DE MADRID AL CIELO. MIS 10 LUGARES FETICHE.

Últimamente no encuentro la inspiración. Parece que no encuentro ni el momento ni las palabras para escribir sobre algo, por lo que mis apariciones por aquí suelen ser escasas. Pero Leira me ha animado a escribir sobre mis 10 lugares fetiche de Madrid y me parece un buen reto para intentar que las musas regresen, ya que soy una absoluta enamorada de Madrid, la que desde hace 10 años es mi ciudad y en la que espero vivir el resto de mi vida.

Empiezo por decir que escoger sólo 10 lugares de Madrid resulta muy difícil. Pero creo que he logrado hacer esa lista tan corta y exhaustiva. Se han quedado fuera muchos lugares, algunos de ellos los incluiría como imprescindibles para cualquiera que visite Madrid, pero en este caso, me vais a permitir ser más emocional y escribir sobre esos 10 lugares especiales para mí. Lugares que probablemente no sean los más imprescindibles, ni los mejores, pero que a mí me encantan. Y con eso, al menos para mí, es más que suficiente.

No siguen ningún tipo de orden, simplemente son lugares especiales para mí.

1. EL TELEFÉRICO.


Hace poco os hablé en una opinión bastante extensa sobre este lugar, que para mí sigue siendo un gran desconocido entre los madrileños, porque pocos lo han utilizado alguna vez. Y la verdad es que “el tren que vuela”, como lo llama mi hija, hace un fantástico viaje por el cielo de Madrid, desde Pintor Rosales a la Casa de Campo y a la inversa. Desde esas preciosas vistas puedes contemplar los perfiles de la ciudad y fijarte en lugares emblemáticos como el Palacio Real, la Rosaleda, las ermitas de San Antonio de la Florida, el río Manzanares… o más en la lejanía desde la Plaza España al edificio de Telefónica, el Pirulí o las 4 torres. Un viaje precioso e inolvidable con el que Henar y yo disfrutamos mucho y que solemos hacer de manera bastante habitual.



2. EL BARRIO DE CONDE DUQUE.

Madrid tiene barrios emblemáticos y algunos de ellos con una magia especial. Me gusta mucho el Madrid cañí de La Latina, también le veo encanto (aunque algo menos) a Lavapiés; y por supuesto me encantan lugares como Chueca o Malasaña. Pero quizá son demasiado conocidos. Para mí el barrio mágico del centro de Madrid es Conde Duque, al lado de todo y sin embargo tan desconocido. Me encantan sus terrazas, sus placitas (las Comendadoras, La de los Guardias de Corps y Cristino Martos), sus pequeñas tiendas, talleres, restaurantes con encanto… y ese ambiente de vida de barrio y de creatividad que rezuman cada uno de sus adoquines. También por supuesto el Cuartel de Conde Duque, donde se organizan tantas actividades extraordinarias y desde donde incluso se ve el Palacio de Liria, situado justo detrás. Conde Duque es un entramado de calles que te cautivarán y que incluso tienen su estela literaria. Precisamente allí vivía la protagonista de El corazón helado, una de mis novelas fetiche.
Una tarde en Conde Duque, especialmente en buen tiempo, te permite hacer un viaje muy lejano y sorprendente.



3. LOS TEATROS DE MADRID, ESPECIALMENTE EL LARA.

El teatro es una de mis mayores pasiones y pensar en Madrid es pensar en teatro. En los minutos previos a que empiece la representación y se levante el telón, recuerdo intensamente por qué me gusta tanto esta ciudad y por qué no quiero irme de ella nunca más. Tengo teatros fetiche: el Español, el Pavón, el Galileo… Pero si tuviera que quedarme con uno sería con el Teatro Lara, un lugar único y especial. Es el teatro madrileño más antiguo hoy abierto y conservado igual que cuando fue inaugurado. Posee una programación absoluta, con obras sorprendentes tanto en su sala principal como su off. Raro es acudir al Lara y no salir fascinado. Recuerdo estupendas tardes y noches en él, allí conocí a Ara Malikian y sus Cuatro Estaciones, me emocioné con Miguel Rellán en el primer obra monologada que hacía en su vida y me he enamorado de tantas de las obras de ese teatro… Madrid no sería igual sin el Lara.

