MIS 10 MOMENTOS DE SEPTIEMBRE

Los 10 momentos más especiales de cada mes ya se han convertido en un clásico. Después de escribir mis 10momentos de julio y mis 10 (en realidad 20) momentos de agosto, me lanzo con septiembre. Cada vez que reflexiono más sobre las pequeñas cosas que me hacen feliz, soy más capaz de identificarlas y de disfrutarlas cuando suceden. Por eso, me parece un ejercicio estupendo buscar los 10 momentos de cada mes, y probablemente en próximas ediciones me anime a buscar un número mayor.

Ahí van mis 10 momentos de septiembre. Intento ordenarlos de manera cronológica.

 1. Aerobic. El día 1 de septiembre, martes, a las 16 horas, aquí una servidora estaba preparada pegando saltos en el gimnasio en su clase de aerobic, ¡¡¡¡cómo la eché de menos!!!! Es un momento agridulce porque por temas logísticos y de horarios he decidido dejar esa clase, apuntarme a un gimnasio y en parte sustituirlo por Zumba. Pero en cualquier caso, que necesitaba movimiento!  

  2. El teleférico. Si no recuerdo mal, creo que hemos estado tres días (aunque tengo mis dudas sobre si fueron cuatro) en el Teleférico, lo que no está nada mal para un mes. Me encanta hacer el viaje en el tren que vuela de Henar, pero me gusta más aún hacer de malamadre y dejarla encantada de la vida en la piscina de bolas, mientras yo me tomo un café frente a los perfiles de Madrid.

  3. Leer al gran Gabriel García Márquez. Hacía muchos años que no leía al Gabo, pero lo he retomado con fuerza. Gracias a la estupenda colección de sus obras completas que me han enviado desde El País, estoy volviendo a disfrutar de algunos de sus libros más impactantes. Precisamente casi me ventilé el otro día en el break de la piscina de bolas del teleférico Crónica de una muerte anunciada.

   4. La vuelta al cole de Henar. Un gran hurra para mi chiquitina, que se ha comportado como una campeona y se ha adaptado a su cole de mayores. Es cierto que llevamos un mes con más mimos de costumbre, pero para ella es un gran cambio y yo no puedo estar más orgullosa.


  5.  Desayunos con Cristóbal. Mi puercoespín sevillano es sin duda mi compañero de trabajo que mejor me entiende, y aunque frecuentemente tenemos peleonas por no estar de acuerdo, no sabemos vivir el uno sin el otro. Y los desayunos con él son frecuentemente uno de los mejores momentos laborales del día.

 6. El Gato con Botas, el Miausical. Me lo pasé requetefenomenal con Henar en el musical del Gato con Botas de la compañía La Maquineta. Habíamos ido un par de años atrás a disfrutar La bella durmiente y nos había gustado mucho, pero el del Gato con Botas ya ha sido lo más. Nos ha gustado tanto que le he prometido a Henar que veremos Alicia en el País de las Maravillas y El Mago de Oz antes de Navidad.


 7.   La Abadía. Este centro, que es mucho más que teatro y que nace del amor a la palabra de un gran hombre como es José Luis Gómez, siempre me ha resultado un lugar especial. He tenido el placer de acudir a una de sus sesiones de apertura de curso y escuchar, embelesada, al propio José Luis Gómez recitar una parte del Cantar del Mío Cid. Pero además, si todo va bien, espero matricularme la próxima semana en el curso de Espectadores en Acción, del que espero grandes cosas.

 8.   Teatro. Un mes sin teatro parece que ni es mes ni es nada, y en septiembre, si no me equivoco, he podido asistir a tres obras para adultos y una infantil. Pero dos de ellas: el Reikiavik de Juan Mayorga y el magnífico Daniel Albaladejo en el Valle Inclán, y Edipo Rey en La Abadía han sido capaces de conquistarme. En el caso de la tragedia griega, se trata de una obra con una estética y una escena diferentes que te deja sin respiración durante su hora y media de duración.

