MADRID CON NIÑOS 18: TEATRO INFANTIL EN MADRID 2015, MIS OBRAS DE TEATRO CON HENAR

Últimamente no tengo tiempo para nada. Pero lo peor no es eso, sino que sé que me estoy enrocando en mí misma, metiéndome en la elipsis de no tener tiempo, agobiarme por ello, tener la sensación perpetua de no llegar… y perder mucho tiempo mientras pienso que no tengo tiempo y me agobio.
 Supongo que se notará en el blog, que lo tengo mucho más abandonado de lo que me gustaría. Por eso, hoy me he propuesto escribir un pequeño post, sacar tiempo de debajo de las piedras si hace falta, dejar de quejarme y de perder el tiempo mientras me quejo y ponerme manos a la obra.
 Como sabéis, tengo una niña de tres años (recién cumplidos), a la que intento llevar a hacer cosas y disfrutar del ocio y los espectáculos que ofrece Madrid. Desde Navidad para aquí hemos hecho muchas cosas: hemos descubierto una biblioteca maravillosa en el Retiro, hemos vuelto a montar en el fantástico Teleférico, hemos ido a un taller de música las dos juntas… pero sobre todo, hemos disfrutado de unos cuantos espectáculos teatrales para niños. Algunos de ellos nos han gustado tanto, que me gustaría hacer un pequeño resumen y compartirlos con vosotros en este post. Probablemente cada uno de ellos se merecería un post por separado, pero me temo que es lo que hay, ante la falta de tiempo, menos quejarse y más resumir (creo que voy a adoptar esta nueva filosofía vital).

 LA VUELTA AL MUNDO EN 80 DÍAS. TEATRO SANPOL.
 Soy madrileña de devoción, pero ni nací ni crecí en Madrid. Llevo años escuchando las maravillas del teatro Sanpol, donde todos los niños con padres con amor al teatro o que estudiaron en colegios de Madrid, terminaron recalando en algún momento. No conocía el Sanpol y reconozco que me picaba la curiosidad. Pero un domingo de enero Henar y yo nos estrenamos con este teatro, cuya programación está dirigida íntegramente al público familiar, y nos encantó.
 Disfrutamos de una adaptación musical de La vuelta al mundo en 80 días, una historia muy vinculada a mi infancia (yo también crecí en los ochenta y veía en la tele las aventuras de Willy Fogg y sus amigos). Me gustaba volver a reencontrarme con esta historia tanto tiempo después, poder hacerlo precisamente en el Sanpol, con la cantidad de cosas buenas que había oído de este lugar, y además compartirlo con mi hija. Fuimos a finales de enero y fue un plan fantástico de domingo por la tarde. Nos lo pasamos fenomenal y Henar, que aún no había cumplido los tres años, aguantó perfectamente, siguiendo la historia y disfrutando del espectáculo.
 Me gustó mucho la Compañía La Bicicleta, compañía que tiene su sede precisamente en el Sanpol y que lleva muchos años desarrollando buenos montajes teatrales para público infantil y juvenil. De hecho, esta obra ya la habían estrenado en el año 2011 y ahora repetían el éxito durante unas semanas. Me encantó la obra, con los efectos visuales que hacían que el escenario se convirtiese en Londres, Bombay, San Francisco… devolviéndonos al sueño de la historia de Verne y haciéndonos dar una auténtica vuelta al mundo llena de aventuras sin movernos de nuestra butaca.

 EL LOBO Y LAS 7 CABRITAS.
 Os confieso que a esta obra de teatro ya le tenía yo echado el ojo desde el año pasado, pero hasta hace unas semanas, no hubo conjunción de planetas para poder ir a verla. Este cuento es todo un clásico y el hecho de que se representase en el Teatro Galileo (uno de mis teatros fetiche tanto para espectáculos para público adulto como también para los infantiles) y que además también fuese un musical, me hizo confiar en que Henar y yo pasaríamos juntas una tarde estupenda disfrutándolo. No me equivoqué, fue una elección muy acertada. 
 El musical resulta muy divertido y en el Teatro Galileo se ve muy bien desde cualquier localidad. Los personajes principales además se pasean por la escalinata del patio de butacas en varios momentos a lo largo de la representación y resulta muy divertido y ameno. Se nos pasó volando, casi sin enterarnos. Los personajes principales son la mamá cabra, el lobo malvado que se quería comer a las cabritas y uno de los tres cerditos, que pasaba por allí como quien dice, no formaba parte de la historia inicial del cuento pero no queda ni tan mal. Todos con tintes muy fashion y del siglo XXI: el cerdito es rapero, mamá es fashion y el lobo tiene bastante de underground. Las siete cabritas, que visten del mismo color que su nombre: verde, rojo, azul etc. son en realidad marionetas, que son manejadas por los dos actores masculinos, que aparecen en escena vestidos de negro y luego también con sus trajes de lobo y cerdito respectivamente. El más listo de todos es verde, el más pequeño, que es realmente quien evita que el lobo termine comiéndoselos a todos.
 Este espectáculo aún se representa en el Teatro Galileo, y si tenéis la oportunidad de ir a verlo con vuestros hijos, no os lo perdáis. Salimos de allí fascinadas, es un cuento sencillo, que los niños entienden bien, con moraleja, y además con mucha música, mucho ritmo y una estética muy diferente. De los mejores espectáculos infantiles que he visto en mucho tiempo, totalmente recomendable.