 

4. EL MADRID DE LOS AUSTRIAS EN LOS AMANECERES DE VERANO.

Os contaré en secreto. De un tiempo a esta parte, me quedo de Rodríguez en Madrid unos días en verano. Y no trasnocho (o no lo hago todos los días) sino que madrugo…. Y mucho. Me levanto antes del alba (lo que en verano os aseguro que es muy temprano), cojo la moto y amanezco en el centro de Madrid. Es precioso ver cómo esa parte monumental de la ciudad se va despertando a la vida, las vistas del Palacio Real al amanecer, pasear por las callejuelas a las que van saliendo las personas que van a trabajar, el momento en que hay silencio antes y después del ruido y las prisas. Me encantan algunos rincones de este barrio, como la Plaza de la Villa, la calle de la Almudena (con sus historias y sus conjuras), la Plaza de Ramales (también otro oasis en medio de la calma) o la de la Marina Española, donde se encuentra el Senado, también otra gran desconocida. El broche final a ese paseo matutino es un buen desayuno antes de volver a coger la moto e irme yo misma a trabajar. Estos momentos, a principios de agosto, con un Madrid a medio gas, son únicos.


5. LOS JARDINES DE SABATINI.

Otra de las joyas que sabemos que está ahí pero que pocas veces visitamos. El arquitecto italiano Sabatini tenía un gusto exquisito y un arte que demostró en muchos lugares de Madrid y de España, pero sus jardines aledaños al Palacio Real son una de las maravillas olvidadas de Madrid. Me gustan especialmente en otoño y también en los anocheceres de verano. Incluso a veces hacen conciertos únicos dentro de los Veranos de la Villa.

6. EL RETIRO EN OTOÑO.

De los Jardines de Sabatini al gran jardín de Madrid por antonomasia, el Parque del Retiro. Sin duda es precioso en cualquier momento del año, pero especialmente en otoño, cuando se tiñe de amarillos, dorados y ocres y lo convierten en un escenario de cuento. El Retiro es un mundo en sí mismo, verás a gente corriendo, leyendo, entregada al sol en cualquier época del año… títeres (incluido Titirilandia), niños con patines, balones, bicicletas o muñecas, gente de todas las edades… pero pasear por El Retiro en una soleada tarde de otoño, especialmente por algunos de sus lugares desiertos, es uno de los momentos más mágicos que ofrece Madrid.

7. LAS VERBENAS DE AGOSTO EN LA LATINA.

Así es Madrid y así soy yo: almas de contrastes. Del bucólico paseo otoñal en el Retiro, al bullicio más cañí de las verbenas de agosto: San Cayetano, la Paloma… Los barrios más castizos de Madrid, el Rastro, Lavapiés, La Latina, se visten de fiesta, se vuelcan en las calles entre mantones y cervecitas y las noches son largas, intensas y únicas. Madrid es especial en agosto pero mucho más aún en estas fiestas milenarias, que parece que llevan celebrándose desde que el mundo es mundo y que te hacen sentir como en casa.

8. EL JARDÍN DEL MUSEO ROMÁNTICO.

Adoro este lugar, del que ya os hablé en otra ocasión. Además, es un gran desconocido, tanto el museo en sí como su preciosa cafetería y su recóndito jardín. Me gusta acudir a él en cualquier época del año, pero también creo que se convierte en un lugar aún más especial en las tardes calurosas del verano de Madrid. Allí, entre vegetación, una pequeña fuente y ese ambiente intimista, parece que estás en un pedacito de paraíso. Además, es un lugar estupendo para desayunar y para desconectar del mundanal ruido en pleno centro, a pocos metros de Chueca o de Alonso Martínez.


