NADA UNE MÁS A DOS HOMBRES QUE HABER AMADO A LA MISMA MUJER Y HABERLA PERDIDO

Durante los últimos meses (y digo bien, los últimos meses, porque ha sido una lectura interrumpida y hecha de retazos de viajes) he leído este libro. Un trocito en la playa, otro trocito precisamente en mi adorada Lisboa y lo terminé en el viaje a Roma en el mes de noviembre.

 No era la primera vez que leía a mi querido Antonio Muñoz Molina (uno de los autores españoles cuyo estilo más me gusta) ni tampoco la primera vez que leía El invierno en Lisboa. Fue hace muchos años, tantos que ni mi memoria recordaba la historia, ni los personajes, pero hay cosas que se quedan colgadas en el subconsciente. Y cuando leí lo siguiente, de pronto me vino a la memoria un flashback:

  Pensé que nada une más a dos hombres que haber amado a la misma mujer. Y haberla perdido. Él también había perdido a Lucrecia…

Probablemente apunté la frase en algún cuaderno y alguna vez, a lo largo de todos estos años la volví a leer. Pero tuve un auténtico flashback cuando volví a leerla.  En ella, en la catástrofe presentida, se condensa todo.

La prosa de Muñoz Molina tiene algo especial, pero si hay un libro de este autor que ha sido capaz de fascinarme, ha sido precisamente éste, El invierno en Lisboa. Y es que una, que tiene a los desamores cantados por Sabina como banda sonora de su vida, no puede evitar sentirse atraída por esta historia imposible, el amor imposible entre Lucrecia y Santiago Biralbo, hecho de ausencias, de huidas y de sueños rotos:

 Dos años más tarde, en Lisboa, durante una noche y un amanecer de invierno, Biralbo iba a aprender que eso era lo único que los vincularía siempre, no el deseo ni la memoria, sino el abandono, sino la seguridad de no tener ni la disculpa del amor fracasado.

Y es que este libro es un tratado de nostalgia, un canto de cisne, profundo y melancólico, una oda a los amores de verdad, los infinitos, que se topan de bruces con la realidad y que se convierten en imposibles. Pero esos amores en los que las cicatrices que te dejan en el alma son demasiado pesadas y dolorosas.

Y si por si eso no fuese suficiente, utiliza una ciudad en el nombre del libro y en el de la historia: Lisboa
Ay, Lisboa… esa ciudad mágica y a la vez maldita, empapada de una saudade infinita. Y además, Donosti, o San Sebastián, otra ciudad mágica que a veces pienso que no tiene nada que ver con Lisboa pero a veces le veo ciertas similitudes, quizá su reflejo en el azul del mar.


Pero es que esta historia de Muñoz Molina está llena de todos los elementos que a mí me gustan: la tristeza, los amores imposibles, el jazz, los guiños a ciertas películas que llevan años enamorándome…

 Era una camisa de verano, pero sobre ella llevaba un chaquetón azul oscuro. Por el modo en que me sonrió me di cuenta de que no íbamos a besarnos. Me dijo: “¿Has visto cómo llueve?”. Yo le contesté que así llueve siempre en las películas cuando la gente va a despedirse.

 En películas como Casablanca, a la que estoy segura que Muñoz Molina homenajea en este párrafo, en esa historia de amor infinito y maldito entre Ilsa Laszlo y Rick Blaine, ella vestía de azul el día en que los alemanes entraron en París, en una tarde en que llovía intensamente y la lluvia repiqueteaba el dolor intenso del corazón en la despedida.

Lucrecia, como Ilsa, tiene algo también de magia y maldición. En el fondo una femme fatale, una fruta prohibida. Quizá Ilsa, al tener para siempre el rostro dulce de Ingrid Bergman se me antoja más cándida. A Lucrecia me la imagino fuerte y menuda, una superviviente nata en los oscuros tiempos de guerra que nos acechan.
  
 Lucrecia era así, dijo Biralbo, son la serenidad de quien al fin ha entendido: de pronto se extinguía en ella toda señal de fervor y miraba como si no le importara perder todo lo que había tenido o deseado (…), como si no le hubiera importado nunca.

Ni qué decir de Biralbo, quien a su manera también recuerda lejanamente a Rick Blaine. Puedo decir lo mismo, Rick nunca tendrá otra cara que no sea la del inolvidable, feo y absolutamente fascinante, Humprey Bogart. En parte un poco así me imagino yo a Biralbo, alto, desgarbado, envuelto en un abrigo largo y con las solapas levantadas.

Cuando lo vi volver, alto y oscilante, las manos hundidas en los bolsillos de su abrigo abierto y con las solapas levantadas, entendí que había en él esa intensa sugestión de carácter que tienen siempre los portadores de una historia, como los portadores de un revólver. Pero no estoy haciendo una vana comparación literaria: él tenía una historia y guardaba un revólver.

Creo que esta novela de Muñoz Molina es un texto imprescindible. Me cuesta mucho hablar de ella porque es sentimiento en estado puro. Y el autor ha sido capaz de convertirse en alquimista mientras la creaba, siendo capaz de tejer un auténtico mundo de tristeza y ensoñación, una historia de amor imposible y en definitiva un profundo boulevard de los sueños rotos, desplazándolo hasta los confines de mi añorada Lisboa.

Resulta imposible no hacerse cómplice absoluto de Lucrecia y Biralbo y su historia imposible. Imposible no sentir lo mismo que ellos sienten y que a veces no quieren ni reconocerse a sí mismos, no temer que la historia acabe mal, sabiendo ya de antemano que no puede ser posible (y con esto no os desvelo nada, os lo prometo), no sentir la tristeza en la piel y no comprender al fin y al cabo, con resignación, que la vida está hecha muchas veces de sueños rotos.
  
El verdadero dolor llegó varias horas más tarde y fue entonces cuando quiso recordar una por una las palabras que los dos habían dicho y no pudo lograrlo. Supo que la ausencia era esa neutra sensación de vacío.


 Una novela además muy musical, donde en tu cabeza te imaginas las notas que toca Biralbo, los acordes de las canciones que tocaba en un antro de Donosti y que sus dedos nunca se han atrevido a volver a tocar. Aunque haya diferencias, creo que no es osado hacer un paralelismo de nuevo con Casablanca, aunque Biralbo sea el equivalente a Blaine, aunque Blaine no tocase, aunque en esta historia no haya ningún Sam, o quizá sí, quizá Billy Swann sea una suerte de Sam (¿Swann? ¿Sam?) aunque más abocado a la catástrofe.

 Esa canción, Lisboa, yo la oía y estaba de nuevo en San Sebastián de esa manera en que uno vuelve a las ciudades en sueños. Una ciudad se olvida más rápido que un rostro: queda remordimiento o vacío donde antes estuvo la memoria, y, lo mismo que un rostro, la ciudad sólo permanece intacta allí donde la conciencia no ha podido gastarla.

 ...

Pero era mentira esa afirmación suya de que la música está limpia de pasado porque su canción, Lisboa, no era más que la pura sensación del tiempo intocado y transparente, como guardado en un hermético frasco de cristal.

