MI RETO PARA NOVIEMBRE: RECUPERAR LA MAGIA

Mi amor por el mes de Octubre es directamente proporcional a mi odio por el mes de Noviembre. Es curioso cómo estamos predeterminados hacia ciertas cosas, que parece que habitan en nuestro interior desde hace milenios, y quizá sea así.

Me encanta octubre, entre otras cosas porque es el mes en que nací, el mes en el que se colorean los árboles, en el que te pones los primeros jerseys pero aún no hace frío, el mes en el que vuelves a tu mundo y pones en práctica lo que has planificado en septiembre…

Y no me gusta noviembre porque es ese mes que está ahí en medio de la nada. No tiene la magia de la navidad de diciembre (quién me ha visto y quién me ve, la maternidad hace que vuelvas a amar la navidad porque recuperas la magia de la infancia), ni tampoco la magia de octubre. Ya ha pasado mi cumpleaños, los árboles pierden sus colores enamorados, hace un frío que pela… Y todo eso en pocas semanas, a veces días, sin que tengas tiempo a adaptarte. Ah, y luego por supuesto ese magnífico cambio de hora que hace que vivas de noche porque a las seis de la tarde no se ven tres en un burro…

Pues bien, también os contaba el otro día (aquí) mi agradecimiento a la vida y a las cosas preciosas que me suceden prácticamente a diario. Si me preguntasen qué le falta a noviembre, está clarísimo que le falta magia. Pero también que yo no me siento nada mágica precisamente. Es un mes sin fe.


Mi compañera Ana, que va camino (a pasos agigantados) de traspasar la barrera y convertirse en una gran amiga, ha aparecido con un regalo y un reto para cambiar noviembre: La Magia. Un libro que sale de la misma autoría que El secreto, que tanto dio que hablar hace unos años. Pero aquí hay menos teoría y más práctica, porque precisamente este libro busca, en 28 ejercicios (que hay que hacer diariamente, o al menos ponerse el objetivo de terminarlos antes de que acabe el mes de noviembre –ése es mi reto-) en los que recuperar la magia perdida, reconciliarnos con ella y volver a aprender desde el principio. Como soy de las que se estudian el índice antes de empezar a leer, ya se han relamido mis bigotillos de lectora curiosa y he visto títulos de ejercicios como La superación mágica de la relatividad, Personas mágicas que han sido importantes para ti, El aire mágico que respiras, Transforma mágicamente los errores en bendiciones… que ya me hacen volar y morderme las uñas (aún más) por ser capaz de esperar al 1 de noviembre (entre nosotros, no creo que lo haga).


Ahí va mi reto: convertir noviembre en un mes mágico y reeducar mi cerebro con ejercicios técnicos en busca de la magia, con la aspiración y el sueño de que al final de mes él mismo (mi cerebro) dé el salto y me envuelva en ese mundo mágico que probablemente ahora mismo soy incapaz de ver. 

MADRID CON NIÑOS 19: ESOS LOCOS FANTASMAS, MUSICAL INFANTIL EN EL TEATRO LARA

Ayer asistí a un espectáculo teatral.
En el Teatro Lara, al fin y al cabo uno de mis teatros preferidos de Madrid.
Fue un espectáculo teatral infantil.

Hasta aquí todo normal, o al menos todo forma parte de lo que podríamos llamar la cotidianidad de mi vida. Tengo una niña de tres años y medio a la que me gustaría poder meterle en vena, el amor al teatro. Porque sin teatro el mundo no sería como es, y ese medio es nuestro escape de la vida cotidiana y a veces difícil.

Me esfuerzo mucho en intentar transmitirle a mi hija esa pasión. Procuramos ir una o dos veces al mes a disfrutar de espectáculos infantiles y no dejo de sorprenderme de la calidad y la pasión de muchos de ellos. Si el teatro para adultos está mal, del teatro para niños ya ni hablamos. Por eso resulta cuanto menos sorprendente que multitud de grupos teatrales se esfuercen en los lugares más remotos para realizar montajes dedicados al público infantil en el que cosechan sonrisas y alegrías de los más pequeños. En muchas ocasiones con pocos medios, poco público y un trabajo difícil por delante.


ESOS LOCOS FANTASMAS.

Pues bien, ayer, domingo 25 de octubre, Henar y yo fuimos a mi adorado Teatro Lara a disfrutar, como dos locas, Esos locos fantasmas. Especialmente loca yo misma, que me monté al principio de la función en la montaña rusa de la ilusión y la magia y no me bajé de ella hasta un par de horas después de que acabase.

Esos locos fantasmas es un musical familiar imprescindible que estará en el Teatro Lara cada domingo hasta finales de año y que desde ya os digo que no debéis perderos. Una niña huérfana entra en un viejo teatro a punto de ser demolido huyendo de la policía tras haber robado una sandía. Allí se encontrará con los fantasmas de los personajes que en su día fueron interpretados sobre las tablas de aquel viejo altar de la poesía. Se quedaron allí tras el cierre del teatro, olvidados por los actores y el público que nunca regresaron.

