LA GALETTE 2 / LA CASA ESCONDIDA: UN RESTAURANTE VEGETARIANO CON TOQUES FRANCESES

Hoy quiero hablaros de un lugar con muchísimo encanto. Se trata de La Galette 2, un restaurante con cocina franco-española y tintes vegetarianos que se encuentra al ladito del Paseo de Recoletos y que es un sitio muy especial, para comidas, cenas, e incluso para el té o el café a media tarde.
De hecho, quizá lo primero que sorprenda es que a falta de uno, este local tiene tres nombres: La Galette 2, La Casa Encendida y el Gato Persa. Os confieso que nunca he sabido a ciencia cierta el por qué de estos tres nombre ni tampoco la diferenciación de los tres en el interior del local (ya que creo que todos los salones se destinan igualmente a restaurante y que por las tardes hace de tetería), pero los tres nombres se pueden leer claramente desde la calle, escritos en los toldos amarillos que podrás ver desde fuera.
En cualquier caso, se trata de un sitio elegante y diferente, sencillo pero a la vez íntimo, con un toque romántico y ciertamente con un halo especial. Disponen además de un menú del día a un precio casi de risa con una relación calidad-precio fantástica. Una opción estupenda para comer antes de ver la exposición sobre Picasso que hay ahora en la Fundación Mapfre (justo al doblar la esquina) y que es precisamente lo que hicimos un viernes.

UN RESTAURANTE PARA VEGETARIANOS Y PARA NO VEGETARIANOS.

Hace unos años, quizá por casualidad, descubrí un restaurante llamado La Galette, un pequeño local cercano al Parque del Retiro y lleno de encanto, un restaurante''' vegetariano con toques de la cocina francesa''', que no sólo no me dejó indiferente, sino que además me encantó. Entonces descubrí que la buena cocina vegetariana no tenía nada que envidiar, más bien todo lo contrario, a la cocina que no lo es. Quizá inicialmente nos hacemos una idea, bastante equivocada, de lo que suele ser un restaurante vegetariano, y cuando aterrizamos en un lugar como la Galette (o la Galette 2) nos sorprende y nos deja sin palabras.

La Galette tiene el honor de ser el primer restaurante vegetariano fundado en España, en concreto abrió sus puertas en el año 1973. Dos décadas después de la apertura del primer local de La Galette, junto al Retiro, fundaron La Galette 2 – La Casa Escondida, otro restaurante lleno de encanto con un toque romántico y unas propuestas culinarias sorprendentes.
Aquí puedes disfrutar de maravillosos platos vegetarianos, pero si no deseas este tipo de comida, también encontrarás platos de carne y pescado, absolutamente deliciosos todos ellos. Me refiero a la Galette 2, el restaurante que está al lado del Paseo de Recoletos. En cuanto a la Galette 1, si no me equivoco, sólo sirven platos vegetarianos.
Esta dualidad entre comida vegetariana y comida no vegetariana la mantienen no sólo en la carta del restaurante, sino en el Menú del Día. Mi recomendación sobre este Menú del Día es absoluta, se trata de un menú magnífico a un precio estupendo y en un ambiente mágico. Y por si eso fuese poco, además te presentan platos cuanto menos sorprendentes, entre los que hay platos para vegetarianos y platos para no vegetarianos. Aquí, todo el mundo tiene su sitio.



DESCUBRIENDO LA CASA ESCONDIDA.

No tengo claro por qué se llama así este restaurante (además de La Galette 2, claro), pero su disposición es parecida a una casa, con estancias y rincones que vas descubriendo poco a poco…
La entrada desde la calle es una escalera blanca decorada con pequeños detalles que te enamoran desde el primer momento y que te invitan a adentrarte en ese mundo mágico. Faroles, velas, flores… te invitan a subir y descubrir este lugar de encanto.
Llegarás a un recibidor, con sus sofás y su ambiente a medio camino entre hogareño y romántico, especial al fin y al cabo. Allí te recibirán y te harán pasar al comedor. En nuestro caso, habíamos reservado previamente, por lo que nos preguntaron si habíamos reservado mesa y nos condujeron al salón correspondiente. En concreto, en este caso, fue el que podríamos llamar “salón principal”, cuyos ventanales dan a la calle Bárbara de Braganza y que ves desde abajo. Pero además, este restaurante es un auténtico laberinto de salones y comedores con mucho encanto, cada uno decorado con un estilo único, con toques clásicos y se nota que con muchos detalles muy bien pensados de una manera expresa. Sin duda, la decoración es una de las cosas que te enamoran de este lugar, y ese ambiente delicado de velas lo hace más nostálgico y más mágico.
Me sigo preguntando si realmente en su día fue una casa. Su distribución desde luego hace pensar que fuese así.


EL MENÚ DEL DÍA.

