LECTURAS INSPIRADORAS 1: LA VIDA ES UN REGALO, MARÍA DE VILLOTA

Hace unas semanas tuve la oportunidad de acudir a la rueda de prensa del Legado de María de Villota, unos actos de carácter deportivo y social que se celebrarán en Santander del 1 al 6 de julio de este 2014 y que pretenden recordar la figura de esta gran deportista y sobre todo de la mujer optimista, vitalista y luchadora, que supo ponerle al mal tiempo su mejor cara y luchar por la vida.
En aquel acto, nos entregaron un ejemplar del libro escrito por ella y que lleva por título La vida es un regalo, un título que ya sólo por si mismo nos debería hacer reflexionar.
Tuve la oportunidad de conocer a María, aunque de lejos. La empresa en la que trabajo la patrocinó durante un tiempo, antes del terrible accidente. La vi antes y después del mismo y, aunque físicamente cambió, seguía siendo la María de siempre. Volvió por la oficina tras el terrible accidente y su dura recuperación: con su parche, el pelo mucho más corto, más rubio y las cicatrices de aquello por lo que había pasado. Pero seguía siendo aquella chica luchadora y vitalista, con esa sonrisa infinita, sólo con verla te daba fuerzas.
Poco después perdió su batalla a favor de la vida. Desgraciadamente, falleció en Sevilla en octubre del 2013, mientras asistía a un Congreso Lo que de verdad importa. Otro congreso de la Fundación Lo que de verdad importa se realizará precisamente entre los actos del Legado de María de Villota, así como la participación de la Fundación Ana Carolina Díez Mahou, con la que la propia María tanto colaboró.
Cuando aquel ejemplar de su libro llegó a mis manos, tuve claro que lo iba a leer y que lo iba a hacer ¡cuanto antes! Y así fue, fue cogerlo y casi se me evaporó entre las manos. Y no lo leí de una sentada por falta de tiempo, pero en dos ratos en dos días diferentes lo había leído… y había quedado fascinada por él.
Este libro ya de por sí impacta. Mucho más aún si piensas más allá, en el hecho de que esa persona tan vitalista y tan luchadora, que nos está enseñando a vivir a través de sus palabras en este libro, no ha tenido la oportunidad de seguir viviendo. Pero aquel terrible accidente sí le dio la oportunidad de ser verdaderamente consciente de lo que implica vivir, de lo que implica luchar por la vida, disfrutarla, vivirla intensamente como si cada día fuese el último. Porque dejamos que el tiempo pase, que las semanas se vayan en el calendario casi sin darnos cuenta, demasiado enfurruñados con el mundo, con demasiadas prisas… y no nos damos cuenta de que la vida pasa y de que esos días que no hemos vivido tan intensamente como deberíamos no volverán nunca. Se han esfumado, para siempre.
 El libro se lee en un plís. En él María de Villota nos cuenta sus vivencias, todo lo que ha sido su vida. Lo hace como te lo contaría una amiga en una conversación en confianza. Te contaría su infancia, su pasión (en este caso por los coches), su lucha a través de los años. Te hablaría sobre las dificultades del mundo si eres mujer, mucho más si eres mujer en un mundo especialmente masculino como es el mundo de los coches. Y te abriría su corazón sobre cómo era, cómo ha cambiado, cómo se ha recuperado de un terrible accidente que casi le cuesta la vida, qué es lo que siente, cómo ha aprendido a ver la vida de una forma nueva y sobre todo cómo ha aprendido a sentir y a vivir intensamente, a disfrutar de esa segunda oportunidad y a seguir luchando. 

 Es un libro nacido desde el corazón, contado sin aritificios ni circunloquios, que es capaz de llegar hasta el fondo de ti mism@ y darte en el centro de flotación. Automáticamente te hace pensar, te hace replantearte tu propia vida, qué estás haciendo, qué ves, qué no ves, qué te estás perdiendo…
 Desde hace meses llevo dándole muchas vueltas a muchas cosas. La lectura de este libro creo que me ha llegado en el momento idóneo. Creo que un texto como éste, escrito con esa vitalidad y optimismo, es capaz de removernos a cualquiera, más aún si piensas en que María de Villota ya no está con nosotros. Pero su recuerdo no es un recuerdo triste, es un recuerdo positivo, evocarla hace que te salga una sonrisa, una sonrisa pequeña si la comparamos con la gran sonrisa que ella tenía, pero una sonrisa con todo su valor al fin y al cabo.
 Su familia y sus colaboradores más cercanos han querido rendirle este homenaje en forma de Legado con los actos que se llevarán a cabo en Santander durante la primera semana del mes de julio. Podéis consultar aquí el programa completo de las actividades previstas. En todos los actos la vitalidad, el optimismo y la eterna sonrisa de María, que nada ni nadie consiguió borrar, estarán presentes. 
Os recomiendo a todos que leáis este libro y aprendáis de él. María no quiso darnos lecciones, compartió sus vivencias y su amor a la vida entre las páginas de este libro, con un total desprendimiento. Y nos dejó su vitalidad, su amor por la vida y su alegría como legado. Nunca debemos olvidarlo. 

1 comentario:

  1. Una mujer admirable, grandísima luchadora, en un mundo de hombres por su profesión, que no se lo puso fácil y luego el terrible accidente... Cualquiera nos hubiéramos hundido con mucho menos!

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