VIERNES VITALES 33: YO PROCRASTINO.

Tengo un compañero de trabajo a quien le apasiona la palabra procrastinar. Y no sé a vosotros, pero a mí es un término que me parece rarísimo, difícil de escribir, de pronunciar, y raruno al fin y al cabo. Que sí, que entiendo perfectamente su significado pero es una palabra a la que le tengo bastante tirria, si es que se puede tener tirria a las palabras... Yo a ésta lo reconozco, le tengo mucha tirria. Y mucho más aún a la palabra procrastinadora, si es que existe, me suena espantoso. 

Pero lo cierto es que yo procrastino mucho. Y aunque no me gusta el término, no me avergüenzo de que me guste su significado. Llevo siendo así toda la vida, ¿qué le vamos a hacer? A lo largo de mi infancia y adolescencia fui a clases de piano, solfeo, coro, pintura, inglés, francés... coleccioné minerales, leí las 100 grandes obras de la literatura de todos los tiempos (con grandes infumables entre ellos), di clases particulares de inglés, trabajé en el guardarropa de una discoteca... Y cuando llegué a la facultad aún fue mucho peor. Mis aficiones se multiplicaron, desde aprender alemán y enamorarme del profesor a interesarme por la música folk, los enigmas de la vieja Irlanda, escribir de cualquier cosa que se me ocurría en el periódico de la facultad, ir a mil y un eventos literarios, perderme en Londres un verano sin tener ni para dos sandwiches al día, leer revistas de autoayuda... un totum revolutum que no había por donde cogerlo. 

Y ahí estaba yo, dando saltos de flor en flor, de actividad en actividad. Algunas de ellas las abandoné y nunca las recuperé, otras me dejaron una huella más o menos intensa. Pero mi forma de ser me temo que no ha cambiado. En mi vida de adulta, años después de terminar derecho, me matriculé en psicología por la UNED, por supuesto lo dejé, ya no tenía el cuerpo para encerrarme en el mes de junio y olvidarme del mundanal ruido y las terrazas de Madrid. Me he recorrido Madrid de punta a punta, he hecho mil rutas con Carpetania o Enseñarte Madrid entre otros..., asistí a clases de cocina, me dio por las películas francesas en versión original y amé el teatro más allá de lo que nunca creí posible.

La maternidad me cambió, me reidentificó y me colocó en los pilares verdaderos de la vida (quien sabe de que estoy hablando me entenderá esta expresión rimbombante), pero también pasó como un ciclón, destrozó lo que era mi vida y mi tiempo hasta entonces, todo estalló en mil pedazos y hoy... tres años después y con la tempestad calmada, conforma mi vida. 

Y si miro atrás en este año largo (de verano a verano también se ven bien las cosas para hacer balance, no sólo al final de año), os puedo contar que me he apuntado a aerobic (nunca pensé que me lo pasaría tan bien), a clases de costura (me encanta desconectar con ellas), hice un profundo cambio de coaching y espero poder profundizar en mindfulness a la vuelta del verano. No os lo perdáis, que para el próximo curso me siento cañera y además del aerobic voy a apuntarme a Zumba! Sí, si hasta el nombre lo dice, sigo bastante zumbada. Pero soy feliz. Feliz con mi vida, con mi hija, con mi marido, con mi perro, con mi mundo... Y las cosas que no me gustan de mi mundo (casi todas de fuera de mi casa), cada vez las asumo y las tolero mejor. Y cada vez me duelen menos. 

El blog es también ese cuaderno de bitácora que ha sufrido y sufre mis procrastinaciones. A veces me lo tomo con mucha intensidad, otras no tengo nada que contar y lo dejo languidecer. No hay ninguna estrategia detrás de todo esto, como es fácil de adivinar y muchas veces me sorprendo de que haya quien me lea. Pero yo soy así, y este mundo virtual es un desastre, como su dueña. 

Si miro atrás, ahora que lo pienso, sólo la música de Sabina no me ha abandonado ni yo la he abandonado a ella...


5 comentarios:

  1. Nunca había oído esa palabra pero me parece interesante de practicar. Yo también asistí a unas cuantas actividades en mi vida y al final ni me acuerdo de la mitad y algunas ni huellas me dejaron (como por ejemplo el baloncesto). Por cierto, y sin ánimo de hacer spam, mi última opi de ciao creo que te va a gustar y además, me gustaría que la hicieras... Besos!

    ResponderEliminar
  2. La palabrita se las trae... Y mira, si has sido feliz y sigues siendo feliz, sigue procrastinando! Primera vez que he usado esta palabra.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  3. Me identifico tanto con lo que cuentas, yo procastino y he hecho mil cosas distintas, te leía e iba recordando muchas de ellas, yo no sé si en mi caso yo estoy o no más clamada, aunque creo que no, y como en tu caso, en el mío, la música de Sabina (y de algunos otros) también sigue ahí. Besotes y feliz domingo.

    ResponderEliminar
  4. Me han encantado vuestros comentarios, chicas. @Leira, me voy ahora mismo a ver tu opinión. Buena semana a todas!

    ResponderEliminar
  5. Te comprendo tanto, tanto... yo antes no era procrastinadora, pero no sé que ha pasado conmigo, qué es lo que ha desencadenado que ahora sea multitarea y que sea una montaña rusa para hacer cosas... aunque bueno, el primer paso para solucionar un problema es reconocerlo, así que estamos en el camino! jajaja!
    Besos!

    ResponderEliminar

Este blog no es nada sin tus comentarios :)