Una novela que huele a mar, que sabe a ginebra, que recuerda amaneceres fríos de soledad, con ese aire en el que se envuelven mutuamente la catástrofe y la nostalgia.  Donde parece que se masca la tragedia, donde hay malos y buenos pero no vencedores, todos cargan a su forma con la lacra de los vencidos. Y una novela que suena a Lisboa, a esa ciudad imaginada y sentida, añorada…

  Los nombres, como la música, me dijo una vez Biralbo con la sabiduría de la tercera o cuarta ginebra, arrancan del tiempo a los seres y a los lugares que aluden, instituyen el presente sin otras armas que el misterio de su sonoridad.

 Releyendo este texto, lo veo demasiado triste. No penséis que lo estoy, me siento más bien nostálgica. Y creo que esta novela, El invierno en Lisboa, al igual que la propia Lisboa es una historia inmensamente bella pero con ese inequívoco trazo triste, nostálgico, de saudade infinita. Una historia en la que la nostalgia se queda para siempre, habitando en el lugar donde antes ha vivido la resignación.
    
-Nunca habrá nada que sea mejor que lo que tuvimos entonces.

-Lo será porque es imposible.

 Y mientras, en algún lugar de Lisboa, o simplemente en algún lugar de nuestra memoria sonarán las notas de aquella canción que tocaba Biralbo en un antro de Donosti y que hablaban del viaje que algún día emprendería con Lucrecia a la que entonces se le antojaba lejana e imposible Lisboa.

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Esta novela resulta absolutamente imprescindible. No me gusta dar valoraciones numéricas, pero en este caso, no se merece un 10 sobre 10, sino un 25 sobre 10. Es una de esas historias que dejan huella. Y que después del paso de los años, te apetece volver a paladear. 

MY LITTLE BOOK BOX: YO COMO

Hace ya casi un mes que no os hablo de una nueva entrega de My Little Book Box. Esta afirmación no tendría nada raro, teniendo en cuenta que se trata de una suscripción mensual, o lo que es lo mismo, que recibimos una cajita de My Little Book Box cada mes. Pero no, el problema es que llevo retraso y que, cuando publique esta opinión, aún me queda otra cajita en casa de la que no os he hablado todavía; y en pocos días, recibiré la del mes siguiente. Vamos, que como casi todo en mi caótica vida, se me acumula el trabajo. Pero bueno, intento sacarlo poco a poco, como puedo...

Hoy os quiero hablar del libro Yo como, un libro con un carácter muy conceptual y que está orientado a niños con edades comprendidas entre 0 y 2 años.



Mi hija Henar cumple 2 años el próximo mes y quizá este libro se le quede, a priori, un poco pequeño. Lo veo más bien para bebés más pequeños, ya que ella disfruta más con historias y en este libro hay objetos, pero no historias. O al menos, las historias como tal no vienen escritas en el libro. Pero es cuestión de echarle un poquito de imaginación. Porque...

Había una vez una niña que se llamaba Henar y éstas son las cosas con las que comía. Así conoceremos y reconoceremos algunas cosas que Henar ya no utiliza pero que utilizaba cuando era más pequeña, como la trona, el potito, la papilla de frutas o el biberón. 

Cuando era bebé, Henar se tenía que sentar en una trona a comer, pero ahora ya se sienta en una silla como los mayores. Aunque su trona sigue estando en casa, pero ella ya casi no la usa. También comía potitos y papillas de frutas, pero como en seguida le salieron los dientes y le gusta mucho comer comida de mayores, dejó pronto los potitos y las papillas. Y casi casi... se pasó al chuletón. Y el bibe... bueno, el bibe todavía lo utiliza por las noches, pero en su segundo cumpleaños se va a pasar a la taza con leche y nesquick (a ver si tenemos suerte). 



Pero para comer como los mayores, Henar necesita el tenedor, para pinchar la comida; y la cuchara, para comer la sopa, y las cremas de verduras... y el yogur. La cuchara y el tenedor son cubiertos y existe un tercer cubierto, que se llama cuchillo y sirve para cortar, pero que los niños no lo utilizan porque se pueden cortar con él, por eso mamá y papá sí utilizan el cuchillo para cortarle la comida en trocitos. Y también está el plato, que es donde ponemos la comida. Y el babero, que Henar tiene que seguir usando para no mancharse la ropa cuando come (o al menos intentarlo). El agua lo bebemos con la taza de agua y con el vaso; y en el vaso también bebemos leche... y en la leche, ¡mojamos galletas!





Como veis, todos los elementos del libro son objetos de la vida cotidiana, que nuestros hijos reconocen porque ellos mismos han utilizado. 

Aunque sea un libro muy conceptual, reconozco que nos viene bien. Mi hija es un poco vaga en cuanto a hablar se refiere. Y creo que parte de la culpa es mía, que como la entiendo, no la estimulo para que hable más. He estado leyendo sobre el tema y debo hacerlo, así que ahora, cada vez que me pide algo, aunque la entienda, le pido que me lo diga o al menos que repita lo que yo le digo. Confío en que así vayamos ampliando vocabulario. 

Y con el tema vocabulario, nos viene muy bien este libro. Cuando aparecía la cuchara, mandaba a Henar a la cocina a que me trajese una. Pronunciaba varias veces en voz alta cuchara y le contaba que la utilizábamos para tomar la sopa y el yogur (entre otras cosas). Lo mismo con el tenedor, el vaso etc. Así la niña no sólo veía los objetos en el libro sino que los reconocía e identificaba en la vida real, yendo a buscar uno igual que el que estaba viendo en el libro de Yo como. 


Como siempre, los de My Little Book Box nos plantean algunas manualidades relacionadas directamente con el contenido del libro y que nos permiten interactuar mejor con nuestros hijos y que el mensaje que les quiere transmitir el libro quede mucho más claro.

He de decir que cada vez que llega una caja de My Little Book Box a casa es una fiesta. Bueno, no cuando llega, sino más bien cuando yo se la doy a la niña (que para eso también suelo llevar retraso). Solamente tenéis que ver la cara de interés que se le pone mientras la abre.


Os he hablado en otros posts sobre estas cajas tan maravillosas y entrañables, pero, por si acaso es la primera vez que vienes, me permito recordar en qué consisten. Las cajas de My Little Book Box se reciben cada mes e incluyen lo siguiente:

- Un libro adaptado a la edad del niño suscriptor (las edades a las que van dirigidas estas cajas están comprendidas entre los 0 y los 7 años).

- Una guía de lectura con ideas para que disfrutemos junto al niño y su libro.

- Actividades divertidas para el niño y el material para realizarlas en familia. Aquí viene el momento manualidades, que están relacionadas con el libro en cuestión que incluye la caja.

De verdad que merecen la pena, aportan mucho y nos divertimos mientras apendemos. Si estáis interesados en contratar estas cajas (que por cierto, esta suscripción no exige permanencia), pinchad aquí.

Y ahora pasemos al capítulo Manualidades que incluía la caja del libro Yo como. He de decir que aún no las hemos hecho todas, ya que la caja en esta ocasión incluía tres manualidades:

- Nuestro primer mantel.

