ESTAR AGRADECIDO A LA VIDA

Hace un par de años atravesé una situación difícil, o mejor dicho varias situaciones difíciles que confluyeron en un punto común. El caso es que, en aquel momento, no encontré habilidades propias para encontrar una salida a esa etapa negra. Y por ello, decidí probar suerte con el coaching. Lo he dicho en otras ocasiones, el coaching le dio la vuelta a la tortilla y tengo la certeza de que cambió mi vida. Pero lo cierto es que algunas de las cosas por las que mi coach intentó encauzarme en su momento, y que no entendí del todo, han explotado en toda su plenitud posteriormente, y ahora las entiendo de verdad, y me resultan muy útiles. 


LAS TRES GRANDES LECCIONES QUE APRENDÍ CON EL COACHING.


Probablemente las tres mejores lecciones que aprendí en aquel proceso fueron la aceptación, el agradecimiento y la compasión

La primera lección, la aceptación, la asimilé rápido y fue el principio del cambio. Creo que es la más fácil de entender y también de explicar. Sin ella, sencillamente no eres capaz de desatascar tus emociones ni tus problemas, por lo que es lo primero que hay que aprender.

La segunda lección es el agradecimiento, sobre el que hoy quiero reflexionar un poquito en este cuaderno de bitácora. Es un punto fundamental, capaz de cambiar tu vida porque te hace verla de otra manera y aprender a disfrutarla. Creo que he logrado también aprender esta lección.

La tercera lección es la compasión. En mi opinión, es la más difícil de todas pero también la que cierra el círculo. Al principio resulta muy difícil de entender, cómo siquiera es posible plantearte tener compasión hacia quien te hace daño. Creo que he dado muchos pasos hacia adelante en este terreno pero aún no he sido capaz de asumirla del todo.

Tiempo después, sigo aprendiendo estas habilidades e intentando encontrarlas en mi interior y explotarlas, descubrirlas, hacerlas mayores... Y en esta fase (aun no he conseguido llegar al final de la compasión, me queda bastante por aprender en este terreno como os acabo de decir), estoy segura de haber logrado llegar a la aceptación y estoy explorando en toda su intensidad el agradecimiento.

Sé que a muchos les resultará una tontería pero el agradecimiento te cambia la vida. Y no estoy hablando de que vayamos con el gracias por delante a todos los sitios. Hay muchos ejercicios que te impelen a decir muchas más veces gracias, ponerla como broche final de los emails y cosas como ésa. No digo que no tenga su valor, que sin duda lo tiene, pero utilizar habitualmente gracias es sólo un agradecimiento de punta de iceberg y lo más importante está mucho más profundo.



EL AGRADECIMIENTO HACIA LA VIDA.

 De lo que intento hablar es del agradecimiento hacia la vida. Primero has de empezar fijando tus propios ejercicios. Por ejemplo, por triste que estés o por mala que sea la situación que atraviesas, debes marcarte como objetivo encontrar cada día algo que te haga feliz. La mente se educa y cuando consigues encontrar esa chorrada (porque generalmente son tonterías, pero de las que marcan la diferencia) que te hace feliz, te sorprenderá que tu cerebro, cada vez más de manera natural es capaz de identificar, sin fijarte ese objetivo ni tener que pararte a pensar en ello, algo que te hace feliz.

Yo realicé ese ejercicio durante meses. Y fui poniendo cada vez un objetivo más alto. Primero, una pequeña tontería al día que me arrancase una sonrisa o un sentimiento positivo; luego dos, tres, cinco cada día. Después, ya no me fijaba tanto en la cantidad como en la calidad, aspirando a encontrar algo que me hiciese realmente feliz cada mes, cada semana, cada hora…

Os sorprenderían las tonterías que me han arrancado pequeñas sonrisas. Recuerdo un perro con el que me cruzaba cada mañana cuando llevaba a mi hija a la guardería, y que era puro amor. O una vez me crucé con una chica vestida de ejecutiva que llevaba unos zapatos de color celeste y unas medias de rejilla del mismo color, me resultó sorprendente y arriesgado. Me hacen felices cosas como el roce de la hierba mojada en los dedos de mis pies en verano cuando saco a Athos en sandalias, o las formas de las hojas amarillas de otoño. Mil y una tonterías que son muy importantes porque son las que conforman nuestra vida.  