9. EL CIELO DE MADRID.

De Madrid al cielo y un agujerito para verlo. ¡Y menudo cielo! Que no es una leyenda urbana, sólo tienes que abrir los ojos y mirar para arriba. El cielo de Madrid es único, como no lo hay igual en ningún otro lugar del mundo. Tiene un azul intenso, nítido, precioso… y se tiñe de colores en los amaneceres, atardeceres y tormentas. Una parte de la magia única de esta ciudad está constituida por su techo celeste que tantos otros lugares le envidian.



10. MI CASA, MI BARRIO, MI PARQUE, MI VIDA…

Adoro Madrid y soy madrileña de devoción. Pronto cumpliré 10 años en esta ciudad y no me veo viviendo en ningún lugar que no sea éste. Me gusta todo de Madrid, menos sus atascos, pero como tengo la suerte de trabajar cerca de donde vivo, ni siquiera los sufro habitualmente. Y me encanta mi vida: mi mundo, mi casa, mi parque, mi barrio… Lo importante que es tu barrio en la vida de un madrileño. Me hace feliz vivir aquí y sentirme de aquí.



PEQUEÑA REFLEXIÓN FINAL.

Madrid es la ciudad de los brazos abiertos, donde nadie se siente forastero, en la que nadie es del todo de aquí, porque su familia viene de aquí y de allá, pero todos somos madrileños y compartimos esta pasión intensa por esta ciudad única en el mundo. Es imposible quedarse con 10 sitios solos de Madrid y siento que en la lista me faltan muchos: el Circo Price, los bocatas de Calamares de la Plaza Mayor, las croquetas del Casa Julio, el Parque de Atracciones, La Plaza de Olavide, las tiendas del Mercado de Fuencarral, el callejón del Codo, Recoletos, el Espejo… Y no sigo, porque no pararía nunca.
Esta ciudad nunca se conoce del todo pero cuanto más la conoces, más te enamoras de ella. Os animo a descubrir vuestros 10 y vuestros 100 lugares mágicos de Madrid.


VIERNES VITALES 33: YO PROCRASTINO.

Tengo un compañero de trabajo a quien le apasiona la palabra procrastinar. Y no sé a vosotros, pero a mí es un término que me parece rarísimo, difícil de escribir, de pronunciar, y raruno al fin y al cabo. Que sí, que entiendo perfectamente su significado pero es una palabra a la que le tengo bastante tirria, si es que se puede tener tirria a las palabras... Yo a ésta lo reconozco, le tengo mucha tirria. Y mucho más aún a la palabra procrastinadora, si es que existe, me suena espantoso. 

Pero lo cierto es que yo procrastino mucho. Y aunque no me gusta el término, no me avergüenzo de que me guste su significado. Llevo siendo así toda la vida, ¿qué le vamos a hacer? A lo largo de mi infancia y adolescencia fui a clases de piano, solfeo, coro, pintura, inglés, francés... coleccioné minerales, leí las 100 grandes obras de la literatura de todos los tiempos (con grandes infumables entre ellos), di clases particulares de inglés, trabajé en el guardarropa de una discoteca... Y cuando llegué a la facultad aún fue mucho peor. Mis aficiones se multiplicaron, desde aprender alemán y enamorarme del profesor a interesarme por la música folk, los enigmas de la vieja Irlanda, escribir de cualquier cosa que se me ocurría en el periódico de la facultad, ir a mil y un eventos literarios, perderme en Londres un verano sin tener ni para dos sandwiches al día, leer revistas de autoayuda... un totum revolutum que no había por donde cogerlo. 

Y ahí estaba yo, dando saltos de flor en flor, de actividad en actividad. Algunas de ellas las abandoné y nunca las recuperé, otras me dejaron una huella más o menos intensa. Pero mi forma de ser me temo que no ha cambiado. En mi vida de adulta, años después de terminar derecho, me matriculé en psicología por la UNED, por supuesto lo dejé, ya no tenía el cuerpo para encerrarme en el mes de junio y olvidarme del mundanal ruido y las terrazas de Madrid. Me he recorrido Madrid de punta a punta, he hecho mil rutas con Carpetania o Enseñarte Madrid entre otros..., asistí a clases de cocina, me dio por las películas francesas en versión original y amé el teatro más allá de lo que nunca creí posible.

