NOVECENTO: EL PIANISTA DEL OCÉANO

El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana.

Federico García Lorca


Miguel Rellán es una de esas buenas personas, con cara de buena persona, que además es un actorazo como la copa de un pino. Siempre me cayó bien, en sus papeles de buen hombre que hacía en los años 90 para series de televisión. Desde entonces, han pasado muchos años, y hoy, más viejo pero también con más experiencia, se ha convertido en uno de esos actores que me empujan a sacarme siempre una entrada de teatro, para verlo directamente sobre el escenario.

Lo hice el año pasado para verlo interpretar el papel de Galván padre en la mítica historia de El viaje a ninguna parte, que Fernando Fernán Gómez nos regaló para que siguiésemos creyendo en la magia del teatro, a pesar de los reveses del mundo y de la triste historia de ese arte en la posguerra. A veces me pregunto si estos tiempos no son, ni más ni menos, que otra posguerra de cuya guerra no tenemos constancia, o no queremos tenerla.

En esta ocasión, se trataba de un monólogo, en el que disfrutar en solitario de Miguel Rellán durante más de una hora de confesiones en torno a la historia deNovecento. Ya de por sí, aquello parecía mágico sobre el papel, pero estaba segura de que lo sería aún más con el acompañamiento de las paredes negras y la cercanía de la sala Off del Teatro Lara. El Teatro Lara es sin duda uno de mis teatros fetiche de Madrid, su sala principal, testigo de un tiempo pretérito del teatro (actualmente el más antiguo de Madrid que se conserva) es una absoluta maravilla. Pero su sala Off te permite una cercanía, una quietud y una magia que multiplican los efectos.

Miguel Rellán no necesitaba más: cercanía con el público, una sala sin ninguna decoración y el papel de un trompetista de jazz que lo ha perdido todo, incluso su propia trompeta. Un traje arrugado, una corbata torcida, una historia de pérdidas y de sueños truncados... El resto: su propio arte. Estamos ante uno de los actores más conmovedores del teatro actual, su sola presencia con ese rostro de hombre bueno ya llena la sala; su enorme talento hace el resto.

No conocía Novecento, el texto que Miguel Rellán interpretaría aquella noche, pero el solo nombre de su autor, Alessandro Baricco, también me resultaba muy convincente. Seguro que habéis leído algo de este autor, al menos su obra más conocida, Seda. Los textos de Baricco son capaces de enamorar, pero contados casi en un susurro, con una interpretación personal e intimista como la que nos hizo Miguel Rellán en el Lara, con tanta humanidad y sencillez, resultan absolutamente grandiosos. Novecento, bajo la interpretación del gran Miguel Rellán sin duda lo es.
Danny Boodmann T.D. Lemon Novecento era el mejor pianista que existía sobre el océano. Había nacido en un barco, el Virginia, vivió siempre en él y su vida no tenía más sentido si no estaba enganchada a ese cascarón de madera por el que el mundo había pasado en alguna vez y al que Novecento le robaba el alma.
Este texto de Baricco constituye una historia sobre la amistad y el temor al mundo real, acunado por músicas entre las olas. Novecento no conoce otro mundo más allá del Virginia, ha perdido la cuenta de las veces que ha hecho el viaje por el océano, de Europa a América y luego en sentido inverso. Su única patria son las olas, a veces enfurecidas. Un buen día, decide bajar del barco, pero el terror a lo desconocido se adueña de él, su vida y la del Virginian se mantendrán unidas hasta que uno de ellos, o ambos, den su último suspiro.

La vida está hecha de elecciones, a veces difíciles; dudas, certezas, emociones… todas ellas construyen esta historia extraordinaria narrada en tercera persona por el que probablemente fue el único amigo de Novecento, un narrador cobarde pero consciente de la necesidad de contar aquella historia conmovedora y única.

Curiosamente, a lo largo de la hora y veinte minutos de duración de la obra, el tiempo en el que Miguel Rellán desnuda su alma sobre el escenario, se habla mucho de música, se intuye la música en todas partes, pero no suena ni una sola nota sobre el escenario. La historia de Novecento es una historia musical, compuesta por notas inimaginables que hacen un viaje continuo por el océano. Pero físicamente no suena ni una sola nota, ni falta que hace. Uno sale de allí, mecido por las palabras de Miguel Rellán, convencido de que la música interpretada por Novecento es la música más fantástica y pura, infinita y única que hayamos escuchado nunca. Y de hecho, así es.

¿Qué decir de Miguel Rellán? Ese hombre bueno, ese actor único que interpreta por vez primera un monólogo, tras más de cinco décadas de carrera artística. Un monólogo único, para el que no necesita nada más que su enorme talento y su interpretación, capaz de conmovernos. La obra se pasa en un suspiro, resulta tan intensa, tan conmovedora… que terminará sin que te des cuenta, llena de emoción. Todo el público que asistimos a la representación del 24 de marzo estábamos entregados, aplaudiendo una y otra vez al gran Miguel Rellán. Por esta obra, el actor ha sido merecedor del Premio de la Unión de Actores 2014, un premio del que dijo”Los premios siempre son injustos.”. En esta ocasión seguro que no lo ha sido. Miguel Rellán es capaz de emocionarnos como nadie contando la historia de aquel pianista del océano que el mundo necesita conocer a través de sus palabras, llamado Danny Boodmann T.D. Lemon Novecento.

Esta obra se estrenó en la sala pequeña del Teatro Español la primavera del año pasado, pero estos últimos meses ha vuelto a ser interpretada en la sala off del Teatro Lara, tal y como os he comentado. Desgraciadamente, su última función (hasta donde llega mi información) fue el pasado martes 31 de marzo. No sé si van a volver a representarla en Madrid o si la llevarán de gira, pero en cualquier caso, si tenéis la oportunidad de verla, no la dejéis pasar. El texto de Alessandro Baricco y la humanidad y sencilles de Miguel Rellán la convierten en algo absolutamente mágico.


“Ahora sé que Novecento había decidido sentarse ante las teclas blancas y negras de su vida y empezar a tocar una música absurda y genial, complicada pero hermosa, la más grande de todas. Y que, con aquella música, bailaría los años que le quedara . Y que nunca más sería infeliz” .

Alessandro Baricco.

Novecento

1 comentario:

  1. Qué gran actor! Cruzo los dedos para ver si hay gira y logro ver esta obra!
    Besotes!!!

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