MARÍA ITE Y SU VESTIDO ROJO: LEER Y APRENDER

No había oído hablar jamás de María Ite, una pizpireta niña de 5 años con abundante cabellera rizada y pelirroja, protagonista de una serie de libros muy interesantes para el aprendizaje de nuestros pequeñajos.
 Leer con valor, en colaboración con Boolino, lanzó hace unos meses en redes sociales (yo lo vi en twitter) un concurso en el que regalaban libros de la colección de María Ite. Podías pedirlos de manera totalmente gratuita, solamente abonando los gastos de envío. Y en pocos días, los tendrías en tu casa.
Desgraciadamente, desde que soy madre, no leo tanto como me gustaría. En realidad, como suele pasarle a todo el mundo en esta etapa vital, te falta tiempo para casi todo. Pero, aunque cada vez leo menos libros para adultos, en la otra cara de la moneda, cada vez leo más libros para niños. De hecho, creo que el animar a leer a nuestros pequeñajos desde la cuna es fundamental, compartir con ellos la pasión de la lectura y disfrutar, haciéndoles soñar y viajar a mundos lejanos a través de las páginas de un libro. Y esa sensación maravillosa, se queda para toda la vida…
LEER Y EDUCAR: MARÍA ITE.
Leer es fundamental, enseñar a nuestros pequeños príncipes y princesas que los libros nos van a llevar a mundos lejanos, a descubrir cosas maravillosas y que nos harán muy felices. Pero además, existen muchos libros que aportan valor, que nos ayudan a educar a nuestros pequeñajos.
Creo que la colección de María Ite sin duda lo consigue. Salvando las distancias, me ha recordado a Peppa Pig y ahora os explico por qué. No tiene absolutamente nada que ver estéticamente con la pizpireta cerdita rosa que hace las delicias de los niños. Pero Peppa Pig es una serie educativa, que lanza mensajes muy interesantes sobre la amistad, la familia, el comportamiento de los niños… Y esos mensajes los lanza dentro de situaciones habituales que los niños las reconocen como propias. Y ahí precisamente reside el acierto de esta serie. En que las cosas que vive Peppa, de 5 años, son cosas que fácilmente también las vive cualquier niño de 5 años de hoy en día. Y se reconocen en esas situaciones.
El caso de María Ite es muy similar.  María también tiene 5 años, aunque es mucho más traviesa y en ocasiones menos obediente que Peppa Pig. Eso le lleva a no hacer caso y a generar ciertos conflictos o situaciones en los que lo hace mal. Pero como es una niña buena, termina entendiéndolos, pidiendo perdón y aprendiendo para la próxima vez. Y ahí es donde estas historias nos ayudan muchísimo a educar a una niña parecida. Mi hija Henar aún no tiene 3 años y es una niña muy buena, pero también muy cabezota, que a veces no hace caso o se obstina en hacer otra cosa diferente… porque sí. En las historias protagonizadas por María Ite, las cosas terminan saliendo de una manera muy diferente a lo que la niña pensaba. Obviamente, sus padres la avisan de que va a suceder eso, pero la niña, prefiere ir a su aire. Hasta que pasa. Y ahí es donde está la enseñanza a nuestra hija. ¿Ves lo que le ha pasado a María por no hacer caso? Pues tú tienes que ser buena y aprender, si nos haces caso no te ocurrirá esto.

LA COLECCIÓN DE MARIA ITE.
 Si no me equivoco, la colección de libros de María Ite cuenta ahora mismo con seis títulos: 

María Ite y su vestido rojo

María Ite y el chupete de suprima.

María Ite y el empujón

María Ite, ¡Vaya trasquilón!

María Ite, eso no es tuyo.
Nosotras, gracias a Boolino y Leer con valor tenemos en casa María Ite y su vestido rojo y María Ite, eso no es tuyo. Todos los libros están dirigidos a niños a partir de 5 años, o al menos eso indica en la contraportada de los mismos. Sin embargo, o mi hija va muy adelantada o la adelantada soy yo, pero creo que las enseñanzas de muchos de estos libros se pueden extrapolar a niños más pequeños (en este caso, mi hija Henar ahora mismo tiene dos años y medio). Lo bueno es que todas las historias que se narran en ellos, como os comentaba al principio, se pueden adaptar a cosas que les pasan o les podrían pasar a nuestros propios hijos.
En el caso de María Ite y su vestido rojo, la niña estrena un vestido rojo precioso y lo lleva al colegio. Su madre le dice que no se olvide de ponerse el babi encima, pero como a María no le gusta el babi y quiere lucir el vestido en todo su esplendor, decide dejarlo en casa, no haciendo caso a las advertencias de su madre de que si no se pone el babi, se va a manchar. Como era previsible, se mancha, y de la peor manera posible, ya que termina cayéndole un manchurrón de tinta azul sobre su vestido rojo, con el consecuente disgusto. La moraleja obviamente es que hay que hacer caso a mamá y papá, ya que aunque a veces creamos que sabemos más que ellos, suelen tener razón. Si María Ite hubiese hecho caso a su mamá, su vestido rojo no se habría manchado de tinta azul que no hay quien la quite.
En el libro María Ite, eso no es tuyo, María va a casa de una de sus amigas y allí encuentra un juguete que le encanta. Le gusta tanto que necesita llevárselo a su casa, tiene que ser para ella; así que cuando su amiga no se da cuenta, lo guarda y se lo lleva a casa. Obviamente, cuando llega a casa y mamá y papá ven ese nuevo juguete y descubren que se lo ha llevado de casa de su amiga, la reprenden y le explican que eso no está bien. Las cosas que no son tuyas no te las puedes llevar, robar está mal y mentir a tu amiga también. Finalmente, María Ite lo entiende y vuelve a casa de su amiga a pedirle perdón y devolverle su juguete.
Como veis, creo que las enseñanzas de los dos libros sirven para niños más pequeños. Es cierto que probablemente a Henar, con menos de dos años, no se le ocurriría esconder un juguete de una amiga para traérselo a casa, pero sí pudiera ser, perfectamente, que se empeñase en quedarse con él directamente. Es algo que tiene que aprender y un libro como éste ayuda.
En el caso del vestido rojo, nos pasa constantemente. Le digo que se ponga un babero o que tenga cuidado… y le da igual, por lo que muchas veces la ropa se mancha. Normalmente, casi todas las manchas salen, pero efectivamente la pintura no siempre sale, así que también es bueno que lo aprenda.
MARÍA ITE Y SU VESTIDO ROJO.
Aunque ya os he hecho un pequeño resumen de la historia que contiene este libro, me gustaría hablaros con más calma sobre él. La autora de estos cuentos se llama Maite Carreño, mientras que las ilustraciones corren a cargo de Tesa González. Son pequeños libros editados por Everest, versátiles y muy sencillos de leer junto a los peques.
El libro de María Ite y su vestido rojo posee un argumento sencillo y unas ilustraciones muy claras. Vemos a la radiante María Ite estrenando su vestido rojo de vuelo, con el que parece una auténtica bailarina y que le encanta. Está tan emocionada que quiere que todo el mundo vea su radiante vestido y decide desobedecer a su madre y dejarse el babi en casa. Sin embargo, aunque ella piensa que no se va a manchar y pasa medio día sin mancharse, al final del día mancha su precioso vestido rojo de la peor manera posible, con un manchurrón de pintura azul que no se quita.