La maternidad me cambió, me reidentificó y me colocó en los pilares verdaderos de la vida (quien sabe de que estoy hablando me entenderá esta expresión rimbombante), pero también pasó como un ciclón, destrozó lo que era mi vida y mi tiempo hasta entonces, todo estalló en mil pedazos y hoy... tres años después y con la tempestad calmada, conforma mi vida. 

Y si miro atrás en este año largo (de verano a verano también se ven bien las cosas para hacer balance, no sólo al final de año), os puedo contar que me he apuntado a aerobic (nunca pensé que me lo pasaría tan bien), a clases de costura (me encanta desconectar con ellas), hice un profundo cambio de coaching y espero poder profundizar en mindfulness a la vuelta del verano. No os lo perdáis, que para el próximo curso me siento cañera y además del aerobic voy a apuntarme a Zumba! Sí, si hasta el nombre lo dice, sigo bastante zumbada. Pero soy feliz. Feliz con mi vida, con mi hija, con mi marido, con mi perro, con mi mundo... Y las cosas que no me gustan de mi mundo (casi todas de fuera de mi casa), cada vez las asumo y las tolero mejor. Y cada vez me duelen menos. 

El blog es también ese cuaderno de bitácora que ha sufrido y sufre mis procrastinaciones. A veces me lo tomo con mucha intensidad, otras no tengo nada que contar y lo dejo languidecer. No hay ninguna estrategia detrás de todo esto, como es fácil de adivinar y muchas veces me sorprendo de que haya quien me lea. Pero yo soy así, y este mundo virtual es un desastre, como su dueña. 

Si miro atrás, ahora que lo pienso, sólo la música de Sabina no me ha abandonado ni yo la he abandonado a ella...


COACHING FINANCIERO: ¿CÓMO PIENSAN LOS RICOS?

Hace unas semanas tuve una conversación especial con una amiga, que además es coach. Y profundizamos en un tema por el que nunca había prestado especial interés, el coaching financiero. Digamos que me habló de muchas cosas y sobre todo me lanzó ciertos interrogantes para que luego los meditase y les diese algunas vueltas. Y una de las cosas que me recomendó fue leerme un libro, Los secretos de la mente millonaria. De este libro quiero hablaros hoy, podéis comprarlo o consultarlo en internet, ya que está subido en pdf en varias páginas. De hecho, yo lo leí precisamente en la versión on line. Os recomiendo su lectura, ya que vienen cosas muy interesantes. De hecho, hay muchas personas que recomiendan leerse éste y otros libros como Padre rico, padre pobre al menos dos veces al año, ya que con las relecturas y las experiencias que hayas vivido durante los meses intermedios, consigues aprender muchas más cosas.
En estas líneas quisiera compartir con vosotros algunas de las enseñanzas que creo que he sacado de este libro, aunque ni es un resumen al uso ni tampoco sustituye la propia lectura. Pero espero que, al menos, logre picaros un poco el gusanillo y os animéis a leerlo.

LOS SECRETOS DE LA MENTE MILLONARIA.

Está claro que los ricos piensan de una manera muy diferente a como lo hacen los pobres. También es cierto que unos y otros tienen cosas diferentes en las que pensar y que probablemente a unos les resulta mucho más fácil aprender a jugar con el dinero y con otras cosas que a los otros, que están centrados en sobrevivir. Pero lo que sí es cierto es que, dependiendo de en qué te focalices y según cómo pienses, puedes obtener unos resultados u otros. Este libro me ha hecho pensar mucho precisamente en cómo pienso y por qué pienso de esa determinada manera, así como reflexionar sobre cómo piensan otros y si debo adoptar, o no, ciertas nuevas maneras de pensar.

EL PATRÓN FINANCIERO.

