AMANTES: UNA HISTORIA DE PASIÓN Y DEVASTACIÓN

Cuando mi querida Virginia, compañera habitual de peripecias teatrales me dijo que fuéramos a ver Amantes a la sala pequeña del Teatro Valle Inclán, me faltó tiempo para decirle que sí. La película de Vicente Aranda, que yo sí había visto previamente, había sido llevada a las tablas con un elenco de excepción, que me permitía volver a ver en directo a Marta Belaustegui (a quien recuerdo con mucho cariño y una interpretación asombrosa hace unos años en la obra Dile a mi hija que me fui de viaje) y ver por primera vez sobre las tablas a Natalia Sánchez, una joven actriz que desde su papel de niña pija en Los Serrano creo que ha evolucionado muchísimo y se ha convertido en una actriz que dará mucho que hablar, y muy bien por cierto. El trío lo completaba otro joven actor, Marc Clotet, del que apenas tengo referencias.


No resultaba sencillo dar vida al trío de personajes de esta historia, Trini, Luisa y Paco. Menos aún teniendo en la memoria la referencia cinematográfica con una Victoria Abril que literalmente “se sale” en la película y unos jovencísimos Maribel Verdú y Jorge Sanz que están más que correctos. Pero el trío formado por Marta Belaustegui, Natalia Sánchez y Marc Clotet no se queda atrás. Entre los tres existe un excelente feeling que el espectador nota y además, tanto Marta Belaustegui como Natalia Sánchez están francamente bien en sus papeles. Tengo que reconocer expresamente el trabajo de Belaustegui porque, según cómo lo veo yo, era el reto más difícil, hacer el mismo papel que bordase Victoria Abril sin caer en la imitación. Lo logra y está a su misma altura, sencillamente fantástica. La co-dirección a cargo del mismísimo Vicente Aranda presupongo que también contribuye lo suyo.




Os diré que esta truculenta historia está cuanto menos basada en una historia real que ocurrió en la Posguerra Española, protagonizada por un triángulo amoroso muy complicado, que no acabó precisamente bien. Se llamó el Crimen de La Canal y según cuentan sucedió en Madrid, aunque Vicente Aranda rodase su película en Burgos.


UNA PUESTA EN ESCENA CON MAGIA.


Lo reconozco, me gusta mucho la sala Francisco de Nieva del Teatro Valle Inclán, es uno de mis lugares de teatro fetiche. Se trata de una sala de reducidas dimensiones en la que el espectador puede adentrarse mucho más en la historia, casi formando parte de ella. Parece que si estiras el brazo casi podrás tocar a los actores. Esa proximidad te hace empaparte más del espíritu de la obra, viviendo dentro de ella.


En este caso, la escenografía corrió a cargo de Paco Azorín, quien desarrolló una escenografía muy sencilla pero a la vez cautivadora. Un formato de suelos con pendiente separados en la parte central por mesas de diferentes tamaños, que permitía tener dos escenas dentro del escenario. A la izquierda, el mundo de Trini, la casa donde sirve, sus jóvenes ilusiones… A la derecha, el mundo de Luisa, la madurez, la lujuria, el engaño… Entre medias, un Paco que nada entre dos aguas. 


UN TRIÁNGULO PELIGROSO.


Sólo existen tres personajes en esta historia y aquí sobran los artificios, ellos son la verdadera historia, ese complicado triángulo amoroso de pasiones desatadas. Pero pasemos a conocer a cada uno de ellos con una mayor profundidad.

Trini es el alma buena de esta historia, una chica decente, trabajadora, que lleva desde los quince años ahorrando dinero para casarse con su Paco, su novio de toda la vida. La cándida Trini trabaja al servicio de la familia de un comandante e intenta guardar cada peseta que gana para hacer realidad su ilusión: casarse con Paco, abrir un negocio juntos y montar una familia. Ella está profundamente enamorada de Paco, a pesar de lo mal que él se comporta con ella cuando entra en juego la figura de Luisa. Trini lleva una vida de duro trabajo pero el amor que siente hacia Paco merece todo lo que le pase, aunque la situación se le escapa y se siente dolida e impotente. Sin embargo, también es el personaje más inocente y cándido de los tres, la buena de Trini.


Como os contaba al principio, la actriz encargada de interpretar a Trini es la joven Natalia Sánchez, a quien recordaremos de Los Serrano o recientemente de la serie Amar en tiempos revueltos. Era la primera vez que veía a esta actriz sobre las tablas y me ha convencido. De hecho, su papel me ha gustado mucho más que el que interpretó Maribel Verdú en la película. Convence dando vida a la dulce Trini, tanto su físico como su interpretación encajan a la perfección en esta versión.

