VIERNES VITALES 8: LOS DÍAS DE LLUVIA

Esta semana ha llovido en Madrid. Bueno, esta semana y la anterior. Y no solamente ha llovido, sino que ha hecho mucho frío. A muchas personas que hacen el cambio de ropa de temporada, les ha pillado con sandalias y camisetas, pasando un frío atroz en una época del año en la que ya deberíamos respirar a veranito.

Y a mí, me ha dado por reflexionar sobre los días de lluvia. De acuerdo con que en este caso tengo ventaja, haber nacido y vivido en Asturias durante 25 años hace que la lluvia no sea un problema, sino un elemento más del día a día. Pero reconozco que, en los últimos 9 años que llevo viviendo en Madrid, me he acostumbrado a poca lluvia y no sólo no me gusta tanto como antes (aunque me sigue gustando), sino que a veces incluso me disgusta y me quejo: porque hace frío, porque dónde está el verano que todos queremos que llegue, porque no puedo sacar la moto (aunque yo la llevo incluso cuando llueve)…

Miro a mi alrededor y el panorama es aún peor. La gente que no ha crecido en una tierra donde llueve habitualmente aún lo lleva peor, mucho peor. Le molesta la lluvia en invierno, pero más aún cuando a finales de mayo el cuerpo ya va teniendo ganas de sol y calorcito. Por ello, es habitual escuchar quejas por doquier: en la oficina, en twitter, en la calle…

Entonces, me he acordado de una foto muy simpática de mi hija de este invierno. Como no me gusta mostrarla en público de internet, siempre procuro sacarla sin mirar a cámara o borrarle un poco los rasgos si está mirando fijamente al objetivo (como es el caso). Pero, aunque no le veáis exactamente su cara de satisfacción, creo que la podéis intuir muy fácilmente. Ahí está ella, en pleno invierno, en un sábado en que hacía lluvia, viento y frío. Pero no importa, porque está más feliz que una perdiz con su vestido de Minnie (que adora), su abrigo de invierno, su capucha… y su fenomenal paraguas.  Para ella, ese día de lluvia era un día estupendo, no importaba el frío, ni el viento, ni la propia lluvia…


Y eso que aún no tiene botas de agua (o katiuskas, como se llamaban en mi infancia); de hecho, en las rebajas de La Tienda Disney le compré unas katiuskas estupendas de Minnie para el año que viene, sé que le van a encantar. Porque entonces aprenderá que además es muy divertido saltar en los charcos y se lo pasará genial.

Volvamos a los días de lluvia… Si somos negativos, nos quejamos constantemente, hablamos amargamente del frío, del viento, del incordio… no vamos a arreglar nada. Quejarse sin una razón de peso (y la mayoría de las veces no las tenemos) sólo hace que la amargura se multiplique, regocijarnos en el dolor, en lo gris, entrar en bucle. Veremos las cosas peor de lo que son: más oscuras, más grises, más feas, más tristes… Y además, ni sabremos ver las cosas buenas que tiene ese día (que sin duda tiene muchas cosas buenas), ni tampoco sacarles partido.

No existen días malos, ni feos, ni tristes… depende de cómo los afrontemos. Si lo hacemos con ilusión, con positivismo, en busca de la felicidad… los días nos devolverán cosas buenas; si lo hacemos con frustración, con negrura, con tristeza… no sabremos reconocer lo bueno que tienen esos días y nos ahogaremos más y más en el pozo de la desesperanza. Y ese día habrá pasado, ya no volverá y habremos perdido la oportunidad de vivirlo con intensidad, de elegir ser felices.

Y tú, ¿cómo afrontas los días de lluvia? 

¿SOY UNA MADRE BLOGUERA? #MADRESBLOGUERASYD

Últimamente, mi vida es un caos. Resulta un caos tan profundo que me planteo si alguna vez mi vida no fue caótica o si esos recuerdos borrosos forman, sencillamente, parte de otra vida. 

Y sí, parte de otra vida sin duda son, ya que mi vida no es la misma desde que soy madre. La causante de esta nueva vida es mi pequeña princesa, Henar, que cumplió 2 años en febrero. Desde que ella llegó al mundo, mi vida ha cambiado por completo. Ahora soy mamá. 

Luego está, el tema del blog. Realmente, yo ya era bloguera en esa otra vida anterior. Sin embargo, volví a tomarme en serio el blog (tras un par de años de silencio) precisamente a raíz de ser madre. La temática pasó a cambiar. Si antes hablaba de teatro, de libros, de viajes... ahora mi pequeña princesa tiene un  lugar muy importante en este blog y cada vez cuento más cosas relacionadas con el mundo de las madres blogueras. 