El libro comienza explicándonos un concepto fundamental para nuestras propias finanzas: el patrón financiero. Cada uno de nosotros tienen un patrón financiero por el que nos guiamos, aunque no siempre acertadamente. Nuestra mente, en determinadas ocasiones se convierte en nuestro mayor obstáculo. Y para muchos de nosotros, el patrón financiero, en parte heredado de nuestros padres, nuestra educación, la sociedad… no suele ser del todo correcto.
¿Cómo gestionas tus finanzas? y ¿por qué lo haces de esa manera?
Cuando nuestro subconsciente debe elegir entre emociones profundamente arraigadas (como lo es nuestro patrón del dinero) y la lógica, casi siempre elige las primeras. Muchas veces el miedo, la rabia u otras emociones se meten por medio y acaban por dar al traste con la lógica. Debemos en muchos casos replantearnos las cosas, reprogramarnos, observar nuestros pensamientos y acciones intentando llegar al pleno potencial. Esto es aplicable a todos los ámbitos de la vida, también al ámbito económico.


Muchas veces nuestro patrón financiero viene asociado a ideas de el dinero no da la felicidad (es cierto, pero tampoco la quita); debo elegir entre felicidad y dinero (eso no es cierto en absoluto); si fuese rico los demás no me querrían...

LOS ARCHIVOS DE RIQUEZA.


Bajo este término, archivos de riqueza, este libro nos plantea diferentes formas de pensar que distinguen, y oponen, a los ricos y a los pobres. Os las voy a ir exponiendo y luego compartiré con vosotros algunas de mis pequeñas reflexiones al respecto. 



1. La gente rica piensa: yo creo mi vida. 
La gente pobre cree: la vida es algo que me sucede.

El ser humano es quejica por naturaleza, nos solemos quejar, autojustificarnos, culpar a terceros de nuestras desdichas… pero lo cierto es que en muchas ocasiones dejamos de hacer todo lo que está en nuestra mano para intentar cambiar la situación.
Me gustó mucho una reflexión de este capítulo: El dinero es extremadamente importante en las áreas en las que funciona y extremadamente poco importante en las que no. Es algo totalmente cierto, vivir preocupándose de llegar a final de mes es un horror que debemos intentar evitar, dejar de quejarnos y tomar medidas para cambiar nuestro rumbo. Deja de quejarte y actúa.

2. La gente rica juega al juego del dinero para ganar.

La gente pobre juega al juego del dinero para no perder.


Si tu meta es estar cómodo económicamente, probablemente nunca te hagas rico. Si tu meta es hacerte rico, probablemente termines estando inmensamente cómodo. Debemos intentar aspirar a algo mejor, mucho mejor. Esto también es aplicable a todo en la vida, no sólo financieramente hablando, salir de nuestra zona de confort, luchar, arriesgarnos y jugar… intentando ganar pero sabiendo que perder en alguna ocasión forma parte del juego.

3. La gente rica se compromete a ser rica. 

La gente pobre desearía ser rica.

Normalmente no obtenemos lo que queremos porque no sabemos qué queremos en realidad. Debemos querer, elegir y comprometernos. Sin ese compromiso previo no hay nada y el universo no conspirará con nosotros para lograrlo.

4. La gente rica piensa en grande. 

La gente pobre piensa en pequeño.

Ésta es una de las grandes evidencias y que en este libro quedan muy bien reflejadas. De hecho, gran parte del resto de los archivos de riqueza contenidos en este libro podrían entrar dentro de esta afirmación. Los pobres se ven paralizados por el miedo, las deudas… y no piensan más allá, se sienten pequeños y a menudo víctimas del sistema. Los ricos, por su parte, utilizan sus talentos naturales al máximo, manejan su vida y piensan a lo grande.

5. La gente rica se centra en las oportunidades.

La gente pobre en los obstáculos.

Más del punto anterior. El miedo hace que la gente pobre se paralice, que vayan a lo seguro, que nunca se arriesguen y por tanto nunca ganen y pierdan en modo de vida. La gente rica busca la oportunidad y la recompensa allá donde los pobres sólo ven miedo. Es el No va a funcionar contra el va a funcionar. La gente rica crea su propio éxito: yo haré que funcione. Hay que emplear el tiempo y la energía en conseguir nuestras metas. Entra en el juego, practica el optimismo, convierte los obstáculos en oportunidades (aunque te parezca imposible, es posible) y sobre todo céntrate en lo que tienes y no en lo que no tienes.

