VIERNES VITALES 31: AQUÍ Y AHORA (MI 1ª APROXIMACIÓN AL MINDFULNESS).

Este Viernes Vital debería haberlo publicado la semana pasada, pero este mes de enero está resultando especialmente duro y denso. Por ello, no siempre saco el tiempo que me gustaría para poder ir contándoos las cosas que voy viviendo. Pero hoy, por fin saco un ratito.

La semana pasada tuve la oportunidad de disfrutar de mi primera aproximación al Mindfulness. El término anglosajón se inventó en el año 1979, un año antes de que yo naciera, pero parece que últimamente se está extendiendo y poniéndose de moda. No sé si finalmente optaré por hacer un curso de Mindfulness de 8 semanas, pero en cualquier caso lo voy a dejar en stand by, a la espera de que llegue la primavera, ahorre mucho en mi bote porque yo lo valgo (del que os hablaba la semana pasada) y reordene un poco mi cabeza y mis prioridades.

El caso es que esa primera aproximación me hizo darme cuenta de algo que frecuentemente olvidamos: el aquí y ahora. Normalmente, mientras hacemos algo, tenemos la cabeza a todo menos a lo que estamos haciendo. 

Voy a disfrutar de un sabroso helado… pero mientras, pienso en lo que tengo que hacer cuando llegue a casa, en que le debo una llamada a no se quién, en que me ha sonado el whatsapp, me fijo en la mosca que pasa a mi lado, se me va mi atención a un coche que ha pegado un bocinazo al otro lado de la calle, hablo con un amigo y nos contamos veinte cosas… Conclusión: que me he acabado el helado, y ni me he enterado. Si me apuras, no sabría decir ni de qué sabor era, y aunque sepa que era de fresa por ejemplo, ni lo paladeé, ni me di cuenta de su textura, ni su aroma, ni su sabor… ni nada de nada.


Me pasa mucho con las canciones en el coche. Pongo un CD que me gusta y cuando empieza esa canción que me encanta digo: “Uy, vamos a escuchar esta canción”, pero mientras tanto conduzco, hablo con mi acompañante, le escucho, nos enzarzamos en nuestros comentarios… y cuando acaba la canción y vamos por la mitad de la siguiente, me doy cuenta de que no la he escuchado. La vuelvo a poner. Y normalmente, esa segunda vez, sí suelo escucharla. Pero en la vida, casi nunca se puede dar marcha atrás y darle al play.


He reflexionado mucho sobre el aquí y el ahora, sobre el hecho de que se nos pase la vida sin darnos cuenta. Corriendo, pensando en otras cosas, haciendo listas inagotables de tareas, con la sensación de que nunca llegues… y se te pasa enero, y febrero, y la primavera, y las vacaciones, caen las hojas de los árboles, llega navidad. Ya ha pasado un año. Y otro, y otro, y otro… Yo intento vivir intensamente y darme cuenta de lo que pasa, ser consciente, vivir mi vida, día a día, mes a mes… Pero reconozco que hay muchos detalles que no veo, muchas sensaciones que no experimento y muchas vivencias que las siento muy por encima. Intentaré ser mucho más consciente y vivir mucho más intensamente. Aquí y ahora.

DISFRAZ CASERO DE PINGÜINO HECHO CON FIELTRO.


Para el Carnaval del 2014, me puse a buscar por la web ideas para hacerle un disfraz facilito a mi hija. No tenía una idea clara en la cabeza, pero sí quería hacer algo medianamente facilito y que resultase gracioso. De aquella investigación salieron dos posts con ideas para disfraces de animales para niños, caseros y fáciles. Os los dejo, por si queréis echarles un vistazo. 



La verdad es que encontré ideas muy sencillas y graciosas para salir del paso y hacer un disfraz casero que hiciese gracia. Inicialmente, pensé en hacer un disfraz de pavo real (idea que sigo teniendo y que seguro que antes o después hago). Pero me enamoré de un disfraz de pingüino, en concreto de éste: 



Podéis encontrar toda la información sobre este disfraz inicial aquí

Me puse manos a la obra, con la ayuda de mi amiga Mercedes, que la verdad es que hizo mucho por el disfraz (de hecho, hizo gran parte del mismo), y con un poco de fieltro de tres colores (blanco, negro y amarillo) y un poco de imaginación, terminamos teniendo a este pingüinito, que por cierto se lo pasó fenomenal en Carnaval. Aunque en lugar de ir de pingüino, ella decía que iba de pato. Qué mona mi niña a sus tiernos dos años. 

Quizá no nos quedó tan gracioso como el inicial, pero tuvo mucha gracia y sin duda triunfó. Era calentito, se podía poner encima de la ropa, resultaba mucho más cómodo que el modelo inicial (se perdía el andar como un pingüino pero la niña iba mucho más cómoda) y las aletas en forma de capa le daban calorcito. 

La cabeza del pingüino era una especia de capucha que cosimos a la parte trasera del traje, en concreto a la nuca. Se la ponía y quitaba con facilidad. 

Para las patas, simplemente recortamos la forma y las pusimos en modo pulsera, es decir, sobre los zapatos y se enganchaban por la parte trasera del tobillo con velcro. La idea también fue de mi amiga Mercedes y me pareció muy práctica y muy cómoda para la niña. El traje en el que no basábamos era para un bebé, pero andando bien, esta idea resulta mucho más cómoda. 