 9.  Familia. Sí, últimamente tengo más mono familiar, quizá porque este año ha sido devastador en muchos aspectos relacionados con ella. Aunque también creo que la familia no la eliges pero sí está en tu mano continuar con quien quieres estar y con quien no dejarlo de lado. Esto me daría para un post más extenso y no viene al caso, pero a lo que iba, he disfrutado mucho de mi pareja, mi hija, mi perro, mi padre y su mujer… haciendo familia.

 10.   Sevilla. Ay, Sevilla… recién vuelta a casa después de cuatro espectaculares días en una de mis ciudades favoritas del mundo, no os podéis hacer una idea de cuánto la echo de menos. Hemos estado en familia (nos hemos ido todos, incluido Athos, nuestro perro), con amigos (tengo la suerte de tener amigos sevillanos que son ya hermanos), alojarnos en un maravilloso hotel en el corazón de Santa Cruz, hacer de guiris y recorrer la ciudad en un coche de caballos, comer maravillosamente bien, traernos un jamón buenísimo, tener unas noches de luna llena espectaculares, embelesarnos con la belleza infinita de esta ciudad y ser muy felices. Cierto que viajar con una niña de 3 años limita bastante, pero como dice alguien a quien quiero, siempre hay que dejarse cosas sin hacer para sentir la necesidad de volver y hacerlo pronto. Ay, Sevilla…. 




¿Y vuestros momentos de septiembre? 

ASÍ VA SEPTIEMBRE...

Septiembre está resultando como se esperaba, o lo que es lo mismo, hasta arriba de cosas. Pero bien, mucho mejor de lo que inicialmente hubiese podido pensar. Lo malo es que se me está volando el mes casi sin darme cuenta. Por ello, he decidido hacer un alto en el camino, regalarme 20 minutos para contar en este cuaderno de bitácora tan totum revolutum algunas de las cosas que pasan por mi vida y por mi cabeza.

Vuelta al cole. O más bien adaptación al cole. Tengo una pitufa de 3 años y medio (según ella casi 4, y lleva meses diciéndolo) que ya va al cole de mayores. El proceso de adaptación mejor ni lo mentamos (porque a quien se le haya ocurrido que un niño se adapta mejor tirándose una semana yendo en espacios de tiempo entre 45 minutos y 2 horas le decía yo unas cuantas cosas sobre la vida real), pero lo cierto es que es una campeona y, aunque está más mimosa, lo lleva bien. Le he prometido unas vacaciones con los abus si se porta bien (vacaciones que ya estaban programadas obviamente) y está tan contenta. Además, ahora que he decidido sus extraescolares de acuerdo a sus gustos (yo apostaba por cuentos vivos, que es una suerte de teatro infantil, pero lo suyo yo creo que es más bien el chiquirritmo), espero que entremos en octubre con buen pie y nos adaptemos del todo al nuevo horario completo.

Vuelta a la ofi. Bueno, en mi caso sólo me fui las dos primeras semanas de agosto y luego un par de días la cuarta, así que septiembre no precisó de un gran período de adaptación precisamente. Eso sí, he cambiado mi horario y entro a las 7.30 de la mañana, lo que exige un madrugón en toda regla, pero ya me he acostumbrado a la nueva hora y agradezco mucho tener más tarde por delante (salir a las 14.30 merece la pena). Septiembre es el mes de los budget para el año siguiente, las estrategias y demás….

Actividades con Henar. Llevamos un mes intenso de actividades. Si no recuerdo mal, llevamos tres visitas al Teleférico, otras tres al Ikea (hay planes que nunca fallan, por eso los repetimos), una tarde de cine, una tarde en el Parque de Atracciones, una mañana disfrutando del Gato con Botas, el Miausical (de la compañía La Maquineta, actualmente en el Teatro Arlequín Gran Vía y absolutamente recomendable) y unas cuantas tardes de parque (de las cuales sigo intentando escaquearme todo lo que puedo… y más). Vamos, que aún nos queda una semana de septiembre y veo que no hemos parado, as usual…