Me gusta la sencillez en este tipo de cuentos, es la manera más fácil de que los niños entiendan el mensaje que queremos transmitirles. María Ite es una niña, como cualquier otra. A todas las niñas les gusta en algún momento un vestido nuevo, con el que van como princesas por la vida. Y es una pena que por su cabezonería, terminen ensuciándolo. Espero que Henar me haga más caso cuando le digo que se ponga un babero para no mancharse.
LA EXPERIENCIA DE ITACA.
Creo que leer con los niños es fundamental y que hay que empezar a hacerlo desde que son bebés. El amor a la lectura no surge de repente, sino que es un hábito que hay que cuidarlo y hacerlo crecer. Entonces, suele llegar un punto en el que florece por sí solo, pero antes ha debido tener una serie de cuidados.
Leer con niños es bueno, pero es especialmente bueno fijarnos en determinadas lecturas, ese tipo de libros que además de contar una historia divertida o amena, nos ayudan a educar a nuestros hijos. Por ello, creo que los libros de María Ite logran perfectamente este cometido. No hace falta perdernos en disquisiciones durante dos horas, sólo leyendo el libro, a nuestros hijos les quedará claro qué ha hecho mal María Ite y que es lo que ellos no deben hacer. Por eso, una imagen vale más que mil palabras. La historia de María, que al fin y al cabo es una niña como ellos, les va a ayudar mucho a entender cómo deben comportarse ante situaciones parecidas, que sin duda les sucederán antes o después, porque no dejan de ser vivencias normales de un niño.
Sin duda os recomiendo esta colección de María Ite si tenéis niños pequeños. Agradezco a Boolino y Leer con valor la posibilidad de haber podido recibir estos dos libros gratis, abonando únicamente los gastos de envío. Estoy segura de que compraremos otros de esta misma colección.

VIERNES VITALES 13: ¿CAÓTICO?, ¿METÓDICO? O ¿HÍBRIDO?


Existen tres tipos de personas:

.         1)  Las metódicamente enfermizas. Llevan un Excel con absolutamente todos los movimientos de su vida. Lo apuntan y planifican todo, miden todo lo medible y más allá y su vida se suele parecer a una eterna partida de ajedrez donde no debes pensar sólo en el siguiente movimiento, sino en la partida completa. Son cerebrales, suelen saberse sacar las castañas del fuego y logran conseguir la solución a casi todo.

 2)  Los desastres con patas. No llevan orden ni concierto, son caóticos, pierden las cosas, no llevan calendarios, ni agendas, ni listas de cosas… solamente viven con mucha intensidad y resulta adaptables, felices y creativos. Su vida es más bien una montaña rusa llena de emociones en la que descubrir el día siguiente es un preciado tesoro.

3) Los híbridos que tenemos un poquito de uno y un poquito de otro. Ambos “poquitos” no son jamás equitativos, sino que puedes tener una carga metódica más importante o una carga caótica con mayor peso.

 Dicen que en el equilibrio está la virtud. Yo soy híbrida pero con carga caótica. Y lo que es peor… ¡me encanta serlo! Soy de las que no miden los pesos de los ingredientes para hacer una receta, ni tampoco los milímetros exactos antes de cortar tela para hacerse una falda. Llevo un control sui generis de mis gastos, no me importa no tener nada en la nevera ni saber qué vamos a comer mañana, pero a la vez sí me gusta llevar un cierto control (muy general) sobre las cosas, hacer planes y cumplirlos (en la medida de lo posible, sin que no lograrlo me frustre) y suelo ser muy rápida a la hora de buscar soluciones.