LA BANDA DE MIREIA.
 Se trataba de otro espectáculo de carácter musical, pero en este caso estrictamente musical, no una adaptación teatral con música, sino un concierto de más de una docena de temas en el que los más peques cantaron, bailaron, salieron al escenario y se lo pasaron francamente bien. Sentía curiosidad por conocer el Teatro Ruedo las Ventas, patrocinado por una aseguradora, y ésta fue una ocasión perfecta para ello. Nos gustó mucho el teatro, muy bien acondicionado y cómodo, aunque lo van a desmantelar hasta que finalice en otoño la temporada taurina, así que difícil que lo veáis hasta entonces.
  Mireia es una chica mona y pizpireta, que no canta nada mal y que, acompañada por cuatro muñigotes que constituyen su banda, sale a cantar y bailar con mucha entrega sobre el escenario. En un repaso a su repertorio toca un montón de temas: los números, los colores, el reciclaje, la amistad… Construye un espectáculo muy visual y muy divertido para los niños, donde además aprenden muchos conceptos.
 Como veis, Henar y yo intentamos no perder el tiempo y en los meses de invierno, llevar a los peques al teatro es una opción fantástica, que yo por otra parte intento practicar todo el año, pero en los meses de más frío, donde las actividades al aire libre se hacen prácticamente imposibles, parece que aún apetece más.
  La cartelera teatral madrileña es muy amplia y dispone de una gran oferta para niños. Le tengo echado el ojo a unas cuantas obras de teatro como El Mago de Oz, de la compañía La Maquineta en el Teatro Nuevo Apolo, los espectáculos que sobre El Ratoncito Pérez representan en el Teatro Prosperidad, u otra de las opciones infantiles que tienen ahora mismo en el Teatro Galileo, Laura y el enigma de la música perdida en el vagón de metro. En cualquier caso, probablemente nuestro próximo espectáculo sea Disney on Ice, ya que tenemos entradas para la próxima semana. Allí veremos a Mickey y sus amigos, acompañados de algunos de los más conocidos personajes de las películas Disney.
 Ya os contaré. 


HOMENAJE A AGATHA CHRISTIE: ASESINATO EN EL ORIENTE EXPRESS

No soy de apuntarme a retos ni lecturas conjuntas. Mi vida va a salto de mata, como quien dice, y no quiero comprometerme a algo y luego no ser capaz de cumplirlo. Sin embargo, cuando me enteré de la propuesta de los blogs El búho entre libros y Leyendo en el bus de hacerle un homenaje a Agatha Christie, decidí hacer una excepción y apuntarme. Diría que fue cosa de telepatía, o algo similar, ya que durante las Navidades estuvimos unos días en Estambul y recordé precisamente una novela de Ágatha Christie que había leído muchos años atrás: Asesinato en el Oriente Express. Hace muchos años que no leía nada de esta autora (a quien leí mucho durante mi adolescencia) y me apetecía volver a leer precisamente esta novela y hacer un viaje literario hasta Estambul, una de las ciudades que más me gustan en el mundo.

Pues bien, en estos días tan inmensamente fríos que hemos pasado, esta novela me ha dado calor literario. Volverme a imbuir en un espíritu Christie en estado puro, en una de sus novelas más reconocidas, me ha aportado unos ratos estupendos de lectura y recordar mis visitas a Estambul y mis años adolescentes en los que la prosa de esta autora formaba parte tan estrecha de mi vida.

El Orient Express es un mítico tren que recorría toda Europa, desde Estambul hasta París. Comenzó a operar a finales del siglo XIX y, con sus más y sus menos, se ha mantenido hasta nuestros días, convirtiéndose en un mítico tren de lujo que ha dado lugar a miles de historias, entre ellas la de la novela de Agatha Christie, Asesinato en el Orient Express.



LA TRAMA.

