PASEANDO LISBOA: DE LA PLAZA DEL COMERCIO A LA PLAZA DEL MUNICIPIO

En el 2014 es muy improbable que visite Lisboa. Tras muchos años haciendo uno o incluso a veces dos viajes al año a esta ciudad, he decidido rendirme ante la evidencia: reconocer que Lisboa no es un lugar para un carrito de bebé. Por ello, he decidido ahorrarme lo que nos gastamos en un fin de semana en Lisboa (que entre los vuelos, hoteles, desplazamientos, comidas etc. al final sale por un pico) y reservar ese dinero, en su caso, para hacer un viaje a Londres después del verano si se tercia. 

Quizá por eso, hoy me apetece recordar Lisboa y voy a escribir un post sobre dos plazas lisboetas situadas en el barrio de la Baixa: la archiconocida Plaza del Comercio y su vecina y desconocida Plaza del Municipio


LA PLAZA DEL COMERCIO. 

Lisboa es una ciudad maldita. Sufrió un horrible terremoto en 1755 que la destruyó y además sufrió también incendios posteriores que la dejaron aún más malherida. Uno de los barrios más devastados fue La Baixa y el lugar conocido como Terreiro do Paço, donde se levantaba el Palacio Real, que quedó destruido. En su lugar, existe hoy una bella explanada frente al Tajo: La Praça do Comerçio. Esta plaza, como tantos otros lugares de Lisboa, se la debemos al Marqués de Pombal, a quien debemos la reconstrucción de Lisboa tras el terrible terremoto. Esta plaza, se abre al azul del Tajo por el mismo lugar donde en su día se ubicó el Embarcadero Real, a donde llegaban los propios reyes y sus invitados a bordo de navíos. 

En el centro de la bella explanada encontramos la estatua a Dom José I, el Rey de Portugal cuando se produjo el terremoto, con el gran Arco de Triunfo justo detrás. Tanto la estatua como el Arco de Triunfo parecen mirar con nostalgia, de frente al estuario del Tajo, al Mar de la Paja. Lisboa no sería la misma sin su reflejo en el azul del Tajo, con ese olor en el Cais das Colunas, justo frente a la Plaza del Comercio, de un intenso mar salado. 

El Arco de Triunfo recibe el nombre de Arco de la Victoria, símbolo de la finalización de la reconstrucción de Lisboa tras el terremoto. Hoy, totalmente limpio y restaurado, muestra su esplendor en mármol blanco. En él se hayan representados personajes históricos de Portugal: el Marqués de Pombal, Vasco de Gama o Viriato, junto a las esculturas alegóricas de La Gloria, La Virtud y el Valor. 

Curiosamente, son muchas los lugares lisboetas que se ven desde la Plaza de Comercio. Podrás ver desde ella la Sé o Catedral lisboeta, los perfiles del Castelo de Sao Jorge o algunos edificios de Chiado. Pero sobre todo, en este lugar sentirás el abrazo de Lisboa, sus calles estrechas y empinadas, sus callejuelas llenas de casas de colores y su intenso azul del Tajo y olor a mar. 


LA PLAZA DEL MUNICIPIO. 

Se encuentra prácticamente al lado de la Plaza del Comercio y sin embargo, casi nadie la conoce. Puedes pasear sobre sus adoquines encontrándote prácticamente solo, al menos el fin de semana, ya que esta plaza alberga el Ayuntamiento de Lisboa. Este ayuntamiento se ubicaba en el Palacio del Rossio, pero también sufrió daños irreparables tras el terremoto y fue demolido. Sin embargo, aún en este lugar, el ayuntamiento también tuvo mala suerte: sufrió varios incendios que hicieron cambiar radicalmente la fisonomía del edificio. 

El actual edificio del Ayuntamiento de Lisboa fue construido entre 1865 y 1870 en estilo neoclásico tardío, destacando la profusa decoración de sus relieves y el frontón principal, donde se hallan figuras alegóricas como el Amor a la Patria, La Ciencia, La Navegación, La Libertad, el Comercio y la Industria. En la actualidad, este edificio alberga además el Archivo Histórico de la Ciudad. 

Fue precisamente aquí donde se proclamó la República de Portugal en 1910. En él también se rindió el último adiós al Nobel de Literatura portugués José Saramago

La Plaza del Municipio es una plaza pequeña, recóndita, coqueta y con mucho encanto. Forma un bonito conjunto de edificios presidido por el Ayuntamiento o Cámara Municipal. Y justo frente a éste se eleva el Pelourinho. Se trata de una picota jurisdiccional del siglo XVIII que simboliza la libertad jurídica y la autonomía de la justicia de la ciudad frente a los poderes eclesiásticos y señoriales. Actualmente, es una pieza decorativa, clasificado como Monumento Nacional desde principios del siglo XX. El Pelourinho también se destruyó con el Terremoto y el actual es posterior al mismo. 

El Pelourinho fue también en su momento un monumento auxiliar en la aplicación pública de penas contra diversos delitos y tiene, como no podría ser de otra forma, cierto halo de leyenda negra.


Estas dos plazas de la Lisboa pombalina tienen un halo especial, cada una a su modo. No te las debes perder en tu viaje a la ciudad de la saudade. 

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