Luego aprendes a identificar esas cosas que te hacen realmente feliz. A mí me hace inmensamente feliz sacar a mi perro a la calle a las 7 de la mañana, aunque muchos no lo entiendan. También me hace inmensamente feliz recoger a mi hija cada tarde del cole. Una buena conversación con mi marido, un abrazo, una charla con un amigo de verdad, poder encontrar un hueco para leer, encontrar tiempo e inspiración para reflexionar y escribir este tipo de cosas… Como veréis, nada de ello son cosas materiales. Cada vez me resbalan más y obviamente estoy muy lejos (tremendamente lejos y sé que nunca me acercaré) de convertirme en un monje budista y vivir sin cosas, pero he aprendido, o recordado (hay muchas cosas importantes que se nos olvidan) lo que verdaderamente importa en la vida. Y un diamante será maravilloso sin duda, pero yo tengo uno y jamás me lo pongo. Ni me acuerdo de él. Sin embargo, llevar en mi muñeca izquierda una pulsera que fue de mi abuela, no por su valor sino por su significado, sí que es importante.



CAMBIAS DE ESTADO.

No tengo formación en psicología y lo que os voy a contar arranca de mi propia experiencia personal. Es posible que tenga una explicación física, médica o química detrás, una ecuación que sin duda lo explicará, pero la desconozco. Intentaré explicarla de esa manera absurda en la que las palabras intentan explicar sentimientos, porque casi nunca lo consiguen. Pero lo intentaré con todas mis fuerzas.

Llega un día en el que TÚ CAMBIAS. El ejercicio te ha reeducado pero tu cerebro de repente explota y es capaz de hacer cosas por sí mismo (siempre lo ha sido), coge el mando y de repente cambia tu vida. Ya no tienes que esforzarte en buscar cosas que te gusten, forzarte a reflexionar sobre esas cosas y lo que te provocan. Esas cosas se muestran solas, las identificas en cada momento, y lo que es mejor aún, las disfrutas como si no hubiese un mañana. Tu vida ha cambiado y se ha vuelto infinitamente más feliz. Con esto, no quiero decir que viva en Disneylandia y en un estado absoluto de felicidad como si estuviese continuamente fumada, porque no es así. Obviamente tengo mis momentos buenos, regulares, malos, tristes, cansados, enrabietados, cuando pierdo los papeles, cuando me frustro, cuando lloro y me desespero… Pero, en general, mi vida se ha tornado mucho más positiva. Aprendes a valorar lo que tienes y a asumir las cosas de otra manera. Las cosas que te ocurren siguen siendo las mismas pero es cierto que la actitud que tomas hacia ellas las convierten en algo peor o mejor, o al menos eso es lo que ocurre con algunas de las consecuencias de esas cosas.

El miércoles tuve la inmensísima suerte de recibir una charla de una persona a la que admiro profundamente desde hace varios años, un actor al que he visto muchas veces desde el patio de butaca, a quien admiro por su trabajo y por el que siento simpatía. En esa charla tuve el lujo de verlo a corazón abierto, ya que compartió con nosotros una parte técnica de su trabajo, pero tuvo la inmensa generosidad de compartir con nosotros su experiencia más humana, con total sinceridad. Es curioso porque nos habló mucho de la técnica de actor y también del día que olvidas la técnica y simplemente disfrutas. Me recordó mucho a la técnica del agradecimiento. Creo absolutamente que los ejercicios que os he contado son necesarios, pero que llega un día en que tu cerebro da el salto y aunque esa técnica de ejercicios es necesaria para haber llegado hasta ahí y sin duda sigue ahí abajo, el cerebro toma el mando, explota y tú cambias tu forma de pensar, de vivir y de ser.



ABSOLUTAMENTE AGRADECIDA CON LA VIDA.

Mi vida no es perfecta, nunca lo ha sido y no aspiro a que lo sea. Creo que el término vida perfecta es una entelequia. Pero creo que la vida es mucho más bonita si queremos que lo sea y aprendemos a vivirla bien. Desgraciadamente, en los colegios no se enseña a los niños a amar la vida y esas capacidades naturales de sorpresa, amor y agradecimiento hacia las pequeñas cosas las perdemos con los años. Y luego cuesta recuperar y reeducar a tu cerebro.