Hércules Poirot regresa a Inglaterra después de resolver un importante caso en Siria. Para ello, toma el Orient Express desde la mítica Estambul. Es pleno invierno y hace muchísimo frío. Habitualmente, en esa época del año, el Orient Express suele ir prácticamente vacío; sin embargo, aquel día está inusualmente lleno, con viajeros de todas las nacionalidades.

La segunda noche en el tren, a medianoche, Poirot se despierta al oír un fuerte ruido procedente del compartimento de al lado. Se asoma al pasillo para ver qué ha ocurrido y ve al encargado del vagón llamando a la puerta de Samuel Ratchett, en el compartimento de al lado. Desde dentro, el Sr. Ratchett contesta que no ocurre nada. Poirot vuelve a la cama pero no consigue dormirse, el tren parece haberse parado.

A la mañana siguiente, efectivamente el tren se ha detenido en medio de una tormenta de nieve, en un punto cercano a Belgrado. Poirot prácticamente no ha dormido en toda la noche, escuchando ruidos y golpes en su puerta y en el pasillo. Se descubre entonces que el Sr. Ratchett ha sido asesinado en el compartimento de al lado, de una manera muy misteriosa. Ha recibido nada más y nada menos que 12 puñaladas, pero muy diferentes entre sí. Parecen que no hayan sido hechas siquiera por la misma persona.
 
A partir de ese momento, Poirot se pone a investigar, recopilar pruebas y encontrar al culpable. Ratchett no era en realidad quien decía ser, en realidad su nombre era Cassettiy que cinco años atrás había secuestrado y asesinado a una niña llamada Daisy Armstrong, desencadenando una auténtica tragedia de muerte y de dolor entre todos los miembros de la familia, que murieron o se suicidaron.

Poirot irá avanzando y encontrando pruebas, que a menudo apuntan en direcciones muy diferentes. Irá descubriendo que algunos de los pasajeros tenían relación con la familia Armstrong: el ordenanza y el mejor amigo del padre de Daisy, la propia abuela de Daisy, la tía, la madrina de la madre de Daisy, el hijo del fiscal que llevó el caso, el chófer y la cocinera de la familia Armstrong, la niñera de la niña etc.  En total 12 sospechosos para un crimen.




SENSACIONES LECTORAS.

Me ha gustado mucho volver a leer esta historia de Agatha Christie, entre otras cosas porque me retrotrae a una época de mi vida en la que era muy joven y me encantaban estas novelas. Es cierto que entonces me encantaban y que ahora, no dejan de parecerme buenas historias, pero poco o nada tienen que ver con las historias actuales de novela de misterio.

Aún así, los planteamientos de la Christie en títulos como Asesinato en el Orient Express o Diez negritos siempre resultan cuanto menos curiosos.

Gracias a Pedro y a Teresa por organizar este homenaje y empujarnos a leer y disfrutar otra vez del misterio de Agatha Christie. 

MIS ÚLTIMAS SEMANAS INSTAGRAMIZADAS

Últimamente no tengo tiempo para casi nada. Y llevo semanas sin publicar posts instagramizados. Teniendo en cuenta el frío que hace, tampoco se pierde gran cosa, pero me gustaría publicar un post un poco de resumen de lo que fue el largo mes de enero (desde después de Reyes para acá) y la primera semana de febrero. 



Hace mucho frío, que mejor que una buena siestecita para recuperar fuerzas...



Pero aunque hago frío, a veces levantas la persiana y te encuentras con un espectáculo tan bonito como éste: el regalo de un precioso arcoiris frente a mi ventana. 



La verdad es que a pesar del frío, no nos hemos quedado siempre en casa. 
Hemos ido dos veces al teatro y además hemos empezado a ir a la biblioteca, donde Henar está descubriendo una nueva gran pasión. 


Y los días en casa, nos da para experimentar en la cocina. Ya somos expertas en hacer galletas y ahora nos hemos pasado a los bizcochos. El primero ha sido de ¡¡¡chocolate!!! Y nos ha quedado muy bien, la verdad :)


En los paseos con Athos descubrimos belleza gélida como ésta... 



Pero con el Athejos nunca hay frío, ¿a bajo cero? Pues yo al Manzanares de cabeza... 



VIERNES VITALES 32: DECIR ADIÓS

Tengo 34 años pero la muerte pocas veces me ha tocado de cerca. Mi abuelo se murió cuando yo aún no había cumplido los 7 años y apenas tengo recuerdos de ello, más por lo que me han contado después que por aquellos días. Hace algo más de 7 años se murió uno de mis tíos más queridos en un accidente de coche, sin previo aviso, y aquél fue el drama más grande que he vivido. 