Este viernes vital es un poco extraño, como yo misma. No tengo muy claro a qué quiero destinar mi reflexión. Quizá mi lado caótico (que sin embargo está tachando los días que me quedan para las vacaciones) ya piensa en relax. Y al poquito lado metódico que tengo no se le oye con el mundanal ruido (sumado al ruido de los sueños, que también hace lo suyo).

Pero lanzo unas preguntas al aire…

¿Eres metódico? ¿Eres caótico? ¿Eres híbrido? ¿Con qué porcentajes?

¿Qué cosas crees que deberías desarrollar de lo que no eres o lo que parece no estar en tu esencia que te harían mejorar?



CREMA DE CALABACÍN, BY ITACA

No soy especialmente cocinitas, aunque reconozco que, para lo que hago, no se me dan mal los fogones. De hecho, siempre tengo a mi costillo repiqueteándome que debería hacer un curso de cocina. No me importaría hacerlo en absoluto, pero lo cierto es que no sé de dónde voy a sacar el tiempo. Y antes, me gustaría apuntarme a otros cursos, como de pilates por ejemplo.  

Hace unos meses escribí mi pimer (y creo que hasta el momento único) post sobre una receta de cocina. Nada del otro jueves, simplemente una crema de calabaza calentita que viene genial en verano. Es curioso, algo tan sencillo y constituye uno de los posts que más visitas ha tenido en estos meses atrás. Las cremas me gustan mucho, en invierno calientes y en verano del tiempo o frías. De hecho, en aquel post os hablaba de que en verano tiraba más la crema de calabacín y que de vez en cuando la hacía en casa.

Pues bien, este domingo tocó crema de calabacín. Y es curioso, porque estamos casi a finales de julio y creo que no la había hecho todavía, tratándose el calabacín de producto de temporada como es, aún no lo había comprado. Reconozco que la falta de calor (en este julio madrileño atípico donde los haya) hace que no apetezcan las cosas frías de otros años. Y también que el hecho de no tener ya el huerto de mi abuelo (que nos proveía de este tipo de producto), también influye. Pero bueno, el domingo, finalmente, tocó crema de calabacín y hoy os lo cuento.


CREMA DE CALABACÍN, BY ITACA. 

Las recetas de las cremas de vegetales, como os comentaba también en su día, nos sirven casi para cualquier crema, simplemente cambiando el ingrediente principal. Eso, al gusto de cada uno.

1. INGREDIENTES. 
- Calabacin. 
- Patata. 
- Cebolla (a gusto de cada cual, esta vez no la incluí porque no tenía).
- Quesitos o leche. 
- Sal.
- Pimienta.
- Aceite de oliva. 


1ª anotación personal: yo hago las recetas a ojo. No soy de las que pesan los alimentos ni miden los líquidos. Sé que puede ser un problema para algunos, pero me temo que si esperáis una receta con alimentos pesados y medidos al milímetro, buscadla en otro sitio, porque conmigo lo tenéis un poco complicado. De hecho, voy corrigiendo el sabor sobre la marcha y le pongo o le quito según voy viendo.


2. AL LÍO. 

Lo primero de todo, llenas una olla con agua, le pones tapa (así ahorramos gas o electricidad).  

Coges las patatas (más o menos suelo utilizar la siguiente regla: ¼ de patata por ¾ del vegetal principal, en este caso el calabacín. Tenía calabacines grandes, así que cogí uno y medio y una patata de tamaño mediano. Pelas la(s) patata(s), las cortas en trozos pequeños y las pone al agua antes que el calabacín, ya que tardan más en hervir.

El toque de la cebolla merece la pena, aunque esta crema en concreto la hice sin cebolla porque no tenía. Pelas una media cebolla (depende del tamaño y del gusto de cada uno), la troceas chiquitita, la doras en la sartén y luego a hervir con el resto de ingredientes.

Por último, coges el calabacín y haces lo mismo: lo pelas, lo cortas en trozos pequeñitos y lo echas en el agua que ya estará bastante caliente. 

2ª anotación personal: Si lo cortas todo en trozos pequeños tarda menos en cocer y ahorras. 

Lo dejas que hierva… y hierva… y hierva… hasta que veas que ya están los ingredientes suficientemente blandos como para que rompas fácilmente la patata con una cuchara de madera. 

Le retiramos el agua y volvemos a ponerlo al fuego. 

3ª anotación personal: no tires el agua. Esto es súper importante, ya que lo puedes reutilizar de dos maneras: como caldo de verduras, base para una sopa u otro plato o en su defecto, simplemente la dejas enfriar y la utilizas para regar las plantas. Esta agua tiene muchos nutrientes que es una pena desperdiciar por el sumidero del fregadero. 

En la crema de calabaza le ponía leche, pero sin embargo en la crema de calabacín prefiero los quesitos (manías que tiene una). En otras cremas le echo leche, pero a ésta, le echo quesitos. Eso sí, si pueden ser quesitos light, pues mejor. Me da igual de La vaca que ríe, El Caserío o marca blanca, la verdad. 

Y luego, a pasar la batidora. Añádele un chorrito de aceite de oliva (de sabor no muy fuerte), sal y pimienta. Y yo a partir de ahí voy corrigiendo el sabor según me parece.

Nota: se trata de una crema, por lo que ni debe de tener la textura de un puré ni de una sopa, tiene que ser algo intermedio. Si ves que te queda muy mazacote (no debería con el a calabaza), siempre puedes añadirle un poco más de leche); si te queda demasiado acuosa, ojo, lo tienes que medir antes de empezar con la batidora, luego no hay marcha atrás. 

