SI LA COSA FUNCIONA, ADAPTACIÓN TEATRAL DE LA OBRA DE WOODY ALLEN EN EL TEATRO ALCÁZAR

El domingo pasado, (¡¡¡por fin!!!) he podido disfrutar de la obra teatral Si la cosa funciona, adaptación de la película de Woody Allen y que lleva representándose durante los últimos meses en el Teatro Alcázar, en la céntrica calle Alcalá de Madrid. Y subrayo lo de por fin porque en este caso se cumple el dicho de ”a la tercera va la vencida”, ya que tuve dos ocasiones de ir a ver la obra anteriormente y ninguna de las dos pude hacerlo. En ambas, dos amigos me invitaron respectivamente a acompañarlos ya que tenían invitaciones para la obra, pero justo ninguno de aquellos dos días me resultó posible. En este caso, he tenido que comprar las entradas, aunque lo hice con un descuento para mutualistas y aproveché para invitar a una amiga de Oviedo que ha venido estos días a mi casa de vacaciones. Fue un plan estupendo, nos lo pasamos francamente bien.
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SI LA COSA FUNCIONA, DEL CINE AL TEATRO.

Si la cosa funciona es una de las últimas películas del genial Woody Allen (por si a alguno se le escapa, me declaro absoluta fan de este director desde hace muuuuuchos años). Se estrenó en el año 2009 y es cierto que fue una película que no brilló tanto como otras que le precedieron y le siguieron, tales como Vicky, Cristina, Barcelona (que personalmente no me gusta), por supuesto una de sus obras maestras Match Point y posteriormente Midnight in Paris.
La adaptación teatral de esta película que se representa actualmente en el Teatro Alcázar mantiene el mismo título de la obra y ha sido llevada a escena por Alberto Castrillo.
En Si la cosa funciona Allen vuelve a su Nueva York de toda la vida, donde rodó algunas de sus películas más famosas como Manhattan o la mítica Annie Hall. Yo no pasaría por alto el hecho de que Woody Allen tuvo (y sigue teniendo) una crisis con América y rodó durante años en Europa, títulos como Match PointScoop (ambos en Reino Unido), Vicky, Cristina, Barcelona (en España), Midnight in Paris (en Francia), o A Roma con amor (en Italia). Pero en Si la cosa funciona recuperamos muchos de los elementos de otras películas míticas de Allen rodadas en Nueva York, como Annie HallManhattanMisterioso asesinato en Manhattan y tantas otras.
De vuelta al teatro: nos encontramos con un apartamento en Manhattan. En esa escenografía y a ritmo de jazz, con la silueta de los rascacielos de la ciudad tras las ventanas asistimos a una fiesta de Nochevieja en la que cinco personajes muy pintorescos celebran la entrada del nuevo año. Bueno, en realidad no todos ellos están contentos y exultantes, sino que Boris, el protagonista y al que en seguida conoceremos, se empeña en dudar de todo y en que la felicidad es una utopía. Su gran frase es precisamente el nombre de la comedia: Si la cosa funciona, ya que este hombre huraño, que le cuesta empatizar con el mundo, sostiene que en la vida las cosas si salen bien, si funcionan…. debemos dejarlas ser y desarrollarse, hasta que un momento se acaben o dejen de funcionar, sin necesidad de darle más vueltas. Si funciona, pues bien; y si no funciona… pues ya veremos.
Aunque luego os comentaré los pormenores de los personajes y sus intérpretes, adelanto que Jose Luis Gil está absolutamente genial en el papel de Boris. Utiliza ese recurso tan de Woody Allen de mirar directamente a cámara, en este caso directamente al espectador en el patio de butacas, para contar su vida y su interpretación de la realidad, al margen de lo que ocurra o deje de ocurrir sobre el escenario con otros personajes. Pero, lo que aún me ha sorprendido más es el hecho de que el Boris interpretado por Jose Luis Gil no es una copia del personaje de Boris en la película del gran Woody Allen, sino que consigue dotarle de una personalidad propia, llena de matices únicos.

De su boca conoceremos los pormenores de su historia: Boris es un profesor de física cuántica, nominado al Nobel, que se ha convertido en un viejo cascarrabias que sobrevive dando clases de ajedrez y sintiéndose superior al resto de la Humanidad, a la que frecuentemente desprecia, desde su trono de sabiduría y genialidad. Después de un matrimonio fallido con su primera mujer, encerrado en un viejo piso del Bronx y alejado de ese Manhattan de lujo en el que ha vivido tantos años, tiene un día un encuentro muy casual con una joven, llamada Melody. Melody es un torrente de vitalidad y de energía, una buena persona que cree en la bondad de la vida y de las personas y que revolucionará la vida de Boris, que sólo quiere seguir en su agujero, aislado del mundo.
Pero inesperadamente la cosa comenzará a funcionar. Tras varios intentos por parte de Melody de que sean pareja, Boris accede (aunque al día siguiente no sea capaz de explicar por qué), se casan y tienen una relación feliz durante más de un año, hasta que un buen día Marieta, la ultracatólica madre de Melody, recién llegada de Dallas desembarca en sus vidas y las trastoca. Pero a pesar de todo, la relación continúa, hasta que llega el otro progenitor, el padre de Melody, al más puro estilo del sur, con su carnet de Amigos del Rifle incluido. Esa noche la vida de casi todos ellos cambiará, Melody se irá con otro chico más joven y la cosa dejará de funcionar de un modo abrupto. Pero, cuando menos te lo esperas, la vida cambia y a veces da otras nuevas oportunidades y de un modo muy cómico y muy de Woody Allen Boris encontrará un nuevo amor, con el que parece encajar, al menos mientras la cosa funcione.

