VIERNES VITALES 5: LO QUE DE VERDAD IMPORTA

La vida es un regalo. Éste es el título que utilizó María de Villota para su libro, que desgraciadamente se publicó posteriormente a que ella ya no estuviese con nosotros. Esta semana he tenido la maravillosa oportunidad de poder asistir a la rueda de prensa de presentación del Legado de María de Villota, una iniciativa que no quiere recordar su memoria o no sólo eso, sino que sobre todo quiere recordar sus ganas de vivir y su constante sonrisa.

En Santander, una ciudad que fue tan especial para ella, durante la primera semana del mes de julio, se celebrará un Congreso de la Fundación Lo que de verdad importa, con la que María colaboraba. Además, tendrán lugar una serie de actos deportivos de carácter popular, entre los que cabe destacar un bautismo de vela y una carrera popular por la Península de la Magdalena. María se encontraba precisamente en el anterior congreso de LQDVI cuando falleció en Sevilla el año pasado. Por todos esos detalles, este Legado a María de Villota, sus inagotables ganas de vivir, va a ser una semana maravillosa donde recapacitemos sobre las cosas verdaderamente importantes de la vida y sobre todo que la vida es un regalo y no debemos olvidarlo.

En el mismo acto, nos hicieron entrega del libro de María, libro que estoy devorando y del que espero hablaros algún día. Te sorprende, desde la primera línea, la vitalidad y el optimismo que tenía esta chica, la increíble fuerza que brotaba de ella, a pesar de todas las adversidades, a pesar del terrible accidente que tanto cambió su vida, o que precisamente al cambiarla, consiguió que la viese con otros ojos, que escuchase a los que necesitaban su ayuda, que viviese cada segundo intensamente.

Os puedo asegurar que es un libro maravilloso, emotivo, te tocará el corazón. Pero debe de ser capaz de hacer algo más, de hacernos reaccionar. No debemos pasar por la vida de puntillas, y lo hacemos. Nos enfrascamos en la rutina, en las excusas, en no tengo tiempo, en se me pasan las semanas volando… y todo ese tiempo vuela y desaparece, sin que hayamos hecho lo que de verdad tenemos que hacer, lo que de verdad importa.

Confieso que yo soy de las que tengo excusas, de las que se les pasan las semanas volando, de las que llegan muy cansadas al viernes y sólo quieren dormir, de las que a menudo les vence la pereza, de las que muchas veces, demasiadas, decimos “es que” enlazando una excusa con otra. Pero este libro me está haciendo reaccionar, ponerme manos a la obra. Reconozco que reflexiono mucho, cada vez más, sobre las cosas verdaderamente importantes de la vida, a las que tengo que darle valor y no a otras. Y procuro pensar en cómo mimarlas, cómo luchar por ellas, por mi familia, por mi gente, por mis sueños… Pero desgraciadamente, en el día a día, se me pasan las horas y formulo excusas, se me pasan los días sin reconocer el inmenso regalo que significa vivir un día más, un regalo que debemos apreciar pero también aprovechar, no dejarnos embaucar por el trabajo, el dinero, la ambición… que en realidad no llevan a ninguna parte.

Yo trabajo porque tengo que trabajar. Si me llegan a decir hace diez años que algún día entonaría esta frase, que la instauraría como filosofía de vida, no le hubiese creído. Pero con el paso del tiempo, y a pesar de que disfruto con el trabajo que tengo, especialmente desde mi cambio hace un año, me doy cuenta de que, al menos para mí, el trabajo no es un fin, es un medio. Un medio que me permite pagar facturas, un medio que me permite llegar a fin de mes, que incluso a veces me permite darme algún caprichillo, irme de vacaciones, comprarme cosas (que la mayoría de las veces en realidad no necesito). Pero mi trabajo no es mi vida.

Mi vida es mi mundo, mi hija, mi familia, mis sueños, mi día a día… Ayer, sin ir más lejos, estuve toda la tarde con Henar en el parque. También tengo que confesaros que odio el parque, no me gusta nada tener que ir tarde tras tarde (y eso que muchas me escaqueo), pero sé que a mi hija le hace feliz y yo estoy feliz cuando la veo a ella feliz. Así que, aunque parezca mentira, probablemente las tardes de parque con Henar sean una de las cosas que de verdad importan, porque importa su felicidad y que sepa que está con sus padres, que nos tiene para lo que necesite. Hay que vivir el hoy, el presente, que es lo único que importa. Y ése es el regalo.

Ayer, aburrida en el parque, pensaba que llegará un día en el que se acabarán las tardes de parque, mi hija crecerá, ya no querrá ir, le interesarán otras cosas… y probablemente no pase tanto tiempo conmigo. Por eso, aunque odie el parque, amo pasar tardes con Henar, aunque me saque de quicio, aunque a veces acabe con mis nervios… Pero es que ella es sin duda lo más importante de mi vida y preside la lista de cosas de lo que de verdad importa, con sus parques incluidos J


Gracias por leerme y buen fin de semana.

6 comentarios:

  1. Me ha gustado muchísimo este viernes tuyo vital, y el mensaje de hoy. Desde que en Semana Santa falleciera mi compañera he pensado mucho en ello, en estas cosas que de verdad importan. De hecho, muchos compis del curro hablamos de continuo de aprovechar la vida, del carpe diem y toda esa filosofía, solo espero que no se nos olvide conforme pasen los días. Mi compañera Ana tenía siempre una sonrisa en los labios, a pesar de que la vida no siempre la trató bien. Uuuufff te contaría mil cosas, pero igual hasta me animo con un post para contribuir a estos viernes vitales. Un beso y buen finde.

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    1. Exactamente eso es lo que tienes que hacer, Esther, regle instalo en forma de post y compartirlo con nosotros ;)

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  2. Poco disfrutamos de la vida con todo lo que ella nos ofrece. Y lo mejor que podemos hacer con ella es disfrutarla junto a nuestra familia, junto a nuestros amigos. A veces nos comemos mucho el coco y se nos olvida hacerlo. Me ha gustado mucho tu entrada de hoy.
    Besotes!!!

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  3. Día a día, minuto a minuto. (partido a partido, que diría Simeone)

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  4. Una entrada muy bonita, me ha encantado, y que invita a reflexionar sobre el día a día.
    Y la foto de Henar con el perro es preciosa.
    ¡Un beso!

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  5. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Pedro, te hubiese quedado mejor aquellos versos de Machado y Serrat: "Golpe a golpe, verso a verso"... :)

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