VIERNES VITALES 32: DECIR ADIÓS

Tengo 34 años pero la muerte pocas veces me ha tocado de cerca. Mi abuelo se murió cuando yo aún no había cumplido los 7 años y apenas tengo recuerdos de ello, más por lo que me han contado después que por aquellos días. Hace algo más de 7 años se murió uno de mis tíos más queridos en un accidente de coche, sin previo aviso, y aquél fue el drama más grande que he vivido. 

Pero el viernes pasado, se fue mi abuela. Se fue sin avisar, sin dar tiempo a decir adiós. Tenía 89 años, cumpliría 90 el mes que viene, por lo que no debería extrañarme. Pero estaba tan bien... un infarto que no avisa ni da tiempo a nada. La había visto por última vez en Navidades, nos separaban 450 kilómetros; había hablado con ella el domingo anterior por la tarde... Y se fue, sin más. Se fue en medio de este frío inmenso que nos asola. 

Por un lado, sé que es lo mejor, aunque suene duro. Ella estaba bien, vivió razonablemente bien hasta el último día de su vida. No tenía enfermedades, se encontraba bastante bien en la residencia donde había vivido desde hacía un año y medio. Pero tampoco le quedaban ganas de vivir. Y creo que el cuerpo, en determinados momentos dice hasta aquí, y eso fue lo que ha debido de hacer ella. 

Me da mucha pena, un dolor fuerte, pesado, que se instala en el estómago como una piedra y que a veces, lo notas al andar. Pero también creo que fue lo mejor para ella, no sufrir innecesariamente, que no pasasen años y años sin más, viendo cómo todo iba a peor. Me da pena no haberle podido decir adiós, haberle dado el último abrazo. Pero tendré que vivir con ello. Llevo casi diez años viviendo en Madrid y cada año he hecho cuatro o cinco viajes a Oviedo, algunos de ellos específicamente para verla a ella. Habría hecho, sin dudarlo, otro más para decirle adiós. La última vez que me despedí de ella no sentí que fuese a ser la última... Pero sé que mi abuela me quiso y yo a ella, que nos demostramos que nos queríamos en vida y que eso es lo importante. 

Estos días he estado reflexionando precisamente sobre eso, sobre el adiós. Cuando dices adiós, cuando no llegas a decirlo, cuando te ves obligada a no poder volver a darle un abrazo a alguien, cuando la muerte viene a visitar tu mundo... La vida sigue y nosotros debemos seguir con ella. 

Adiós, abuela, allá donde estés. 

Te quiero. 

3 comentarios:

  1. Tu abuela desde donde esté, se dará por despedida, seguro, no te atormentes.

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  2. Gracias chicas, es ley de vida...

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