Por último, uno de los trucos consistió en incluir, dentro de la barriga de pingüino relleno de cojín y un poco de entretela, para conseguir cuerpo y consistencia. 

Y voilá, mi hija se lo pasó genial los pasados Carnavales con este disfraz casero, facilito y muy divertido. 



Lástima que este año haya llegado a su vida el mundo de las Princesas Disney y su disfraz será el oficial de la Cenicienta de la Tienda Disney. 


Pero este disfraz de pingüino es una idea fácil, casera, hand made, barata y divertida para este Carnaval 2015.

MISIÓN OLVIDO: Y LA VIDA TAL Y COMO LA CONOCIMOS CAMBIÓ EN UNOS DÍAS

Me encanta leer, o al menos eso pensaba yo… Hace años era habitual que leyese 3 ó 4 libros al mes, ahora acabo los años con 10 ó 12. Las razones son variadas, ya no voy en transporte público, pero sobre todo con el nacimiento de mi hija mi tiempo libre se redujo drásticamente (aunque ahora hago otras cosas muy chulas con ella) y supongo que el hábito de la lectura fue uno de los que salió perdiendo con la nueva vida. Hasta tal punto que a veces me pregunto si realmente me sigue gustando leer o si simplemente he perdido el hábito y ya no es algo que me llene. Sin embargo, los últimos días del año los pasé a solas con mi costillo y nos hicimos un viaje fuera de España. Era la primera vez que me separaba de mi hija y, aunque me costó, también me sirvió para darme cuenta de que puedo seguir viva aunque ella no esté físicamente a mi lado. En esos cuatro días, me leí dos libros. De hecho, incluso empecé un tercero, pero aunque la historia parecía interesante, no me encandiló la prosa, así que lo dejé. Parece que me demostré a mí misma que SÍ me sigue gustando leer y que es más bien una cuestión de tiempo, o de falta de él.
Uno de los libros que leí en esos días fue precisamente Misión Olvido, un título que tenía en lista de espera desde hacía demasiado tiempo y que meses atrás había descargado en mi lector. Cuando tuve tiempo, en seguida me acordé de él y me puse a leerlo. Ocho horas de avión de ida y vuelta y muy mal tiempo en Estambul hicieron el resto. En seguida me adentré en la lectura y lo disfruté muchísimo, es más, la historia se me pasó volando.

DEL TIEMPO ENTRE COSTURAS A MISIÓN OLVIDO.

El nombre de María Dueñas en seguida nos resulta conocido, lo asociamos con el nombre de la autora de una de las novelas más leídas y con más tirón en España durante los últimos años, la inolvidable El tiempo entre costuras. Me encantó ese libro cuando lo leí y recuerdo muy bien la historia de su protagonista, la gran heroína Sira Quiroga. Aquella historia fue capaz de encandilar a tantos lectores que incluso se hizo una serie de televisión. No tengo perdón, a estas alturas aún no la he visto, es una de esas cosas que tengo pendiente… a ver cuándo encuentro un hueco, me lo pondré de propósito en este 2015.
Después de haber logrado ese gran éxito y ponerse en el top de todas las ventas de libros durante meses, escribir un segundo libro era todo un desafío para María Dueñas. Estar a la altura era algo tremendamente difícil, pero creo que lo ha logrado. Curiosamente, la historia de Sira Quiroga y la de Blanca Perea, protagonistas de El tiempo entre costuras y Misión Olvidorespectivamente son historias muy diferentes. De no saber que estaban escritas por la misma persona, probablemente nunca lo habría adivinado. Tienen sin embargo un denominador común: la excelente prosa de María Dueñas.
A este respecto, os decía antes que en mi escapada viajera navideña leí dos libros y empecé un tercero, que abandoné cuando llevaba leídas unas decenas de páginas. La historia no me disgustaba, pero sí la prosa y el estilo, más aún tras haber terminado Misión Olvido y con el impecable estilo de María Dueñas. María, cuya profesión principal es la docencia, ya que imparte clases como profesora titular en la Universidad de Murcia, tiene sin embargo un estilo y consigue una prosa que ya quisieran otros muchos que van por la vida de grandes literatos. Entre ese cuidado estilo, las historias que teje, y las personalidades bien definidas de sus personajes, es capaz de hacernos disfrutar inmensamente con sus libros. Está claro que El tiempo entre costuras no fue cuestión de suerte, porque Misión Olvido, siendo una obra muy diferente, es capaz de encandilarnos. A María Dueñas le queda ahora el reto del tercer libro, y no hay dos sin tres…

LA VIDA, TAL Y COMO LA CONOCEMOS, CAMBIA EN CUESTIÓN DE SEGUNDOS.




Empecemos por presentar a la gran protagonista de Misión Olvido, Blanca Perea, una heroína a su modo. Blanca es una profesora de Universidad española (es fácil adivinar el alter ego de la autora o cierta inspiración en este personaje y sus vivencias) que vive en Madrid y lleva una vida tranquila, con un matrimonio estable de alrededor de veinticinco años y dos hijos que empiezan a volar solos. Es muy joven, no llega a los cincuenta años, se casó joven, tuvo a sus hijos joven, luchó durante años para salir adelante, para que le cuadrasen las cuentas y, como tantas mujeres en este mundo, para que su marido llegase profesionalmente a la cima, muchas veces a costa de la falta de sueño de Blanca, de que Blanca cuidase a sus hijos, de que Blanca estuviese en casa, de que ella siempre estuviese después de él, de las expectativas de él, de los anhelos profesionales de él y de sus éxitos.