Aquellos fantasmas locos, extravagantes y divertidos, están lleno de magia y la pequeña niña descubrirá los entresijos de ese mundo único que es el teatro. Todos juntos vivirán una aventura muy divertida y musical, a pesar de que el propio teatro, y los sueños y espíritus del viejo noble arte del teatro, parecen estar a punto de desaparecer. El viejo teatro será demolido a la mañana siguiente. Pero todos juntos conseguirán, unidos, parar con el amor y el respeto al teatro, unidos por sus voces y su protesta, impedir la demolición del teatro, su hogar.

Como os podéis imaginar, sólo ya por el contenido de la trama, me encantó este musical. Pero es que además la puesta en escena es fantástica, la caracterización de los actores y actrices (a medio camino entre lo clásico y lo futurista, con una reminiscencia clara al Cirque du Soleil) es estupenda. Pero lo mejor son los propios actores y actrices, cinco personas sobre el escenario que realizan una actuación vibrante, musicalmente maravillosa (¡qué bien lo hacen!), divertida e intensa, en un espectáculo redondo, que se nos pasó en un suspiro y que disfrutamos muchísimo.


Jorge Ahijado como el fantasma de la Comedia, Fernando Samper como el fantasma Dramón (el espíritu del Drama), Paula Guida como el espíritu del Melodrama y Baol B. Bursala como el Espectro, el antagonista del grupo. Acompañados por Ruth Ge que interpreta a la niña de esta historia. Todos ellos lo hacen fenomenal, no os podéis hacer una idea de la fantástica hora larga que pasamos ayer en el Teatro Lara. Debéis hacérosla, porque debéis ir y a verlos. De verdad, no dejéis pasar la oportunidad.

Un musical además con un mensaje claro y precioso, por el que hay que apostar: el teatro y la cultura son un bien nuestro, de todos, que estamos dejando morir (o ahogar con impuestos y otras atrocidades) y que tenemos el deber moral de cuidar y de fomentar entre nuestros peques. Porque un mundo sin teatro sería un mundo demasiado triste para soportarlo.



NOTA FINAL: Escribo todos mis posts porque me da la gana. Escribo menos de lo que quisiera pero nunca acepto encargos y lo que cuento en este blog es lo que siento de verdad. Me ha gustado tanto este espectáculo que necesitaba compartirlo. Tenéis entradas a la venta en ticketea desde 12 euros mediante venta anticipada. No dejéis pasar la oportunidad, vuestros propios hijos y el niño o niña que sigue habitando en vuestro interior os lo agradecerán.


De las dos imágenes una es de mi hija y la otra es propiedad de Esos Locos Fantasmas. No tengo derechos sobre la foto del cartel, si debiera quitarla, por favor enviadme un email y lo haré en el menor tiempo posible. 

ESTAR AGRADECIDO A LA VIDA

Hace un par de años atravesé una situación difícil, o mejor dicho varias situaciones difíciles que confluyeron en un punto común. El caso es que, en aquel momento, no encontré habilidades propias para encontrar una salida a esa etapa negra. Y por ello, decidí probar suerte con el coaching. Lo he dicho en otras ocasiones, el coaching le dio la vuelta a la tortilla y tengo la certeza de que cambió mi vida. Pero lo cierto es que algunas de las cosas por las que mi coach intentó encauzarme en su momento, y que no entendí del todo, han explotado en toda su plenitud posteriormente, y ahora las entiendo de verdad, y me resultan muy útiles. 


LAS TRES GRANDES LECCIONES QUE APRENDÍ CON EL COACHING.


Probablemente las tres mejores lecciones que aprendí en aquel proceso fueron la aceptación, el agradecimiento y la compasión

La primera lección, la aceptación, la asimilé rápido y fue el principio del cambio. Creo que es la más fácil de entender y también de explicar. Sin ella, sencillamente no eres capaz de desatascar tus emociones ni tus problemas, por lo que es lo primero que hay que aprender.

La segunda lección es el agradecimiento, sobre el que hoy quiero reflexionar un poquito en este cuaderno de bitácora. Es un punto fundamental, capaz de cambiar tu vida porque te hace verla de otra manera y aprender a disfrutarla. Creo que he logrado también aprender esta lección.

La tercera lección es la compasión. En mi opinión, es la más difícil de todas pero también la que cierra el círculo. Al principio resulta muy difícil de entender, cómo siquiera es posible plantearte tener compasión hacia quien te hace daño. Creo que he dado muchos pasos hacia adelante en este terreno pero aún no he sido capaz de asumirla del todo.