PERSONAJES E INTERPRETACIONES.


Merece la pena hacer un breve repaso a los personajes y actores de esta obra.

JOSÉ LUIS GIL VERSUS BORIS.

Sin duda el protagonista es obviamente José Luis Gil en el papel de Boris. Como os adelantaba anteriormente, este actor se sale en este papel. Creo que es francamente difícil hacer comedia y desde ese humor negro tan típico de este actor y con el maravilloso texto de Allen, consigue un Boris magnífico e hilarante. Ese personaje huraño, misógino, con total falta de empatía que sin embargo terminará cayéndote fenomenal y que es absolutamente brillante. Además, como también os comentaba antes, es capaz de dotarlo de su propia idiosincrasia sin copiar en absoluto al personaje de la película, lo que aún le da más valor.

EL RESTO DEL ELENCO.

Primero debemos hablar de Melody una pizpireta chica joven sureña, venida a la gran urbe que está a punto de comérsela. Es en esos momentos cuando encuentra de manera inesperada a Boris y consigue trastocar su vida, llenándola de alegría y de amor por las pequeñas cosas. Y misteriosamente… la cosa funciona. Ana Ruiz da vida a Melody y lo hace con mucha gracia, salero y espontaneidad.
Después nos encontramos con sus padres, cuyas vidas sufren una gran transformación cuando abandonan los corsés de Dallas y respiran la libertad neoyorkina. Marieta (su madre) es interpretada por Rocío Calvo y John (su padre) por Ricardo Joven. Ambos tienen un papel secundario pero están muy bien en sendos personajes. Por último nos encontramos a Beatriz Santana, en el doble personaje de la primera mujer de Boris y de su nuevo amor cuando Melody le abandona. Ambos papeles son muy secundarios y la verdad es que me da “penilla”, ya que a esta actriz la recuerdo precisamente por dos papeles en teatro dentro de sendas adaptaciones de dos películas de Wody Allen: Misterioso asesinato en Manhattan y Tócala otra vez Sam, y me hubiese gustado que tuviese un papel más protagonista, pero obviamente por edad está ya lejos de poder haber interpretado a Melody.

LA EXPERIENCIA DE ITACA TEATRERA.

Yo, que soy más de drama o de obras de teatro serias, de las que te hacen pensar, reconozco que en esta obra me he partido de risa a lo largo de una hora y media, que por cierto se me pasó volando. Me encantó porque es Woody Allen en estado puro y el texto es brillante, pero la adaptación teatral en este caso mantiene el más puro estilo Allen: desde la escenografía que nos transporta a Manhattan y a los apartamentos neoyorkinos hasta las imágenes cinematográficas, con un juego de luces muy adecuado y unos actores que lo hacen francamente bien, capitaneados por el gran José Luis Gil, que lo es todo.
Se trata de una buena comedia con momentos excelentes y golpes estupendos. Pero en el fondo, o quizá sea porque a mí me gusta especialmente siempre darle una vuelta a las cosas, la personalidad de Boris y sus ideas fundamentales dan mucho juego. Si la cosa funciona puede convertirse en una auténtica filosofía de vida, aderezada con filias y fobias, luces y sombras de la vida de cualquiera de nosotros. Entre risas, hay frases que te hacen pensar sobre el sentido de nuestras propias vidas y de nuestras propias relaciones amorosas, la influencia externa, nuestra manera de vivir intensamente o de dejar pasar la vida… No falta el humor, pero creo que el propio Woody Allen siempre trabaja duro porque su humor inteligente tenga una base propia, pero también para que tenga una especial profundidad, y debajo de ese humor y de esas risas también hay varias historias que confluyen y que nos pueden hacer pensar.
En resumen, que me ha sorprendido muy positivamente Si la cosa funciona. No suelo ir a ver mucha comedia y aunque esta obra me llamaba ya por el hecho de ser una adaptación de una creación del gran Woody Allen, creo que ha cumplido con creces mis expectativas y las ha superado. La recomiendo para pasar una tarde estupenda de buen humor. Pero debéis daros prisa, ésta es la última semana en cartel, tenéis hasta el domingo 6 de septiembre para disfrutarla en el Teatro Alcázar.

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