6. La gente rica admira a otra gente rica y próspera
A la gente pobre le molesta la gente rica y próspera.
La maldita envidia que condiciona nuestro patrones aprendidos, también el financiero. Cuanto más abajo se está, más se envidia al de arriba, es algo muy humano. Creo que es muy importante reflexionar sobre el hecho de que los pensamientos al entrar en nuestra vida pueden influir tanto positiva como negativamente en nuestra felicidad y nuestra prosperidad. Dale una vuelta y haz autocrítica.

7. La gente rica se relaciona con personas positivas y prósperas. 
La gente pobre se relaciona con personas negativas y sin éxito.
Una persona positiva es sin duda una oportunidad de motivación: si ella puede, yo también. Se puede aprender de ellas, la energía es tremendamente contagiosa. Las personas negativas son una auténtica peste, debemos enmarcar su negatividad como aquello de lo que no queremos ni debemos ser.

8. La gente rica está dispuesta a promocionarse ella misma. 

La gente pobre piensa de forma negativa en lo referente a la venta y la promoción.


Una pequeña reflexión: los líderes siempre ganan mucho más dinero que los seguidores. ¿Por qué?

9. La gente rica es más grande que sus problemas

La gente pobre es más pequeña que sus problemas.

El secreto del éxito no es evitar problemas ni acobardarte ante ellos, sino crecer uno mismo, siendo más grandes que cualquiera de nuestros problemas. La gente sin éxito está orientada hacia los problemas, pierden tiempo y energía en quejas y ni piensan en algo creativo para resolverlos ni tampoco hacen nada para evitar que vuelvan a suceder.

10. Los ricos son excelentes receptores. 
Los pobres son malos receptores.

La mayoría hemos crecido con el elemento de castigo, cuando somos adultos y cometemos un error, lo que hacemos es autocastigarnos subconscientemente.
El dinero no te va a cambiar, sólo potenciará los rasgos de tu carácter. Pero es muy importante administrar bien el dinero. Más del 80% de los ganadores de grandes premios de lotería están en pocos años en una situación financiera mucho peor que antes de ganar la lotería. Hay que saber cuidarse con el dinero, dar gracias y fortalecer el músculo receptor, pero no perder la cabeza y desplifarrarlo.
Me gustó especialmente otra frase contenida en el libro en esta sección y que creo que da para reflexionar: El modo en que haces cualquier cosa es el modo en que haces todo.

11. Los ricos eligen que se les pague según los resultados

Los pobres eligen que se les pague según el tiempo empleado.

Nunca lo había pensado, pero creo que es otra gran verdad. Estamos programados para querer tener un sueldo fijo a final de mes, ya que buscamos seguridad y en el fondo tenemos miedo. La gente rica cree en sí misma, en su valor y su capacidad por encima de lo demás. Sin embargo, la gente pobre necesita garantías y prefiere un sueldo fijo, aunque interfiera en la capacidad de ganar lo que realmente merece.

12. Los ricos piensan: las dos cosas

Los pobres piensan: o esto o lo otro.


El dinero es el lubricante que te permite deslizarte por la vida en lugar de ir arrastrándote por ella. Aporta libertad y te permite no tener que gastar tu energía preocupándote del dinero.
A menudo, la gente pobre piensa que o tienes dinero o eres feliz, pero en realidad puedes tener las dos cosas. Volvemos a nuestro patrón financiero, a la programación negativa basada en el miedo. Apuesta por las dos cosas. Ser amable y generoso no tiene que ver con la cantidad de dinero que hay en tu cartera pero si tienes más dinero probablemente puedas aumentar mucho más tu generosidad.

13. Los ricos se centran en su fortuna neta

Los pobres se centran en lo que ganan con su trabajo.


