VIERNES VITALES 16: CONSTRUYE TU CRECIMIENTO: OBJETIVOS, METAS Y SUEÑOS

El otro día encontré un artículo muy interesante en el que hablaba de las cosas que nos hacen felices en el trabajo y que no es el dinero. Es cierto que el dinero es importante y que lo necesitamos para comer, para vivir al fin y al cabo. Pero ni es lo más importante ni tampoco lo único importante, ni en nuestra vida personal ni en la profesional. Me gustó el artículo, me parecieron muy buenas ideas y les he estado dando algunas vueltas, por lo que mi Viernes Vital de hoy versará sobre eso: las cosas importantes del trabajo que más valoramos. Por cierto, podéis leer el artículo aquí.

El artículo de la revista Forbes se basaba en cinco puntos fundamentales:

Evolucionar en la empresa.
Sentirse útiles, valorados y reconocidos.
Tener un jefe carismático y atento.
Sentir un buen ambiente laboral.
Tener tiempo suficiente de vacaciones y descanso.

Pienso en mi mejor etapa profesional, que fue sin lugar a dudas hace aproximadamente un año. Tenía un jefe maravilloso, el mejor que he tenido y con diferencia. Una persona que quizá no fuese especialmente carismático pero que era buena persona, confiaba en ti, entendía tus necesidades y te ayudaba. Eso hacía que yo estuviese dispuesta a dar el todo por el todo, pero sobre todo por él. Soy consciente de que es muy difícil que me vuelva a encontrar con un jefe así, estadísticamente hay muy pocos.

Pero para mí, aunque esos cinco puntos son importantes, los más importantes son los dos primeros: la evolución en la empresa y el reconocimiento.

En cuanto al tema de evolución en la empresa, corren malos tiempos para la lírica. Yo no siento que haya evolucionado, en el sentido de que no he ascendido ni lo voy a hacer. Es duro de asumir, pero lo he hecho. Lo que a veces no llevo tan bien es el hecho de que sabiendo que esto es lo que hay, cada cierto tiempo se te exija una vuelta de tuerca más, poner aún más carne en el asador. Pero eso sí: con el mismo sueldo, el mismo puesto y las mismas cosas de siempre.

Pero además de la evolución jerárquica (inexistente), creo que hay que tener en cuenta otro tipo de evolución: la personal. Y ésa aún es posible y en gran medida muchas veces depende de nosotros mismos. Para ello, debemos de fijarnos nuestros propios retos personales, fijarnos objetivos a medio plazo, puntos en los que queramos mejorar y aprender, abrir nuestras vistas a otro tipo de cosas etc. Es cierto que hay una parte que depende de fuera, pero otra muy importante de verdad depende de nosotros mismos. Es importante tener metas, fijarnos un plan, pensar en qué queremos hacer en cinco años, ver las posibilidades de evolución. Si no las tenemos en nuestro lugar de trabajo actual, quizá las tengamos en otro sitio más adelante. Pero hay que ir alimentando día a día nuestra mochila personal.


Tu trabajo actual es muy probable que se quede atrás en algún momento. Ya sé que hay casos, raros, en los que empiezas a trabajar con 23 años en un lugar y te jubilas en ese mismo lugar. Pero lo habitual es tener trabajos diferentes, en lugares diferentes, con tareas muchas veces diferentes… Si miro atrás, aunque llevo cinco años y medio en mi empresa actual, he tenido dos puestos diferentes dentro de esta organización. Pero antes, he trabajado en otros tres sitios más, a lo que habría que sumar una beca, un par de prácticas… Todos esos lugares y esas cosas ya han quedado atrás, pero de muchas de ellas he aprendido, me he formado, he evolucionado… Y eso es lo importante, porque es lo que te llevas tú, lo que haces tú, en lo que te conviertes.


Es cierto que esa evolución personal es mucho mejor cuando se traduce en una evolución profesional. Y que si tienes un jefe que te valora, que te reconoce, que te impulsa, es mucho mejor que si no lo tienes. Pero creedme, se puede vivir igual de feliz en los dos momentos. Con un jefe maravilloso, digamos que la perfección viene de fuera. Con un jefe normal o incluso malo, la perfección tienes que buscártela tú. Por eso las ganas de crecer, los objetivos, las metas, los sueños… los tenemos que construir nosotros mismos. 

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