EL CALLEJÓN DEL AGUA EN SEVILLA: UN LUGAR CON MAGIA

Sevilla es una de mis ciudades favoritas. Me encanta como lugar pero además me encanta su gente y tengo la inmensa suerte de tener grandes amigos sevillanos. Por ello, es habitual en mí hablar de esta ciudad y de todo lo que tiene que ver con ella con absoluta pasión.

Hace unas cuantas semanas (si lo pienso han pasado casi dos meses) tuve el placer de volver a visitarla y perderme entre sus calles. Fue poquito tiempo pero os aseguro que lo exprimí al máximo. Tuve la oportunidad de volver a redescubrir mi Sevilla de la mano de una gran amiga, aprovechando para mostrarle algunos de mis puntos favoritos y además dejarme embrujar de nuevo por esta ciudad y por las sorpresas que nos depara prácticamente a cada paso.

Y uno de mis lugares fetiche de esta bella ciudad es precisamente el lugar del que hoy quisiera hablaros: un lugar transitado pero a la vez desconocido. Es muy posible que llegues a estar cerca del llamado callejón del agua, sobre todo porque es una pequeña calle al lado del muro de los jardines de los Reales Alcázares, en el corazón del Barrio de Santa Cruz, cerquita de la Catedral y un destino habitual para quien turistea o pasea por Sevilla. Pero lo cierto es que quizá tu trayecto no trascurra por este lugar lleno de magia, y es una pena, porque creo que este callejón tiene algo especial, ese duende que muchas veces tiene Sevilla.

El callejón del agua recibe este nombre porque por ahí pasaba una conducción de agua, al lado de la muralla de los jardines del Alcázar y de este hecho heredó su nombre. El preciado líquido procedente desde los Caños de Carmona llegaba hasta los Reales Alcázares sevillanos a través de esta conducción.

La Calle del Agua o el Callejón del Agua (ya que en Sevilla se conoce con ambos nombres) es una callecita pequeña, tratándose en concreto de un adarve, es decir, una calle que circula pegada a una muralla, con el propio muro de los jardines de los Reales Alcázares a un lado y al otro diversas edificaciones con mucha historia y encanto a sus espaldas. De hecho, creo que fue alguno de esos pequeños detalles de estas casas los que me hicieron fijarme por vez primera en este lugar y convertirlo en uno de mis lugares fetiche de la ciudad, al que siempre que tengo tiempo me acerco en cualquier visita a Sevilla y que me gusta compartir con gente que me acompaña en estos paseos.

Probablemente, una de las partes más mágicas de esta calle es el cuidado patio andaluz del número 2 de la calle del agua. Imposible no fijarse y fisgar entre las rejas, hacer fotos e incluso cuando has tenido la suerte de visitarlo varias veces, tener tu propia colección de fotos de este lugar y ver su evolución o sus cambios. Cuidan mucho este patio y sus plantas y flores, merece la pena verlo una y mil veces.


En la fachada de la casa que ocupa el número 2 de la calle del Agua encontraremos también una placa que nos llamará la atención. Está hecha por Mariano Benlliure y reproduce la imagen del escritor norteamericano Washington Irving, que tanto se enamoró de España y especialmente de Andalucía y las ciudades de Sevilla y Granada. Washington Irving se alojó precisamente en este bello enclave en Sevilla y esta placa recuerda su paso por la ciudad hispalense.

Os comentaré también que en esta pequeña calle existe un restaurante con mucho encanto, con su patio andaluz incluido, en el que aún no he tenido la suerte de comer en ninguna de mis visitas a Sevilla, pero que lo tengo en la lista de las cosas que algún día me gustaría hacer. Se trata del Corral del Agua, en el número 6 de esta misma calle, y que ya desde fuera enamora y llama la atención. He podido leer buenas reseñas sobre este restaurante en varios lugares, así que seguro que merece la pena y aquí os lo dejo.

El Callejón del Agua es un lugar con historia en Sevilla, recogido por la tradición popular y presente en muchas canciones. Por ejemplo, aquellos versos de Lole y Manuel que cantaban:

 Voy soñando con tus besos por el callejón del Agua, no despertarme del sueño, 
campanas de la Giralda. 

No en vano, desde allí podríamos oír perfectamente las campanas de la Giralda, estamos en Santa Cruz, al lado de los Reales Alcázares, muy cerquita de la Catedral.


O aquella otra copla sevillana:

Entre los barrios sevillanos existe uno de leyenda, pues son sus calles tan solitarias que es un encanto y en el verano en ninguna de ellas penetra el sol. 
Plaza preciosa de Doña Elvira, es el más bello placer en esta vida, preciosas, bellas, también notables, Santa Teresa, Lope de Rueda y Los Venerables, plaza preciosa de Doña Elvira, 
Calle Pimienta y del Agua el Callejón, bellos Jardines de Murillo,
 lo más hermoso que Dios creó.


Hablar del Barrio de Santa Cruz y de algunos de sus más bellos rincones como la Plaza de Doña Elvira, los Jardines de Murillo o el propio Callejón del Agua, entre otros muchos lugares con encanto, daría para verter litros y litros de tinta (aunque sea digital). Pero sin duda estamos en un lugar con alma y con duende, especial, incluso dentro de la ciudad de Sevilla que ya de por sí es mágica. 


2 comentarios:

  1. Hace ya varias años que quiero ir a Sevilla, pero unas veces por pitos y otras por flautas, aún no he ido. Y después de leer tu entrada, me han entrado más ganas aun de visitar esa ciudad. Así que si conocéis algún sitio baratito y acogedor, me decís algo. Gracias.

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  2. Mira que la tengo cerquita pero que poquito he ido a esta bonita ciudad. Y esta parte aún no he ido a verla. La próxima vez que vaya tengo que ir!
    Besotes!!!

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