Y voilá!, lo sirves en platos hondos, tazas, copas, boles, cuencos o lo que prefieras y ¡¡¡¡a comer!!!!

5ª anotación personal: pon unos pequeños picatostes encima y ya es lo más de lo más. Eso sí, los picatostes rompe bastante con el concepto de receta saludable. Pero esta vez yo pequé y, como podréis ver en la foto, le añadí los picatostes.


3. PLATO SENCILLO, SABROSO, SALUDABLE E IDEAL PARA EL VERANO. 

Como veis se trata de un plato muy sencillo, cuya dificultad es mínima; además es saludable y sabroso, teniendo muy pocas calorías y aportándonos mucha energía y nutrientes a nuestro organismo. Es cierto que los quesitos le añaden calorías extra, pero podéis utilizar leche desnatada o quesitos desnatados.

Y lo de las cremas… ya es cuestión de cada uno. Como os contaba, para mí las cremas son más un plato de invierno porque me gusta comerlas calentitas. Pero tengo una excepción, la crema de calabacín, que es un clásico en mi casa (y sobre todo en casa de mi abuela) y que es claramente una receta para el verano.

Además, es un plato barato, ya que los ingredientes no son caros y resulta muy versátil ya que es echar mano de lo que tienes por casa (cuando no hay calabacín, pues habrá calabaza, o zanahoria o lo que pinte).


Insisto en que las cremas tienen decenas de variantes en cuanto al ingrediente principal (calabaza, zanahoria, champiñones, puerros, calabacín...) y también en cuanto a la base. Para mí, la base idónea lleva siempre patata, sal, pimienta y aceite pero en cuanto al componente lácteo podéis escoger entre leche, nata, queso de untar, quesitos... Personalmente, prefiero la leche desnatada porque creo que es menos calórica y le da el mismo toque. Pero como todo, a gustos...

Recomendación personal: La cocina está hecha para disfrutar, cuando tengo tiempo, me encanta meterme en la cocina y probar... hacer mezclas, qué tal si le pongo esto de aquí o aquéllo de allá y probar con más de un ingrediente una vez, menos de otro... hasta que encontremos nuestro punto. 

Lo siento, pero nunca he comulgado con la gente que vive en un excel en el que todo tiene que estar ordenado, medido, cuantificado... Y la cocina es como la vida. Uno no puede hacer una receta pesando los alimentos, puede estar bien como base para hacerlo la primera vez. Pero luego... ¡innova, arriésgate y aprende! Y si te sale mal, a la siguiente te saldrá mejor, o cuanto menos diferente. Es cuestión de intentarlo varias veces, hasta lograr el punto

Y el domingo pasado, mi crema de calabacín me quedó especialmente buena (conseguí corregirle el punto de sal y pimienta y estaba hummmmmmm). Que sigo teniendo dos gormets en casa, especialmente la princesa, que repitió. 

MI 53ª SEMANA INSTAGRAMIZADA: 20 (21) DE JULIO

Después de unas semanas sin semana instagramizada, vuelvo con un mix de los últimos dos findes (por llamarlo de alguna manera). Ya voy tachando los días en el calendario para Vacacionessssssss......

A pesar de que éste es un julio atípico (lo de salir a pasear con chaqueta en Madrid no es normal), yo sigo siendo muy típica y comiendo sandía, como todos los veranos. No en vano es mi fruta favorita (primero la sandía y después las fresas) y en invierno no la hay. 


El finde pasado llevamos a Henar al Zoo (que hay que amortizar el Bono Parques). Como es habitual, se lo pasó pipa. Especialmente con los delfines, un plan que nunca falla. 


Y aquí veis a la intrépida princesa en una tarde de parque a lomos de su bólido. De aquí a la fórmula 1 hay un paso :)



Lo que no hay tanto es espacio. Yo que me compré el sofá con toda la ilusión (chaiselongue incluida) y resulta que ahora está permanentemente ocupado por un ejército de Disney y asociados... 


El jueves que viene es el cumple del Abu. Y tenemos el regalo perfecto (o eso creo). Pero es que además, lo hemos envuelto Henar y yo y nos ha quedado monísimo.......


Y ahora viene la parte triste de la semana. Me han robado la moto, mi adorada Vespa con la que llevaba 5 años y que tan feliz me había hecho. Es una p.... que pasen estas cosas, a plena luz del día, en una zona de oficinas y con mucha gente en la calle, increíble pero cierto. Pero, como dice mi amigo Antonio, voy a tomarlo como una oportunidad. No había pensado cambiar de moto, pero ahora voy a hacerlo y voy a ser igual de feliz con la nueva. Además, me he dado cuenta de que tengo un padre y un marido estupendos, que me han ayudado muchísimo en esta situación. 



Y hasta aquí puedo leer. Veremos qué nos depara la siguiente semana. Tomémosla con ganas!

VIERNES VITALES 12: JUICIOS PERSONALES. ¿CONSTRUYES O DESTRUYES?

Lo confieso. Estoy harta de críticas. Sobre todo de las críticas que no construyen en absoluto, sino que lo único que quieren es extenuarte, exprimirte o simplemente defraudarte. Y no me toméis por donde no voy. Creo que soy una persona que acepta razonablemente bien las críticas, que hace análisis de conciencia a menudo y que, aunque consciente de mis defectos, procuro o al menos intento mejorarlos.

