EL NOMBRE, EN EL TEATRO MARAVILLAS. CRÍTICA TEATRAL

Mi historia con la obra de teatro El nombre, que se representa en el Teatro Maravillas, tiene tela. Hace unos tres meses fui a verla con mi amiga Virginia pero hubo un apagón general en la zona y el comienzo de la obra se retrasó como una hora. Nos dieron la oportunidad de cambiar las entradas para otro día y así lo hicimos. Pero el segundo día que iba a ir a ver la obra me surgió un tema familiar y no pude ir. No hace falta que os diga que casi me da algo cuando Nycblue me habló a las mil maravillas de este montaje teatral y me dio muchísima rabia no haberlo visto.
Pero como dice el refrán: A la tercera va la vencida. Y parece que sí, por fin ha sido así. Aprovechando que tengo a una amiga de Oviedo pasando unos días en mi casa, le propuse ir al teatro y le dejé elegir entre comedia o tragedia, por decirlo de algún modo. Tras hacer un exhaustivo repaso a la actual cartelera madrileña me quedé con dos obras: el Otelo de Shakespeare en el Teatro Bellas Artes y El nombre en el Teatro Maravillas. Ella prefería una obra más divertida, así que nos quedamos con El nombre. He de decir que me sorprendió que esta obra estuviese en cartel en pleno mes de agosto, ya que normalmente en verano digamos que las obras de primer nivel o con actores muy conocidos (como es el caso) no suelen estar en la cartelera teatral madrileña.

DE LE PREMON A EL NOMBRE.

El nombre es la adaptación a la española de la obra de teatro francesa Le Prenom. El texto original es de Matthieu Delaporte y Alexandre de la Petellière, mientras que le debemos esta adaptación al ya reconocido por muchos como genio teatral Jordi Galcerán. La obra Le Prenom es muy reciente, se estrenó hace apenas cuatro años en un teatro de París y en seguida se convirtió en un gran éxito.
Y tal éxito no solamente se refirió a la obra teatral, sino que esta historia se convirtió en cinematográfica y se rodó una película en Francia con el mismo nombre que tuvo un gran éxito de crítica y público, consiguiendo además dos premios César.
Con tales antecedetes, disponer de la posibilidad de ver esta obra en el Teatro Maravillas (uno de los teatros a los que más cariño tengo) era todo un lujo al que no quería renunciar, a pesar de que me ha llevado tres intentos, como ya os he comentado.

EL NOMBRE EN EL TEATRO MARAVILLAS.

Me gusta el Teatro Maravillas porque es un lugar especial, regentado por gente especial (la familia Larrañaga-Merlo) y en el que me han ocurrido cosas aún más especiales.
Hacía tiempo que no acudía al Maravillas. De hecho, si mi memoria no me falla, la última vez había sido más de un año atrás para ver la obra Hermanas, protagonizada también por Amparo Larrañaga, al igual que ocurre con El nombre.
Comencemos por la escenografía que nos encontramos en El nombre. Como elemento central tenemos un sofá en el centro del escenario. Delante del mismo una mesa de madera y alrededor el mobiliario habitual que podríamos encontrar en cualquier salón – comedor al uso.
La historia de este montaje no deja de resultar curioso. Asistimos a una cena familiar en casa de Isabel (Amparo Larrañaga) y su marido, Pedro (Antonio Molero), ambos profesores. A esa misma cena acude el hermano de Isabel, Vicente, (Jorge Bosch), su mujer, Ana, (Kira Miró) y un amigo de ambos hermanos, Carlos (César Camino). En el inicio de la velada, estarán todos presentes menos Ana, que llegará tarde.
Vicente y Ana están esperando su primer hijo y, como suele ser habitual en estos casos, una de las preguntas más habituales suele ser el nombre del bebé. Pero la respuesta por parte de Vicente les dejará a todos sin palabras. Parece que el nombre no les encaja a ninguno de los demás, especialmente a Pedro, quien además se lo toma como algo personal. Empieza una discusión o debate que nos llevarán de un conflicto a otro, casi todos ellos con un punto muy hilarante que hace que la obra vaya fluyendo in crescendo. Al final, llegará la madre de la criatura, que además de llegar tarde no se ha enterado de todo el debate anterior y liará la situación aún más.
Esta historia hilarante y cómica a más no poder nos puede recordar a historias de familia. Yo siempre pienso que la familia es como un volcán en letargo, puede tirarse años de tranquilidad, pero a veces, cuando menos se le espera, en un momento tonto como una comida, entra en erupción por cualquier tontería y comienza a lanzar lava destructora que se llevaba acumulando durante décadas.
Se nota además la mano de Galcerán detrás de este espectáculo. Utilizan un lenguaje lleno de ironías, diciendo mucho más en el fondo que lo que parece que se dice en la superficie. Vamos, como en una comida de parientes en toda regla. Nos hará pensar y que, de una u otra manera, podamos llegar a sentirnos identificados con alguno o varios de los personajes.