Actividades personales que me hacen feliz. He recuperado algunas de las actividades que me hacen feliz, como el aerobic, los paseos con Athos, el teatro e incluso he arañado algún que otro rato para leer a García Márquez (hacía años que no disfrutaba con Crónica de una muerte anunciada y estoy paladeando su relectura). Con gran dolor de mi corazón voy a cambiar el aerobic por gimnasio puro y duro (por cuestión de horarios y de optimización de tiempos y presupuestos), pero en octubre empezaré Zumba, que espero que me tape un poco el hueco del aerobic, que me encanta. Y al teatro, como es una de las actividades que más feliz me hacen, le voy a dar su propia categoría en esta lista de septiembre.

Teatro, teatro, teatro. Podemos decir que ya ha empezado la temporada teatral. Asistí, conmocionada, a una magnífica interpretación de la gran tragedia griega de Edipo Rey en La Abadía. Eso fue mindfulness y lo demás cuento, hacía mucho tiempo que no conseguía mantener así la atención durante más de una hora, intensa y fascinante! Además, volví ayer a La Abadía a la presentación de los espacios formativos de esta institución y he decidido lanzarme a la piscina y matricularme en Espectadores en Acción, formación dirigida para los amantes del teatro no profesionales. Creo que este trimestre va a ser cautivador en este tipo de cosas. Además, hoy asisto al estreno de Reikiavik en el Valle Inclán, con muchísimas ganas de ver a Daniel Albadalejo y el resto del elenco. La semana pasada conocí además una nueva pequeña sala teatral en Conde Duque, Nuev9 Norte, y me gustó mucho su apuesta. Tengo planes para octubre que ya os contaré más adelante (aunque adelanto que ya tengo entradas para ver a mi adorado Carmelo Gómez). La vida no sería la misma sin el teatro.

Sevilla. Sí, mi adorada Sevilla, la voy a ver muy prontito… Si todo va bien, en pocos días. Os contaba antes que le había prometido a mi hija unas vacaciones con los abus, será más bien una escapada de pocos días, pero será intensa y me permitirá compartir con la familia esta ciudad que ha sido tan importante en mi vida y a la que quiero de un modo especial. No prometo nada, pero bien creo que Sevilla merecerá un buen par de posts para octubre.


Y con sus más y sus menos (alguna cosa me dejo reservada, ya os las contaré en mis momentos favoritos de septiembre), pero este septiembre está siendo intenso y muy bonito (aunque no tenga tiempo para contar casi nada).

Gracias a ti, por invertir tu tiempo en leer mis locuras. 

SEPTIEMBRE, SEPTIEMBRE...

Septiembre es un mes raro. Sí, reconozcámoslo.

Es ese mes en el que vuelves a la rutina, pero todavía no entras del todo en ella.

Ese mes en el que tienes tantas cosas que hacer y tantas listas de pendientes que vas tachando tareas (físicamente en un papel o mentalmente) y parece que nunca tienen fin.

El mes de la vuelta al cole para los peques, y en nuestro caso este año tenemos cole de mayores y periodo de adaptación, una fiesta vamos….

Del trabajo, mejor ni hablamos, todos sabemos en mayor o menor medida lo que nos depara un septiembre laboral.

Ese mes en el que cuesta madrugar, en el que cada día amanece más tarde y cuando te despiertas y aún es de noche te cabreas contigo mism@ y con el mundo (al menos a mí me pasa).

O ese mes de la cuesta de septiembre, en el que haces balance y te das cuenta de lo que realmente te has gastado en el verano y te prometes a ti mism@ (veremos si lo cumples) que a partir de ahora entramos en temporada de ahorro: fuera desayunos, recortamos de aquí, recortamos de allá… a ver en qué queda la cosa.


Pero he estado pensando en las cosas buenas que tiene septiembre, y qué queréis que os diga, ¡sí que las tiene!

Ese mes en el que te reencuentras con tus viejos amigos. Sí, esos que se fueron de vacaciones en julio, y luego tú te fuiste en agosto y hace tres meses que no te ves. Y te sientas a comer con ellos, o a tomar un café, y te dan las mil y una contando todo tipo de historias.

