VIERNES VITALES 23: ¿POR QUÉ SALES POR LA VENTANA?

A menudo mis Viernes Vitales surgen de una frase, una conversación, una lectura, un comentario... Algo que durante la semana ha sido capaz de picar mi curiosidad y me ha llevado a pensar y replantearme algunos aspectos. 

Esta semana me he adentrado en una lectura muy interesante de crecimiento personal y profesional, un libro del que espero hablaros más adelante y que me está sirviendo para reflexionar y llegar a muchas conclusiones sobre mi propio comportamiento y qué vías hay de mejora. Sin duda alguna de las ideas de este libro serán protagonistas de mis Viernes Vitales futuros. Pero la reflexión de hoy creo que nos servirá para pensar en esos momentos en los que nos obstinamos y no vemos más allá de nuestras narices.

Toda esta reflexión salió por una frase de una persona que contaba la experiencia de su abuela, que hace muchos años hizo psicoanálisis y lo que el psicoanalista le dijo fue que llevaba diez años saliendo por la ventana, sin siquiera ver la puerta que tenía al lado. Esto, desgraciadamente, nos ocurre con frecuencia. Buscamos soluciones imposibles a problemas fáciles de solucionar y que sin embargo vemos de un modo mucho más complejo de lo que en realidad son. Por ello, a veces nos desesperamos buscando una salida a través de una ventana o de una pared, de lugares donde no hay salida y que lo único que logran es frustrarnos y entrar en bucle, cuando la solución está al alcance de nuestra mano... pero nuestros ojos no la ven: abre la puerta. El problema viene porque ni siquiera hemos visto la puerta y nos obstinamos en seguir saltando por la ventana, con todo lo que ello conlleva.

Creo que este vídeo puede resultar inspirador. 


En este caso, podemos decir que se trata de una persona en estado de embriaguez, y bajo ese estado, resulta imposible ver casi nada. Sin embargo, el niño que pasa al lado lo tiene claro: abre la puerta y pasa, sin más. El borracho se queda incrédulo y lo mira irse como si no hubiese pasado nada. 

¿Cuántas veces nos obstinamos en seguir intentando saltar la verja, seguir saltando por las ventanas? ¿Has mirado a tu alrededor?, ¿has comprobado si hay una puerta? Muchas veces ni siquiera hemos visto la puerta. Otras veces la hemos visto, pero damos por hecho que está cerrada porque ni siquiera nos hemos molestado en intentar abrirla. En otras ocasiones la puerta puede estar cerrada, pero existe, y abrirla conlleva únicamente ir a por las llaves, meterlas en la cerradura y voilá... 

No sé vosotros, pero en mis comportamientos y especialmente cuando me enfrento a un problema que me obsesiona creo que erro en el enfoque. Doy por hecho cosas, ni siquiera lo intento, busco una solución tremenda a un problema que no existe... Y muchas veces empezar por el principio, abrir los ojos, nos ayudará a encontrar soluciones o a ver simple y llanamente que ese problema que nos quitaba el sueño no es tal. 

5 comentarios:

  1. Poco te puedo decir hoy. TIenes toda la razón. Y te lo dice una que en muchas ocasiones es muy cabezota... Y no veo ni puertas ni ventanas ni "na de na"...
    Besotes!!!

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  2. Interesante reflexión,yo este finde he estado bloqueada y ansiosa, ha bastado salir fuera de casa a pasar el día con amigos y dar un paseo para que vuelva a casa con las pilas puestas y lo que no he sido capaz de hacer en todo el finde lo acabo de hacer en menos de dos horas, sólo necesitaba serenarme. Un besote y feliz semana. Me encantan tus viernes vitales, aunque yo llegue los domingos.

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  3. @margari: a mí me pasa lo mismo, muchas veces el bosque me impide ver los árboles, no veo ventanas ni puertas y me pego de cabezazos contra la pared, con lo que eso duele. Pero el coaching me ha servido para pensar más allá :)

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  4. @Esther C: a veces pasa eso, estamos dentro de una habitación como un gato escaldado y lo que necesitamos es que nos de la luz del sol y el aire. Pero también eso hay que reconocerlo, conocer la necesidad de salir afuera, que tampoco siempre es fácil de ver.

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  5. Yo creo también que es porque somos animales de costumbres, y tendemos a hacer siempre lo mismo, en vez de mirar a nuestro alrededor y ver que hay más posibilidades.

    Un beso.

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