Al leer esta historia, me recordó demasiado a otras historias que conozco y que son reales. La vida de las mujeres profesionales, hoy en día y hace veinticinco años, muchas veces es así, somos las segundas, las que dejamos de apostar por nuestra carrera porque debemos apostar por nuestra familia, muchas veces a costa de mucho sacrificio y de que los maridos sean menos maridos y menos padres y sí lleguen a lograr sus éxitos.
Pero un buen día, el universo de Blanca estalla en pedazos. Su marido se va con otra, mucho más joven que ella, y Blanca lo sobrelleva como humanamente puede. Su casa ya no parece su casa, su Madrid ya no parece la ciudad donde siempre ha vivido y que adora, su vida ya no es su vida… Con un verano de por medio, llega de nuevo la rutina en el mes de septiembre, tiene que volver a incorporarse a sus clases en la Universidad pero siente que todo eso la asfixia y que tiene que irse lejos, muy lejos… La huída tiene que llevarla cuanto más lejos mejor y, con esas prisas que la ahogan, termina aceptando una beca al otro lado del mundo, en la costa Oeste de Estados Unidos, en una pequeña localidad de California llamada Santa Cecilia. La beca consiste en catalogar todo el legado de documentos del profesor Andrés Fontana, reputado hispanista muerto décadas atrás, a quien la Guerra Civil le pilló en Estados Unidos y por razones políticas, nunca volvió a España.
A priori, la tarea que ocupará a Blanca durante los próximos meses tiene pinta de ser bastante aburrida, pero inesperadamente, terminará siendo mucho más interesante de lo que se pensaba. Detrás del legado de Andrés Fontana hay mucho más de lo que pudiera parecer, quizá haya hasta algún pequeño misterio por resolver. Además, gracias a esta beca conocerá a Daniel Carter, el co-protagonista de esta novela, junto a la propia Blanca Perea y a Andrés Fontana. Daniel fue discípulo de Andrés Fontana y en la novela viajaremos al pasado tanto de Andrés como de Daniel, conociendo los entresijos de sus vidas cuando eran más jóvenes, algo que nos servirá para encajar las piezas del puzle. Hoy en día, Daniel Carter es un hombre maduro y atractivo, además de ser uno de los más reconocidos hispanistas a nivel mundial.
Blanca descubrirá que la gran pasión de Fontana fueron precisamente las misiones franciscanas en California. Las estudió muchísimo y se involucró mucho con la historia de las mismas, probablemente por la vinculación que le devolvía a su anhelada España, a la que nunca regresó. Los franciscanos que formaron las misiones eran españoles. Entre los papeles de Fontana aparece una misión misteriosa, la denominada Misión Olvido, que da nombre al libro.

LOS PERSONAJES.

Me gusta mucho la prosa de María Dueñas, pero también me encanta la personalidad de la que dota a sus personajes y sobre todo la manera que tiene para describirlos y conseguir que los conozcamos y nos los imaginemos de una manera muy real. Hagamos un pequeño repaso a cada uno de los personajes de esta novela. 


1. Blanca Perea.

Hay muchos elementos para pensar que parte de la Blanca Perea de esta novela está inspirada en su propia autora. Blanca tiene una edad similar a la de María, es profesora de Universidad igual que ella y quizá existan más detalles en común que desconozco.
Creo que resulta imposible no conectar con Blanca, entender sus motivos, su huida por medio mundo. Que tu vida, tal y como la conoces, desaparezca en un sólo verano y te veas sin rumbo, queriendo escapar lo más lejos posible, tiene que ser difícil. Blanca huye, pero huye hacia adelante, no se recrea en el dolor, sino que busca salir adelante como sea. Es testaruda, con tesón, con orgullo, con carácter... Y eso precisamente es la que la salva del mundo, ser una mujer luchadora.

2. Daniel Cárter.

Se trata de un maduro y atractivo hombre, con el que Blanca en seguida conectará. Daniel tiene una larga historia a sus espaldas, una relación intensa con España, a la que se vinculó tanto gracias precisamente a Andrés Fontana. Pero Daniel conoce muchas cosas y terminará siendo una pieza principal en el engranaje de la historia.

3. Andrés Fontana.

El legado documental de Andrés Fontana, el viejo profesor hispanista, es la razón de la beca que Blanca obtiene. Fontana, hijo de una familia pobre de Castilla La Mancha, consigue acceder a la educación gracias al afán benefactora de la Señora de la Casa en la que servía su madre. Fontana estudió en la Complutense y se fue a EE.UU. en 1936 con una beca. Cuando quiso volver, había estallado la Guerra Civil y nunca regresó a España, pero la fascinación por España y los vestigios de su historia en EE.UU. nunca la perdió. Quizá por ello puso tanto afán en juntar todas las piezas del puzzle de las misiones franciscanas.

4. Rebecca Cullen.

Rebecca es la secretaria en el departamento donde trabaja Blanca la Universidad de Santa Cecilia. Es íntima y antigua amiga de Daniel Carter y será un gran poyo para Blanca durante su estancia en Santa Cecilia.

5. Luis Zárate.

Es el director del departamento donde trabaja Blanca en la Universidad. A lo largo de la trama quedará claro que no se lleva bien con Cárter y su amañad versión personal quizá tenga más raíces de las que pudiésemos pensar..