Vuelves a tu casa y a tus cosas. Me encanta viajar, soy feliz haciendo y deshaciendo maletas, quemando kilómetros en la carretera y sobre todo descubriendo sitios nuevos o visitando otros sitios que me encantan. Pero después de todo el verano, agradezco volver a casa, a mi mundo, a mis cosas...

Es ese mes en el que toca revolver Roma con Santiago en las agendas. Y señores, eso es bueno. Porque una agenda por llenar es un universo por descubrir: ¿a qué actividades me voy a apuntar?, ¿qué espectáculos y sorpresas me reserva la recién estrenada temporada teatral?

También es ese mes en el que, aunque cambie el tiempo aún no hace frío y agradeces ponerte ese jersey (es curioso cómo el cuerpo humano pide frío después de x meses de calor y viceversa).

Septiembre es el mes en el que empiezan a caerse las hojas de los árboles. Me encanta el otoño, creo que es el mayor espectáculo de la naturaleza (por delante de la primavera, a la que le tengo mucha tirria además porque soy alérgica). Esas tonalidades ocres, amarillas, doradas, naranjas, rojas… son maravillosas. Vale que la gran explosión se produce en octubre, pero en septiembre ya se intuye.


Pero sobre todo, septiembre es el mes en el que recuperas tus hábitos. Vuelve la estabilidad, que no es lo mismo que la rutina. Recuperas las cosas que te gustaban y que dejaste de hacer en verano o en vacaciones, en mi caso el aerobic, pasear al perro por las mañanas a primera hora, volver a ir asiduamente al teatro, las risas con los buenos compañeros, las tardes con amigos… y los fines de semana explorando Madrid con Henar. Además, como en septiembre aún no ha vuelto al cole con el horario completo, por las tardes aprovechamos para ir al cine, al teleférico o a hacer cualquier otro plan divertido que se nos ocurra sobre la marcha. 

Todo en el mundo tiene sus pros y sus contras y septiembre también. Tiene muchos puntos positivos, así que démosle la mejor oportunidad :) 

SI LA COSA FUNCIONA, ADAPTACIÓN TEATRAL DE LA OBRA DE WOODY ALLEN EN EL TEATRO ALCÁZAR

El domingo pasado, (¡¡¡por fin!!!) he podido disfrutar de la obra teatral Si la cosa funciona, adaptación de la película de Woody Allen y que lleva representándose durante los últimos meses en el Teatro Alcázar, en la céntrica calle Alcalá de Madrid. Y subrayo lo de por fin porque en este caso se cumple el dicho de ”a la tercera va la vencida”, ya que tuve dos ocasiones de ir a ver la obra anteriormente y ninguna de las dos pude hacerlo. En ambas, dos amigos me invitaron respectivamente a acompañarlos ya que tenían invitaciones para la obra, pero justo ninguno de aquellos dos días me resultó posible. En este caso, he tenido que comprar las entradas, aunque lo hice con un descuento para mutualistas y aproveché para invitar a una amiga de Oviedo que ha venido estos días a mi casa de vacaciones. Fue un plan estupendo, nos lo pasamos francamente bien.
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SI LA COSA FUNCIONA, DEL CINE AL TEATRO.