- Un babero para customizar.

- Una manzana de diferentes texturas muy especial.

Empezamos por nuestro primer mantel, ya que a priori me parecía lo más sencillo de empezar a hacer con la peque. Nos echamos un buen rato con ello, por lo que la manzana decidí dejarla para otro día. Pero cualquier día de éstos, cuando tengamos un rato, nos ponemos a ello.

Teníamos que hacer un mantel individual para comer. En la cajita de My Little Book Box venía todo lo necesario para ello: cartulina, figuras recortables, incluso papel adhesivo para forrar libros. Lo único que tuvimos que aportar fue pegamento en barra y tijeras, pero de eso tenemos siempre en casa. Empezamos recortando la cartulina, después fuimos recortando los diferentes elementos: el plato, la taza de agua, la cuchara, el tenedor... Entre Henar y yo fuimos poniendo pegamento a los diferentes recortes y pegándolos sobre la cartulina. La nena se lo pasó genial, le encanta interactuar conmigo en todas estas cosas (va a salir fan de manualidades con la madre que tiene).

Y aprovechamos para volver a remarcar los conceptos que ya habíamos comentado "leyendo" el libro. Qué es una cuchara, para qué sirve, qué alimentos comemos con ella... Así con todos los integrantes del mantel: la cuchara, el tenedor, el cuchillo, el plato, la taza de agua...Los íbamos pegando e íbamos buscando en la cocina los elementos de verdad. Se me ocurrió sobre la marcha que podíamos escribir en el mantel el nombre de cada uno de los utensilios, para qué servían y qué hacíamos con ellos. Por ejemplo: La cuchara sirve para comer sopas, cremas y yogur. Lo bueno es que son elementos con los que la niña está perfectamente identificada ya que los utiliza en el día a día. Aprovechamos para fijar conceptos en cuanto a vocabulario. Y sobre todo, lo mejor es que pasamos un estupendo rato juntas, disfrutamos y aprendemos

Éste es el resultado del mantel de Henar, que por cierto, luego tuve que plastificar (tarea ésta que, por razones obvias, hice yo sola). Soy horrible para plastificar nada, me quedan veinte mil burbujas, rayones... vamos, un horror. Pero bueno, da igual que el resultado no sea nada profesional. El buen rato que pasamos y lo que aprendimos es lo importante. Y mi hija está encantada con su mantel para comer en la mesa de los mayores. Y cuando se le estropee, pues ya nos apañaremos para hacerle otro, que muy difícil no es. 


¿Te ha gustado? Anímate a suscribirte a My Little Book Box. No sólo no te arrepentirás sino que tus hijos te lo agradecerán infinitamente. Además, si no tienes hijos pequeños, quizá quieras utilizar una de estas cajas como un regalo puntual. 

CIANURO CONTRA EL ABURRIMIENTO

La semana pasada tuve el placer de asistir a otra representación en el Teatro María Guerrero, perteneciente al Centro Dramático Nacional. Como ya comenté en otra ocasión, las obras en cartel en el Centro Dramático Nacional en la presente temporada son pocas, las representaciones de las mismas mucho más limitadas en el tiempo (algunas se representan apenas durante unos días) y además, en el caso concreto de este teatro, el María Guerrero, la mayoría de las obras de esta temporada son repeticiones de obras que tuvieron éxito la temporada anterior y que, en su gran mayoría, yo ya había visto. No es el caso de Carlota, la obra de Miguel Mihura de la que hoy quiero hablaros, que ni es repetición, ni tiene pocas sesiones (su programación abarca varias semanas). De hecho, lleva en cartel desde diciembre y aún estará un par de semanas más en el María Guerrero.
Carlota es una de las obras más conocidas del dramaturgo Miguel Mihura (nombre que yo en cuanto lo oigo asocio inevitablemente a su obra Tres sombreros de copa). Mihura es considerado como el primer representante del teatro de lo absurdo y su dramaturgia es especial, ya que tiene un humor característico y único. Carlota se estrenó en 1957 en el Teatro Infanta Isabel, un teatro que curiosamente se encuentra relativamente cerca del María Guerrero.

LA MAURA COMO CARLOTA.

Probablemente el mayor reclamo de esta obra es la presencia de Carmen Maura sobre las tablas de un escenario. Hacía casi tres décadas que la Maura no se atrevía a volver a la escena madrileña, pero sí ha decidido hacerlo en la piel de Carlota, la protagonista de la obra. Una, que es almodovariana hasta las trancas (pero del Almodóvar de verdad, que en las dos últimas películas que ha hecho ya no puedo seguirle el rastro), no quería perderse a esta chica Almodóvar única sobre el escenario.
Carmen Maura no lo hace mal como Carlota, dotando al personaje de un aire muy suyo, muy Maura, pero que encaja. Sin embargo, aunque esta señora está estupenda a sus casi setenta años, creo que físicamente chirría un poco en este papel, que debería haber sido interpretado por una actriz en torno a la cuarentena. Vamos, eso creo yo.
Pero el personaje de Carlota tiene muchos entresijos y creo que la Maura sabe buscarle las vueltas. Quizá físicamente no encaje demasiado (creo que se le ha ido la edad y que el personaje de Carlota debería ser mucho más joven), pero realiza una buena interpretación. Eso sí, soy consciente de que estamos ante una de las grandes actrices españolas de las últimas décadas, pero da la sensación de que está demasiado encantada de haberse conocido. Pero lo dicho, a pesar de los peros que podamos ponerle, desarrolla una interpretación impecable.

EN UN BARRIO LONDINENSE…

La historia se desarrolla en la mítica ciudad de Londres, donde la niebla lo envuelve todo aquella noche de suspense en la que conoceremos la historia de Carlota. En la escena inicial, vemos a Charlie Barrington, un hombre gris que regresa de su trabajo en una sucursal de banca para cenar con su esposa y un viejo amigo de la infancia Douglas Hilton, inspector de Scotland Yard. Al llegar a casa, en la calle, pueden escuchar cómo Carlota, como cada tarde, interpreta una bonita melodía al piano. Pero cuando llaman a la puerta, nadie la abre. Carlota está sola en casa ya que es el día libre de la cocinera. Algo parece haberle pasado… Entran por la fuerza en la casa y la hallan muerta.
Douglas Hilton comenzará sus pesquisas para hallar al culpable de la muerte de Carlota, pero para ello, ya que no la conocía con anterioridad, deberá investigar el pasado de Carlota, entender cómo era, con quién se relacionaba y sobre todo encontrar a quien pudiera tener motivos para matarla.
El planteamiento de la historia, con continuos flashbacks hace la obra interesante, trepidante y por supuesto con ese toque de humor cómico, rozando muchas veces lo absurdo, que te hace olvidar que estamos ante un caso de asesinato y que te anima a la carcajada. Al parecer, Carlota guardaba un pasado un tanto turbio… la misma noche de bodas, con un ambiente peculiar en aquella casa y con los bichos raros que estaban siempre en ella (la cocinera, el jardinero, el médico loco…) Carlota le confesó a Charlie que era una asesina. No había dudado en envenenar a su padrino para que la dejase casarse con él, incluso parece que también envenenó a su primer marido. Charlie comenzará entonces una historia de pánico que le hace ver más envenenamientos en las extrañas y repentinas muertes que se van sucediendo…

ELENCO.