6. Fanny y Darla Stern.

Fanny es una chica algo cortita que trabaja de asistente para Blanca y para el resto de los integrantes del departamento de Luis Zárate en Santa Cecilia. Fanny es hija de Darla, antigua secretaria del departamento y que hoy es una anciana con muy malas pulgas. Ambas tuvieron una relación estrecha con Andrés Fontana antes de la muerte de éste.
Los personajes están bien definidos, tienen prospección psicológica y son muy creíbles.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Cuando, como es mi caso, se tiene poco tiempo para leer, disfrutar de una novela como ésta es un lujo y un placer. Puedo decir que Misión Olvido me ha gustado mucho. Esta novela no tiene absolutamente nada que ver con El tiempo entre costuras pero aún así es excelente. La historia de Sira Quiroga es una historia de aventura, misterio y acción mientras que la historia de Blanca es una historia introspectiva, emocional, con viajes al pasado. Pero ambas, son capaces de cautivar al lector, cada una a su modo.
La historia sea Blanca no tiene los elementos que nos enamoraron de la historia anterior, pero es una historia bien tejida, profunda, con un cierto misterio. Se deja leer muy bien y la cuidada prosa de María Dueñas hace el resto.


Una lectura muy recomendable, le darla un 9 sobre 10.

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PROYECTO AHORRO Y DIVERSIÓN: EL BOTE "PORQUE YO LO VALGO"


Quiero compartir con todos vosotros algo que se me ha ocurrido. No es precisamente el invento que vaya a revolucionar la existencia tal y como la conocemos, pero es una pequeña reflexión que creo que a mi vida le va a venir bien. Ayer me compré un bote, muy normalito, de cristal, con un tapón a rosca...

Hasta ahí todo bien, quizá podría haber reciclado otro tipo de bote, pero no tenía ninguno a mano. A lo que íbamos, la finalidad del bote es ahorrar pero además disfrutar del ahorro y regalarme algún capricho. 

La idea vino de todas aquellas pequeñas cosas que tienen un coste y que no valoramos económicamente. Por ejemplo, una muestra de champú. ¿Qué valor tiene? ¿20 céntimos? Sí, ya sé que es algo ridículo, pero infinidad de granitos de arena hacen una playa, pensadlo. 

Hay cosas que nos regalan o que nos tocan en un sorteo y que tienen más valor. Por ejemplo, me han tocado un par de invitaciones para ir al teatro con mi hija este fin de semana. He mirado el precio de las entradas en una web de descuento (si fuese a comprarlas, lo haría allí, con descuento) y cuestan 11 euros cada una de las entradas. Me puedo plantear si me gastaría 22 euros en ir a ver esa obra de teatro o no, pero lo cierto es que vamos a disfrutar de la experiencia, y el coste real de ese regalo y de la experiencia como tal, son 22 euros. 

Pues bien, normalmente ese ahorro no lo contabilizo. Digamos que el dinero que dejamos de gastar se queda en la cuenta del banco y forma parte del ahorro total al final de año. Pero dentro de ese ahorro total existen muchos pequeños ahorros. Cosas como éstas: las entradas gratis, la muestra de champú, el día que tu amigo Fulanito te invita a un café (el día que se lo pagas tú, simplemente no cuenta, forma parte de la vida), el cheque descuento del restaurante al que vas a cenar un martes, el día que ibas a salir de casa a tomarte unas cervezas y te quedas en casa por la razón que sea, ahorrándote x euros... Al final, los 20 céntimos de aquí, los 22 euros de allá, el eurillo del café, los cinco euros del par de cervezas... Todo suma. ¿Cuánto? Pues no lo sé, pero intuyo que serán al menos varios cientos de euros al año. Y esos cientos de euros al año, van a empezar a formar parte del bote, que además, al ser de cristal, podré ir viendo cómo se va llenando, que eso es importante y anima. 

¿Y qué voy a hacer con ello? Pues no lo sé, pero probablemente parte de ello lo utilizaré para uno o varios "porque yo lo valgo". ¿Y qué es eso? Pues cosas como un curso que me apetece mucho pero que cuesta casi 300 eurazos y ni me planteo hacer por su precio, o un nuevo casco para la moto (el que tengo está bien pero es básico y bastante poco estético), una cena en un restaurante chulo al que le tengo ganas desde hace tiempo... pequeñas cosas de ésas que te levantan el ánimo y te hacen feliz. 

Porque ahorrar está muy bien (mi propósito de ahorro para el 2015 es firme, y además, aunque no deseo compartir aquí el importe, os diré que me he puesto una meta alta, que intentaré cumplir); pero utilizar parte de ese ahorro para querernos y darnos algún capricho, también es muy importante. Y la vida, está hecha de pequeñas cosas

MIS PROPÓSITOS DEL 2015

Ya estamos a más de mediados de enero, y yo aún pendiente de escribir mis propósitos. Pero ya estoy aquí, manos a la obra. A ver cómo se nos da este 2015. 

Propósitos que no cumplimos el año anterior.

La verdad es que 2014, finalmente, fue un año muy bueno. Muy duro pero con muy buenos resultados y, echando la vista atrás a mis propósitos, los he conseguido casi todos. Pero siempre hay algo que se te resiste y es una oportunidad para mejorar. Vuelvo a comenzar los propósitos precisamente por las asignaturas pendientes, intentaré poner especial énfasis en este 2015 para lograrlos. 