Si la cosa funciona es una de las últimas películas del genial Woody Allen (por si a alguno se le escapa, me declaro absoluta fan de este director desde hace muuuuuchos años). Se estrenó en el año 2009 y es cierto que fue una película que no brilló tanto como otras que le precedieron y le siguieron, tales como Vicky, Cristina, Barcelona (que personalmente no me gusta), por supuesto una de sus obras maestras Match Point y posteriormente Midnight in Paris.
La adaptación teatral de esta película que se representa actualmente en el Teatro Alcázar mantiene el mismo título de la obra y ha sido llevada a escena por Alberto Castrillo.
En Si la cosa funciona Allen vuelve a su Nueva York de toda la vida, donde rodó algunas de sus películas más famosas como Manhattan o la mítica Annie Hall. Yo no pasaría por alto el hecho de que Woody Allen tuvo (y sigue teniendo) una crisis con América y rodó durante años en Europa, títulos como Match PointScoop (ambos en Reino Unido), Vicky, Cristina, Barcelona (en España), Midnight in Paris (en Francia), o A Roma con amor (en Italia). Pero en Si la cosa funciona recuperamos muchos de los elementos de otras películas míticas de Allen rodadas en Nueva York, como Annie HallManhattanMisterioso asesinato en Manhattan y tantas otras.
De vuelta al teatro: nos encontramos con un apartamento en Manhattan. En esa escenografía y a ritmo de jazz, con la silueta de los rascacielos de la ciudad tras las ventanas asistimos a una fiesta de Nochevieja en la que cinco personajes muy pintorescos celebran la entrada del nuevo año. Bueno, en realidad no todos ellos están contentos y exultantes, sino que Boris, el protagonista y al que en seguida conoceremos, se empeña en dudar de todo y en que la felicidad es una utopía. Su gran frase es precisamente el nombre de la comedia: Si la cosa funciona, ya que este hombre huraño, que le cuesta empatizar con el mundo, sostiene que en la vida las cosas si salen bien, si funcionan…. debemos dejarlas ser y desarrollarse, hasta que un momento se acaben o dejen de funcionar, sin necesidad de darle más vueltas. Si funciona, pues bien; y si no funciona… pues ya veremos.
Aunque luego os comentaré los pormenores de los personajes y sus intérpretes, adelanto que Jose Luis Gil está absolutamente genial en el papel de Boris. Utiliza ese recurso tan de Woody Allen de mirar directamente a cámara, en este caso directamente al espectador en el patio de butacas, para contar su vida y su interpretación de la realidad, al margen de lo que ocurra o deje de ocurrir sobre el escenario con otros personajes. Pero, lo que aún me ha sorprendido más es el hecho de que el Boris interpretado por Jose Luis Gil no es una copia del personaje de Boris en la película del gran Woody Allen, sino que consigue dotarle de una personalidad propia, llena de matices únicos.

De su boca conoceremos los pormenores de su historia: Boris es un profesor de física cuántica, nominado al Nobel, que se ha convertido en un viejo cascarrabias que sobrevive dando clases de ajedrez y sintiéndose superior al resto de la Humanidad, a la que frecuentemente desprecia, desde su trono de sabiduría y genialidad. Después de un matrimonio fallido con su primera mujer, encerrado en un viejo piso del Bronx y alejado de ese Manhattan de lujo en el que ha vivido tantos años, tiene un día un encuentro muy casual con una joven, llamada Melody. Melody es un torrente de vitalidad y de energía, una buena persona que cree en la bondad de la vida y de las personas y que revolucionará la vida de Boris, que sólo quiere seguir en su agujero, aislado del mundo.
Pero inesperadamente la cosa comenzará a funcionar. Tras varios intentos por parte de Melody de que sean pareja, Boris accede (aunque al día siguiente no sea capaz de explicar por qué), se casan y tienen una relación feliz durante más de un año, hasta que un buen día Marieta, la ultracatólica madre de Melody, recién llegada de Dallas desembarca en sus vidas y las trastoca. Pero a pesar de todo, la relación continúa, hasta que llega el otro progenitor, el padre de Melody, al más puro estilo del sur, con su carnet de Amigos del Rifle incluido. Esa noche la vida de casi todos ellos cambiará, Melody se irá con otro chico más joven y la cosa dejará de funcionar de un modo abrupto. Pero, cuando menos te lo esperas, la vida cambia y a veces da otras nuevas oportunidades y de un modo muy cómico y muy de Woody Allen Boris encontrará un nuevo amor, con el que parece encajar, al menos mientras la cosa funcione.

PERSONAJES E INTERPRETACIONES.


Merece la pena hacer un breve repaso a los personajes y actores de esta obra.

JOSÉ LUIS GIL VERSUS BORIS.