Entonces, si por un lado soy madre... y por otro soy bloguera, ¿soy madre bloguera?

Pues no sé si lo soy, pero lo voy a empezar a ejercer. La blogosfera está llena de blogs con temática maternal y son todos estupendos. Todas esas mujeres hemos pasado por situaciones parecidas, por experiencias similares, la maternidad, con sus más y sus menos, tiene cosas muy similares para todos.

Y este viernes voy a acudir al II Encuentro de Madres blogueras, organizado por Yo Dona. Se celebrará el viernes 30 de mayo de 15.30 a 20 horas en la Sede del COAM (Hortaleza, 63). 

El programa es de lo más variado y completo, incluyendo pequeñas formaciones, la experiencia de algunas de las madres blogueras en primera persona y talleres. 

Si queréis apuntaros, podéis hacerlo escribiendo un email a eventos@unidadeditorial.es o llamando al teléfono 914435403. Yo envié un email ayer y en seguida me contestaron confirmándome la plaza. Es fundamental, ya que el aforo es limitado y se necesita confirmación previa. 

Personalmente, creo que este tipo de encuentros y actividades nos sirven para muchas cosas: aprender, mejorar, evolucionar... y abrir nuestras perspectivas en cuanto a la faceta de madres blogueras se refiere. 

¡No te lo pierdas! Aún estáis a tiempo. 

#madresbloguerasYD

EL POLLO PEPE COME MUCHO TRIGO, POR ESO AHORA TIENE UN GRANDE Y FUERTE PICO.

El mundo de los niños es un universo infinito. Un universo que nosotros mismos vivimos cuando somos pequeños pero que luego, desgraciadamente, olvidamos o no somos capaces de recordar.
Pero cuando tienes un niño, no sólo revives tu infancia, sino que vuelven a ti recuerdos que hacía tiempo que tenías guardados y que no recordabas. Y vuelves a revivir la magia de tu infancia.
Y la magia de la infancia también pasa por libros estupendos como El pollo Pepe, el libro del que hoy quiero hablaros y que causa verdadero furor entre los más peques de la casa. Puede ser que a los que no tengáis niños pequeños no os diga nada, pero entre los peques, el pollo Pepe es súper conocido, y la verdad es que sorprende que lo sea tanto cuando, ni tiene un programa de televisión (al menos que yo sepa), ni sale en una película ni existen mil elementos de merchandising del susodicho en cuestión.
Pero Pepe es un pollo majete, de color amarillo pollo (y nunca mejor dicho), con un gran pico naranja y unas patorras del mismo color, que nos mira con esos ojos saltones desde las páginas del libro y que en seguida hará que nos enamoremos de su historia.
Pues bien, la primera vez que tuve el libro del pollo Pepe entre mis manos fue hace más de un año y medio. Por aquel entonces Henar era muy pequeña y estuve tentada de comprarlo, pero mi marido me hizo desechar la idea.
Más de un año después, mi amiga Carmen apareció el día del cumpleaños de Henar con el libro del pollo Pepe, y no os podéis hacer una idea del gran regalo que ha sido. No hay semana que el pollo Pepe no salga a pasear por casa y leamos, o más bien cantemos, sus aventuras. Sí, porque la historia del pollo Pepe no sólo se lee a través de estas ilustraciones maravillosas del libro, que incluso en algunas partes se abren en 3 dimensiones y aparece su gran pico o sus grandes patas.
La verdad es que el pollo Pepe es una monada, las ilustraciones son preciosas y el libro es de calidad. De hecho, llama la atención que existen varios formatos del mismo libro. El que yo tuve aquella vez entre mis manos era un libro de formato pequeño, que venía en una bolsa y que incluía un peluche del pollo Pepe. Siguen comercializando este formato.
Pero el libro que tenemos nosotros es un gran libro cuadrado del Pollo Pepe. He de decir que es el libro más grande que tiene Henar pero que, aunque sea grande para ella (sólo tiene dos años y tres meses y además tiene desplegables) lo maneja a las mil maravillas. Eso sí, algunos de los desplegables (especialmente la doble hoja de las patas) han sufrido los estragos de ser manejados sin piedad por una niña pequeña, nada que un poco de celo no pueda más o menos arreglar.
Recuerdo que cuando Henar desenvolvió el libro y empezó a cogerlo y manipularlo, pensé que nos iba a durar poquito, que se lo iba a cargar. Mi amiga Carmen me dijo totalmente segura que era resistente, que ella tenía uno igual en casa, que su hijo era igual de bruto o más y que el libro del pollo Pepe seguía sobreviviendo. Sí, sobreviviendo sí que sigue, pero también en el camino se ha llevado unas cuantas cicatrices; aunque eso no es malo, las cicatrices demuestran lo que hemos vivido, ¿no? No sé hasta qué punto esto es aplicable a los libros… aunque, ¿por qué no?