En el otro lado, tenemos a Luisa, una mujer viuda que, en plena madurez, conserva un potente atractivo y mucha sensualidad. Luisa es una timadora profesional, que vive del engaño y la estafa; aún así, le cuesta llegar a fin de mes y se ve obligada a alquilar habitaciones. Cuando un jovencísimo Paco entra en su vida, Luisa ve cómo se abre ante ella un universo de lujuria que creía perdido para siempre. Seducirá a Paco, instigándole contra su novia de toda la vida, la cándida e inocente Trini y precipitando la tragedia, como suele decirse. Luisa y Paco vivirán una tórrida relación que hará mucho daño a la pobre Trini.

A la actriz Marta Belaustegui, como os comentaba al principio, ya la había visto con anterioridad subida a las tablas de un escenario de teatro, pero una vez más me ha dejado absolutamente maravillada con su interpretación. Me encanta su papel de Luisa, la piedra angular de la historia. Luisa es una mujer pasional que no tiene absolutamente nada que perder y que además perdió sus escrúpulos hace mucho tiempo. Es una manipuladora nata que nunca se detiene y con Paco utilizará todas sus armas de mujer para conseguir su objetivo. Creo que ella era quien lo tenía más difícil de todos, ya que la Luisa de la película de Aranda, interpretada por Victoria Abril, había dejado demasiada huella. Marta Belaustegui está fantástica en su papel, en una interpretación muy diferente a la de Victoria Abril y que sin embargo no tiene en absoluto nada que envidiar a aquélla.
Por último, tenemos a Paco, un chico joven recién licenciado del servicio militar, que llega a la ciudad para buscar un trabajo y casarse con Trini. Alquila una habitación en casa de Luisa y ésta le empujará a la perdición, convirtiéndose en el hombre deseado por ambas, un amante entregado que pronto se olvida de trabajar y prefiere vivir una vida de pasiones y relaciones tórridas con una mujer estafadora que le doble la edad. Pero Paco no deja de ser un crío, un inmaduro al que toda esta situación le queda demasiado grande.


Marc Clotet, actor al que no conozco apenas, es el encargado de dar vida a Paco. Lo hace francamente bien, en varios momentos de la obra, te dan ganas de levantarte y abofetearle, por melón. No se da cuenta de la manipulación de Luisa, su deje de niño chulito le pierde y le hará perder a la buena de Trini, que tanto le amó.


Teniendo en cuenta que esta historia está basada en hechos reales, se me hizo imposible no pensar en cómo serían los protagonistas de verdad, las personas que vivieron en los años 50 esta historia terrible y a la vez cautivadora, llena de pasiones.



LA EXPERIENCIA DE ITACA TEATRERA.


Me gustó mucho esta obra, aunque una historia como Amantes, no por ser desconocida (que yo había visto la película previamente) necesita ser reposada y digerida antes de hablar de ella. Esto conlleva a que las representaciones en el Teatro Valle Inclán ya han finalizado, por lo que no resulta posible que vayáis a verla, pero teniendo en cuenta que los recortes en el Centro Dramático Nacional han hecho que algunas de las obras con más éxito de la temporada 2012-2013 se repitiesen en la temporada 2013-2014 nadie nos dice que no vuelvan a representarla el año que viene.

No es fácil llevar al teatro una obra cinematográfica, disponiendo de muchos menos efectos que en la película obviamente. Y menos aún si se trata de una película como Amantes, de Vicente Aranda, de las que dejan huella y tienen unos personajes para el recuerdo. Pero esta adaptación teatral, en la que el propio Vicente Aranda ha incluido su visión y su buen hacer, es ciertamente magnífica.


La puesta en escena es sencilla pero resolutiva, las interpretaciones son realmente magníficas, no sólo a nivel individual sino el feeling absoluto que existe entre los tres protagonistas, algo fundamental para que esta historia funcione. Existen escenas sexuales que se resuelven de un modo estético impecable, con erotismo y pasión pero también con absoluta discreción, sin herir susceptibilidades de nadie.

Es una historia terrible, de las que dejan huella, más aún si tenemos en cuenta que sucedió en la realidad. Uno no puede dejar de sentir tristeza por algo como esto, por la manipulación y la desesperación, por Trini, que es una pequeña flor en un mundo de maldad y traiciones. Una obra y una historia impactantes que no te pueden dejar indiferente pero que serán capaces de fascinarte.

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Os recuerdo que en el Centro Dramático Nacional tienen un día a la semana (normalmente el miércoles) que es el Día del Espectador y las entradas cuestan exactamente la mitad que el resto de los días. Por 12 euros disfrutamos de esta obra absolutamente cautivadora y en una de mis salas teatrales fetiche. Me gustó mucho y creo que nos dejó una marca importante.

1 comentario:

  1. Yo vi la película con Jorge Sanz, Maribel Verdú y Victoria Abril, no sabía que estuviera en el teatro.

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