Tiempo después, sigo aprendiendo estas habilidades e intentando encontrarlas en mi interior y explotarlas, descubrirlas, hacerlas mayores... Y en esta fase (aun no he conseguido llegar al final de la compasión, me queda bastante por aprender en este terreno como os acabo de decir), estoy segura de haber logrado llegar a la aceptación y estoy explorando en toda su intensidad el agradecimiento.

Sé que a muchos les resultará una tontería pero el agradecimiento te cambia la vida. Y no estoy hablando de que vayamos con el gracias por delante a todos los sitios. Hay muchos ejercicios que te impelen a decir muchas más veces gracias, ponerla como broche final de los emails y cosas como ésa. No digo que no tenga su valor, que sin duda lo tiene, pero utilizar habitualmente gracias es sólo un agradecimiento de punta de iceberg y lo más importante está mucho más profundo.



EL AGRADECIMIENTO HACIA LA VIDA.

 De lo que intento hablar es del agradecimiento hacia la vida. Primero has de empezar fijando tus propios ejercicios. Por ejemplo, por triste que estés o por mala que sea la situación que atraviesas, debes marcarte como objetivo encontrar cada día algo que te haga feliz. La mente se educa y cuando consigues encontrar esa chorrada (porque generalmente son tonterías, pero de las que marcan la diferencia) que te hace feliz, te sorprenderá que tu cerebro, cada vez más de manera natural es capaz de identificar, sin fijarte ese objetivo ni tener que pararte a pensar en ello, algo que te hace feliz.

Yo realicé ese ejercicio durante meses. Y fui poniendo cada vez un objetivo más alto. Primero, una pequeña tontería al día que me arrancase una sonrisa o un sentimiento positivo; luego dos, tres, cinco cada día. Después, ya no me fijaba tanto en la cantidad como en la calidad, aspirando a encontrar algo que me hiciese realmente feliz cada mes, cada semana, cada hora…

Os sorprenderían las tonterías que me han arrancado pequeñas sonrisas. Recuerdo un perro con el que me cruzaba cada mañana cuando llevaba a mi hija a la guardería, y que era puro amor. O una vez me crucé con una chica vestida de ejecutiva que llevaba unos zapatos de color celeste y unas medias de rejilla del mismo color, me resultó sorprendente y arriesgado. Me hacen felices cosas como el roce de la hierba mojada en los dedos de mis pies en verano cuando saco a Athos en sandalias, o las formas de las hojas amarillas de otoño. Mil y una tonterías que son muy importantes porque son las que conforman nuestra vida.  


Luego aprendes a identificar esas cosas que te hacen realmente feliz. A mí me hace inmensamente feliz sacar a mi perro a la calle a las 7 de la mañana, aunque muchos no lo entiendan. También me hace inmensamente feliz recoger a mi hija cada tarde del cole. Una buena conversación con mi marido, un abrazo, una charla con un amigo de verdad, poder encontrar un hueco para leer, encontrar tiempo e inspiración para reflexionar y escribir este tipo de cosas… Como veréis, nada de ello son cosas materiales. Cada vez me resbalan más y obviamente estoy muy lejos (tremendamente lejos y sé que nunca me acercaré) de convertirme en un monje budista y vivir sin cosas, pero he aprendido, o recordado (hay muchas cosas importantes que se nos olvidan) lo que verdaderamente importa en la vida. Y un diamante será maravilloso sin duda, pero yo tengo uno y jamás me lo pongo. Ni me acuerdo de él. Sin embargo, llevar en mi muñeca izquierda una pulsera que fue de mi abuela, no por su valor sino por su significado, sí que es importante.



CAMBIAS DE ESTADO.

No tengo formación en psicología y lo que os voy a contar arranca de mi propia experiencia personal. Es posible que tenga una explicación física, médica o química detrás, una ecuación que sin duda lo explicará, pero la desconozco. Intentaré explicarla de esa manera absurda en la que las palabras intentan explicar sentimientos, porque casi nunca lo consiguen. Pero lo intentaré con todas mis fuerzas.

Llega un día en el que TÚ CAMBIAS. El ejercicio te ha reeducado pero tu cerebro de repente explota y es capaz de hacer cosas por sí mismo (siempre lo ha sido), coge el mando y de repente cambia tu vida. Ya no tienes que esforzarte en buscar cosas que te gusten, forzarte a reflexionar sobre esas cosas y lo que te provocan. Esas cosas se muestran solas, las identificas en cada momento, y lo que es mejor aún, las disfrutas como si no hubiese un mañana. Tu vida ha cambiado y se ha vuelto infinitamente más feliz. Con esto, no quiero decir que viva en Disneylandia y en un estado absoluto de felicidad como si estuviese continuamente fumada, porque no es así. Obviamente tengo mis momentos buenos, regulares, malos, tristes, cansados, enrabietados, cuando pierdo los papeles, cuando me frustro, cuando lloro y me desespero… Pero, en general, mi vida se ha tornado mucho más positiva. Aprendes a valorar lo que tienes y a asumir las cosas de otra manera. Las cosas que te ocurren siguen siendo las mismas pero es cierto que la actitud que tomas hacia ellas las convierten en algo peor o mejor, o al menos eso es lo que ocurre con algunas de las consecuencias de esas cosas.

