrar frescos de Zuloaga precisamente allí (aunque se encuentra en el edificio Montalvo, un edificio muy importante cuando fue construida) y que sean tan sumamente desconocidos para el público en general, incluso para los madrileños. Además, a Zuloaga siempre se le ha considerado como el pintor de la España negra, en contraposición a Sorolla, que encarnaba la España blanca y de color. Pero muy curiosamente, las pinturas de Zuloaga dentro de esta tienda recuerdan mucho al Sorolla de las escenas de playa valencianas.

Otra de las plazas del barrio, que tienen un encanto especial es la antigua Plaza de los Afligidos, cuyo nombre actual es la plaza de Cristino Martos. Allí se encontraba la Capilla de la Cara de Dios desaparecida durante la Guerra y en esa misma plaza vivía el Marqués de la Vega Inclán, fundador del Museo Romántico.

Pero si me gusta especialmente esta plaza es por dos de sus locales: el Mür Café y el Jardín Secreto, dos de mis lugares fetiches de este barrio, donde poder ir a cenar, tomar un cóctel, un brunch, o simplemente un café y una buena conversación. 


LA EXPERIENCIA DE ITACA.

El Barrio de Conde Duque es especial, probablemente lo es más aún por el hecho de que es un territorio desconocido. Un barrio con muchísimo encanto que, sin embargo, pocos tienen el placer de conocer. Eso sí, quien lo conoce, frecuentemente se enamora de este barrio, de sus callejuelas, de sus plazas, de los pequeños locales con encanto y de la mucha historia, real y ficticia, que guardan sus rincones. 

Me gusta perderme por Conde Duque, guardo muy bueno recuerdos de este lugar y siempre me parece una idea fantástica poder ir y perderme entre sus calles, descubrir sus rincones, las placas en las paredes que nos recuerdan a quienes vivieron en aquellas casas un día; las terrazas en verano, llenas de vida y de alegría; sus pequeños secretos (como los frescos de Zuloaga); sus vecinos en sus rincones, el ambiente de barrio que puede observarse desde la Plaza de las Comendadoras por ejemplo. 

Conde Duque es un universo completo por descubrir, un oasis desconocido en el centro de la gran ciudad, tan cerca y a la vez tan lejos de todo. 

1 comentario:

  1. Muchísimas gracias por este paseo que nos has hecho dar! Un barrio que no conocía, que las poquitas veces que he ido a Madrid siempre he ido con el tiempo justito para las visitas a los sitios más conocidos. Pero un día tengo que ir con más tiempo y conocer más la ciudad. Así que me acordaré de este barrio, que me dejas con ganas de pasear por él. Y con El corazón helado bajo el brazo.
    Besotes!!!

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