Y ahora, vamos a contar la historia del pollo Pepe:


El pollo Pepe come mucha cebada
por eso tiene una enorme barriga.

Pollo Pepe, no comas tanto,
que te pones muy gordo y no das ni un salto.

El pollo Pepe come mucho trigo
por eso ahora tiene un grande y fuerte pico.
Pollo Pepe, no comas tanto,
que te pones muy gordo y no das ni un salto.


El pollo Pepe come muchísimo maíz
por eso ahora tiene unas grandes patas.

Pollo Pepe, no comas tanto,
que te pones muy gordo y no das ni un salto.
Pero si crees que el pollo Pepe es grande
es que no has visto a su madre.

Como os contaba, podemos leer la historia del pollo Pepe o cantarla. Obviamente, cantarla es muy divertido. Henar y yo abrimos el gran libro del pollo Pepe y cantamos su historia, mientras va comiendo cebada, trigo, maíz... Vamos que se pone las botas, aunque como diría mi abuela, déjalo, que tiene que crecer.
Y como todo en este mundo, al final es un tema de perspectivas. Precisamente, en las últimas páginas de este libro de pop-ups tenemos un gran desplegable en el que nos cuentan que, aunque veamos tan grande al pollo Pepe, en realidad no lo es, no es más que un pequeño pollito (como nuestros pollitos humanos que leen y cantan con tanta ilusión la historia del pollo Pepe). Y cuando ves a su madre, la gallina, te das cuenta de que ella sí que es grande, no como el pollo Pepe, que es un pequeñajo que come de todo porque tiene que crecer.
En casa somos muy fans del pollo Pepe y su historia, y además en la guarde de Henar también tienen su propio libro del pollo Pepe y también lo cantan con los peques. De ahí que cuando mi amiga Carmen comenzó a cantar la historia de Pepe con este libro, Henar en seguida la reconoció y el hacía los coros y todo.
Cuando era pequeña, a mi también me encantaban los libros en formato pop-up, que abrías las páginas y se desplegaban en tres dimensiones cosas chulísimas. En este caso el que se despliega es el propio pollo Pepe, apareciendo su gran barriga primero, su pico después y por último sus enormes patas (el pico sigue como el primer día, pero en las dos laminas de la barriga primero y las patas después son de las que tienen cicatrices y hemos tenido que reparar con celo y otras cosillas).
El libro teóricamente está destinado a niños entre 1 y 3 años. En cuanto a la historia que narra, estoy de acuerdo, pero para que ellos mismos lo manejen, creo que necesitan un poco más de edad para no cargarse las partes de pop-up o desplegables.
En cualquier caso, de lo que estoy segura es de que este libro está siendo un absoluto récord de ventas. Todos los niños pequeños de esta generación conocen al pollo amarillo más dicharachero: el pollo Pepe. Por tener ha tenido tanto éxito que incluso han hecho montajes teatrales para los más pequeños. Por lo menos, yo vi anunciado un montaje teatral del Pollo Pepe en la Sala Tarambana de Madrid hace ya unos meses. Si no me quedase tan lejos de casa esta sala de teatro, habría llevado a Henar a verlo, estoy segura de que se lo habría pasado fenomenal con su querido pollo Pepe sobre las tablas.
Si estáis pensando en hacer un regalo a un niño de menos de tres años, el libro de pollo Pepe es una opción estupenda, tiene una excelente relación calidad - precio, es fácil de encontrar (lo venden prácticamente en cualquier librería, tanto física como por internet) y a los niños les encanta. Eso sí, preguntas antes ya que es un libro tan conocido y de moda que es posible que ya lo tengan. Pero de no ser así, es una opción estupenda como regalo, se acierta seguro.
Y todos nuestros pequeñajos disfrutan de lo lindo con la historia, leída o cantada, y sobre todo ilustrada de ese pollito amarillo tan dicharachero, de nombre Pepe.
El pollo Pepe come mucho trigo
por eso ahora tiene un grande y fuerte pico.
Pollo Pepe, no comas tanto,
que te pones muy gordo y no das ni un salto.