El miércoles tuve la inmensísima suerte de recibir una charla de una persona a la que admiro profundamente desde hace varios años, un actor al que he visto muchas veces desde el patio de butaca, a quien admiro por su trabajo y por el que siento simpatía. En esa charla tuve el lujo de verlo a corazón abierto, ya que compartió con nosotros una parte técnica de su trabajo, pero tuvo la inmensa generosidad de compartir con nosotros su experiencia más humana, con total sinceridad. Es curioso porque nos habló mucho de la técnica de actor y también del día que olvidas la técnica y simplemente disfrutas. Me recordó mucho a la técnica del agradecimiento. Creo absolutamente que los ejercicios que os he contado son necesarios, pero que llega un día en que tu cerebro da el salto y aunque esa técnica de ejercicios es necesaria para haber llegado hasta ahí y sin duda sigue ahí abajo, el cerebro toma el mando, explota y tú cambias tu forma de pensar, de vivir y de ser.



ABSOLUTAMENTE AGRADECIDA CON LA VIDA.

Mi vida no es perfecta, nunca lo ha sido y no aspiro a que lo sea. Creo que el término vida perfecta es una entelequia. Pero creo que la vida es mucho más bonita si queremos que lo sea y aprendemos a vivirla bien. Desgraciadamente, en los colegios no se enseña a los niños a amar la vida y esas capacidades naturales de sorpresa, amor y agradecimiento hacia las pequeñas cosas las perdemos con los años. Y luego cuesta recuperar y reeducar a tu cerebro.

Obviamente, no descubro nada si digo que la vida ya es suficientemente difícil per se  y que nos pone las cosas muy j… Hay muchas cosas que ocurren en la propia vida para las que no hay preparación posible y son muy fastidiadas de superar. Pero la gran mayoría de las cosas a las que les damos importancia cada día en realidad no la tienen. Es importante reflexionar sobre ello y sobre a qué le estamos dando importancia y a qué no; a qué deberíamos darle importancia y a qué no.

Me siento agradecida por la vida que tengo. Tengo una familia estupenda: una hija que es un auténtico regalo divino, un marido que no me merezco y un perro que es puro amor. No todos los días son fáciles ni bonitos pero me siento profundamente afortunada por tener lo que tengo. Tengo además un padre que aunque esté lejos está ahí, aún me queda una abuela a la que he querido muchísimo toda mi vida (y ella aún más a mí) y algún otro familiar con el que sé que podría contar.

Me siento afortunada por tener un trabajo, también con sus luces y sus sombras, pero un trabajo que me gusta y me hace querer mejorar. Un trabajo que entronca con mis pasiones y mi verdadera vocación y que cada vez veo más sus partes positivas. Tengo además la suerte de tener como mano derecha a Pilar. El resto del equipo cree que hablamos por las noches porque no es posible que coincidamos tanto en tantas cosas.   Es tan fácil y tan mágico trabajar con ella…

Tengo una suerte estupenda por tener  unos amigos maravillosos. De hecho, ellos deberían ir antes que el trabajo y aunque los haya escrito después, van primero. Tengo la inmensísima suerte de contar con amigos de verdad, de los que te quieren, te llevan la contraria, discuten contigo cuando creen que te equivocas y que siempre están ahí. Y además no tengo la inmensa suerte de tener uno o dos grandes amigos, sino varios más.

Me siento también muy agradecida por la vida social que llevo. Es cierto que mi vida social con todo lo demás se hace limitada, pero cuando existe es intensa. He conocido a muchísima gente, he tenido la suerte de poder compartir experiencias, vivencias, conversaciones con gente a la que admiro. He puesto cara y abrazo a personas a las que conocía sólo de internet y creo que la gente conmigo es muy generosa.

Además, me siento especialmente afortunada por haber reencontrado mi camino. Paladeo las cosas buenas de la vida, lucho por lo que creo, meto la pata y hago cosas que quizá no debería hacer pero que cuando me salen del corazón no estoy dispuesta a pararlas, y quizá, como no espero nada específico, he recuperado la capacidad de sorprenderme y la vida, cada día, me sorprende con muchos momentos de belleza infinita.

¡¡¡¡GRACIAS!!!!

P.D. Si has llegado hasta aquí, gracias infinitas por tu tiempo y espero que mis desvaríos o reflexiones en este cuaderno de bitácora te aporten algo. Hay algún sitio profundo en tu interior donde se producen esos clicks que cambian las cosas.

Me he acordado mucho redactando este post de la preciosa positividad de mi amiga Esther, del blog El Anafre. Un beso, preciosa, que sé que me leerás.