La verdadera medida de la riqueza es tu fortuna neta, el valor de lo que posees, no los ingresos del trabajo. En caso de que fuese necesario, puedes vender lo que posees y convertirlo en dinero efectivo. Los pobres quieren poseer cosas pequeñas para el hoy, los ricos se centran en inversiones para mañana.
Existen cuatro factores: los ingresos (de trabajo y pasivos), los ahorros, la inversión y la simplificación. Debes de apartar una parte de tus ingresos para el ahorro y ese ahorro te permitirá invertir y a medio/largo plazo simplificar tu vida. En cuanto a los ingresos, normalmente suele ser necesario trabajar, pero la meta es crear otro tipo de ingresos, los pasivos, de los que luego os hablaré.

14. La gente rica administra bien su dinero.

La gente pobre administra mal su dinero.


El hábito de administrar bien tu dinero es más importante que la cantidad administrada. Tu meta debe de ser que tu dinero rinda y te permita obtener ingresos pasivos de aquí a un tiempo. Compra una casa y alquílala, juega en bolsa, invierte en crowinveting, compra inmuebles para venderlos revalorizados dentro de unos años… Los ingresos pasivos serán una gallina que te de huevos de oro. Pero hay algo muy importante, destina el 10% de tus ingresos netos a inversión y, pase lo que pase, no te gastes ese dinero. Eso quiere decir que si de repente te va bien y consigues que 1.000 euros se conviertan en 10.000, no los utilices para irte a dar un gran viaje, sino que vuelve a reinvertirlos. Dentro de unos años la gallina te seguirá dando huevos de oro y tú puedes coger esos huevos, pero nunca el fondo, nunca la propia gallina.
Debes controlar el dinero, ya que en caso contrario él te controlará a ti. Es bueno en este punto acordarse de las estadísticas de los arruinados tras ganar millones en la lotería.

15. Los ricos hacen que su dinero trabaje mucho para ellos

Los pobres trabajan mucho por su dinero.


Los ricos pueden pasarse el día jugando y relajándose porque trabajan inteligentemente, consiguen que su dinero trabaje por ellos. Deberás trabajar mucho inicialmente para que tu dinero luego pueda trabajar mucho por ti y ocupar tu lugar y hacerte económicamente libre, es decir, dejarte tener el estilo de vida que deseas o bien sin trabajar o al menos sin depender de otros para obtener dinero y poder vivir la vida que quieres. Serás económicamente libre cuando tus ingresos pasivos sean superiores a tus gastos.
Nunca le hemos prestado atención a los ingresos pasivos, al menos en mi caso nunca me educaron para planificar así mi vida. Por el contrario, nos centramos en los ingresos de trabajo, a veces basándonos más en la seguridad y en el miedo y diciendo no a otras opciones que quizá pudiesen ser más ventajosas. Hay que encontrar ese equilibrio entre el gasto para el disfrute de hoy y la inversión para la libertad de mañana.
Algo para reflexionar: muchas veces, gastarte el dinero que no tienes es consecuencia de gastar emociones que sí tienes, algo que podríamos llamar terapia de compras. Pero en realidad, esa terapia no te sirve para mucho, y económicamente suele ser un desastre, llenas tu vida de cosas que no necesitas y que no valen nada.
Fíjate más en el largo plazo que en el corto. Los pobres trabajan para ganar dinero y con ese dinero vivir hoy. Los ricos sin embargo lo hacen para ganar dinero con el que crear inversiones que pagarán su futuro.

16. Los ricos actúan a pesar del miedo

Los pobres dejan que el miedo les detenga.