MI 50ª SEMANA INSTAGRAMIZADA: 25 DE MAYO

Estamos a finales de mayo y aún hace frrrrríiiiiioooooo... Y yo tengo unas ganas de que llegue el buen tiempo que ni os cuento. Pero mientras, seguimos viviendo pequeños momentos llenos de alegría. Insignificantes... y a la vez maravillosos. Modo disfrutar de la vida ON:

No se qué les pasaría a los madrileños si viviesen en Noruega... Caen cuatro gotas y nadie sale de casa. El parque para nosotras solas. 


Un viaje relámpago a Barcelona después de más de 9 años de ausencia. Me ha encantado reencontrame con esta ciudad y entre otras cosas con su Par Güell, a pesar de que ahora cobran 8 eurazos por entrar. 


Hay algunos a los que no les importa ni el frío ni la lluvia... y se echan unas siestas ¡como reyes!


Y el fin de semana hemos disfrutado de nuestra última cajita de My Little Book Box, toda una experiencia estupenda con "Corre a casa ratoncito". Os lo contaremos pronto. 


Un buen desayuno con un excelente zumo de naranjas es un placer de dioses... pero si encima es con la excelente compañía de la que yo disfruté, aún más :)


Y el otro día, contemplando mi último bolso (adquirido en el outlet de Salvador Bachiller y recién estrenado) me di cuenta que puedo hacer unas tarjetas muy chulas reproducciendo sus dibujos. Las haré más adelante, pero caerán seguro. 


A ver qué pequeños momentos estupendos nos depara esta próxima semana...

LOS VIERNES VITALES 7: CÓMO ME VEO DENTRO DE 5 AÑOS.

Suelo pensar  mucho sobre mi presente. Sobre quién soy, qué hago, qué me hace feliz, cómo vivir el día a día… Pero el problema de estar constantemente mirando lo que hay alrededor de la nariz te limita, ya que no te permite mirar al horizonte, o mirarte desde otro horizonte y verte a ti y a tu camino.


Siempre me he quejado de lo difícil que es mirarnos con perspectiva. No podemos vernos a nosotros mismos, incluso los espejos nos dan una visión con perspectiva errónea: la derecha es la izquierda, la izquierda la derecha, ¿realmente somos lo que nos está reflejando ese cristal mágico?

Pero a veces es súper necesario vernos a nosotros mismos desde lejos. Y no sólo a nosotros, sino a lo que nos rodea, a los caminos que quizá aparezcan o podamos tomar en nuestra vida futura. Por supuesto, luego la vida hará lo que le dé la gana. Que yo piense en cómo me veo de aquí a x tiempo no significa, en absoluto, que vaya a suceder así. Pero pensar en qué estoy haciendo con mi vida e intentar cambiar de rumbo si no me gusta lo que hago, sí es necesario.

Llevo unos días pensando en cómo me veo de aquí a 5 años. Sé que es un tiempo que pasará rápido, pero también demasiado largo por muchos interrogantes.

Si miro atrás, hace 5 años había cambiado de trabajo (el que tengo ac
tualmente); 5 años atrás estaba empezando en el mercado laboral tras terminar la carrera; otros 5 años antes estaba en mi segundo año en la universidad (por aquel entonces mi camino estaba trazado y no me preocupaba de estas cosas)…

¿Y en los próximos 5 años? Os planteo algunas de las preguntas que yo me estoy haciendo, quizá sea bueno que os planteéis alguna de ellas, o quizá otras.

¿Quiero seguir viviendo donde vivo? ,  ¿quiero seguir viviendo con quien vivo?,  ¿dónde quiero vivir?

¿Quiero seguir haciendo lo que hago?,  ¿quiero seguir en el mismo trabajo?,  ¿dónde quiero trabajar? O lo que es más importante, ¿qué quiero hacer?

¿Soy feliz?, ¿creo que seguiré siendo feliz?, ¿qué puedo hacer para conseguir ser feliz?

¿Quiero más dinero?, ¿quiero más tiempo?, ¿qué pasa con mi vida actual?

A veces puede ser que estemos bien con lo que estamos viviendo (la zona de confort), pero ¿quiero algo más?, ¿qué cambiaría de mi vida si pudiese?
Y si lo piensas más profundamente… ¿por qué no?, ¿por qué no puedes hacerlo?, ¿lo has intentado? Los cambios llevan su tiempo pero el movimiento comienza cuando te pones a ello. Da el primer paso y luego vendrán otros, quizá no los que tú habías pensado, quizá otros que te gusten, o que te disgusten.

