CIANURO CONTRA EL ABURRIMIENTO

La semana pasada tuve el placer de asistir a otra representación en el Teatro María Guerrero, perteneciente al Centro Dramático Nacional. Como ya comenté en otra ocasión, las obras en cartel en el Centro Dramático Nacional en la presente temporada son pocas, las representaciones de las mismas mucho más limitadas en el tiempo (algunas se representan apenas durante unos días) y además, en el caso concreto de este teatro, el María Guerrero, la mayoría de las obras de esta temporada son repeticiones de obras que tuvieron éxito la temporada anterior y que, en su gran mayoría, yo ya había visto. No es el caso de Carlota, la obra de Miguel Mihura de la que hoy quiero hablaros, que ni es repetición, ni tiene pocas sesiones (su programación abarca varias semanas). De hecho, lleva en cartel desde diciembre y aún estará un par de semanas más en el María Guerrero.
Carlota es una de las obras más conocidas del dramaturgo Miguel Mihura (nombre que yo en cuanto lo oigo asocio inevitablemente a su obra Tres sombreros de copa). Mihura es considerado como el primer representante del teatro de lo absurdo y su dramaturgia es especial, ya que tiene un humor característico y único. Carlota se estrenó en 1957 en el Teatro Infanta Isabel, un teatro que curiosamente se encuentra relativamente cerca del María Guerrero.

LA MAURA COMO CARLOTA.

Probablemente el mayor reclamo de esta obra es la presencia de Carmen Maura sobre las tablas de un escenario. Hacía casi tres décadas que la Maura no se atrevía a volver a la escena madrileña, pero sí ha decidido hacerlo en la piel de Carlota, la protagonista de la obra. Una, que es almodovariana hasta las trancas (pero del Almodóvar de verdad, que en las dos últimas películas que ha hecho ya no puedo seguirle el rastro), no quería perderse a esta chica Almodóvar única sobre el escenario.
Carmen Maura no lo hace mal como Carlota, dotando al personaje de un aire muy suyo, muy Maura, pero que encaja. Sin embargo, aunque esta señora está estupenda a sus casi setenta años, creo que físicamente chirría un poco en este papel, que debería haber sido interpretado por una actriz en torno a la cuarentena. Vamos, eso creo yo.
Pero el personaje de Carlota tiene muchos entresijos y creo que la Maura sabe buscarle las vueltas. Quizá físicamente no encaje demasiado (creo que se le ha ido la edad y que el personaje de Carlota debería ser mucho más joven), pero realiza una buena interpretación. Eso sí, soy consciente de que estamos ante una de las grandes actrices españolas de las últimas décadas, pero da la sensación de que está demasiado encantada de haberse conocido. Pero lo dicho, a pesar de los peros que podamos ponerle, desarrolla una interpretación impecable.

EN UN BARRIO LONDINENSE…

La historia se desarrolla en la mítica ciudad de Londres, donde la niebla lo envuelve todo aquella noche de suspense en la que conoceremos la historia de Carlota. En la escena inicial, vemos a Charlie Barrington, un hombre gris que regresa de su trabajo en una sucursal de banca para cenar con su esposa y un viejo amigo de la infancia Douglas Hilton, inspector de Scotland Yard. Al llegar a casa, en la calle, pueden escuchar cómo Carlota, como cada tarde, interpreta una bonita melodía al piano. Pero cuando llaman a la puerta, nadie la abre. Carlota está sola en casa ya que es el día libre de la cocinera. Algo parece haberle pasado… Entran por la fuerza en la casa y la hallan muerta.
Douglas Hilton comenzará sus pesquisas para hallar al culpable de la muerte de Carlota, pero para ello, ya que no la conocía con anterioridad, deberá investigar el pasado de Carlota, entender cómo era, con quién se relacionaba y sobre todo encontrar a quien pudiera tener motivos para matarla.
El planteamiento de la historia, con continuos flashbacks hace la obra interesante, trepidante y por supuesto con ese toque de humor cómico, rozando muchas veces lo absurdo, que te hace olvidar que estamos ante un caso de asesinato y que te anima a la carcajada. Al parecer, Carlota guardaba un pasado un tanto turbio… la misma noche de bodas, con un ambiente peculiar en aquella casa y con los bichos raros que estaban siempre en ella (la cocinera, el jardinero, el médico loco…) Carlota le confesó a Charlie que era una asesina. No había dudado en envenenar a su padrino para que la dejase casarse con él, incluso parece que también envenenó a su primer marido. Charlie comenzará entonces una historia de pánico que le hace ver más envenenamientos en las extrañas y repentinas muertes que se van sucediendo…

ELENCO.