Carmen Maura en el papel protagonista de Carlota, como ya dije antes, está muy digna y muy creíble. Natural, con un humor innato en ella, pasa de ser asesina a la víctima de la obra. Es el personaje más absurdo de todos, con unos diálogos capaces de hacerte llorar… de risa. Me ha gustado mucho la Maura sobre los escenarios aunque quizá es demasiado ella y como dije antes, demasiado encantada de haberse conocido.
Alberto Jiménez da vida al marido de Carlota, Charlie Barrington. Curiosamente, he visto a este actor en la televisión en varias series, pero en el teatro ésta es la segunda vez que lo veo; y la primera fue hace apenas un par de meses, sobre las tablas de este mismo teatro, en Doña Perfecta. Charlie Barrington es un hombre gris con una vida también gris, hasta que conoce a Carlota y su vida sufre un cambio de 180 grados. Será a través de la visión de Charlie como conoceremos a Carlota. Alberto Jiménez está muy correcto en su papel, aunque también me recuerda demasiado a otros papeles en los que lo he visto.
Alfonso Vallejo interpreta al inspector de Scotland Yard Douglas Hilton, un hombre cuya fama de sabueso le persigue, pero que no parece atinar demasiado en cuanto al asesinato de Carlota se refiere. Resulta un personaje muy gracioso, al que le coges simpatía especialmente por sus meteduras de pata.
Para mí, sin lugar a dudas, de lo mejorcito de la obra es una irreconocible Pilar Castro como Velda Manning, el ama de llaves y cocinera de la casa. Su estética, que parece sacada de un cuento de terror de la noche de Halloween, así como su presencia inquietante, silenciosa y terrorífica es sencillamente alucinante. Velda es crítica y burlesca con Carlota, pero en el fondo la quiere muchísimo. Me ha encantado Pilar Castro, que además es capaz de transformarse físicamente de una manera prácticamente impensable. Del rostro dulce con un punto aniñado de esta rubia actriz pasa a un personaje siniestro, con la cara quemada, que da casi miedo. Pero con el que además, te ríes un montón.
El marido de Velda, John Manning, interpretado por Carlos Seguí, tampoco se queda atrás en cuanto a presencia inquietante y sorprendente (también sacado de las pesadillas de Halloween), aunque su actuación es mucho más corta y, haciéndolo francamente bien, no le da tiempo a lucirse.
Debemos mencionar también a Natalia Hernández en el papel de Margaret, la mejor amiga de Carlota, histérica hasta puntos insospechados. Esta actriz, sin duda dotada para la vena cómica, nos arrancará varias carcajadas. Tuve la oportunidad de verla en el teatro hace un apr de temporadas, en El manual de la buena esposa y aunque ambos papeles no tienen nada que ver, su verborrea, histrionismo e histeria resultan absolutamente cómicos.
Hasta aquí lo que podemos entender como personajes principales de la obra.
Además, como secundarios, debemos nombrar a Jorge Machín con un doble papel, el del sargento Harris y el mancebo de Carlota en la farmaciaAntonia Paso en la piel de Christie, también amiga de Carlota, con una presencia de elegancia absoluta sobre el escenario; Pedro G. de las Heras con una breve aparición interpretando al médico de familia, padre de Margaret y con un punto de locura “familiar”; y Vicente Díez en la piel del ayudante de Douglas Hilton, mucho más sagaz por cierto que su jefe.

LA EXPERIENCIA DE ITACA TEATRERA.

Me gustó esta obra de teatro y de hecho me sorprendió muy gratamente. No conocía esta historia previamente a ir al teatro ni esperaba esa explosión de humor del bueno. Reconozco además que en más de una ocasión me costó no estallar en carcajadas y que alguna que otra se me escapó. La verdad es que esta representación, a la que asistí un poco porque sí, me sorprendió mucho y muy positivamente.
Me pareció una obra muy bien montada, que consigue ese ambiente policiaco tan british que nos recuerda a las aventuras de Sherlock Holmes. No le falta ningún ingrediente: veneno, asesinato, envidia… Y la estructura en forma de flashbacks, muy detectivesca también, está más que acertada y ayuda mucho. Cualquiera podría ser el asesino y será divertido encontrar al verdadero culpable, manteniendo la intriga hasta el final.
Además, la escenografía, sencilla y sin embargo muy acertada, nos permite trasladarnos fácilmente hasta una calle londinense y el salón de una casa victoriana con apenas atrezzo. Un continuo juego de luces y sombras, con momentos en que incluso los actores se mueven a oscuras sobre el escenario hace el resto.
Aún estáis a tiempo de poder ir a ver esta obra de teatro, que se mantendrá en cartel, sobre las tablas del Teatro María Guerrero, hasta el próximo día 2 de febrero. No sé si aún habrá entradas disponibles, pero de verdad que merece la pena esta obra; estoy segura de que será capaz de sorprenderte de una manera muy grata.

MI 36ª SEMANA INSTAGRAMIZADA: 26 DE ENERO

Enero, el frío enero... Una semanita complicada hemos tenido, con frío y muchos virus por casa (la pequeñaja está mala), pero ahí seguimos. 

La felicidad es un té contigo. O en honor de mi amigo Cristóbal un cola cao. Da igual, esos buenos momentos compartidos con una buena conversación y una bebida caliente. 


No me gusta el invierno, pero a veces, si sabes verlo, tiene escenas maravillosas. 


El jueves tuve una tarde fantástica con dos grandes amigos: Patricia y Carlos. Teatro, cenita y conversaciones muy largas. Para repetir muchas veces. 


Los sábados al sol (aunque los virus nos ataquen). Sé yo de una que con el antiobiótico a cuestas le da igual, tiene que disfrutar de la vida. Y bien que hace. 


Y el Athejos, que es guapo en cualquier estación del año. 


Espero que tengáis buena semana. Resguardaros del frío, que no se va :S

CREMA DE CALABAZA BY ITACA

Cada domingo publico un post con mi semana instagramizada. En la mayoría de las semanas no hay cosas fenomenales dignas de entrar en el elenco de las fotos y los recuerdos maravillosos. Pero la vida en sí misma está hecha de pequeñas cosas, pequeños momentos de nuestro día a día que son los que conforman nuestra vida. Y ésos son los que procuro recoger en el post del domingo. 

El caso es que, el domingo pasado, publiqué el post de la semana instagramizada, como siempre. Y una de las fotos que incluía era una suculenta, calentita y deliciosa crema de calabaza. Parece que en el blog tuvo tirón y algunas personas me habéis pedido que escriba la receta, ya que en este frío enero, vienen muy bien las cremas de verduras calentitas, nos aportan muchos beneficios para el organismo y nos ayudan contra el frío. 

Así que aquí estoy, dispuesta a contaros todos los secretos de mi crema de calabaza. 