Pero como decía mi abuelo Antonio (Machado):

Caminante, son tus pasos
 el camino y nada más.
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar, se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.


Me estoy planteando muchas cosas… haciéndome preguntas, buscando respuestas, identificando qué me gusta de mi vida y cómo puedo mejorarlo; qué no me gusta y cómo puedo cambiarlo.


5 años puede ser mucho tiempo o demasiado poco, sobre todo si no haces nada para cambiarlo. Siento la necesidad de buscar una nueva etapa vital. 

EL PADRE DE MAFALDA: PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE COMUNICACIÓN Y HUMANIDADES.

Ayer estuve todo el día fuera. Me cogí el día libre y me fui con una amiga a pasar el día entero. Lo pasamos fenomenal e incluso se nos hizo corto (igual me animo a contaros más cosas más adelante). El caso es que no me conecté a internet en todo el día, creo que solamente subí una foto a Instagram en un momento dado y ahí se quedó todo. 

El caso es que esta mañana, en prensa escrita (el 20 minutos para ser más exactos), me he enterado, con retraso, de la noticia del día. Al genial Quino le han otorgado el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014


Soy una firme seguidora de Mafalda, única e inimitable. Su filosofía siempre es de lo más actual, da igual cuántos años hayan pasado desde que Quino haya dibujado la tira cómica que estás leyendo. O lo que es lo mismo, este hombre, Joaquín Salvador Lavado, es un auténtico visionario, que ha sido capaz de crear un personaje único, absolutamente irrepetible y que siempre tiene razón. Por ello, nada mejor que galardonarle con el Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y Humanidades, por su faceta de comunicador y su faceta de humanista, personalizado en su gran obra: Mafalda. 

Así que desde aquí no me queda otra cosa que alegrarme infinitamente por este merecido premio y darle la Enhorabuena a Quino y por supuesto a nuestra Mafalda

MI BRUJAS INSTAGRAMIZADA

El fin de semana pasado hubo puente en Madrid (nuestro patrón San Isidro) y disfrutamos de 4 días estupendos de fiesta. Desde julio del año pasado, había comprado tres billetes para irnos toda la familia (a excepción de Athos, el perro, que se fue a la playa con mi amiga Marta y se lo pasó bomba) a la mágica ciudad de Brujas. 

El norte de Europa tiene ese encanto de ciudades con canales salpicados de casas con fachadas puntiagudas, que en el atardecer de un día soleado se reflejan sobre las aguas de esos mismos canales, multiplicando su magia. 

Pero de entre todas esas ciudades del norte hay una especialmente bella, la mítica ciudad de Brujas. Yo había tenido la inmensa suerte de conocerla hace ya unos cuantos años, también en una bella primavera. Y ahora, he tenido la suerte de volver a perderme entre sus calles empedradas...


Y cruzar puentes, asomarme a sus canales, reflejar mis sueños sobre las aguas en un atardecer único e idílico y pensar cuánta belleza hay en el mundo si encontramos la forma de observarla y reconocerla. Y por supuesto, de admirarla. 


Brujas la monumental, la de los perfiles de los edificios de Markt Place, su plaza principal, en la que los turistas se arremolinan e incluso algunos tienen la suerte de disfrutar de este lugar mágico a bordo de una carroza tirada por caballos, digna del mejor cuento de hadas. 


O esos pequeños rincones que surgen por doquier. Abre los ojos, en cualquier lugar existe un rincón lleno de belleza que bien merece una foto y un recuerdo. 


Y la inmensa nostalgia de irte de Brujas soñando en volver algún día a sus canales y su nostalgia. Recién llegada de este sueño hecho ciudad, ya la echo taaaaanto de menos...


VIERNES VITALES 6: SABER DECIR ADIÓS A LO QUE NOS HACE DAÑO

Hace unos días tiré a la basura unas sandalias negras. Eran de piel, monísimas y quedaban bien prácticamente con cualquier cosa con la que las pusieras. Entonces, ¿por qué las he tirado? Supongo que será una pregunta que cualquiera se plantearía después de haber leído mi primera frase, pero ahora mismo os lo cuento. 

Las susodichas sandalias llevan en mi vida la friolera de 10 años para 11. Lo recuerdo perfectamente porque me las compré expresamente para una boda de unos amigos que se celebró el 13 de julio del 2003. 11 años en mi vida es exactamente un tercio de la misma, para mí ahora mismo por tanto una cantidad de años importantes. 