Pero estoy un poquito hasta las narices de la gente del tipo Consejos vendo pero para mí no tengo. Esa gente que vive en otro nivel, a veces en otro planeta, pero que tiene muy claro qué haces mal, por qué y que está constantemente juzgándote y, lo que es peor, emitiendo sus juicios de valor. Esa gente que parece que hay que decirles a todo que sí, porque como dice mi amiga E (ella sabe quién es), se creen que como ellos están arriba y tú abajo, pueden decirte lo que les dé la gana.

Y esa gente te las encuentras en cualquier parte: desde el parque a la oficina, desde el ascensor de tu casa hasta bajo la bandera, falsa por cierto, de soy tu amig@ y te aprecio  (pero te pongo verde).

No me voy a subir a un pedestal precisamente, porque como todo hijo de vecino, yo también juzgo. Juzgo casi sin darme cuenta. Voy por la calle y pienso qué mona va este chica… o lo contrario. ¿cómo puede salir así de casa?  Y también juzgo a los que me juzgan Ésta dice que no le pongo interés, pero no se ha pasado la noche en vela con la niña vomitando. ¿Quién se creerá que es?

Juzgar es de humanos y, corregidme si me equivoco, lo hacemos de manera instintiva. No siempre juzgamos mal sino que también juzgamos bien y a menudo (por no decir siempre), de manera natural solemos juzgar a los de nuestro alrededor conforme a los sentimientos que nos despiertan. Esta persona me cae bien… veo mejor incluso sus defectos. Esta persona no me cae nada bien, la juzgo negativamente constantemente, incluso las cosas que hace bien realmente no las hace tan bien…

Bien, asumo que yo juzgo (igual que tú también lo haces) pero intento juzgar de manera más neutral, y, sobre todo, no emito esos juicios a la ligera. Vale que no estoy arriba en la estructura piramidal y no puedo espetarle al de abajo lo que me dé la gana. Pero aunque esté en medio, aunque tenga gente debajo, aunque pudiera emitir un juicio… muchas veces no lo hago. Y cuando lo hago, procuro hacerlo bajo ciertos límites.
 
Se puede dar una opinión, claro que sí.

Pero en primer lugar, si nos la han pedido. Si no, por mucho que seas mi madre, mi jefe, mi profesor… ya soy mayorcita y no debes meterte donde no te llama (ni yo tampoco debo hacerlo, no nos olvidemos).

Y en segundo lugar, si voy a aportar, a intentar construir, no a destruir. Os pongo un ejemplo que me han contado y es real. Una jefa le hace la revisión anual a una persona que trabaja para ella (hasta ahí normal). Lo hace en un avión (algo que puede conllevar una situación un poco incómoda, ya que aunque no conozcamos a los de alrededor, este tipo de cosas, solemos preferir que se hagan a puerta cerrada y sin terceros). Y saca ocho puntos negativos. Da igual cuáles fuesen esos puntos, pero ocho me parecen demasiados, aunque fuesen reales y aunque la persona revisada realmente mereciese (o no) esos puntos. Al terminar los ocho puntos esa persona (a quien conozco) le pregunta: ¿Y no hay ningún punto positivo? A lo que la otra le responde: Sí, pero dan igual, ya los conoces de sobra y sólo me he apuntado los negativos.

Es posible que entre los ocho puntos negativos, alguno sirviese de aprendizaje para superación personal, para reflexionar sobre él o darnos cuenta de que no lo habíamos localizado y que podemos mejorar. Pero el simple hecho de sacar en una evaluación, del tipo que sea, ocho puntos negativos y ninguno positivo, desdeñando sin más los positivos que sin duda hay, a mí no me parece constructivo.

Por eso, con esta reflexión de los viernes vitales quisiera que nos preguntásemos algunas cosas.

¿Yo juzgo?
¿Cómo lo hago?
¿Lo expreso?
¿Debería hacerlo?
¿Soy constructiva o puramente destructiva?

Pues bien, como a mí no me gustaría que me juzgasen, procuro no hacerlo. Y desde luego, no emitir mis juicios con ligereza. 


En la otra cara de la moneda, hay ciertas cosas por las que ya no paso. A nivel vital. Y eso engloba todo lo demás. 

NOTA: La imagen está sacada de internet y es una famosa frase de Bob Marley que deberíamos reflexionar más.  

MIS PROPÓSITOS 2014 (ACTUALIZACIÓN JULIO)

Así como quien no quiere la cosa, ha pasado ya medio año de este 2014 y hacía más de tres meses que no venía a hacer revisión de mi lista de mis propósitos vitales. Pero ya estoy aquí, de revisión, que falta hace.

Propósitos que no cumplimos el año anterior.

1. Libros: leer más. 

Me gustaría decir que he cumplido por fin este propósito, pero no es cierto. Me temo que sigo renqueando con él y que, aunque he mejorado algo en los últimos meses (he leído algún que otro libro con el Kindle sobre todo), no logro cumplirlo. Con una niña pequeña sigue resultando demasiado difícil conseguir este objetivo. O quizá es que no me lo tomo del todo en serio y me dedico a hacer otras cosas cuando encuentro tiempo, que también me pasa, he de ser sincera.


2. Curso de pilates. 

Bueno, aunque no he conseguido cumplirlo, lo cierto es que existen ciertas posibilidades de que lo haga a partir de septiembre. He descubierto un pollideportivo cerca de casa donde imparten clases de pilates dos días a la semana a las nueve de la noche. Y aunque sé que será un esfuerzo, creo que a esa hora podré hacerlo. Tengo fe en conseguirlo. Ya os iré contando.