35 OCTUBRES

Hoy cumplo 35 años. Y en contra de lo que les pasa a algún@s, estoy muy orgullosa de cumplir 35, como estuve de cumplir 8, 17, 24… y lo estaré de cumplir los que la vida quiera dejarme cumplir. No entiendo qué les pasa a algun@s con los calendarios, pero soy de esas quizá raras avis a quienes nos gusta cumplir años.

Y como autorregalo de cumple, he decidido darme una hora para pensar, reflexionar y escribir. Aquí estoy.

Una de las cosas más importantes para vivir una vida plena es ser agradecidos a la propia vida. Suena a tópico, pero creedme, no lo es.  Yo he pasado por etapas muy oscuras, en las que todo lo veía negro. Y es cierto que hay etapas oscuras en la vida de cada uno, pero cómo las afrontes contribuye a convertirlas en grises más llevaderos o en un túnel sin salida. Y sentirse agradecido por las pequeñas cosas, hacer el esfuerzo de educar tu mente para que consiga identificar esas cosas que le dan sentido a todo, reconocerlas y agradecerlas, merece la pena.

Pues bien, vuelvo a mis 35 octubres. Si miro hacia atrás tengo recuerdos de una niña que vivía en una ciudad del norte, donde llovía mucho, donde los Reyes cada año te traían un paraguas (algo impensable de Pajares para abajo, ya lo sé). Viví en una familia normal, donde siempre se le dio un peso especial a la cultura. En mi casa había muchos (muchísimos) más libros que juguetes, se escuchaba música clásica los domingos y se comían pasteles los domingos después de comer (una pena haber perdido esa costumbre ahora que lo pienso). Veraneaba en casa de mis abuelos en un pueblo e iba a esas playas del norte que uno ama y ve de otra manera cuando parte de su infancia ha transcurrido entre días grises de arena y risas.

Estudié en un colegio de monjas (aunque sé que no me pega mucho, pero quizá ellas consiguieron conmigo lo contrario a lo que se proponían y así he salido, claro) y fueron pasando mis años de adolescencia. Después estudié Derecho (aunque mi vocación era el periodismo, como luego se demostró) y trabajé en multitud de cosas raras (en mi caso, lo de haber sido cocinero antes que fraile, se cumple, creedme), hasta llegar donde estoy hoy. He estudiado, he crecido, he pensado, me he rebelado (muchas veces, y sigo haciéndolo), he pasado etapas buenas, malas, regulares… hasta que un día llegó el coaching para cambiar mi vida (y quien no lo crea, se lo pierde). Fui una lectora voraz (ya no lo soy, mi poco tiempo he de decir que lo dedico a otras cosas), una viajera empedernida (tampoco lo soy, aunque quizá de ambas cosas mantengo ese gusanillo interior) y un  culo inquieto incorregible. Me he matriculado en las cosas más raras e incoherentes entre sí que os podáis imaginar, pero es que para mí es tan interesante el ajedrez como aprender a utilizar una máquina de coser, hablar en alemán o asistir a un congreso sobre educación. Con el tiempo le vi sentido al deporte (cosa que jamás hubiese pensado que sucedería) y me enamoré de hacer el chorra en ejercicios aeróbicos, pero ya lo decían los antiguos: men sana in corpore sano  y así como es importante ejercitar el intelecto, también lo es ejercitar el cuerpo.

Adoro los perros, el otoño, las conversaciones con amigos, el chocolate, Madrid, Lisboa, Sevilla… comprar libretas (que pocas veces termino usando), los periódicos, el olor a libro nuevo, el teatro en casi todas sus dimensiones, las películas de Audrey Hepburn (alguna en concreto no, pero ella las salva todas), Woody Allen y sus locuras, la película de Casablanca, los versos de Machado, taparme mucho con las mantas mientras duermo, el color morado, las canciones de Sabina (son la banda sonora de mi vida), conducir horas y horas y dormir cinco minutitos más… Me gustan taaaaaantas cosas… y procuro disfrutarlas, paladearlas, vivirlas intensamente.

Y también me gusta mi familia y especialmente mi hija. No creo en ningún dios ni ser superior (colegio de monjas, ya sabéis) pero agradezco a la vida (y a mi marido) haberme regalado a mi hija, el mejor regalo del mundo. Una niña de tres años despierta, con ganas de comerse el mundo, un espíritu crítico (no voy a decir que no sé a quién ha salido, porque lleva partida doble en sus genes) y un punto cabezota que a veces me saca de mis casillas. Es creativa, intensa, bella y amorosa. Y me plantea cada día nuevos retos y nuevos interrogantes, casi todos de ellos bastante difíciles (no existe manual para niños y da igual lo que leas o hayas leído). Pero me hace feliz y sobre todo le da otra sentido a mi vida. Y no es que mi vida no tenga sentido por sí misma, pero un hijo le da un sentido diferente que no tiene sin él, es otra realidad paralela, por llamarla de algún modo.