Como estaban nuevas (las he utilizado muy poquito), han ido viviendo veranos conmigo, salvándose de las quemas de las sucesivas mudanzas que fui viviendo cuando me independicé e incluso a veces viajando conmigo a bordo de maletas. La razón era que quedaban bien con todo. 

¿Pero por qué estaban nuevas? 

No porque no me gustasen, eran discretas y monísimas. 

No porque fuese difícil combinarlas, porque iban con casi todo. 

Estaban nuevas sencillamente porque me hacen daño. Tienen una suela muy finita y ningún tipo de amortiguación (hace diez años, las sandalias no eran como son ahora). Sin embargo, tenían la capacidad de "hacerme olvidar" que me hacían daño. Y de vez en cuando, casi siempre como plan B, terminaba poniéndomelas y lo lamentaba. 

La semana pasada asistí a una fiesta de etiqueta. Era una fiesta de trabajo a la que debía acudir aunque estuviese demasiado cansada, que lo estaba, pero también os reconozco que no me lo pasé mal. Bueno, a lo que iba, la invitación decía claramente que las chicas debíamos ir de cóctel, así que saqué del armario un vestido azul y una americana negra que consideré acertadas para tal evento y me los puse. Inicialmente, mi idea fue también ponerme unas sandalias azul marino que tengo muy chulas, pero no quedaban bien. Y así, en el último momento, me acordé de estas sandalias que fueron un plan B perfecto, o eso creía yo. A las dos horas, me acordé de por qué estaban tan nuevas, porque me hacían daño. Mis pies eran un poema al volver a casa y un par de días después, cuando fui a devolverlas al armario, las cogí y las tiré a la basura, sin remordimientos. Se las podía haber regalado a alguien, al fin y al cabo estaban muy bien, pero pensé que no le hacía un favor a nadie martirizando sus pies con unas sandalias como éstas, por buenas (de piel) y bonitas que fuesen. 

Me dio por pensar en la cantidad de cosas que atesoramos, por supuesto materiales, pero también nos ocurre con las personas. Aprovecho para contaros que, desde hace unos meses, no tengo ningún trato con una persona que era mi amiga desde hace casi diez años. No era mala persona, tampoco era mala amiga, pero las cosas no funcionaban. Sus prioridades y las mías hacía tiempo que eran diferentes. Yo consideraba que ella era demasiado egoísta, una persona que vive sola con tres gatos y que se pasa el día cansada porque trabaja mucho, de manera que sólo puede quedar contigo los sábados por la noche, un tiempo que yo le dedico a mi familia, salvo cosas de fuerza mayor. Ella no cedía y yo, cada vez quedaba menos con ella. Y cuando quedaba, me hacía daño. 

Era como las sandalias, una persona a la que conoces desde hace tiempo, a quien tienes cariño y te alegras de verla... pero no funciona y muchas veces terminas con la sensación de qué estás haciendo allí. Sé que es difícil entender que cuando se es madre y no tienes ayuda (como es mi caso), las cosas cambian. Yo procuro cuidar a mis amigos, pasar tiempo a solas con ellos, pero también pido un poco de flexibilidad en cuanto a los horarios. En fines de semana, no quedo con nadie salvo circunstancias excepcionales y no entiendo como alguien que vive a 2 kilómetros de mi casa y trabaja a 300 metros de mi trabajo nunca tiene tiempo entre semana y exige quedar un sábado, además llega tarde y se queja de que te vayas a las doce como Cenicienta porque, entre otras cosas, al día siguiente te tocan diana a las 7 de la mañana sin consideraciones al calendario dominical. 

La sangre llegó al río en forma de email. Un email del que agradezco la sinceridad pero que no comparto. Sentí dolor, sentí también que esa persona nunca se había puesto en mi lugar y que no iba a hacerlo y, a pesar de que era una buena amiga y nos queríamos, creí que era el momento de alejarme. Simplemente le contesté de una manera bastante fría, ella me volvió a contestar quejándose primero, pidiéndome un favor para un tercero después, y ahí se quedó todo. 

No he vuelto a saber de ella. La sigo teniendo como amiga en redes sociales, pero mi capacidad de cotillear siempre ha sido limitada y no he cotilleado sus perfiles. Por eso, digamos que sigo sin saber nada. No le deseo ningún mal, todo lo contrario, pero nuestra amistad necesitaba un tiempo. No sé cuánto, quizá vuelvan a unirse nuestros caminos, quizá no. Pero ahora ni nos hacemos daño ni lo sentimos. 