Además, hablando de cursos, os diré que me he apuntado hace un mes a un curso de costura (corte y confección que se llamaba antes, ¿no?). Incluso me he comprado una máquina de coser y ya he conseguido hacerle una camisola a Henar, así que esto pinta bien :)



Propósitos que sí logré llevar a cabo en el 2013 pero que siguen siendo vitales. 

3. Tiempo para mi hija Henar (y para su hermano peludo Athos). 

De todos los propósitos vitales, como siempre os digo, éste es mi propósito principal y procuro cumplirlo día a día. Henar está cada día más graciosa y procuro no perderme ni un solo día de su infancia. Además, cada vez resulta más fácil interactuar con ella y hacemos muchas cosas divertidas juntas. Ahora en verano hemos ido también a la playa, a la piscina, al cine... Sólo se crece una vez y si parpadeas, te pierdes la infancia de tu hij@. 

Mi hija se merece mi tiempo: en cuanto a calidad y en cuanto a cantidad. Hacemos cosas juntas, descubrimos el mundo juntas y es una maravilla ver crecer a tu hij@. Mi reducción de trabajo me permite pasar las tardes con Henar y, aunque a veces sea duro y echo de menos tiempo para mí, mi hija es la luz de mis días. Y los tres juntos (Henar, Athos y yo) pasamos tardes inolvidables.He hecho un proceso difícil, doloroso pero revolucionario de coaching vital y profesional. Y le pese a quien le pese, estoy absolutamente convencida de que el resto de las cosas del mundo no importan en absoluto. Lo importante es la vida de verdad y las personas que la conforman. Debemos luchar por ello. Y mi vida en gran medida es también la de mi hija. Aunque a veces esté harta de tantas tardes de parque, sé que algún día crecerá y se habrán evaporado para siempre. El haber estado a otras cosas menos importantes no habrá servido para nada. Si tienes hijos, hay que dedicarles el tiempo que ellos necesitan.


4. Teatro. 

La verdad es que, parece mentira, siento cierta saturación teatral. Tras un invierno y una primavera en la que he ido al teatro casi semanalmente, tengo ganas de otras cosas. Seguro que después de verano recupero mi afición, pero ahora mismo me apetecen más otros planes. 



5. Pasar más tiempo con mis amigos, con la gente que realmente merece la pena. 

En este sentido, tengo un propósito doble: Aporta o Aparta. Quien es tu amigo de verdad, quien te quier sin pedir nada a cambio, la gente que te apoya y que está siempre ahí... ésa es la gente que merece la pena y hay que cuidarla. Desgraciadamente, no veo tan a menudo a mis amigos como quisiera, pero tengo muy claro quiénes son mis amigos y quiénes no lo son. Y pasar tiempo con mis buenos amigos es fundamental :)



6. Actualizar el Blog asiduamente. 

He leído hace poco que si un blog no sobrevive a los 6 primeros meses, es muy probable que no se recupere nunca. Mi blog murió muy pronto, pero desde que resucitó (por llamarlo de algún modo), aquí seguimos al pie del cañón. Es cierto que no escribo tanto como quisiera y que el tiempo es un bien escaso, pero me aporta muchísimo estar por aquí e interactuar con mucha buena gente. Y por ello, y en la medida de mis posibilidades, pienso seguir haciéndolo!!!!


7. Ser feliz con quien soy y cómo soy. 

Este año está siendo convulso en este punto. Tanto que después de la desintegración de mi mundo laboral (el paraíso perdido de mi antiguo jefe), las cosas han sido difíciles. Me encanta mi trabajo, algo que valoro mucho, aprendo muchísimo semana a semana, pero a veces los días grises son demasiado intensos. Para mí, la vida sigue siendo otra cosa, cada vez más. El trabajo es un medio para vivir mi vida.

En la vertiente personal, cada vez estoy mejor con mi hija, que a sus dos años y medio está para comérsela. No siempre es fácil y las tardes de parque me resultan tediosas y horribles (mentiría cual bellaca si dijese lo contrario), pero mi hija me aporta tantísimas cosas... Y día a día le doy más valor a la vida, a la gente y a los sueños. Con su papá no atravieso precisamente los mejores momentos de nuestra relación, creo que a veces estamos demasiado cansados de tirar del carro contra viento y marea. Pero no es nada especialmente grave, son etapas, como todo.

Ser feliz exige un trabajo continuo y psicológico por detrás, intentando darle importancia a lo que verdaderamente lo tiene (muchas menos cosas de las que pensamos) y quitándosela a las cosas que no la tienen. Hay que disfrutar de los pequeños momentos y esforzarnos por tener una mentalidad positiva. Aunque cueste. Por eso, he atravesado un proceso de coaching profesional que me ha ayudado mucho a nivel laboral y también personal. Y cuando los días o los momentos grises aparecen, muchas veces soy capaz de hacerles una pedorreta y ser feliz. Y además, siempre tengo a mi peludete Athos, que sigue siendo amor puro.


8. Tener más tiempo para mí misma. 

La verdad es que, si soy sincera, en este 2014 estoy teniendo más tiempo para mí misma, gracias al esfuerzo de mi costillo. Sin embargo, muchas veces no es tanto como quisiera (porque en realidad, tanto, tanto, no es, y casi siempre a matacaballo). Sin embargo, tener una hija pequeña también conlleva eso, que tu vida personal y el tiempo para ti, se reduce, se evapora... y a veces echas demasiado de menos ciertas cosas.


Mis nuevos propósitos en el 2014.