CREMA DE CALABAZA, BY ITACA. 

Os explicaré mi crema de calabaza, aunque la receta nos sirve casi para cualquier crema, simplemente cambiando los ingredientes. Podéis cambiar la calabaza por zanahoria (probablemente el próximo fin de semana toque crema de zanahoria en mi casa), calabacín, puerros etc., al gusto de cada uno. 


1. INGREDIENTES. 

- Calabaza. 
- Patata. 
- Leche. 
- Sal.
- Pimienta.
- Aceite de oliva. 


1ª anotación personal: yo hago las recetas a ojo. No soy de las que pesan los alimentos ni miden los líquidos. Sé que puede ser un problema para algunos, pero me temo que si esperáis una receta con alimentos pesados y medidos al milímetro, buscadla en otro sitio, porque conmigo lo tenéis un poco complicado. 

El otro día me dio por hacer el puré de calabaza porque tenía una calabaza bastante grande desde hace un par de meses y me pareció un momento estupendo para hacer la crema de calabaza para comer el domingo. Como la calabaza era grande y nosotros éramos tres comensales, decidí hacerlo con la mitad de la calabaza y dejar la otra mitad para otro día (probablemente este finde, creo que un día tendremos crema de calabaza y otro día crema de zanahoria, que con este frío apetece). 


2. AL LÍO. 

Lo primero de todo, llenas una olla con agua, le pones tapa (así ahorramos gas o electricidad).  

Coges las patatas (yo cogí un par de ellas para compensar con la calabaza, de manera que en la mezcla haya como un 40% de patatas y un 60% de calabaza), las pelas, las cortas en trocitos pequeños y las echas dentro de la olla con agua. 

Coges la calabaza (o la media calabaza en mi caso) y haces lo mismo: la pelas y la cortas en trozos pequeñitos y la echas en el agua que ya estará bastante caliente. 

2ª anotación personal: Lo de empezar por la patata tiene lógica, ya que tarda más tiempo en cocer que la calabaza. Así, si está en el agua antes que la calabaza, siempre habremos ganado un poco de tiempo. 

3ª anotación personal: Si lo cortas todo en trozos pequeños tarda menos en cocer y ahorras. 

Lo dejas que hierva… y hierva… y hierva… hasta que veas que ya están los ingredientes suficientemente blandos como para que rompas fácilmente la patata con una cuchara de madera. 

Le retiramos el agua y volvemos a ponerlo al fuego. 

4ª anotación personal: no tires el agua. Puedes utilizarlo para dos cosas: un caldo de verduras como base para una sopa u otro plato o en su defecto, simplemente la dejas enfriar y la utilizas para regar las plantas. Esta agua tiene muchos nutrientes que es una pena desperdiciar por el sumidero del fregadero. 

Le ponemos leche. Sí, como suena. Hay quien le echa quesitos, quien le echa queso de untar, mantequilla… yo prefiero utilizar leche desnatada porque resulta menos calórico y más saludable. Para ello, suelo poner una taza generosa de leche desnatada. Pero lo de siempre, mira a ver cómo va y que la leche empape los trozos de patata y calabaza, sin tener que cubrirlos completamente. Ten en cuenta que no debe haber demasiada leche, ya que si no luego o la retiras (y no te servirá de nada) o al pasar la mezcla por la batidora te quedará muy acuosa. 

Déjalo todo al fuego unos minutos para que se caliente la leche y la mezcla coja cierto empaque, sin que llegue a hervir. 

Retíralo del fuego y échale un pequeño chorrito de aceite de oliva que no sea demasiado fuerte. También sal y pimienta al gusto. 

Dale la vuelta a todo para mezclarlo bien con el cucharón de madera. 

Y ahora, coge la batidora. Ella hará el resto. Ya sé que hay quien tiene robots de cocina, pero yo lo sigo haciendo a la antigua, batidora de mano y hecho. 

Nota: se trata de una crema, por lo que ni debe de tener la textura de un puré ni de una sopa, tiene que ser algo intermedio. Si ves que te queda muy mazacote (no debería con la calabaza), siempre puedes añadirle un poco más de leche); si te queda demasiado acuosa, ojo, lo tienes que medir antes de empezar con la batidora, luego no hay marcha atrás. 

Prueba la mezcla, mira si te gusta la textura, si estás conforme con la sal y la pimienta al gusto. Y si ves que le falta algo, corrígelo ahora… o calla para siempre. 

Y voilá!, lo sirves en platos hondos, tazas, copas, boles, cuencos o lo que prefieras y ¡¡¡¡a comer!!!! Ten cuidado que no queme y listo. 

5ª anotación personal: pon unos pequeños picatostes encima y ya es lo más de lo más. Eso sí, los picatostes rompe bastante con el concepto de receta saludable. 



3. PLATO SENCILLO, SABROSO, SALUDABLE E IDEAL PARA EL INVIERNO. 

Como veis se trata de un plato muy sencillo, cuya dificultad es mínima; además es saludable y sabroso, teniendo muy pocas calorías y aportándonos mucha energía y nutrientes a nuestro organismo. 

Y lo de las cremas… ya es cuestión de cada uno. Yo lo considero más un plato de invierno porque me gusta comerlas calentitas. Pero reconozco que es gusto de cada uno y que se pueden servir igualmente frías y siguen estando buenas. Pero personalmente, la única crema que me gusta comer fría es la crema de calabacín. 

Además, es un plato barato, ya que los ingredientes no son caros y resulta muy versátil ya que es echar mano de lo que tienes por casa (en mi casa no siempre hay calabazas, pero patatas, leche, sal, pimienta y aceite de oliva siempre lo hay, es sólo añadir el ingrediente que dé nombre a la crema). Te permite además hacer de más y dejarlo en un tupper en la nevera para el día siguiente. 

Insisto en que las cremas tienen decenas de variantes en cuanto al ingrediente principal (calabaza, zanahoria, champiñones, puerros, calabacín...) y también en cuanto a la base. Para mí, la base idónea lleva siempre patata, sal, pimienta y aceite pero en cuanto al componente lácteo podéis escoger entre leche, nata, queso de untar, quesitos... Personalmente, prefiero la leche desnatada porque creo que es menos calórica y le da el mismo toque. Pero como todo, a gustos...

Recomendación personal: La cocina está hecha para disfrutar, cuando tengo tiempo, me encanta meterme en la cocina y probar... hacer mezclas, qué tal si le pongo esto de aquí o aquéllo de allá y probar con más de un ingrediente una vez, menos de otro... hasta que encontremos nuestro punto. 


Lo siento, pero nunca he comulgado con la gente que vive en un excel en el que todo tiene que estar ordenado, medido, cuantificado... Y la cocina es como la vida. Uno no puede hacer una receta pesando los alimentos, puede estar bien como base para hacerlo la primera vez. Pero luego... ¡innova, arriésgate y aprende! Y si te sale mal, a la siguiente te saldrá mejor, o cuanto menos diferente. Es cuestión de intentarlo varias veces, hasta lograr el punto

Y el domingo pasado, mi crema de calabaza me quedó especialmente deliciosa, aunque esté mal que yo lo diga. Que tengo dos gourmets en casa, que ojito con ellos... pero le dieron su visto bueno.