1. Libros: leer más. 

Ya van demasiados años sin cumplir este objetivo. Soy consciente que desde que nació mi hija tengo mucho menos tiempo para mí. Y dentro de ese menor tiempo, la actividad que más se ha resentido es la lectura. En el 2014 me organicé mucho mejor, dispuse de más tiempo para hacer mis actividades, pero tiempo y tranquilidad para los libros, apenas lo encuentro. Y el poco que tengo, lo suelo dedicar a internet. Llegué a plantearme si en realidad ya no me gusta leer, pero en los 4 días que estuvimos solos mi marido y yo estas navidades leí dos libros y medio, así que falta de ganas no es. Veremos si logro volver a disfrutar más con la lectura, con un objetivo de 20 libros al año, me daría por satisfecha.



Propósitos fundamentales para tener la vida que quiero tener


2. Tiempo para Henar y Athos. 

Este propósito lo he cumplido y espero poder seguir cumpliéndolo, cada vez más y mejor. Desde el verano he conseguido establecer un equilibrio familiar, tenemos mejores horarios para nuestro tiempo y para el tiempo que compartimos. Henar crece a pasos agigantados y pasamos muy buenos ratos juntas. Dos tardes a la semana procuro estar en casa para ella, jugando, pintando, leyendo, viendo dibujos, yendo al parque (cuando el tiempo nos lo permite)... y los fines de semana solemos ir juntas al Zoo, al Parque de Atracciones, al Teatro... Tiempo de calidad con mi hija, y por supuesto también con su hermano peludo Athos, que me permite además dar largos paseos, mantenerme en forma... 

Mi prioridad sigue siendo ésta, y cada vez más. Trabajo porque tengo que pagar facturas, así de claro. Me gusta mucho mi trabajo, o gran parte del mismo, pero lo fundamental en mi vida es mi hija y mi familia. Y para ello, tengo que trabajar, pero teniendo muy en cuenta cuáles son las líneas rojas, y una de ellas es tener un horario que me permita tener una familia, no verla en fotos como hacen otros. 




3. Mimar más mi relación de pareja. 

No deja de ser un añadido del propósito anterior. Cada vez valoro más la estabilidad emocional y familiar, y ésta pasa precisamente por querer y mimar mi relación de pareja. Mi marido es una pieza fundamental en mi vida y ahora es tiempo de quererle más y mejor. Formamos un buen equipo y lo que nos une es mucho. Los últimos años, con todos los cambios, no han sido fáciles, pero hemos vuelto a reencontrar todo lo que nos queremos. Y además hemos organizado mejor nuestra vida. Nos queda pasar más tiempo a solas como pareja, ya que suele ser poco el tiempo que tenemos para estar juntos y solos, pero todo se andará. Y en el 2015 espero mimar mucho más mi relación de pareja. 




4. Tener más tiempo para mí misma.

Otro propósito sin duda fundamental. En el 2015 ya di muchos buenos pasos en esa dirección, organizando los horarios en casa y aprovechando mejor el tiempo dentro y fuera. Comencé a dar clases de costura porque era algo que me gustaba y con lo que sigo haciendo pequeños pinitos. Me apunté a un gimnasio y sigo yendo a clases de pilates. Salgo de vez en cuando con mis amigos, incluso me planteo hacer algún pequeño viajecito este año. La verdad es que se necesita también a veces estar sola y tener tiempo para nosotros mismos, mucho más de lo que creemos. 



5. Llevar una vida saludable.

Éste es un viejo propósito customizado. En el 2014 os decía que quería apuntarme a clases de pilates, pero luego cambié de idea. Con orientación profesional, me di cuenta de que me venía mejor apuntarme a otro tipo de curso, como el aerobic. Además, también tenía como propósito adelgazar. Me puse en manos de una profesional nutricionista y llevo 11 kilos perdidos. Mi objetivo es perder otros 8 ó 9 kilos más, pero además hacer ejercicio, comer mejor y llevar una vida saludable. Creo que estoy en el buen camino. 



6. Pasar más tiempo con mi gente. 

Es otro propósito fundamental, compartir parte de mi tiempo con mi gente. Siempre lo ha sido, pero cada vez le doy más valor a estar con quien quiero estar. Virginia, Antonio, Molli, Sergio, Patri, Carlos, Carmen, Luciana, Cristóbal.... son nombres fundamentales en mi vida. Sin ellos yo no sería quien soy ahora mismo. A algunos los veo con cierta frecuencia, a otros cada muchos meses, demasiados, pero intento pasar tiempo con ellos y disfrutarlos. Además, he conocido a personas maravillosas a través de internet, a algunos de vosotros os he podido desvirtualizar y quiero seguir haciéndolo y compartiendo experiencias y tiempo con vosotros. 


7. El blog, parte de mi vida. 

El blog es una parte esencial de mi vida, me permite plasmar aquí lo que me pasa en el día a día, es una especie de cuaderno de bitácora virtual. Y lo más impresionante de todo es que a algunos de vosotros os interesan mis locuras. Nunca dejaré de agradeceros vuestras lecturas, comentarios, emails... Gracias, gracias, gracias!!! Intentaré actualizarlo dentro de la medida de las posibilidades (que a veces no son muchas) y sobre todo seguir disfrutando de él. 