Pero el viernes pasado, se fue mi abuela. Se fue sin avisar, sin dar tiempo a decir adiós. Tenía 89 años, cumpliría 90 el mes que viene, por lo que no debería extrañarme. Pero estaba tan bien... un infarto que no avisa ni da tiempo a nada. La había visto por última vez en Navidades, nos separaban 450 kilómetros; había hablado con ella el domingo anterior por la tarde... Y se fue, sin más. Se fue en medio de este frío inmenso que nos asola. 

Por un lado, sé que es lo mejor, aunque suene duro. Ella estaba bien, vivió razonablemente bien hasta el último día de su vida. No tenía enfermedades, se encontraba bastante bien en la residencia donde había vivido desde hacía un año y medio. Pero tampoco le quedaban ganas de vivir. Y creo que el cuerpo, en determinados momentos dice hasta aquí, y eso fue lo que ha debido de hacer ella. 

Me da mucha pena, un dolor fuerte, pesado, que se instala en el estómago como una piedra y que a veces, lo notas al andar. Pero también creo que fue lo mejor para ella, no sufrir innecesariamente, que no pasasen años y años sin más, viendo cómo todo iba a peor. Me da pena no haberle podido decir adiós, haberle dado el último abrazo. Pero tendré que vivir con ello. Llevo casi diez años viviendo en Madrid y cada año he hecho cuatro o cinco viajes a Oviedo, algunos de ellos específicamente para verla a ella. Habría hecho, sin dudarlo, otro más para decirle adiós. La última vez que me despedí de ella no sentí que fuese a ser la última... Pero sé que mi abuela me quiso y yo a ella, que nos demostramos que nos queríamos en vida y que eso es lo importante. 

Estos días he estado reflexionando precisamente sobre eso, sobre el adiós. Cuando dices adiós, cuando no llegas a decirlo, cuando te ves obligada a no poder volver a darle un abrazo a alguien, cuando la muerte viene a visitar tu mundo... La vida sigue y nosotros debemos seguir con ella. 

Adiós, abuela, allá donde estés. 

Te quiero. 

MANUALIDADES FACILITAS CON NIÑOS: HACEMOS UNOS PRISMÁTICOS

Lo reconozco. Me gustan mucho las manualidades, especialmente cuando son facilitas y resultonas. Además, hacerlas con mi hija me proporciona una sesión de creatividad (algo que siempre le viene bien a mi cerebro) y ella las disfruta muchísimo y además aprende un montón. 

La última manualidad que ha llegado a casa no la hemos hecho juntas, sino que la hicieron en su "cole", pero me gustó tanto y me pareció tan sencillo de hacer que vengo a compartirla con vosotros. Seguro que haremos muchos de éstos a lo largo de los próximos años. 

Ver la vida de colores tiene siempre un algo especial, nada mejor que hacer unos prismáticos caseros utilizando además material reciclado. El rollo de cartón del interior del papel higiénico es un elemento que sirve para hacer muchas cosas con  niños, y en este caso va a ser el elemento principal de estos prismáticos tan divertidos. 



¿Qué necesitamos? 

- Dos rollos de cartón del interior del papel higiénico. 
- Papel de celofán de colores (en este caso son rojo y amarillo, pero pueden ser de cualquier color). 
- Papel de revistas o periódicos. 
- Otros papeles (cartulina por ejemplo). 
- Celo y cola o pegamento. 
- Pintura de dedo. 
- Un lazo. 

El procedimiento en sencillísimo. Cogemos los rollos de cartón del papel higiénico y en uno de los extremos los forramos con el papel de celofán de colores, que es lo que nos permitirá ver después con colores luminosos. Lo pegamos bien con celo alrededor evitando dobleces. 

después forramos los rollos de cartón, primero con el papel de periódico o de revista y en el extremo opuesto al celofán con cartulina o goma Eva. Hay que tener en cuenta que por ese lugar es por donde los niños van a sujetar los prismáticos, por lo que merece la pena reforzarlos bien con un elemento de más grosor como la cartulina o la goma Eva.



Debemos hacer un pequeño orificio en cada uno de los dos rollos para introducir el lazo, que servirá para colgarse al cuello los prismáticos. Y pegar ambos rollos de papel. Es necesario que se peguen bien, con un buen pegamento, para que se resistan bien los envites infantiles. 


Y luego, a ver la vida en tecnicolor!!!!


No me digáis que no es una manualidad facilita para hacer con niños. Además, echándole un poco de gusto e imaginación, podemos decorarlos de mil maneras, jugar con diferentes tipos de colores, tener prismáticos adecuados para cada momento... Muy divertido sin duda.