EL CAFÉ OLIVE, LA CREPERÍA VINTAGE DE CONDE DUQUE

Vengo a contaros rauda y veloz uno de mis últimos descubrimientos...

Hace cosa de un mes, paseando por el Barrio de Conde Duque en Madrid (ya sabéis que es uno de mis barrios fetiche de Madrid, y últimamente lo visito con bastante asiduidad), me encontré con un local absolutamente encantador. Pequeño, recóndito, lleno de encanto... Desde la calle, a través del ventanal, podíamos adivinar la magia que hay en su interior. De hecho, se trata de un local muy pequeñito, pero lleno de encanto, con pequeños detalles en cada rincón en los que merece la pena pararse... y enamorarse. 

Se trata de un ambiente muy vintage. Desde la calle, verás una especie de mesa corrida contra la pared que, cuando entres dentro, te darás cuenta que son en realidad las dos hojas de una antigua puerta, reconvertidas en mesa. Le acompañan diversas sillas, cada una con su propia vida anterior, pero que en vez de chirriar al formar conjunto, llenan el ambiente de magia. 

La semana pasada, volví a Conde Duque, en concreto a ver una adaptación muy sui generis y absolutamente innovadora y fantástica de la obra Mucho ruido y pocas nueces de Shakespeare. Teniendo en cuenta que el Café Olive (mi último descubrimiento visual pero que aún no había probado) se encuentra justo enfrente, aprovechamos para tomarnos una refresco antes y disfrutar de ese ambiente maravilloso, y así ver su interior y disfrutar de su magia. 


CAFÉ OLIVE: UNA CREPERIE Y MUCHO MÁS.

El Café Olive quiere convertirse en ese pequeño paraíso en el corazón de Conde Duque, donde disfrutar de un crépe, un café, una comida ligerita y de picoteo o un refresco inundándose de la magia vintage de este lugar. 

Sólo con entrar en él, te parecerá haber hecho un viaje a la riviera francesa. Quizá por ello, el mejor modo de disfrutar de ese ambiente y mimetizarte con él sea saboreando algunas de sus diversas crèpes. Las tienen dulces y saladas, para que puedas elegir según lo que te pida el cuerpo en cada momento. Para el desayuno y la merienda, resulta prácticamente imposible decirle que no a una crèpe con dulce de leche o nutella. Personalmente, las crèpes con nutella me recuerdan a París, donde en cualquier chiringuito en la calle te ponen unas crèpes maravillosas. Pero ya que parece que el estilo te retrotrae al Mediterráneo, me resulta inevitable no recordar una crèpe que paladeé en Colliure, a escasos metros de la tumba de Antonio Machado, de nutella con cointreau, y que aún me relamo cuando evoco su recuerdo. Hummmmm.....

Pero si lo tuyo es lo salado, en el Café Olive también disponen de estupendas crèpes para una comida informal y ligera, que te permita retomar fuerzas y continuar pateando este barrio que tiene tanto que ofrecerte y que te reservará muchas sorpresas. No puede faltarte un buen acompañamiento con queso y vino francés para sentirte como una Amelie a la Mediterránea y viajar al país galo sin salir del corazón de Madrid. 


LOCALES CON UN HALO ESPECIAL.

Me he enterado que los dueños de este lugar tienen también otros locales en Madrid llenos de encanto. Algunos de ellos tengo el gusto de conocerlos y otros todavía no, pero espero hacerlo pronto. Todos los locales gozan de ese halo especial, vintage, único y lleno de magia, donde se reutilizan viejos elementos, a los que se les da nueva vida (por ejemplo, la puerta reconvertida en mesa del Café Olive). Los locales de los que disponen son los siguientes: 

1. MariCastaña. En Malasaña, en concreto en la calle Corredera Baja de San Pablo, muy cerca del Teatro Lara. Famoso por sus brunchs y sus menús con encanto. Eso sí, con un local mucho más grande que el del Café Olive. 

2. La cajita de Nori. Un pequeño restaurante con un toque muy näif también en el Barrio de Conde Duque, pero que aún no tengo el gusto de conocer. Tengo apuntado que en mi próxima visita al barrio... ¡no se me escapa!

3. El Café de Olive. El más coqueto, chiquitito y lleno de magia de los tres. 


UNA TARDE EN CONDE DUQUE.

Totalmente recomendable pasar una tarde en el Barrio de Conde Duque, o una mañana, como mejor os encaje. Aprovechar para desayunar o merendar además en el Café Olive ya puede suponer el broche perfecto. 

Como sabéis, me encanta Conde Duque. Probablemente sea la zona que más me gusta de Madrid, tan cerca de todo y sin embargo tan desconocido. Hay quien cree que el barrio cool de Madrid es por antonomasia Malasaña (o más bien Maravillas), pero yo prefiero Conde Duque. Más pequeño pero con lugares de ensueño, como el propio Café Olive

Además, este barrio tiene mucho que ofrecerte. Desde el recientemente remodelado Cuartel de Conde Duque (cuyos muros verás desde el interior del Café Olive), el teatro que han hecho en su interior, los conciertos y exposiciones que organiza... pasando por la vecina Plaza de los Guardias de Corps, uno de mis espacios preferidos de todo Madrid, donde el busto de Clara Campoamor nos recuerda la cercanía de esta mujer que tanto luchó por los derechos de las mujeres. Pero hay muchas otras cosas: el Museo ABC con sus exposiciones, la Iglesia y la Plaza de las Comendadoras, la Plaza de Cristino Martos... y por supuesto el cercano Palacio de Liria, que podrás contemplar desde la parte superior del edificio de Conde Duque tras la remodelación. Una pena que no podamos visitarlo por dentro. 

Después de descubrir algunos de las sorpresas de este barrio encantador, qué mejor que retomar fuerzas en el Café Olive...

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