Carmen Maura en el papel protagonista de Carlota, como ya dije antes, está muy digna y muy creíble. Natural, con un humor innato en ella, pasa de ser asesina a la víctima de la obra. Es el personaje más absurdo de todos, con unos diálogos capaces de hacerte llorar… de risa. Me ha gustado mucho la Maura sobre los escenarios aunque quizá es demasiado ella y como dije antes, demasiado encantada de haberse conocido.
Alberto Jiménez da vida al marido de Carlota, Charlie Barrington. Curiosamente, he visto a este actor en la televisión en varias series, pero en el teatro ésta es la segunda vez que lo veo; y la primera fue hace apenas un par de meses, sobre las tablas de este mismo teatro, en Doña Perfecta. Charlie Barrington es un hombre gris con una vida también gris, hasta que conoce a Carlota y su vida sufre un cambio de 180 grados. Será a través de la visión de Charlie como conoceremos a Carlota. Alberto Jiménez está muy correcto en su papel, aunque también me recuerda demasiado a otros papeles en los que lo he visto.
Alfonso Vallejo interpreta al inspector de Scotland Yard Douglas Hilton, un hombre cuya fama de sabueso le persigue, pero que no parece atinar demasiado en cuanto al asesinato de Carlota se refiere. Resulta un personaje muy gracioso, al que le coges simpatía especialmente por sus meteduras de pata.
Para mí, sin lugar a dudas, de lo mejorcito de la obra es una irreconocible Pilar Castro como Velda Manning, el ama de llaves y cocinera de la casa. Su estética, que parece sacada de un cuento de terror de la noche de Halloween, así como su presencia inquietante, silenciosa y terrorífica es sencillamente alucinante. Velda es crítica y burlesca con Carlota, pero en el fondo la quiere muchísimo. Me ha encantado Pilar Castro, que además es capaz de transformarse físicamente de una manera prácticamente impensable. Del rostro dulce con un punto aniñado de esta rubia actriz pasa a un personaje siniestro, con la cara quemada, que da casi miedo. Pero con el que además, te ríes un montón.
El marido de Velda, John Manning, interpretado por Carlos Seguí, tampoco se queda atrás en cuanto a presencia inquietante y sorprendente (también sacado de las pesadillas de Halloween), aunque su actuación es mucho más corta y, haciéndolo francamente bien, no le da tiempo a lucirse.
Debemos mencionar también a Natalia Hernández en el papel de Margaret, la mejor amiga de Carlota, histérica hasta puntos insospechados. Esta actriz, sin duda dotada para la vena cómica, nos arrancará varias carcajadas. Tuve la oportunidad de verla en el teatro hace un apr de temporadas, en El manual de la buena esposa y aunque ambos papeles no tienen nada que ver, su verborrea, histrionismo e histeria resultan absolutamente cómicos.
Hasta aquí lo que podemos entender como personajes principales de la obra.
Además, como secundarios, debemos nombrar a Jorge Machín con un doble papel, el del sargento Harris y el mancebo de Carlota en la farmaciaAntonia Paso en la piel de Christie, también amiga de Carlota, con una presencia de elegancia absoluta sobre el escenario; Pedro G. de las Heras con una breve aparición interpretando al médico de familia, padre de Margaret y con un punto de locura “familiar”; y Vicente Díez en la piel del ayudante de Douglas Hilton, mucho más sagaz por cierto que su jefe.

LA EXPERIENCIA DE ITACA TEATRERA.

Me gustó esta obra de teatro y de hecho me sorprendió muy gratamente. No conocía esta historia previamente a ir al teatro ni esperaba esa explosión de humor del bueno. Reconozco además que en más de una ocasión me costó no estallar en carcajadas y que alguna que otra se me escapó. La verdad es que esta representación, a la que asistí un poco porque sí, me sorprendió mucho y muy positivamente.
Me pareció una obra muy bien montada, que consigue ese ambiente policiaco tan british que nos recuerda a las aventuras de Sherlock Holmes. No le falta ningún ingrediente: veneno, asesinato, envidia… Y la estructura en forma de flashbacks, muy detectivesca también, está más que acertada y ayuda mucho. Cualquiera podría ser el asesino y será divertido encontrar al verdadero culpable, manteniendo la intriga hasta el final.
Además, la escenografía, sencilla y sin embargo muy acertada, nos permite trasladarnos fácilmente hasta una calle londinense y el salón de una casa victoriana con apenas atrezzo. Un continuo juego de luces y sombras, con momentos en que incluso los actores se mueven a oscuras sobre el escenario hace el resto.
Aún estáis a tiempo de poder ir a ver esta obra de teatro, que se mantendrá en cartel, sobre las tablas del Teatro María Guerrero, hasta el próximo día 2 de febrero. No sé si aún habrá entradas disponibles, pero de verdad que merece la pena esta obra; estoy segura de que será capaz de sorprenderte de una manera muy grata.

2 comentarios:

  1. Leí esta obra el año pasado y me gustó muchísimo. NO sabía de que estaba siendo representada. Ojalá llegue por aquí...
    Besotes!!

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