Sin duda el protagonista es obviamente José Luis Gil en el papel de Boris. Como os adelantaba anteriormente, este actor se sale en este papel. Creo que es francamente difícil hacer comedia y desde ese humor negro tan típico de este actor y con el maravilloso texto de Allen, consigue un Boris magnífico e hilarante. Ese personaje huraño, misógino, con total falta de empatía que sin embargo terminará cayéndote fenomenal y que es absolutamente brillante. Además, como también os comentaba antes, es capaz de dotarlo de su propia idiosincrasia sin copiar en absoluto al personaje de la película, lo que aún le da más valor.

EL RESTO DEL ELENCO.

Primero debemos hablar de Melody una pizpireta chica joven sureña, venida a la gran urbe que está a punto de comérsela. Es en esos momentos cuando encuentra de manera inesperada a Boris y consigue trastocar su vida, llenándola de alegría y de amor por las pequeñas cosas. Y misteriosamente… la cosa funciona. Ana Ruiz da vida a Melody y lo hace con mucha gracia, salero y espontaneidad.
Después nos encontramos con sus padres, cuyas vidas sufren una gran transformación cuando abandonan los corsés de Dallas y respiran la libertad neoyorkina. Marieta (su madre) es interpretada por Rocío Calvo y John (su padre) por Ricardo Joven. Ambos tienen un papel secundario pero están muy bien en sendos personajes. Por último nos encontramos a Beatriz Santana, en el doble personaje de la primera mujer de Boris y de su nuevo amor cuando Melody le abandona. Ambos papeles son muy secundarios y la verdad es que me da “penilla”, ya que a esta actriz la recuerdo precisamente por dos papeles en teatro dentro de sendas adaptaciones de dos películas de Wody Allen: Misterioso asesinato en Manhattan y Tócala otra vez Sam, y me hubiese gustado que tuviese un papel más protagonista, pero obviamente por edad está ya lejos de poder haber interpretado a Melody.

LA EXPERIENCIA DE ITACA TEATRERA.

Yo, que soy más de drama o de obras de teatro serias, de las que te hacen pensar, reconozco que en esta obra me he partido de risa a lo largo de una hora y media, que por cierto se me pasó volando. Me encantó porque es Woody Allen en estado puro y el texto es brillante, pero la adaptación teatral en este caso mantiene el más puro estilo Allen: desde la escenografía que nos transporta a Manhattan y a los apartamentos neoyorkinos hasta las imágenes cinematográficas, con un juego de luces muy adecuado y unos actores que lo hacen francamente bien, capitaneados por el gran José Luis Gil, que lo es todo.
Se trata de una buena comedia con momentos excelentes y golpes estupendos. Pero en el fondo, o quizá sea porque a mí me gusta especialmente siempre darle una vuelta a las cosas, la personalidad de Boris y sus ideas fundamentales dan mucho juego. Si la cosa funciona puede convertirse en una auténtica filosofía de vida, aderezada con filias y fobias, luces y sombras de la vida de cualquiera de nosotros. Entre risas, hay frases que te hacen pensar sobre el sentido de nuestras propias vidas y de nuestras propias relaciones amorosas, la influencia externa, nuestra manera de vivir intensamente o de dejar pasar la vida… No falta el humor, pero creo que el propio Woody Allen siempre trabaja duro porque su humor inteligente tenga una base propia, pero también para que tenga una especial profundidad, y debajo de ese humor y de esas risas también hay varias historias que confluyen y que nos pueden hacer pensar.
En resumen, que me ha sorprendido muy positivamente Si la cosa funciona. No suelo ir a ver mucha comedia y aunque esta obra me llamaba ya por el hecho de ser una adaptación de una creación del gran Woody Allen, creo que ha cumplido con creces mis expectativas y las ha superado. La recomiendo para pasar una tarde estupenda de buen humor. Pero debéis daros prisa, ésta es la última semana en cartel, tenéis hasta el domingo 6 de septiembre para disfrutarla en el Teatro Alcázar.