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Crema de calabacín 
Bizcocho de chocolate facilísimo 

INVITACIONES PARA EL CUMPLE DE HENAR: UN BÚHO MUY ESPECIAL

El mes que viene Henar cumple dos añitos (hay que ver cómo pasa el tiempo). Y como requiere la ocasión, vamos a hacerle una pequeña fiesta en casa con carácter familiar. No quiero que sea nada despampanante ni mucho menos, pero me gustaría que tuviese pequeños detalles hechos a mano y con mucho mimo (ya sabéis que me gusta perder el tiempo con cosillas de aquí y allá). 

Una de las cosas que había pensado fue hacer unas invitaciones para el evento y enviarlas a los invitados. Como van por grupos familiares, no necesitamos muchas invitaciones, con cuatro o cinco eran más que suficientes. Además, aprovechando una oferta de internet el verano pasado compré muchas tarjetas de cartulina lisas que si las customizábamos un poquito, seguro que quedaban monas. 

Se trataba de hacer algo sencillo, una manualidad en la que pudiese participar la niña. Y rebuscando por el maravilloso mundo de internet, me encontré con esta manualidad para niños que recomendaba en su día mi amiga Walewska, en su blog Mamis y Bebés


A priori, parecía sencillo de hacer y el toque de las manos de Henar quedaría muy chulo. Sin embargo, como casi todas las cosas que yo hago, al final no terminan como lo había pensado al principio. Y sí, invitaciones para la fiesta de Henar las hicimos el pasado fin de semana; y sí, también utilizamos la idea del búho inicial, pero como podréis ver, el resultado final fue un poquito diferente... Cosas del directo, ya se sabe. 

Disponía de unas tarjetas moradas cuadradas que parecía que podían encajar muy bien con lo que necesitábamos. Así que con muchas ganas me puse manos a la obra. Unas cuantas tarjetas moradas, unos cuantos folios blancos, algún trozo de cartulina que tenía por casa, papel, tijeras, pegamento en barra y un poquito de maña. Y allá vamos!

Empezamos cortando un cuadrado blanco un poco más pequeño que el tamaño de la tarjeta, de manera que quede como fondo de la imagen principal y la tarjeta morada parezca una especie de marco a su alrededor. Como los folios que estaba utilizando eran algo transparentes (reciclajes de otra vida), decidí en lugar de pegar un cuadrado blanco, pegar dos: uno sobre otro.


Luego, simplemente debíamos escoger las cartulinas y hacer la forma del búho, los ojos, el pico y las patas, todo bastante sencillo. Como tengo cartulina por casa, no me molesté en ir a comprar previamente ningún color, sino que sencillamente elegí entre lo que había disponible. Tuve en consideración también las témperas de las que disponía para hacer las alas con la silueta de las manos de Henar. A este respecto, únicamente tenía tres colores: amarillo, verde y negro, por lo que fueron ellos los que determinaron la elección de las cartulinas para el resto del búho. 

Hice el búho de dos colores, uno morado con pico y patas naranjas (siguiendo la imagen que os he puesto al principio y me sirvió de inspiración) y otro, que me gustó mucho más, azul y con pico y patas amarillas. Teniendo en cuenta que probablemente las alas fuesen a ir en amarillo o en verde (el negro lo había descartado), creí que los búhos azules quedarían mejor. No fue premeditado, pero cuando los tenía montados me di cuenta que tenían un aire muy a la bandera de Asturias, no en vano utilizan los mismos colores :P

Pero el problema vino cuando mi hija estampó sus lindas manos sobre las tarjetas. Había previsto que el búho fuese más grande, pero teniendo en cuenta el contorno de las tarjetas, me veía limitada por ellas. Por ello, sobre la marcha, lo fui diseñando más pequeño. Pero ni por ésas. Las manos de Henar a sus dos añitos hacían que el conjunto chirriase. Si hacía el búho muy pequeño las alas serían demasiado grandes; si hacía el búho grande, las alas no cabían...

Por si fuera poco, la témpera amarilla elegida tenía un color que casi no se veía. Y las dos pruebas que hicimos salieron fatal de los fatales...

Tocó modificarlo sobre la marcha. Los búhos se quedaron sin manos como alas y ya estaba. 


Pero a mi marido le dio por decir que al búho le faltaban las alas y que tenía que ponérselas, que si no, el pobrecito no podría volar. Qué cosas... y yo haciéndole caso, que es lo peor. Le puse dos alitas moradas (para hacer contraste) y parece que el resultado final, aunque modificado conforme a la idea inicial, no quedó tan mal. 

Ahora están las tarjetas en sus sobres, esperando las direcciones. Y los pequeños búhitos volarán muy pronto hacia sus destinatarios. 

Eso sí, nos lo pasamos fenomenal. ¿Os animáis a hacer algo similar? 

MI BLOGUERO INVISIBLE 2013

Muchos ya conoceréis la iniciativa del Bloguero Invisible, que cada año en fechas navideñas organiza nuestra compañera Kayena, del blog Negro sobre blanco. Hace algo más de un mes os escribí un post contándoos mi participación en esta iniciativa (podéis leerlo aquí). Era la segunda vez que tenía la oportunidad de participar en ella y me parece una iniciativa preciosa en la que compartir libros, uno de los mejores regalos que podemos recibir en cualquier ocasión, y especialmente en Navidad.

Con mucha ilusión, preparé mi paquete incluyendo el libro que había elegido y lo envié a su destinatario, que me consta que lo recibió y le gustó el título que había tenido a bien tocarle en esta edición del 2013. Como eran fechas familiares, nos fuimos unos días al norte justo antes de Reyes y el mismo día 5 volvimos a Madrid. Cuando llegué, me encontré con que el cartero había llegado y me había dejado un paquete muy especial: un libro que venía desde tierras manchegas y que entroncaba directamente con mis raíces norteñas.


Se trataba de La huella blanca, una novela de la joven escritora madrileña Ana B. Nieto (de quien además he tenido el honor de que se pasase por mi blog) que desarrolla una bella historia en la Irlanda Celta y que nos llevará a los confines de La Tierra y a las difíciles vicisitudes históricas que enfrentarán a los celtas con el Cristianismo cada vez más imperante y los convulsos tiempos del Medievo.

Tengo que agradecer a mi tocaya y bloguera Eva Martín, del blog La historia en mis libros, el haberme enviado este libro que parece apasionante, así como un trisquel, símbolo celta muy utilizado en mi tierra, Asturias. Estoy segura de que esta historia me va a apasionar, aunque pido tiempo para leerla. Debido a la longitud del libro, creo que la voy a dejar para las vacaciones estivales, confiando en que Henar tenga a bien que su mami utilice algunas horas que otras en relajarse leyendo esta historia y viajando a la Irlanda celta de hace ya muchos siglos…  

MI 35ª SEMANA INSTAGRAMIZADA: 19 DE ENERO.