Aquellas sandalias negras han estado en mi vida demasiado tiempo, pero ya no están. Sé que debo comprar otras que la sustituyan, aunque no me suelo dar demasiada prisa con estas cosas, pero realmente necesito unas sandalias negras como "fondo de armario". En cuanto a la persona de la que os he hablado, no sé si ha estado mucho, poco o demasiado tiempo en mi vida. Pero ambas, ni las sandalias ni ella, ya no están y no me hacen daño. 

¿Por qué nos cuesta tanto tomar a veces estas decisiones que pudiéramos denominar drásticas?

MI 49ª SEMANA INSTAGRAMIZADA: 11 DE MAYO.

Esta semana ha pasado rápido pero también ha tenido momentos muy intensos. Sin embargo, tengo pocas fotos, por lo que esto va a ser más bien un mini-post. Os dejo tres momentos muy especiales: 

Mi bella flor. 
La ves así y te dan ganas de comértela... a besos! Yo lo hago habitualmente, lo reconozco. Por mucho que a veces me saque de quicio, me hace taaan feliz y da tanto sentido a mi vida que la quiero más que a nada en el mundo. Está creciendo sana y feliz y yo quiero que recuerde su infancia con cariño, con cosas tan sencillas y maravillosas como recoger margaritas. 


Esta semana tuve el placer de asistir a una rueda de prensa, la de la presentación del Legado de María de Villota. Y, como no podía ser de otra manera, me he leído su libro: "Vivir es un regalo": una oda a la vida, a la superación de las dificultades y a sonreír por mal que se pongan los tiempos. Os hablaré de él, pero ya os recomiendo que os lo compréis, lo leáis, lo interioricéis... y pongáis en práctica lo que nos dice. 


Y sí, la vida es un regalo. Y en cualquier rincón aparecen cosas bellas que pueden hacernos felices. En mi parque, al lado de mi casa, hay una pequeña rosaleda. Este año ha florecido sin que me diese cuenta (paso casi todos los días a su lado y no me había percatado de que ya están aquí). Mis favoritas son las rosas violetas y las rojas intensas. No las podéis oler, pero os regalo su belleza. 


Y recordad, la vida es un regalo. Debemos vivir cada día como si fuese el último. Luchar por lo que queremos, ser files a lo que pensamos, intentar ser felices y también hacer felices a los demás. 

Un abrazo y buena semana. 

VIERNES VITALES 5: LO QUE DE VERDAD IMPORTA

La vida es un regalo. Éste es el título que utilizó María de Villota para su libro, que desgraciadamente se publicó posteriormente a que ella ya no estuviese con nosotros. Esta semana he tenido la maravillosa oportunidad de poder asistir a la rueda de prensa de presentación del Legado de María de Villota, una iniciativa que no quiere recordar su memoria o no sólo eso, sino que sobre todo quiere recordar sus ganas de vivir y su constante sonrisa.

En Santander, una ciudad que fue tan especial para ella, durante la primera semana del mes de julio, se celebrará un Congreso de la Fundación Lo que de verdad importa, con la que María colaboraba. Además, tendrán lugar una serie de actos deportivos de carácter popular, entre los que cabe destacar un bautismo de vela y una carrera popular por la Península de la Magdalena. María se encontraba precisamente en el anterior congreso de LQDVI cuando falleció en Sevilla el año pasado. Por todos esos detalles, este Legado a María de Villota, sus inagotables ganas de vivir, va a ser una semana maravillosa donde recapacitemos sobre las cosas verdaderamente importantes de la vida y sobre todo que la vida es un regalo y no debemos olvidarlo.

En el mismo acto, nos hicieron entrega del libro de María, libro que estoy devorando y del que espero hablaros algún día. Te sorprende, desde la primera línea, la vitalidad y el optimismo que tenía esta chica, la increíble fuerza que brotaba de ella, a pesar de todas las adversidades, a pesar del terrible accidente que tanto cambió su vida, o que precisamente al cambiarla, consiguió que la viese con otros ojos, que escuchase a los que necesitaban su ayuda, que viviese cada segundo intensamente.

Os puedo asegurar que es un libro maravilloso, emotivo, te tocará el corazón. Pero debe de ser capaz de hacer algo más, de hacernos reaccionar. No debemos pasar por la vida de puntillas, y lo hacemos. Nos enfrascamos en la rutina, en las excusas, en no tengo tiempo, en se me pasan las semanas volando… y todo ese tiempo vuela y desaparece, sin que hayamos hecho lo que de verdad tenemos que hacer, lo que de verdad importa.