El camino hasta los 35 ha tenido de todo, cosas buenas y malas, como las de todo el mundo, supongo. El otro día, en un congreso uno de los ponentes dijo que, de media, el ser humano se enfrenta al menos a tres grandes adversidades en la vida. No sé si mi vida me va a traer más o menos de la media, sé que una ya la trajo en su momento. También decía que ante las adversidades hay quien se hunde y quien lucha y sigue adelante, estoy segura de pertenecer a este segundo grupo. Pero entre medias están esos pensamientos negros que nos hacen la vida más negra. Y hay que combatirlos con pensamientos de todos los colores que impacten y rompan el negro.

Y para ello, hay que darle gracias a la vida por todas las cosas buenas que nos pasan, y también por qué no por las que no son tan buenas y sin embargo nos ayudan a elegir caminos, salir adelante y vivir. Porque eso, ni más ni menos es la vida.





P.D. Pensaba poner un vídeo de la canción Gracias a la vida, pero creo que Aquellas Pequeñas Cosas del gran Serrat es más mi estilo.

CERRAR ETAPAS (Y ABRIR OTRAS NUEVAS)

Octubre es mi mes favorito del año. Probablemente tenga mucho que ver en ello el hecho de que yo nací en octubre, pero es un mes que me fascina y me pone alegremente melancólica (soy pura contradicción, lo sé). Pero que los árboles empiecen a teñirse de mil colores otoñales, que empiece a hacer frío (pero no mucho) y sentir el tacto confortable de los primeros jerseys o el hecho de situarte ya bien por fin en el calendario (tras la pausa veraniega septiembre me deja en tierra de nadie) me hacen amar profundamente octubre.

Y octubre también es un mes perfecto para poner en práctica las decisiones de septiembre. Sí, septiembre es como el mes de prueba, en el que volver a organizarte, en el que retomar tu vida, pensar en las cosas que faltan y que sobran y en octubre: tomar decisiones.

Pues bien, este octubre me está sirviendo para poner en práctica las decisiones tomadas en septiembre, algunas de ellas arrastradas desde hace mucho tiempo. Y me apetece ordenarlas sobre el papel virtual de este particular cuaderno de bitácora.

Llevaba más de nueve años escribiendo en una página de internet, en la que fui muy activa en su día, pero por la que había perdido absolutamente el interés desde hacía meses, quizá incluso más de un año. Y la verdad es que no sabría decir por qué seguía, aunque fuese desde lejos, cada vez más lejos. Así que el 30 de septiembre tomé la decisión de vida nueva y decidí cerrar de manera oficial esa parte de mi vida, que en su día me dio muchas alegrías pero que hacía ya demasiado tiempo que no me aportaba (casi) nada.

También he decidido apuntarme a un gimnasio como dios manda (si es que dios manda o deba mandar algo). Para ello, dejé mis clases de aerobic, pero es que por poco más de lo que pagaba por ellas tengo un gimnasio abierto de 7 de la mañana a 11 de la noche y muchas más posibilidades de aprovecharlo. De momento, me he fijado el reto de ir dos veces cada semana y en ésas estamos (lo estoy cumpliendo). Además, cada día es una incógnita sobre las clases en las que voy a participar, no tanto aerobic pero sí otras disciplinas que no había probado y en las que me lo paso bien y me mantengo en forma, que ambas cosas es de lo que se trataba.

Y por último, por fin me he apuntado al programa del Teatro La Abadía Espectadores en Acción. El Teatro la Abadía, por si alguno no lo sabe, además de realizar sus propios montajes teatrales y recibir algunas compañías invitadas a lo largo de cada curso, desarrollan un magnífico trabajo de formación tanto para actores como para gente amateur del universo teatral. Espectadores en Acción, como su propio nombre indica, es un programa dedicado a espectadores, a gente que amamos el teatro pero que nuestra experiencia hacia él es desde el patio de butacas, pero que desconocemos casi todo del otro lado. Os adelanto que comencé este curso el miércoles de la semana pasada (por lo que mañana tendré mi siguiente sesión) y que salí emocionada. Seguro que os contaré más adelante mi experiencia con este curso, pero de momento os digo que estoy absolutamente segura de que me va a encantar. De hecho, ya me está encantando.


Estos son los cambios, o nuevos proyectos de octubre. Yo creo que son tres decisiones que no están mal, ni en cantidad ni en emoción, para este mes de octubre. ¿Y vosotros, qué nuevos caminos habéis dejado o iniciado?  

MI REVISIÓN TEATRAL DE INICIO DE TEMPORADA (SEPT/OCT).