8. Ahorrar. 

Buen propósito para el que muchos llaman el año de la recuperación. Sin entrar en polémicas ni políticas, ni económicas, este año yo quiero ahorrar. El 2014 fue un buen año, ya que me permitió acabar de saldar deudas y ya no le debo nada a nadie (ni siquiera a mi hija, que había utilizado su dinero para pagar parte de la casa) y en el 2015 me gustaría hacer algo de hucha, que no me vendrá mal para el futuro. Siendo realista, no creo que en mi caso las cosas vayan a mejorar muchísimo y la posibilidad de que se mantengan igual, o peor, siempre está ahí. Así que, si somos capaces de hacer un pequeño esfuerzo ahorrador, seguro que luego lo agradecemos. 



9. Viajar.

Este propósito nunca falta en mi vida, año tras año. En el 2014 me proponía ir a Londres y lo dejamos para este año (tenemos los billetes, así que si todo va bien, esperamos ir). En el 2015 me propongo Londres, Lisboa, el verano en Coruña y todo lo que vaya saliendo. Viajar siempre es un placer. 


10. Cerrar heridas. 

2014 fue un año estupendo a nivel de crecimiento personal y me permitió cerrar muchas heridas. La verdad es que ya me quedan pocas y no estoy muy segura de querer o tener la necesidad de cerrarlas todas. Pero aún así me parece un buen propósito para ser más feliz. Cerrar heridas significa asumir y seguir adelante. 





11. Bajar menos al submundo (y durante menos tiempo).  

Uno de mis firmes propósitos del 2015 es éste. Me considero una persona bastante optimista en general, pero es cierto, que cuando hay algo malo, me afecta mucho más de lo que me debería. Lo veo demasiado negro, siempre mucho más de lo que lo es en realidad. Y eso me lastra bastante. Os lo contaba con más detalle en mi último post de Viernes Vitales. Pues eso, un punto a mejorar. 



12. Hacer al menos una cosa especial con Henar cada mes. 

Y quien dice una, dice veinticinco si hace falta. A veces, las cosas especiales son verdaderamente muy especiales, otras veces no lo son tanto. Pero pasar tiempo suficiente y de calidad con nuestros hijos, es fundamental; compartir con ellos sus sueños, su aprendizaje, ayudarles a crecer... Eso es lo que yo procuro hacer con Henar día a día. Pero a veces, también hacemos cosas más especiales, aunque para un niño, descubrir el mundo es ya de por sí algo muy especial. 



13. No perder el tiempo con gente nociva. 

Esto es algo súper importante, relacionado directamente con el saber decir que no. Hay gente que no nos hace bien y gente a la que nosotros tampoco le hacemos bien, en mayor o menor medida estamos hablando del concepto "nocivo". A veces es gente mala, pero la mayoría de las veces ni eso. Sin embargo, hay relaciones que no hacen bien, las personas cambiamos y no siempre encajamos, los verdaderos amigos siempre quedan, pero algunos que consideramos amigos, en realidad no lo son. Y luego están ese tipo de personas con las que no encajamos pero que tenemos que tratar por narices porque son familia, o gente con la que trabajamos...Ese tipo de gente muchas veces no podemos apartarlos físicamente de nuestra vida, pero sí a nivel emocional. Es mejor para nosotros y también para ellos. 




14. Aprender a coser. 

El año pasado comencé unas clases de costura y he descubierto que me encanta. Ahora mismo, estoy en un impass, intentando evolucionar por mí misma, aprendiendo cosas mediante prueba y error, pero me lo paso francamente bien. Mi reto: aprender a hacer muñequitos, casitas y cosas monas. Ya os iré contando... 




15. Ser feliz con ser quien soy y como soy. 

Al final, éste es el propósito que lo resumen todo. La vida es corta e intensa, y hay que ser feliz con nosotros mismos y con nuestra vida. Por eso, cada vez me esfuerzo más en ser sincera conmigo misma, en aprender, en evolucionar, en luchar, en saber escoger entre lo que quiero y lo que no quiero, en dormir bien por las noches porque he hecho todo lo que está en mi mano para ser feliz. Todo lo demás tiene un fin, que es éste. Debemos ser fiel a nuestro yo, a lo que somos y a lo que queremos ser; pero también autoevaluarnos por ser mejores, por coger el camino correcto. Y por supuesto, tener claro que el camino tiene piedras y equivocaciones, pero que forman parte de nuestra vida. 


Espero que el 2015 os haga crecer como personas y alcancéis la felicidad en vuestras vidas. 
Muchas gracias por haberme leído. 


ME APUNTO AL HOMENAJE A ÁGATHA CHRISTIE


Mis buenos amigos Pedro, del Búho entre libros, y Teresa, de Leyendo en el bus, están organizando un perfecto homenaje a Ágatha Christie. ¿Y por qué perfecto? Porque nada mejor que homenajear a un autor leyendo sus obras.

Como casi todo el mundo, yo tuve una etapa lectora de Ágatha Christie, allá cuando era jovencita. Empecé con ella por el año 1998, cuando cursaba COU y estuvo presente entre mis lecturas durante un par de años más, aproximadamente hasta segundo de carrera más o menos. Por aquel entonces me leí casi todo de ella (y de Vázquez Montalbán y su querido Carvalho, a quien quizá deberíamos también hacer un homenaje ya que estamos… lo dejo caer, por si las flies…). Pero volvamos a la Dama del Crimen, así haciendo memoria leí alguno de sus libros, como Diez negritos, El misterio del tren azul, Muerte en las nubes, o Asesinato en el Orient Express entre otros.