Os adelanto que este restaurante no resulta especialmente caro. Probablemente, por una media de 30-40 euros puedes disfrutar allí de una cena a la carta con muchísimo encanto. Pero si queréis conocer este restaurante a un precio estupendo, tenéis la opción del menú del día.
Os diré que es de los mejores menús del día que he podido comer, con una relación calidad-precio fantástica, ya que por 11.40 euros puedes disfrutar de este sitio tan especial y de una comida cuanto menos sorprendente. Incluye un aperitivo de la casa, un primer plato, un segundo plato, postre y bebida.

Podría poneros varios ejemplos de menú, los suelen publicar diariamente en su página de Facebook (aunque no siempre). Pero por lo menos os hablaré de nuestro menú.

Cuando llegamos, nos pusieron junto a las bebidas un pequeño aperitivo de palitos de zanahoria con queso. Me encanta este aperitivo, lo ponían en uno de mis restaurantes italianos favoritos y cuando lo vi aquí, ya me hizo sonreír sólo por verlo.


En los primeros platos, nos dieron a elegir entre los siguientes:

Crema de calabaza.


Ensalada de tomate rosa.
Hamburguesa de calabacín.


Mi marido se decantó por la crema de calabaza (que doy fe de que estaba exquisita porque la probé), pero yo preferí descubrir el plato más llamativo de los tres: las hamburguesas de calabacín. Lo podréis ver en la foto, pero estéticamente por fuera parecen hamburguesas de toda la vida, lo único que en lugar de carne picada, están hechas con calabacín picado. Estaban absolutamente deliciosas y, en contra de lo que yo pensé, además llenaban mucho.





En los segundos también había tres opciones: carne, pescado y vegetariano, para que todos pudieran elegir sin problemas. En concreto, aquel día tenían:
Lenguadina al vermouth blanco.


Crujiente de secreto ibérico con salsa agridulce.
Berenjena rellena de puré de hortalizas.


Me llamaban los tres, podría haber pedido cualquiera de ellos, pero al haber ibérico de por medio, tuvimos clara la elección y los dos nos decantamos por lo mismo. Nos pusieron una especie de tiras de cerdo ibérico empanadas, un plato que estaba también muy bueno y que, aunque era cerdo ibérico, estaba cocinado de una manera diferente a como yo lo había comido anteriormente.




Por último, nos quedaba el postre, donde teníamos dos opciones de postre o café:
Panacotta.

Helado de chocolate.
No soy muy de postres, pero me suele gustar la panacotta, así que me decidí por este postre y mi marido también. Diferente a como lo suelen presentar normalmente, también fue una elección acertada y estaba muy bueno todo.




Al menú en sí, que como podréis ver está francamente bien de precio, hay que sumar la elegancia y el romanticismo del restaurante, la buena atención recibida por los camareros (íbamos con prisa porque teníamos entradas después para ver la exposición de Picasso en la Fundación Mapfre e íbamos justitos de tiempo) y las raciones generosas. No sólo no te quedas con hambre, sino que comes demasiado. Está todo riquísimo, a un precio excelente y además son recetas diferentes a las cosas que normalmente comemos. Para mí, todo un acierto sin lugar a dudas.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Conocía este lugar porque alguna vez había ido a tomar un té o después de ver alguna obra de teatro en el cercano María Guerrero. Me pareció siempre un lugar con mucho encanto, mágico. Y me acordé de él cuando planificamos ir un viernes a laexposición de Picasso en la Fundación Mapfre. Buscaba un lugar cercano con un buen menú del día en el que disfrutar de una comida antes de la exposición y pensé que quizá la Galette 2 tuviese un menú del día. Lo que no esperaba, y os lo digo con absoluta franqueza, es que dispusiesen de un menú del día tan maravilloso como éste. Me dejó literalmente “con la boca abierta”, ya que la relación entre calidad y precio, por 11,40 euros, no podía ser mejor. Estamos hablando del centro de Madrid y de un restaurante con mucha clase. Si hubiesen cobrado alrededor de 15 euros, lo habría pagado encantada. Pero por menos de 12 euros, de verdad que me pareció absolutamente regalado.


Me gusta todo de este lugar: el local en sí, los detalles de la decoración, el ambiente romántico que consiguen con velas y luces tenues, el servicio de los camareros, la comida y el precio. Además, está en un lugar con una excelente ubicación, al ladito de Colón y Cibeles, junto al María Guerrero, la Fundación Mapfre o el barrio de Chueca. Una opción realmente magnífica para ir en cualquier ocasión, pero que además con el menú del día entre semana se convierte en un plan al que resulta imposible decirle que no.

Os recomiendo de verdad que vayáis a verlo y a disfrutarlo. Es un lugar con muchísimo encanto, que estoy segura de que os enamorará y además comeréis de cine y a un precio estupendo. De verdad que no se puede pedir más.

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2 comentarios:

  1. No me llama la atención ese tipo de cocina

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  2. ¡A mi me encanta ese tipo de cocina! Y desde luego pinta muy bien. Además ahora este tipo de sitios son tendencia, aunque ellos fueron los pioneros, y seguro que lo saben de sobra.

    Si tengo oportunidad, cuando esté por allí, ire.

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