DÍA DEL LIBRO 2014: RESEÑA DE LA REINA DESCALZA

El Día del Libro no deja de ser un día como cualquier otro. Pero también es un día en que quizá debamos pensar y hablar de una manera especial de los libros y de las historias que leímos y han dejado una marca en nosotros mismos. Y hoy quiero hablaros de una de mis últimas lecturas, una novela que me ha gustado mucho y de la que hoy quiero hablaros.
Como os acabo de mencionar, uno de los libros que más me han gustado últimamente (y tiene mérito, porque leo poco y muy bien escogido, razón por la que me gusta casi todo lo que leo) ha sido La reina descalza, de Ildefonso Falcones. Es curioso, este autor saltó a la fama por su primera novela, La catedral del mar y posteriormente ha publicado dos buenas novelas que no han tenido tanto éxito como aquélla: La mano de Fátima y La reina descalza. Decía lo de que es curioso porque a mí me han gustado más la segunda y la tercera que la que le dio la fama. Aunque si os soy sincera (y lo voy a ser) la que más me gustó y con diferencia fue La mano de Fátima. Pero en esta ocasión, toca hablar de La reina descalza.

Llevo meses con este libro en mi kindle y he ido posponiendo su lectura porque sus más de 700 páginas (que en el kindle no echan tanto para atrás porque sencillamente no las ves) echan para atrás, queramos o no. Pero, en el otro lado, destaco que las reseñas que había leído sobre él y que dos de los escenarios donde se desarrolla la trama fueran Sevilla y Madrid, eran razones suficientes para querer disfrutar esta novela. Y cuando por fin me decidí a leerla, la disfruté mucho.

Sin embargo, antes de meterme en profundidad en lo que me ha parecido esta novela, debo decir que su extensión es demasiado larga. Y no por la extensión en sí (he leído libros mucho más largos que no me parecen largos), sino porque lo que cuenta, lo podía haber hecho en 200 páginas menos sin perder interés y haciendo mejor el libro (vamos, que no se va por los cerros de Úbeda pero se da demasiadas vueltas en los caminos).


HISTORIA Y AMBIENTACIÓN.

Estamos a mediados del siglo XVIII, y un 7 de enero de 1748, para ser más exactos, llega al puerto de Cádiz una mujer negra llamada Caridad, convertida en mujer libre tras la carta de libertad firmada por su amo durante la travesía, justo antes de morir. Caridad era una experta liadora de tabaco al otro lado del océano, pero cuando llega a Sevilla no sabe hacer nada para ganarse la vida. Y esa vida es la que pone en peligro en las callejuelas sevillanas, hasta que recala en el aún más peligroso arrabal de Triana.

Muchas cosas sucederán en apenas un año y medio, pues el 31 de julio de 1749, se decreta la prisión general de los gitanos, tras una redada por orden del Marqués de la Ensenada. Más de 9.000 gitanos de toda España son encarcelados y Triana quedó desierta. No todos fueron encarcelados, pero los que lograron escapar viven meses terribles en los que intentan esconderse, no acabar presos o condenados a trabajos forzosos. Aunque las aguas, con sus más y sus menos, quizá vuelvan a su cauce algún día.

La negra Caridad (apodada en seguida como La Morena), se instalará en Triana, entre los gitanos. En concreto, el buen destino hará que se cruce en su andadura con Melchor, uno de los más temidos gitanos, a quien se le conoce como El Galeote, por los muchos años que pasó en galeras, años de los que volvió más viejo, con menos fuerza pero con el mismo orgullo gitano que siempre le caracterizó.

Melchor forma parte de la familia de los Vega, quienes odian profundamente a los García, pues fue un García quien denunció a Melchor y por tanto el responsable de los muchos años en galeras que sufrió éste.

Melchor tiene una hija, Ana Vega, y una nieta a quien adora, Milagros Carmona Vega, quien se convertirá en la mejor amiga de Caridad. Pero Milagros está enamorada de Pedro, el nieto del patriarca García, y por ese amor maldito ocurrirán muchas de las cosas sin más, o las desgracias también, de la historia que narra La reina descalza.

He de reconocer mi absoluta ignorancia sobre la historia que narra La reina descalza. No me refiero a la historia de los Vega y los García, que obviamente es una historia inventada, sino a la gran redada del Marqués de la Ensenada, que quiso acabar con la raza gitana, sin conseguirlo.

Una vez más, Ildefonso Falcones nos presenta una novela histórica magnífica, muy bien tejida, muy bien ambientada y con un largo trabajo de investigación histórica y documentación tras de sí. La historia nos lleva en este caso al barrio sevillano de Triana, a los gitanos y en concreto a dos familias enfrentadas que terminan unidas sin quererlo por un amor que no es tan idílico. Y una mujer con muchísimo carácter, Milagros Carmona, por quien corre la sangre de los Vega y de su abuelo el Galeote, que decide hacer oídos sordos a la ley de la sangre y la familia, y que lo paga caro. Con ella viajaremos al Madrid del siglo XVIII y Milagros sobre las tablas de un escenario en el que cantar y bailar como sólo su raza sabe hacerlo.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.

La reina descalza es una historia de familias, de desavenencias, de sangre... Pero también es una historia de muchas otras cosas: una historia de amistad, una historia de amor para algunos de sus personajes, de traición para otros... También es una novela histórica bien ambientada y muy bien tejida. Pero sobre todo, La reina descalza es un canto a la libertad. Los gitanos son una raza libre, no dispuesta a renunciar a su libertad ni a someterse a las normas de los payos.

No puedo decir que no me haya gustado esta novela, porque la verdad es que me ha gustado mucho. La calificaría con un notable alto porque creo que realmente merece esa valoración. Sin embargo, es una pena que el autor haya decidido dedicarle a esta historia casi 800 páginas porque vender libros "al peso" no es una buena idea. Este libro tiene una historia realmente buena, unos personajes muy bien trazados, una gran ambientación y unos escenarios (Sevilla y Madrid en plena efervescencia en el siglo XVIII) que hacen una historia redonda. Pero podría haber sido mucho más redonda si Ildefonso Falcones no se hubiese empeñado en alargarla demasiado, porque le sobran muchas páginas, demasiadas. Y no por cantidad, sino por calidad, por lo que realmente esas páginas dicen. Si esta historia se hubiese escrito con doscientas o trescientas páginas menos, no se habría ido por los cerros de Úbeda en muchos de los pasajes, no habría resultado larga e incluso tediosa muchas veces y probablemente en lugar de merecer un notable alto merecería un sobresaliente de manera clara.

Aún así, es una novela que merece la pena y una excelente opción para leer y también para hablar de ella en una fecha tan señalada como el Día del Libro. Si estáis pensando en leerla, no dejéis de hacerlo, sin duda merece la pena y os aportará muchas cosas. Es una grata lectura.




1 comentario:

  1. Una historia diferente. No es una novela perfecta, pero a mi me gustó.

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