9. No perder ni un minuto con personas nocivas. 

Si me animo un día os cuento una reflexión sobre los juicios, la pasión y la exigencia de perdón a personas tóxicas. De verdad que es para mondarse de risa (o mandarles un sicario, no sé). Sigo teniendo claro que las personas nocivas... fuera. Y como a veces no podemos, por lo menos debemos mantenerlas fuera de que nos afecten. Aporta.... no, ¡pues aparta! En este sentido, me siento liberada, creo que el proceso de coaching me ha ayudado mucho también en este aspecto. Y si soy capaz de reírme de mí misma, ni os cuento lo que puedo reírme de todas estas situaciones, porque ya ni me hacen daño ni sufro por ellas.



10. Hacer al menos una cosa especial con Henar cada mes. 

Esto lo logro con creces. Querer ver crecer a tu hija tiene esas cosas positivas. Y como aquí la madre y la hija se apuntan a un bombardeo si hace falta... pues creo que no es necesario que diga más. Estos dos últimos meses hemos hecho dos viajes cortos a la playa: uno a Canarias y otro al Cantábrico. Están por ahí los posts por si queréis ver lo bien que nos lo hemos pasado. Con Henar he redescubierto mi pasión por los castillos de arena, entre otras muchas pasiones de infancia olvidadas por el tedio, la rutina... y la exigencia de hacerse mayores.

Insisto en que no se trata de hacer cosas grandiosas, sino cosas especiales, diferentes a las que hacemos cada día. Así, descubrimos juntas el mundo de otra manera: la primera vez que la llevas al teatro, la primera vez que vamos al zoo, la primera vez que pintamos juntas un cuento, la primera vez que hacemos un castillos de arena :) o cómo mejoramos la técnica con los siguientes...


11. Adelgazar. 

Ejerm, ejem... Adelgazar, lo que se dice adelgazar... Peeeeeeerooooooooo, estoy haciendo un tratamiento de termoterapia y de mesoterapia (lo acabo de empezar hace un par de semanas, pero algo se nota) y quizá me plantee hacer una dieta médica con la misma clínica a partir de septiembre. Eso sí, en verano no contéis conmigo para este propósito.


12. Viaje a Londres. 

Pues no puedo quejarme, porque estoy en momento de viajes.

Londres, lo hemos dejado aparcado... para más adelante (sine die, ya llegará la oportunidad).

Pero estos últimos meses hemos ido a Brujas, a Fuerteventura, a Oviedo, a Santoña... Pequeñas escapaditas (como máximo de 4/5 días) que hemos vivido intensamente.

Y las vacaciones de verdad (las de Galicia, mis verdaderas vacaciones de verano) están ahí, a la vuelta de la esquina. Pero además en este 2014 seguro que va a haber muchas más escapaditas, ya estoy cociendo planes. Ya os contaré....



13. Mimar más mi relación de pareja. 

Hummmm.... pichí pichá... Ya os digo que no atravesamos los mejores momentos y que además, el hecho de no tener tiempo para nosotros juntos como pareja, no facilita las cosas precisamente. Creo que en el último trimestre, las cosas chulas que hemos hecho juntos y solos se cuentan con los dedos de una mano. Y a mí ya me parece chula casi cualquier cosa, véase comer juntos un viernes fuera de casa (creo que hemos ido tres veces en todo el año, y corriendo para recoger a la peque de la guarde), ir al cine, pasear por el Sardinero (mientras Henar estaba en el cine con sus abus) y poquito más. Este finde tenemos entradas para el concierto de Mariza en el Circo Price. A ver qué tal.

Cuando eres padre o madre, dejas de tener tiempo para nada. Quien más lo sufre eres tú, dejas de tener tiempo para ti, pero también tu pareja, ya que dejáis de tener tiempo para vosotros. Mimar la relación de pareja es necesario, y no lo hacemos lo que debiéramos.




14. Cambiar la habitación de Henar. 

Hurra, ¡lo hemos conseguido! Y estoy súper orgullosa. De momento, Henar sigue durmiendo en la cuna abierta por un lateral, que hemos puesto justo delante de la cama. Pero a partir de verano, utilizaremos un lateral de la cuna para usarlo como barrera de control de la cama (imaginación y reciclaje al poder). Cuando quite la cama y termine de finalizar la habitación (aún le faltan pequeños detalles), os lo contaré todo en un post.

Además, hemos reconvertido el antiguo estudio, después habitación de bebé de Henar en la habitación de invitados, con un sofá-cama de Ikea que también da el pego, así que fenomenal. Y sobre todo, ya lo hemos pagado todo, lo que da tranquilidad y permite seguir adelante con el siguiente reto (que seguro que se me ocurre alguno pronto). 



No están mal los propósitos, unos mejores que otros... pero vamos tirando y cumpliendo lo que podemos, que no es poco. 

DIY RAMO DE PIRULETAS (O CHUPA CHUPS), REGALO MOLÓN Y FACILITO.

Hace unos meses os hablaba de un regalo muy chulo, un ramo de piruletas (en concreto de la marca Chupa Chups). Podéis leer el post completo aquí. Os contaba que era uno de esos regalos que podíamos calificar como simpáticos porque hacen gracia a todo el mundo. Es un regalo barato y que consigue su objetivo, ya que te saca una sonrisa y además te permite disfrutarlo en compañía de otros. Un acierto mucho mayor que otros regalos más serios y mucho más costosos.

Pero brujuleando en los maravillosos mundos de internet, me encontré con que además del ramo oficial de piruletas que comercializa la marca Chupa Chups, echándole un poco de imaginación, con un poquito de maña y poquito dinero, podíamos hacer un estupendo ramo de piruletas por dos duros. Es un hadmade o una amnualidad de toda la vida, de esas facilitas y resultonas. 