Hace frrrrrío, mucho friiiiiiiiiiiooooooo..... Y sí, ya sé que es normal en enero, pero yo lo llevo un poquito mal. No me gusta el frío, soy de calorcito y aire libre. Pero como el frío hay que pasarlo sí o sí y además implica mucha veces quedarte en casa a guarecerse de él, pues también podemos hacer otras cosas. Os cuento algunas cositas que he hecho esta semana, sobre todo el finde muy casero. 

Una crema de calabaza calentita nos ha venido genial para este frío domingo. 
Igual un día de éstos me animo a colgaros la receta. 
Pero hoy me ha quedado muy buena, aunque esté feo que yo lo diga. 



Ya sé que estamos a más de mediados de enero, pero me cuesta taaaanto desmontar el árbol. 
Eso de que se acabe la Navidad no me gusta nada, y menos quitar el árbol.
Pero de este finde ya no pasaba (el anterior me hice la longui) y ya está todo empaquetado. 
Hasta el año que viene :(



Éstas son las invitaciones del cumple de Henar. Bueno, les faltan las alas, pero ya las veréis completas. Ayer echamos un buen rato por la tarde haciéndolas y estoy contenta con el resultado. 



Esta semana también ha habido sitio para el teatro. Una comedia de Miura protagonizada por la Maura de la que no esperaba demasiado y me gustó. Ya os lo contaré próximamente...



Y cuando el frío aprieta... aquí la menda saca su tetera traída de la fría Praga de octubre. 
Me tomo tés estupendos gracias a ella y además evoco la bella capital del Moldava. 



A ver qué nos depara la próxima semana. Abrigaos bien!




IDEAS PARA DISFRACES CASEROS DE CARNAVAL 2014: ANIMALES (II).

Sigo dándole vueltas al tema de Disfraces de Carnaval. Y como veo que mi post anterior sobre algunas ideas para disfrazar a nuestros peques haciendo sus trajes nosotr@s mism@s ha tenido tanto tirón, me animo a hacer algún que otro post más con ideas que he sacado de los maravillosos mundos de internet. 

La temática de este post es la misma que la del anterior: animales. Y aquí vengo, con ideas más o menos facilitas (excepto la del pingüino, que yo personalmente no me veo capacitada para hacerla) y que podéis escoger para hacer un simpático disfraz para los más peques de la casa.

Si hace unos días os hablaba de un disfraz de mariquita muy facilito, pues se trataba apenas de una capa roja con lunares negros, este disfraz de PAJARITO me ha enamorado. Sigue siendo una capa con capucha incluida y es precisamente en esa capucha donde vienen los ojos y el pico del pajarito. Me parece monísimo y por ejemplo en fieltro azul, me animaría a hacerlo. Podéis enteraros de cómo se hace aquí



Este disfraz de BÚHO conseguido mediante la customización de una sudadera con capucha, me ha llamado mucho la atención. No creo que sea tan difícil de hacer y no la descarto para más adelante. No es que los búhos me llamen especialmente como disfraz, pero como creo que voy a tener una hija farandulera, ya puedo ir sacando ideas. Podéis ver cómo se hace aquí

owl Halloween costume tutorial


Este disfraz de PINGÜINO me tiene absolutamente enamorada. Me parece una monería y me muero por hacerle algo parecido a Henar. Sin embargo, mis conocimientos de costura no es que sean limitados, es que directamente son inexistentes. Pero... tengo una amiga que es un sol y se ha ofrecido a ayudarme y que lo hagamos juntas con su máquina de coser y todo. Si finalmente nos animamos, ya os contaré. Pero no me digáis que no es monísimo este pingüino. El tutorial, aquí



Actualización: si queréis ver el disfraz de pingüino que le hice a Henar, podéis hacerlo aquí

¿Y qué me decís de esta GALLO o GALLINITA tan monos? Hay que ver la imaginación que le echan algunos, que las patas las han hecho con unos guantes de lavar amarillos? Me parece original este disfraz y no demasiado complicado de hacer. Me lo dejo en la lista para un futuro. Y de momento, os dejo el enlace de las instrucciones: aquí

Disfraz casero de gallina


Y por último, un disfraz que me ha encantado por lo original y lo sencillo que es. No sé si sería capaz de convencer a Henar de que se disfrazase de MEDUSA pero no me digáis que no es genial. Con un paraguas transparente y dos o tres detalles más, conseguimos un estupendo disfraz de medusa, fácil y desde luego muy divertido visualmente. Te lo cuentan todo aquí

cómo hacer un disfraz de carnaval casero

A ver si me animo y os escribo más posts con ideas, aunque creo que el capítulo disfraces caseros de animales para este Carnaval 2014 lo podemos dar por zanjado. Tenéis unas cuántas ideas para elegir entre este post y el otro que hice en su día. 


LA HISTORIA DE LA MEDICINA: EL MÉDICO DE NOAH GORDON EN LA GRAN PANTALLA

Ir al cine para mí es un lujo, no sólo por el precio sino por la falta de tiempo. Pero me encanta disfrutar del séptimo arte, y más aún en la gran pantalla. Por ello, aunque sea apenas cinco o seis veces al año, intentó ir al cine y disfrutar. Como voy tan poco, puedo escoger mucho las películas que voy a ver y casi siempre son películas de las que merecen la pena. Obviamente, escojo buen cine, pero también me pierdo muchas otras películas que merecen la pena.


Este 2014 empezó con una excelente sesión de cine en pantalla grande: la adaptación cinematográfica de la que, con toda probabilidad, es la novela más famosa de Noah GordonEl médico. Se trataba de una película larga (aproximadamente dos horas y media). Pero resulta tan intensa que se te pasa casi volando.



EL MÉDICO: SINOPSIS.

Robert Cole es un niño que vive en la absoluta pobreza de la Inglaterra rural del siglo XI. Su madre, muere a causa de la enfermedad del costado , para la que no había cura. Los médicos en la Europa Medieval no existían, salvo los judíos. Miles de cristianos morían cada día entre extrema unciones de curas que no les permitían ser observados por médicos ni chamanes, ya que lo consideraban contrario a su religión. La llamada enfermedad del costado era una de esas enfermedades comunes, para la que no había cura; según veremos a través de la película se trataba probablemente de una apendicitis que derivaba en peritonitis.


La muerte de su madre cambiaría el destino de la vida de Robert Cole. Separado de sus hermanos por la fuerza, se sube al carromato de un barbero-cirujano para sobrevivir. A su lado, en los años sucesivos, Robert aprenderá el oficio de barbero. Pero no se quiere quedar ahí, cuando descubre la medicina a través de un judío (que opera de lo que hoy conocemos como cataratas al barbero y consigue curarlo) y llega a sus oídos la existencia de un gran médico y profesor: Ibn Sina (Avicena), decide dejarlo todo y recorrer medio mundo, poniendo en riesgo su propia vida para convertirse en un médico de verdad.