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Me enteré del reto a través del Twitter de Teresa en el día de ayer, y la verdad es que no suelo participar en retos, mucho menos lectores. Mi vida va demasiado deprisa, me cuesta encontrar tiempo para casi nada y no me gusta hacer promesas que no puedo cumplir. Sin embargo, en este caso voy a hacer una excepción, porque realmente me apetece y además me encantan los organizadores de este reto y el reto en sí. Y además, me apetece muchísimo volver a leer Asesinato en el Orient Express, que he estado en Estambul hace poco y ha sido una experiencia un poco agridulce, así que espero que la prosa de la Christie me lleve volando hacia el Estambul de mis mejores recuerdos.  

MI SEGUNDA NAVIDAD INSTAGRAMIZADA

Llevo unas semanas sin publicar mis tradicionales post de semanas instagramizadas, pero aprovecho para dejaros algunas de las imágenes de estas pasadas Navidades. Cada vez me gustan más estas fechas, y la verdad es que, ahora que se han acabado, me da penilla. Sin embargo, no puedo quejarme, he tenido casi dos semanas de vacaciones, he disfrutado intensamente con mi hija, que con sus casi tres años sé lo ha pasado fenomenal y ha alucinado con la llegada de Los Reyes y de Papá Noel, me he podido escapar unos días a Estambul (aunque nos hizo un tiempo horrible) y en definitiva, doy muchas gracias a la vida por todos estos momentos tan bonitos, todos ellos, con sus más y sus menos. 




















VIERNES VITALES 30: CUANDO ALGO SALGA MAL (PROPÓSITO PARA EL 2015)

Año nuevo… vida nueva, vida antigua, vida mejorada…

El 2014, como os comentaba ayer, fue absolutamente catártico. Hubo momentos muy de tocar fondo, pero para coger impulso, dar un salto y llegar al cielo, o casi. Vamos, que es un año que me ha dejado muy satisfecha a nivel personal y emocional, que es lo que de verdad cuenta. Me ha servido para centrarme, saber dónde estoy y ser feliz con ello. No se le puede pedir más a un año.

Y en el 2015, ¿qué? Llega un nuevo año y surgen listas de propósitos. Revisas los que has cumplido del año anterior, los que no, y te dedicas todo el mes de enero a hacer recapitulación y volver a ordenarte mentalmente. Y ponerte manos a la obra, a veces.

El caso es que he estado reflexionando bastante sobre ello en los últimos meses (de hecho, tengo pendiente la lista de propósitos para el 2015, la próxima semana los publico. Me siento muy satisfecha a nivel personal, por lo que para mí la vida de este año deberá continuar la vida del anterior y mejorarlo, que todo es posible. Voy a seguir haciendo dieta, voy a seguir yendo a aerobic, seguir cumpliendo mis sueños, seguir queriendo a mi gente y haciéndoselo saber, seguir, seguir, seguir… Pero también hay cosas que reflexionar y en las que pensar… y modificar. Y el movimiento, se demuestra andando!

En la cena de navidad de mi empresa (esos eventos masivos de gente borracha que a mí personalmente nunca me han fascinado), estuve hablando con una buena compañera y amiga. Yo, para no variar, sólo había tomado agua. Ella, había perdido la cuenta del alcohol que había bebido. Y me dijo muchas cosas, algunas de ellas duras, todas ellas sinceras y que le agradezco profundamente. Me hizo “click” y he estado reflexionando sobre ellas, especialmente sobre una, porque tiene razón.
  
Soy una persona profundamente emocional y un auténtico diente de sierra. Mi personalidad es como una montaña rusa: arriba y abajo… arriba y abajo… reír y llorar… Cuando veo las cosas positivas, las veo relucientes. Y cuando las veo negativas, en la más profunda caverna y oscuridad. Y claro, la vida tiene de todo: cosas positivas y cosas negativas, hay que saber vivir con ambas.

 El 2014 me ha servido para trabajar en ello, para valorar más las cosas positivas y coger lo bueno que te aportan las negativas, porque muchas veces te enseñan y te ayudan a mejorar. Pero cuando me pongo en plan negativo, yo misma me ofusco y me enroco, y eso, siempre es peor. Mi amiga me dijo precisamente eso, que muchas veces me enrocaba y veía la mota de polvo, sin darme cuenta del absoluto resplandor de todo lo demás (esto es más poético y son mis palabras, pero la idea general es ésa).


Lo he estado reflexionando mucho, y uno de mis propósitos principales va a ser eso: controlar lo negativo, minorar sus efectos y hacer que me afecte menos. Con lo positivo, creo que tengo los deberes hechos. Disfruto muchísimo de cada cosa buena, las identifico, las busco… Pero con lo negativo, aún tengo la asignatura pendiente… para este 2015.

Por ello, cuando algo me salga mal…

1. No tiraré la toalla y volveré a intentarlo.

2. Pensaré por qué ha sucedido y qué puedo hacer para mejorarlo o para intentar que esta vez salga bien.

3. Le daré el valor que tiene, que probablemente sea mucho menor que el valor que normalmente le doy, sobre todo si lo miro en perspectiva con todo lo bueno que hay a mi alrededor.