Confieso que yo soy de las que tengo excusas, de las que se les pasan las semanas volando, de las que llegan muy cansadas al viernes y sólo quieren dormir, de las que a menudo les vence la pereza, de las que muchas veces, demasiadas, decimos “es que” enlazando una excusa con otra. Pero este libro me está haciendo reaccionar, ponerme manos a la obra. Reconozco que reflexiono mucho, cada vez más, sobre las cosas verdaderamente importantes de la vida, a las que tengo que darle valor y no a otras. Y procuro pensar en cómo mimarlas, cómo luchar por ellas, por mi familia, por mi gente, por mis sueños… Pero desgraciadamente, en el día a día, se me pasan las horas y formulo excusas, se me pasan los días sin reconocer el inmenso regalo que significa vivir un día más, un regalo que debemos apreciar pero también aprovechar, no dejarnos embaucar por el trabajo, el dinero, la ambición… que en realidad no llevan a ninguna parte.

Yo trabajo porque tengo que trabajar. Si me llegan a decir hace diez años que algún día entonaría esta frase, que la instauraría como filosofía de vida, no le hubiese creído. Pero con el paso del tiempo, y a pesar de que disfruto con el trabajo que tengo, especialmente desde mi cambio hace un año, me doy cuenta de que, al menos para mí, el trabajo no es un fin, es un medio. Un medio que me permite pagar facturas, un medio que me permite llegar a fin de mes, que incluso a veces me permite darme algún caprichillo, irme de vacaciones, comprarme cosas (que la mayoría de las veces en realidad no necesito). Pero mi trabajo no es mi vida.

Mi vida es mi mundo, mi hija, mi familia, mis sueños, mi día a día… Ayer, sin ir más lejos, estuve toda la tarde con Henar en el parque. También tengo que confesaros que odio el parque, no me gusta nada tener que ir tarde tras tarde (y eso que muchas me escaqueo), pero sé que a mi hija le hace feliz y yo estoy feliz cuando la veo a ella feliz. Así que, aunque parezca mentira, probablemente las tardes de parque con Henar sean una de las cosas que de verdad importan, porque importa su felicidad y que sepa que está con sus padres, que nos tiene para lo que necesite. Hay que vivir el hoy, el presente, que es lo único que importa. Y ése es el regalo.

Ayer, aburrida en el parque, pensaba que llegará un día en el que se acabarán las tardes de parque, mi hija crecerá, ya no querrá ir, le interesarán otras cosas… y probablemente no pase tanto tiempo conmigo. Por eso, aunque odie el parque, amo pasar tardes con Henar, aunque me saque de quicio, aunque a veces acabe con mis nervios… Pero es que ella es sin duda lo más importante de mi vida y preside la lista de cosas de lo que de verdad importa, con sus parques incluidos J


Gracias por leerme y buen fin de semana.

MI 48ª SEMANA INSTAGRAMIZADA: 4 DE MAYO

Esta semana ha sido especialmente bonita, con puente incluido y todo. Además, parece que ya llega el buen tiempo, y aquí la que suscribe, es una fan absoluta del calorcito. Perdón por todo el retraso que tengo en cuanto a lecturas y visitas interneteras se refiere. A partir de mañana vuelvo a estar conectada. Hoy sólo os escribo este post, os mando mis mejores vibraciones para la nueva semana y me despido. 

Tardes con Henar y con Athos. 
La niña le dice al perro: "Athos, yo te quiero". 
Y yo me los como, qué bonitos son. 


Rinconcitos desconocidos. Al lado del bullicio segoviano en pleno puente, existen rincones tan desconocidos y llenos de magia como éste. La calle Velarde. 


Una que yo me sé parece haber descubierto un nuevo hobby: sacar fotos. Eso sí, con una máquina de juguete, pero ¿quién sabe? apunta maneras, puede ser que algún día se convierta en una afamada fotógrafa y nos saque de pobres :)


Me encanta el regalo del día de la madre que me han hecho mis tres mosqueteros :)


Y ahora comparto esta instantánea tan mágica que hemos sacado esta mañana. 
Otra vez mis dos pequeñajos (nadie mejor el Día de la Madre). 
No me canso de decirlos: pero qué bonitos son. 
Incluyo dos instagramizaciones de la misma foto. 



¡Feliz Semana para todos!