El viaje hasta la lejana Persiaen concreto hasta la ciudad de Isfahán no estará exento de peligros, donde se encuentra la Universidad en la que imparte clases Ibn Sina. La ciudad se encuentra bajo la protección del Shah Ala ad Daula y en ella conviven judíos y musulmanes. Pero para llegar hasta allí, el camino será muy difícil. Estará a punto de morir por mar, en una difícil travesía por el desierto con una tremenda tormenta de arena incluida y por supuesto teniendo que hacerse pasar por judío, ya que en el mundo musulmán, a partir de Egipto, los cristianos estaban absolutamente prohibidos. Todo por lograr convertirse en un verdadero médico.



La película, como todos sabréis, está basado en la novela El médico, con toda probabilidad la novela más famosa de Noah Gordon. Sin embargo, existen grandes modificaciones entre la historia de la novela y la que cuenta la película, por lo que, aunque se mantiene la historia y los personajes principales, no es una adaptación fiel a la novela. Pero sí mantiene ese halo de aventuras que nuestro protagonista irá viviendo, una tras otra.


PERSONAJES PRINCIPALES.

Existen múltiples personajes dentro de la historia, pero voy a pararme en algunos de ellos, los principales o los que quiero resaltar por algún punto en concreto.

1. Tom Payne versus Robert Cole.

El protagonista de la historia, Robert Cole, está interpretado por un para mí desconocido actor llamado Tom Payne. Es probablemente de lo mejor de todo el elenco (con permiso de Ben Kingsley, por supuesto) y consigue interpretar a un Robert Cole ya adulto en todo momento muy creíble. Payne logra, con esos grandes ojos, mostrar siempre una curiosidad infinita por aprender el mundo de la medicina y poder curar a muchas personas. Dicha curiosidad y su afán de superación le llevarán a Robert Cole a tener bastantes problemas.

2. Ben Kingsley versus Ibn Sina. 

No es el protagonista de la historia, por ello no he empezado por él. Pero obviamente, la gran interpretación de la película corresponde a Ben Kingsley en su papel de Ibn Sina, un hombre tranquilo, con un gran amor a la medicina y la enseñanza, muy humano y que realiza una interpretación magistral. Si queremos imaginar a Avicena, creo que la imagen mental que nos pudiéramos hacer no diferiría mucho de la que proyecta Ben Kingsley. Interpreta a un Avicena sabio y templado, que quiere ayudar a aquellos que tienen interés en aprender y que es consciente de que él tampoco lo sabe todo y otros podrían enseñarle cosas nunca pensadas.

3. Stellan Skarsgard versus el barbero. 

El barbero que se hace cargo de Robert cuando es apenas un niño (eso sí, un poco obligado por las circunstancias) es un tipo peculiar: un hombre solitario, duro (pero que luego demuestra que tiene su corazoncito) y acostumbrado a conseguir dinero de debajo de las piedras, un superviviente nato. La interpretación de este actor me resulta agridulce: por una parte creo que hay momentos en los que está impecable en su papel, un hombre solo rodeado de miseria al fin y al cabo. Pero en determinados momentos me parece que cae en el histrionismo.

4. Emma Rigby versus Rebecca.

Rebecca es una bella judía a quien Robert Cole conocerá en su travesía por el desierto y por la que en seguida se sentirá atraído. Sin embargo, ella va a Isfahán a contraer matrimonio con un hombre mayor, rico y respetable dentro de la comunidad judía. Lo más destacable de esta actriz es su mirada intensa y que tiene cierto feeling Payn, además de que físicamente te los crees como pareja.

5. Olivier Martínez versus el Shah Ala Ad-Daula.

Si hay un personaje que me chirría es éste. No siento especial aprecio por Olivier Martínez, pero creo que su interpretación del Shah de Persia en esta película, se extralimita en todos los frentes. El Shah es el rey de Persia, un personaje temido por sus gentes. Además, este personaje tiene un punto un tanto odioso en cuanto a su tiranía (y en el fondo su debilidad no reconocida), demasiado orgulloso y visceral. Lo siento, creo que está absolutamente extralimitado y personalmente no me gusta

LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Tenía muchas ganas de ver esta película. Aunque hace ya muchos años (probablemente alrededor de quince) que leí el libro de El médico de Noah Gordon, pero guardo un grato recuerdo de él. Es cierto que después de 15 años uno no puede recordar una lectura completamente y que tienes muchas lagunas y muchas cosas que se te escapan. En cierto modo, es mejor así, ya que el recuerdo que yo tengo de la novela no encaja del todo con la película.
Al parecer, no es que yo me haya vuelto loca ni que no recuerde en absoluto de qué iba el libro, sino que, aunque la película está basada en el libro, no es tan fiel como otro tipo de adaptaciones.
Aún así, es una película que está muy bien ambientada y que merece la pena verla y disfrutarla. La vida de Robert Cole es un recorrido grandioso por los orígenes de la medicina, no exenta de riesgos evidentes. En la oscura Edad Media la gente moría porque no se conocían remedios suficientes para curar sus dolencias. Para conocer esos remedios muchas veces había que ir en contra de la religión (de cualquiera, hay preceptos que condena el Cristianismo, el Judaísmo y los Musulmanes); abrir un cuerpo humano te llevaba a ser acusado de nigromante, mientras que las epidemias y las enfermedades incurables asolaban el mundo.




Además, nos presenta el problema religioso que siempre ha habitado en el mundo. Los musulmanes no toleraban a los cristianos (de ahí que Robert Cole haya de hacerse pasar por judío) y además los musulmanes, creyentes fervorosos de que la suya es la única religión verdadera, estaban dispuestos a realizar cruzadas por exterminar de sus ciudades a todos los infieles. Isfahá caerá, el Sha tendrá que enfrentarse a una guerra que en parte él ha propiciado, los judíos emprenderán un nuevo éxodo…

Los momentos semifinales de la película me recordaron a Ágora, de Amenabar. En aquella película, no eran los musulmanes, sino los cristianos, quienes en base al fervor religioso cometieron todo tipo de ataques, no sólo a las personas sino a la propia sabiduría. El ataque a la sabiduría milenaria persa de Isfahá, representado en la figura de Ibn Sina y sus clases de medicina, acabará con la casi destrucción de la ciudad por parte de una tribu del desierto, contraria al Sha. Esta tribu estará ayudada desde dentro de la ciudad, por los exacerbados religiosos que creen que la ciudad ha de ser únicamente musulmana y que en ella sólo debe habitar la palabra divina y sobre todo, nunca la ciencia.
El médico es una película que está muy bien hecha, muy bien ambientada y que nos presenta una Inglaterra medieval que era una auténtica pocilga de pobreza y enfermedades, frente a un mundo oriental mucho más evolucionado. Chocan frontalmente, pareciendo dos mundos absolutamente diferentes en todos los aspectos.
Sé que hay otras opciones en la cartelera actual, pero El médico es una opción muy a tener en cuenta. Una buena película, con una excelente fotografía, buenas interpretaciones en general y un argumento en el que no falta absolutamente de nada. Las dos horas y media que duran, se te pasarán volando. Y tendrás la absoluta certeza de que has elegido bien con esta película.


Esta película está basada en un libro imprescindible, si aún no lo has leído, debes hacerlo. Y si lo has hecho, no estará de más releerlo. También merece mucho la pena hacerse con la película