Entre mis propósitos otoñales (sí, aquí cualquier tiempo cuenta para hacer propósitos, otra cosa es ponerlos en práctica) se encuentra el escribir una reseña, o al menos una mini-reseña sobre las obras de teatro y espectáculos a los que acudo. Y como probablemente os podáis imaginar, voy con mucho retraso, con demasiado retraso…

Desde septiembre he podido disfrutar de variados espectáculos teatrales, y la mayoría me han gustado mucho. Como no me veo con fuerza de ponerme al día escribiendo sobre cada uno de ellos, he decidido realizar este post multi-reseñas, así que allá voy, con un orden cronológico.

Y empezamos con una tragedia griega…


Edipo Rey. Teatro La Abadía.

El Teatro La Abadía estrenó la primavera pasada el montaje de tres grandes tragedias griegas por excelencia. A la vuelta de verano volvieron a representarlas durante unos días y no quise dejar pasar la oportunidad de disfrutar de Edipo Rey. Además, este montaje tiene una escenografía diferente a cualquier versión que hayamos podido ver de esta obra anteriormente.

Hacía tiempo que una obra de teatro no me dejaba sin respiración. Y sin duda Edipo Rey lo consiguió. En poco más de una hora de representación, el ritmo es tan trepidante y la tragedia en ciernes se palpa en el ambiente desde el inicio hasta el punto final. Es imposible desconectar, ni por unos segundos. Me fui con una de mis amigas teatreras y le dije al final que aquello era una sesión con dosis fuerte de mindfulness (no me debió de entender del todo, pero da igual).

Dos pequeñas reflexiones: Edipo es una de esas historias, como casi todas las grandes tragedias griegas, que es necesario recordar de vez en cuando. Me encantó la propuesta de Alfredo Sanzol y la productora Teatro de la Ciudad, avalada por el Teatro de la Abadía, que siempre hace cosas mágicas.


Afterwork. Sala Nuev9 Norte.

Recibí una invitación para conocer Nuev9 Norte, una pequeña nueva sala teatral situada en el Barrio de Conde Duque (para mí probablemente el barrio más mágico de Madrid). Acudimos a ver Afterwork, una propuesta teatral de lo más interesante. Tres compañeros de trabajo se reúnen a tomar cervezas al salir del trabajo y destripar sus trabajos, sus vidas y a otras personas. En esa conversación saldrán confrontaciones, sueños rotos, infidelidades, zancadillas laborales, incluso algunas otras cuestiones inconfesables.

Me encantó esta obra: por su simplicidad y su cercanía, por la pasión que le ponían los actores y porque sin tener grandes pretensiones fue una de esas tardes teatrales que te sorprenden y logran convencerte.


Reikiavik. Centro Dramático Nacional.

Resultado de imagen de reikiavik cdnMi estreno con el CDN fue con esta obra, que ya la tenía fichada previamente como imprescindible. Ver a Daniel Albaladejo sobre las tablas es siempre sinónimo de garantía, pero si además está bajo la dirección de Juan Mayorga y tiene como partenaire a un sorprendente César Sarachu, seguro que merecía doblemente la pena. Además, tuve la inmensa suerte de poder acudir a su estreno.

Reikiavik, además de ser la capital de Islandia es un lugar frío e inhóspito en el que el azar cruza en un parque y sobre un tablero de ajedrez a dos hombres que viven en esos momentos conjuntos una vida que no es la suya, poniéndose en la piel de grandes jugadores de ajedrez con una vida maldita. Un combate dialéctico sobre alfiles, caballo y torres, con la continua sensación de jaque mate. Un duelo entre dos grandes actores con Elena Rayos como punto central de la balanza y una propuesta que refleja un teatro complejo pero a la vez fascinante.

Mis reflexiones: Me gustó mucho esta obra, el duelo interpretativo entre Sarachu y Albaladejo es sublime, pero mi pasión por este último y cómo llena la escena me hace encandilarme más con su gran papel.

Aún estarán en el Valle Inclán hasta el 1 de noviembre, así que estáis a tiempo de comprarentradas y verlos.



Constelaciones. Teatros Luchana.

Una obra para la que tuve entradas hace unos meses en el Teatro Lara y que finalmente el día de la función no pude ir. Le tenía muchas ganas y no dudé en volver a comprarlas esta vez ya en los Teatros Luchana. Le tenía muchas ganas a la obra, de la que había escuchado muy buenas críticas y he de decir que fue capaz de cautivarme porque es de esas representaciones que te hace pensar… y mucho.

Inma Cuevas y Fran Calvo están magníficos en sus papeles de Marianne y Roland, una pareja con química que se enfrena a los terremotos que nos deja el azar. Pensar en qué podría pasar si en lugar de tomar esa decisión aquel día hubieses tomado otra diferente. Nuestra vida coge caminos muy diferentes por pequeños momentos o decisiones propias del azar en las que no reparamos. ¿Qué hubiese sido de mi vida si…? Esto ocurre en todos los ámbitos, pero quizá más en las relaciones personales y especialmente las sentimentales.

