PAIN IS TEMPORARY, PRIDE IS FOREVER. AYUDA EN TEATRO LARA.

Ayer volví al Teatro Lara, uno de mis teatros fetiche de Madrid. Ya sabéis que es un lugar con el que siento una afinidad especial, ese teatro mágico, de otro tiempo, en el que he pasado momentos tan intensos y tan llenos de emociones. Curiosamente repetía obra, la misma que había visto y disfrutado semanas atrás desde aquel mismo patio de butacas. 

Se trataba de Ayuda, una producción de Los Lunes Teatro, con dos grandes de la escena sobre el escenario como son Óscar de la Fuente y Ernesto Arias, dirigida por Fefa Noia y que es la tercera obra producida por Los Lunes junto a Wild, Wild, Wilde y Cuerdas (que os adelanto que no he visto y que voy a estar muy atenta para poder disfrutarlas en cuanto vuelvan a representarse en Madrid y/o alrededores).

Me gusta el buen teatro, pero especialmente las historias que te hacen pensar y sin duda Ayuda tiene ambas cosas. Es un texto magnífico de Maria Goos, que nos regala dos personajes maravillosos, cada uno a su estilo: Lukasz y Arnold. 

Lukasz, interpretado por un vibrante, entregado y magnífico Óscar de la Fuente, es un inmigrante venido de un país del Este que como tantos otros sufre las desigualdades de las reglas del juego de este mundo en que vivimos. Lukasz es farmacéutico pero lleva nueve años en España como ayuda doméstica de señores ricos y poderosos y mujeres frívolas y ociosas, intentando encontrar ese golpe de suerte, esa persona generosa que recompense sus esfuerzos y le proporcione el billete para una vida mejor, la vuelta a su tierra donde poder abrir su propia farmacia y poder vivir la vida que querría. 

En la otra cara de la moneda tenemos a Arnold, ese banquero poderoso, gurú de las finanzas y que se cree por encima del bien y del mal, que vive una de esas vidas que se suponen perfectas y llenas de dinero, con una mujer, dos hijas y una casa despampanante, ganando dinero y jugando con los sueños y el dinero de otros, sin remordimientos. Pero esa vida perfecta un buen día se viene abajo, le echan del banco, su mujer le abandona y se encuentra solo, en plena convalecencia física y emocional con un extraño como ayudante doméstico, preguntándose a regañadientes sobre el verdadero sentido de lo que creía que era su vida estupenda. A Arnold le da vida Ernesto Arias, un actor carismático que es capaz de mostrar las dos facetas de la personalidad de Arnold, sus dudas, sus fantasmas y sus silencios. 


Pero en la vida nada es blanco ni negro y aquí tampoco lo es. Vistos así Lukasz es un pobrecito y Arnold tiene lo que se merece con un castigo de esa justicia divina que muchas veces esperamos y que nunca llega. Sin embargo, ambas personalidades tienen sus luces y sus sombras y sufren una convulsa evolución y transformación sobre el escenario, y ahí reside la grandeza de estos dos actores, por separado y en el conjunto. Consiguen una química especial. El personaje de Arnold era interpretado anteriormente por David Luque y confieso que me pica el gusanillo de ver su interpretación (puestos a ver dos veces una obra y comparar, no hay dos sin tres...) y sobre todo la simbiosis con Óscar de la Fuente. 

Óscar sin duda está brillante, fantástico, no deja hueco a ninguna duda. Supongo que para un gran actor como él, el personaje de Lukasz es una gran oportunidad, ya que tiene pliegues, recovecos, frustraciones, ambiciones... y resulta sorprendente. Además, Óscar lo interpreta con un acento maravilloso, que hace que te lo creas desde el minuto uno. Y no sólo eso, sino que nos regala sus geniales interpretaciones de otros personajes como Connie, Sophie y Bernardette, respectivamente la mujer y las hijas de Arnold, así como el médico. Sencillamente genial. Hace unas semanas, cuando vi Ayuda por primera vez no hacía más que preguntarme desde mi butaca dónde lo había visto antes. Hasta que caí en que había sido en Los cuentos de la peste, obra que no me gustó, pero de la que mantengo un recuerdo magnífico de la interpretación del propio Óscar de la Fuente, su partenaire Marta Poveda y por supuesto el gran Pedro Casablanch. A partir de ahora, os puedo asegurar que seguiré su trayectoria y procuraré ir a verlo en las obras en las que vaya actuando, me parece un actor con muchísimo que ofrecer. 

De Ernesto Arias, ni qué decir. Digamos que a él lo tengo fichado desde hace tiempo: Veraneantes hace unos años en La Abadía, sus papales en teatro clásico en el Pavón y recientemente su actuación en Kathie y el hipopótamo. El curso pasado quise ir a verlo en Cómicos de la lengua pero esa agenda laboral que a veces se cruza en nuestros planes me lo impidió, espero que repita y poder hacerlo. Si habéis visto a este actor alguna vez, creo que sobran las palabras. Su presencia lo llena todo y sus interpretaciones son sólidas y brillantes, con Arnold sin duda lo logra y nos muestra a un hombre ¿perfecto? con una personalidad sin fisuras que ve cómo la que creía su vida se desmorona, cómo se ha engañado a sí mismo durante demasiado tiempo y que, aunque a él le pese, somos humanos, no códigos de barras, y a veces los propios fantasmas que habitan en nuestro interior nos provocan los miedos más reales y poderosos de nuestra vida. 


La obra, el atrezzo (sencillo e impecable), la música, la luz, la escena, la dirección... todo encajan. Y más aún en un lugar como el Lara. Y la historia te hace pensar, en la sociedad en la que vivimos y en qué hay de lo bueno y lo malo de Lukasz y Arnold en nuestro propio interior. Como anécdota os puedo decir que en la función de ayer muchas cosas no salieron bien: un Papá Noel hinchable que no se hinchaba, una música que no quería sonar... y precisamente en esos fallos o cosas del directo es dónde la verdadera improvisación, el buen arte de los actores aparece o no. No cabe duda de que con estos dos grandes, Óscar de la Fuente y Ernesto Arias, sin duda apareció, como no podía ser de otra manera, y salvaron esos pequeños fallos del directo con maestría. 

Aún tenéis la oportunidad de disfrutarlos. La última función es el próximo lunes 24 de agosto y podéis encontrar entradas aquí. Os prometo que es una de las obras con las que más he disfrutado en los últimos tiempos, que me ha hecho pensar y a la que aún le sigo dando vueltas... 

NOTA: La foto es oficial y entiendo que pertenece a la campaña publicitaria de la obra. Si fuese necesario retirarla, por favor envíen un email a itacabuscandoaulises@hotmail.com.

Otras obras que disfruté en su día en el Lara (me acabo de dar cuenta de lo poco que escribo):

El pianista del Océano.
Los miércoles no existen.

3 comentarios:

  1. Pena que me pille lejos, que si no, iba seguro.
    Besotes!!!

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  2. Una pena @Margari, pero nunca se sabe, igual hacen gira en algún momento :P

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  3. Teatro, dentro de nada me preguntaré qué era eso, menos mal que estos días en mi pueblo hemos podido ver una obra, porque aquí hay poco que rascar, aunque de vez en cuando en un centro cultural de aquí traen algo decente. Qué buena pinta, la obra. Otra cosa que tengo pendiente para mi próxima escapada. Besos.

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