LOS INTÉRPRETES.


Tenemos un total de cinco actores y actrices conformando el elenco de esta obra:
1. Amparo Larrañaga versus Isabel/Cuqui. La hija de María Luisa Merlo y Carlos Larrañaga sigue siendo un auténtico vendaval sobre los escenarios. En esta ocasión interpreta a Isabel, una mujer que vive por y para su familia. Sorprende mucho que al principio de la obra su personaje parece gris, pero, como no podía ser de otra manera, irá tomando fuerza de menos a más, con un cambio de registro que nos demostrará una vez más que estamos ante una excelente actriz (que de casta le viene al galgo).
Como curiosidad os contaré que ya he visto a Ampara Larrañaga en teatro otras veces antes de esta función: en este mismo escenario del Maravillas en la obra Hermanas hace poco más de un año y hace casi cuatro años en otro teatro madrileño, el Teatro Alcázar, en Fuga, donde compartía escenario con Kira Miró (para entonces prácticamente debutante en las lides teatrales) y con una obra de Jordi Galcerán.
2. Antonio Molero versus Pedro. Se me ocurren pocos partenaires mejores que Antonio Molero para Amparo Larrañaga. Como casi todos, conozco a este actor de la televisión y, si no me equivoco, no lo había visto sobre las tablas hasta ahora (me quedé con ganas de verlo en otra obra de Galcerán hace unos años, en la que compartía cartel con Aitana Sánchez-Gijón, entre otros). Pedro es un profesor universitario, un estudioso con un carácter difícil y unas ideas personales muy definidas. Sorprende este cambio de registro tan brutal en este actor, porque además de ser muy diferente a los papeles por los que lo conocemos, lo borda. Él es quien se toma fatal la elección del nombre de su sobrino. Y se desencadena la tormenta.

3. Jorge Bosch versus Vicente. A Jorge Bosch no estoy segura de haberlo visto o no en teatro antes, pero creo que su papel de Vicente es absolutamente convincente, ese tipo de personas engreídas, insoportables, perfectas, que miran al resto del mundo por encima del hombro y que se creen que pueden hacer o decir lo que quieran, sin que haya consecuencias. Pero esta vez se enciende la mecha y parece que sí las va a haber.

4. César Camino versus Carlos. Era también la primera vez que veía a César Camino sobre las tablas y mi idea sobre este actor me llevaba directamente hacia la vis cómica. Pero como otros compañeros suyos en esta obra sorprende y muy positivamente. Carlos es el más serio de todos, el que muestra una actuación más camaleónica y el que desarrolla un cambio en escena de lo más sorprendente.

5. Kira Miró versus Ana. Como os comentaba al principio, vi a Kira Miró sobre las tablas en su debut hace casi cuatro años. La he visto mucho más segura de sí misma, en un papel estupendo en el que demuestra que es buena actriz además de una cara bonita y un cuerpo escultural. Ella además será el detonante de todo y la que abrirá la caja de Pandora.

En definitiva, creo que el elenco de esta obra es realmente bueno. Son buenos a nivel individual y lo son también a nivel coral.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Tenía muchas, muchísimas ganas de ver esta obra. Y me ha encantado. No esperaba menos, porque tras haber visto la pasión con la que Nycblue me habló de ella, estaba claro que me iba a gustar mucho.
El teatro estaba absolutamente a rebosar, y aunque no tuve suerte con las localidades (fila 16 y además con un tipo alto y cabezón delante), la disfruté muchísimo. Nos reímos tanto, se te pasa tan rápido... que no me importaría volver a verla. Creo que es una de los grandes montajes teatrales del momento y que será difíciil encontrar comedias mejores que ésta actualmente en la cartelera madrileña.
La historia está fenomenal, tiene unos giros increíbles que te dejarán sin palabras... Y los actores y actrices están fantásticos. No sabría decir quién me ha gustado más, porque todos están maravillosos. Eso sí, me resulta inevitable aludir al monólogo final de Amparo Larrañaga, cada vez que la oigo me alucina ver la velocidad a la que es capaz de hablar sin trastabillar ni en un solo momento. Quizá el estar demasiado lejos (fila 16) me hizo perderme algún matiz de este monólogo y de otras partes de la obra. Pero la verdad es que me resultó sublime toda ella.
Tengo entendido que esta obra continuará en cartel hasta principios de noviembre, así que aún disponéis de más de dos meses para ir a verla. No dejéis pasar la oportunidad.


1 comentario:

  1. Yo fui en pleno agosto y el teatro estaba a reventar de gente, la verdad, es que pensé que habria poca gente por ser precisamente agosto...La obra me la recomendaron unas amigas y tengo que decir que me encantó!!! Besos

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