Una obra fantástica, recomendable absolutamente y que merece la pena a la que le deis una oportunidad. Además, Inma Cuevas y Fran Calvo, esos dos grandes actores, os sorprenderán. Aún están en cartel, no dejéis de ir a verlos. 



El Gato con Botas el Miausical. Teatro Arlequín Gran Vía.

Y termino con una infantil, que la verdad es que se coló cronológicamente entre las otras pero que he decidido dejarla para el final. Mi hija cumplirá cuatro años en febrero pero llevo mucho tiempo tomándome muy en serio su formación teatral, intentando que le pique ese gusanillo y que ame el teatro desde chiquitita. La primera vez que la llevé al teatro tenía solo nueve meses pero hemos vuelto muchas otras veces más.

En esta ocasión elegimos El gato con botas el Miausical, de la compañía La Maquineta. Habíamos visto otra de sus obras, La bella durmiente, hace ya un tiempo pero este musical del gato con botas ya ha sido lo más. Henar y yo nos lo pasamos fenomenal. Nos encantó, el tiempo se nos pasó volando, cantamos como locas y realmente fue muy divertido.


Me gusta mucho la compañía La Maquineta, creo que le ponen muchísimo cariño y pasión a lo que hacen, y que los niños se dan cuenta. Sus espectáculos son fantásticos y actualmente tenemos la posibilidad, de aquí a fin de año en verlos con El Gato con botas, el Miausical, La bella durmiente, El Mago de Oz y Alicia en el País de las Maravillas. Os aseguro que Henar y yo vamos a ir a verlos un par de veces más de aquí a que acabe el 2015.


Me siento tan afortunada por poder disfrutar del teatro en Madrid, con una oferta cultural tan amplia y que te brinda la oportunidad de emocionarte y aprender en c
ada representación. Ya os contaré más cosas sobre experiencias personales que estoy teniendo con el mundo del teatro. Pero eso, será en otro post.


Gracias por vuestras lecturas. 

EL RETO DEL DISFRAZ DE HALLOWEEN 2015

Como suele ser habitual en mí (para qué engañarnos), en seguida me pilla el toro. Ayer me di cuenta de que Halloween ya está aquí. Y lo hice porque llevé a mi hija a un taller en Ikea y salió de allí con un dibujo de una casa siniestra llena de calabazas, fantasmas, momias y gatos negros en el tejado. Fui consciente de que estábamos a día 4, que la semana que viene es fiesta y nos vamos al pueblo y me vi de pronto hacia el 20 de octubre sin ideas, ni tiempo… y por supuesto sin nada hecho.

El año pasado os escribí un post con ideas facilitas para disfraces de Halloween. Pero luego no di nada de ejemplo y nos disfrazamos de brujaraña. Sí, es un nuevo espécimen que mezcla a una linda brujita con sombrerito y falda de tul de HM con arañas junto a una especie de diadema de araña muy simpática que le hicieron a Henar en la guarde.


La verdad es que ella se lo pasó pipa y le encantó su disfraz, pero entre nosotros, era muy mejorable.


¿Y este año qué? Pues aquí Doña Cloti quiere repetir vestida de bruja. El abanico de opciones, a priori amplio (que en mi caso nunca pasa por un disfraz piojoso de los chinos, pero no le hago ascos a algo de HM que me saque del apuro), tiene que bajar a tierra, y no os creáis que es tan fácil.

Así que se me ha ocurrido hacer un post de cosas sencillitas que nos pueden hacernos salir del paso con cierta honra.

Si mi hija quiere ir de bruja, de bruja irá. Entre otras cosas porque pensándolo bien es una de las cosas más sencillas de hacer y en internet hay mil ideas al respecto, aunque reconozco que la que me ha encantado es el siguiente:


NOTA: Imagen sacada de Pinterest (aunque mi vida sea tan poco Pinterest).  

Sigue el mismo estilo que el post del año pasado, pero es tan colorido y bonito. Sin embargo me causa dos dudas: dónde comprar el tul (o más bien las decenas de tules de colores) y a qué precio se me va. Lo bueno es que no necesita coserse, sólo anudar los tules, y podría servir fácilmente para otro momento o para reutilizar los tules en otras cosas.

Y si no, el disfraz de fantasma me resulta de lo más gracioso. Y si no, mirad a esta nena lo mona que está.

NOTA: Imagen sacada también de Pinterest 

Pero si no os animáis, siempre podemos salir del paso con este vestido de 15 euros del HM que nos saca del apuro.


NOTA: Colección actual, disponible en H&M (la imagen es suya). 

¿Alguien da ideas? Ah, se me olvidaba lo de brujulear por Wallapop, que últimamente a mí me saca de muchas. Es más, debo un post de Wallapop para animar a la gente a usarlo. A ver si en este octubre encuentro un huequecito.

Buen Halloween a todos, os guste o no!