Así que, unos cuantos meses después, me lié la manta a la cabeza y decidí hacer mi propio ramo de piruletas. Creía que podía emular alguna de las ideas que había visto y customizarla a mi gusto. En concreto, partiendo de esta imagen, se me ocurrió hacer algo parecido, aunque quizá no tan currado y echando mano de los materiales que tenía por casa.

Brujitadelux: Flores de fieltro y Chupa Chups
A este respecto, los materiales que utilicé fueron los siguientes: 

1) Una bolsa de 10 Chupa Chups. 
2) Goma Eva de diferentes colores. 
3) Tijeras. 
4) Papel de seda. 
5) Celo. 

Como veis, todos ellos son materiales de lo más sencillito y que puede ser que tengamos por casa. Salvo la bolsa de 10 Chupa Chups (que compré expresamente en un supermercado del barrio por 1,40 euros y que económicamente compensa porque si los compras por separado cuestan más de 3 veces más, a 0,40 céntimos la unidad), lo demás es muy probable que lo tengamos en casa. 

En cuanto al tipo de piruletas a utilizar, mi recomendación es que sean buenas, y en este sentido, creo que Chupa Chups tiene las mejores piruletas del mercado. Lo siento, pero no es lo mismo otro tipo de piruletas redondas que se ve a la legua que su calidad es muy inferior. Ya de hacer un regalo bonito y rico, y teniendo en cuenta que las bolsas de 10 Chupa Chups salen muy bien de precio, creo que merece la pena escoger esta marca. Y que conste, que esto ni es un enlace patrocinado ni los de Chupa Chups me han contactado jamás, lo digo porque realmente me gustan. 

A la hora de ponerse manos a la obra, sólo hay que ponerle un poquito de imaginación. Me gustan mucho las manualidades, los Do it your self, DIY, Hazlo tú mismo o como queráis llamarlos precisamente porque no son perfectos. A este respecto, me reconozco muy imperfecta y me gusta hacer las cosas un poquito de este modo. Si le echáis un vistazo a las flores que hice de goma Eva, es muy fácil que os deis cuenta de que perfectas, precisamente perfectas, están lejos de serlo. Pero precisamente también en ello reside un poco de su encanto. Las hice con unas pequeñas tijera, a mano alzada (nada de hacer una plantilla) y para el agujerito central utilicé el propio palo de uno de los Chupa Chups. Yo soy así, qué le vamos a hacer....

Una vez hecho esto, el procedimiento fue de lo más sencillito. Vas introduciendo uno a uno los palitos de cada uno de los Chupa Chups en cada una de las flores. Como el agujerito se hace con el propio palo de la piruleta, así no tienes problema de que el agujero sea grande, sino que se ha hecho a la medida y teóricamente no se sale. Creo que uno de los puntos de este ramo de Chupa Chups es combinar bien los colores. A este respecto, escogí trozos de goma Eva de colores llamativos. Luego fue sólo cuestión de combinarlos bien entre sí y también con las piruletas (chorraditas como que la piruleta verde no fuese con la flor verde, ya que no creaba contraste y cositas así). La verdad es que es un DIY muy facilito y muy chulo, que se hace en poquito tiempo y cuyo resultado (aunque en mi caso no sea nada profesional) queda muy bonito. 

Pero una vez que teníamos cada Chupa Chups en su correspondiente flor, había que hacer un ramo en toda regla. El primer problema con que me encontré es que el tallo de cada una de las flores (para que nos podamos entender) no era lo suficientemente grande para hacer un ramo. En este sentido, en el ramo oficial de Chupa Chups, existe una plataforma con pequeños agujeritos donde colocar cada una de las piruletas. Pensé en encontrar una esponja o algo similar donde encajarlos. Pero como no tenía nada de ese tipo para salir del paso, hice acopio de inventiva y se me ocurrió hacer una especie de churros con papel de seda blanco (no escogí el color, era lo que tenía), y en la parte superior fijarlos con celo una vez que había introducido en su interior el palito del Chupa Chups. Un mecanismo como veis muy sencillito y nada elaborado (en mi línea, vamos), pero que tiene numerosas ventajas, ya que es fácil de hacer y sobre todo: ¡da el pego!

Y después, los juntamos todos (con un lacito, una goma, celo... lo que tengáis) y nos quedará un gracioso ramo de Chupa Chups o de piruletas como éste. Probablemente es mejorable, pero la verdad es que es bonito, hace gracia y os aseguro que a quien lo recibe como regalo le hace muuuucha ilusión. Y en la vida, son los pequeños detalles los que triunfan. Así que, si un día cualquiera quieres obsequiar a alguien con un ramo de piruletas como éste, estoy segura de que le encantará. Además, es fácil y sencillito de montar (a prueba de torpes, que yo no soy precisamente la señora manitas) y te saldrá muy baratito. Puedes envolver los tallos con un papel de colores alrededor (papel de seda por ejemplo, no se ve en la imagen pero los envolví con un papel naranja, de nuevo reciclando y aprovechando lo que tenía a mano). Y voilá!


Espero que os haya gustado mi último DIY , como veis se trata de una manualidad de lo más sencillita, que podéis hacer también con los peques y que de verdad es un regalo precioso. O si lo hacéis con los peques, una idea fantástica  es que luego os comáis las piruletas juntos. 

Hacía mucho tiempo que no os contaba un nuevo DIY, hago poquitos... pero os cuento aún menos en el blog. A ver si voy sacando tiempo y os cuento más cositas.