Ya os lo contaba antes, buscamos seguridad y en realidad lo que subyace es miedo. Y es precisamente ese miedo el que nos impide actuar. Los ricos están dispuestos a actuar a pesar del miedo, mientras que los pobres dejan que el miedo les paralice. No debemos tratar de librarnos del miedo, pero no debemos dejar que nos detenga. Somos criaturas de hábitos y necesitamos practicar la acción a pesar del miedo y de la duda. Es fundamental salir de la zona de confort. La gente pobre cree que estar cómodo es su mayor prioridad en la vida, pero estar cómodo no te permite crecer, sino que, como mucho, te permite seguir como hasta ahora, y no siempre. El reto es expandir la zona de comodidad para ampliar la zona de riqueza. Cuanto más valor le das a la comodidad, más pequeño te vuelves por el miedo.
Nuestra mente, decía al principio que frecuentemente se convierte en nuestro peor enemigo. Pero lo cierto es que además es la mayor guionista de culebrones de la historia, se inventa relatos increíbles, con dramas y desastres. Pero nosotros debemos ser mucho mayores que nuestra mente y mandar sobre ella, sustituir conscientemente los pensamientos no estimulantes por otros que sí lo sean y dirigir nuestra mente. Ningún pensamiento vive en nuestra cabeza sin pagar alquiler. Pagamos los pensamientos negativos con dinero, energía, tiempo, salud y felicidad. Debemos construir no pensamientos positivos de toda la vida es rosa, sino pensamientos de poder, neutros, que nos ayuden a construir la historia que queremos.

17. Los ricos aprenden y crecen constantemente

Los pobres piensan que ya lo saben.


Las tres palabras más peligrosas son “ya lo sé”. El éxito es una habilidad que puede aprenderse, pero hay que estar dispuesto a aprender. Nuestro mundo exterior es el reflejo de nuestro mundo interior. Yo soy la raíz, mis resultados son los frutos de lo que soy y de lo que hago. Es mi deber cultivarme y convertirme en una persona próspera en carácter y mente para lograr triunfar en lo que haga: Soy: Hago: Tengo.
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PEQUEÑOS APUNTES DE ORGANIZACIÓN FINANCIERA.

En este libro, su autor, Harv Eker, nos propone un desglose de cómo tratar nuestros ingresos netos por porcentajes. En realidad, encasilla el 90% de ellos. Creo que es algo en lo que debemos reflexionar. Quizá no sean los porcentajes que se adecúen a nuestras finanzas, pero dividir nuestros ingresos netos en este tipo de cosas al menos creo que sí es positivo.
50% para tus Gastos Habituales: Cuenta para las Necesidades Básicas.
10% para Inversión: Cuenta de Libertad Financiera.
10% para Diversión: Cuenta de Lujos. Es muy importante pulirte ese 10% todos los meses en cosas que te hagan sentirte rico: una noche lujosa en un hotelazo, pagar a dos masajistas para tener dos tipos de masaje a la vez… lo que quieras. Pero cosas que te hagan sentirte rico. Nivelará, como el ying y el yang, el esfuerzo de los ahorros que incluimos en la CLF.
10% para Formación: Cuenta de Formación. Es imprescindible crecer y seguir cultivándonos, aprendiendo.
10% para Donativos. Lo que el mundo nos da debemos devolvérselo al mundo.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.

El autor del libro dice en varias ocasiones a lo largo del mismo que no debemos hacerle caso a lo que dice. Obviamente, lo dice por decir, porque si ha escrito este libro y se recorre el mundo dando seminarios sobre libertad financiera, está claro que es porque quiere que al menos en parte le hagamos caso. Pero es cierto que no debemos tomarnos las cosas al pie de la letra, pero que existen muchas ideas en este libro que nos pueden y nos deben hacer reflexionar.
Algunas de ellas son ideas que podemos adoptar, otras quizá no. Pero después de leer este libro (algunas de cuyas ideas pueden ser aplicadas en general a la vida y no solamente a las finanzas), he de decir que me he arriesgado, he intentado pensar un poquito menos como pobre y un poquito más como rica. Creo que la parte de la organización financiera no la necesito, podría mejorar la que tengo, pero soy organizada de por sí en esa área. Pero sí quizá el plantearme ciertas inversiones con ese 10%, jugar a ser rico y pensar que por qué no va a salir bien. Y si no sale bien, no se acaba el mundo.
Me ha gustado mucho este libro, creo que tiene muchas cosas para hacernos reflexionar, y por eso quería compartirlo con vosotros. Espero que alguno os animéis a leerlo.