4. Pondré mi fuerza positiva, mi sonrisa, tomaré aire… me daré un tiempo… y seguro que mañana lo veo mejor.

5. Cogeré lo bueno que hay en ello: la experiencia, el aprendizaje, el crecimiento.

6. Sabré distinguir lo que realmente merece la pena de lo que no.

7. Y cuando no merece la pena: ni lucharé, ni me quemaré, ni me estamparé contra la pared como suelo hacer.

7. Buscaré el cambio. Pero no cualquier cambio, sino aquél que me acerque más al lugar donde quiero llegar.

9. Me reiré de mí misma, de la situación y de todo lo que pueda.

10. Seré feliz, porque yo lo valgo. 


Gracias Rosa, por tus consejos de aquella noche J

BALANCE 2014: GRACIAS A LA VIDA Y A ESTE AÑO CATÁRTICO

¡Feliz Año!

Sobre todo, por el hecho de que, al menos para mí, el año como tal empieza hoy. Creo que lo del día 1 está sobrevalorado, el año empieza el día que vuelves a la rutina, lo demás son Navidades y vacaciones y en ese limbo siempre se está bien. Pero hoy, me toca volver a currar y sumergirme de nuevo en la rutina.

Enero suele ser un mes revolucionario. ¿En qué sentido? Pues en el que es el mes de los propósitos, en el que haciendo balance del año anterior, te pones a desarrollar propósitos del nuevo año y los coges con muchas ganas inicialmente. Luego, a lo largo del año, pues ya vemos…

La semana que viene, os hablaré sobre mis propósitos para este 2015, muchos de ellos repetidos del año anterior (bien por ser cruciales o bien por no haberlos conseguido) y otros nuevos.

Pero hoy, toca mirar un poquito atrás y hacer balance del 2014. Para mí, 2014 ha sido un año bueno como pocos. Sí que ha sido revolucionario, más aún, catártico. Empezó bastante mal (enero fue uno de los peores meses de mi vida), me hizo atravesar una crisis profesional y personal intensa que sin embargo me llevó a los mundos del coaching y del desarrollo personal y que me hizo crecer muchísimo a lo largo de la primavera. Un proceso de coaching profundo como el que hice hace mucho daño, pero purifica, y al final de año fui capaz de cerrar el círculo y de cerrar heridas, algunas de las cuales las llevaba arrastrando años atrás. Por todo ello, estoy muy satisfecha con todo lo que el 2014 me ha aportado.

De mis propósitos, los he cumplido casi todos. Me queda la lectura, sigo sin leer casi nada, pero tampoco es que me sobre el tiempo precisamente. Al menos, me he dado cuenta de que no es que no me guste leer, sino que ante la falta de tiempo, me dedico a otras cosas. De hecho, los últimos días del año hicimos un viaje sin niña (por primera vez en sus casi tres años me separé de ella) y en esos cuatro días me leí dos libros, por lo que sí me gusta leer. Seguiré incluyendo los libros entre mis propósitos del 2015 y ya os iré contando.

Sin embargo, en el 2014 he hecho muchas cosas y cumplido muchos propósitos. Después de una crisis familiar en el verano, la relación con mi marido salió muy reforzada y simplemente me di cuenta de que la gente tóxica está en todos los lados. A veces somos tóxicos no por maldad, pero lo somos, yo la primera. Lo mejor es alejarse de las personas que nos resulten tóxicas (otro propósito cumplido) y centrarnos en las cosas que merecen la pena. Después del verano, y toxicidades lejanas, en casa hicimos un horario en el que las cargas familiares (sobre todo niña) se modulaban entre ambas partes y que además nos permitía tener más tiempo en exclusiva para nosotros. Resultó muy positivo. Henar además está para comérsela y disfrutamos mucho juntas, haciendo todo tipo de actividades: vamos al cine, al teatro, al parque de atracciones, al zoo, al parque… leemos y dibujamos juntas, jugamos, nos divertimos… Creo que también he logrado estabilizarme emocionalmente en este punto, hacer cosas bonitas con ella y nos sentimos muy bien.

Intento tener más tiempo para mí (creo que lo he logrado), pasar tiempo especial con mis amigos y mi gente (también, aunque menos de lo que quisiera), ser feliz con quién soy y cómo soy (en esto el 2014 ha sido crucial).

He adelgazado alrededor de 10 kilos, por lo que el objetivo está conseguido por la parte del 2014 y seguirá en el 2015. En este sentido, dentro de mi organización personal a todos los niveles, me he puesto a dieta con un nutricionista (continúo yendo semanalmente) y espero poder quitarme otros 8 kilos más durante los próximos meses. Además, aunque mi propósito era hacer pilates, lo he cambiado por aerobic, voy a clase dos veces por semana, me sirve para ponerme a tono y me lo paso muy bien.

En cuanto a viajes, el viaje que quería hacer a Londres se ha quedado para el 2015, pero no me puedo quejar porque hemos estado a nivel internacional en Bélgica, Portugal y Turquía; y a nivel nacional en Coruña, Asturias, Cantabria, Segovia, Salamanca, Barcelona, Sevilla, Canarias…, así que no ha estado nada mal.


En definitiva, que el 2014 ha estado francamente bien y ha sido un año revelador, en el que he crecido mucho a nivel personal, siento que mi vida se ha quedado mucho más organizada, que tengo mucho más claras las cosas y que me he dado cuenta de que la vida es maravillosa, que hay que aprovecharla y dar gracias por todo lo bueno que nos ha sido dado.