Obviamente, no descubro nada si digo que la vida ya es suficientemente difícil per se  y que nos pone las cosas muy j… Hay muchas cosas que ocurren en la propia vida para las que no hay preparación posible y son muy fastidiadas de superar. Pero la gran mayoría de las cosas a las que les damos importancia cada día en realidad no la tienen. Es importante reflexionar sobre ello y sobre a qué le estamos dando importancia y a qué no; a qué deberíamos darle importancia y a qué no.

Me siento agradecida por la vida que tengo. Tengo una familia estupenda: una hija que es un auténtico regalo divino, un marido que no me merezco y un perro que es puro amor. No todos los días son fáciles ni bonitos pero me siento profundamente afortunada por tener lo que tengo. Tengo además un padre que aunque esté lejos está ahí, aún me queda una abuela a la que he querido muchísimo toda mi vida (y ella aún más a mí) y algún otro familiar con el que sé que podría contar.

Me siento afortunada por tener un trabajo, también con sus luces y sus sombras, pero un trabajo que me gusta y me hace querer mejorar. Un trabajo que entronca con mis pasiones y mi verdadera vocación y que cada vez veo más sus partes positivas. Tengo además la suerte de tener como mano derecha a Pilar. El resto del equipo cree que hablamos por las noches porque no es posible que coincidamos tanto en tantas cosas.   Es tan fácil y tan mágico trabajar con ella…

Tengo una suerte estupenda por tener  unos amigos maravillosos. De hecho, ellos deberían ir antes que el trabajo y aunque los haya escrito después, van primero. Tengo la inmensísima suerte de contar con amigos de verdad, de los que te quieren, te llevan la contraria, discuten contigo cuando creen que te equivocas y que siempre están ahí. Y además no tengo la inmensa suerte de tener uno o dos grandes amigos, sino varios más.

Me siento también muy agradecida por la vida social que llevo. Es cierto que mi vida social con todo lo demás se hace limitada, pero cuando existe es intensa. He conocido a muchísima gente, he tenido la suerte de poder compartir experiencias, vivencias, conversaciones con gente a la que admiro. He puesto cara y abrazo a personas a las que conocía sólo de internet y creo que la gente conmigo es muy generosa.

Además, me siento especialmente afortunada por haber reencontrado mi camino. Paladeo las cosas buenas de la vida, lucho por lo que creo, meto la pata y hago cosas que quizá no debería hacer pero que cuando me salen del corazón no estoy dispuesta a pararlas, y quizá, como no espero nada específico, he recuperado la capacidad de sorprenderme y la vida, cada día, me sorprende con muchos momentos de belleza infinita.

¡¡¡¡GRACIAS!!!!

P.D. Si has llegado hasta aquí, gracias infinitas por tu tiempo y espero que mis desvaríos o reflexiones en este cuaderno de bitácora te aporten algo. Hay algún sitio profundo en tu interior donde se producen esos clicks que cambian las cosas.

Me he acordado mucho redactando este post de la preciosa positividad de mi amiga Esther, del blog El Anafre. Un beso, preciosa, que sé que me leerás.



6 comentarios:

  1. Pues sí, te acabo de leer, sin que me lo chive Álex esta vez, je je, y me ha gustado muchísimo esta reflexión tuya, suscribo totalmente esta forma de ver la vida, y eso que a veces creo que me ha tocado vivirla en "modo experto", pero l más importante es estar, y disfrutar cada día de todas esas pequeñas-grandes cosas. Me ha hecho una ilusión enorme que te hayas acordado de mí escribiendo estas palabras tan bonitas. Para seguir dándole la vuelta a la tortilla te recomiendo la meditación, no sabes cuánto me está ayudando. Un abrazo grande.

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  2. Es cierto, la meditación ayuda mucho. Creo que por el yoga y la meditación ya me inicié en su momento, pero la dejé colgada, quizá por no encontrar la serenidad ni el tiempo en mi día a día. Pero lo pensaré... y meditaré.
    Un abrazo muy fuerte, @Stherca, porque aunque estemos lejos eres de esas personas maravillosas que se han cruzado en mi vida. Y me acuerdo mucho de tu ejemplo vital.

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  3. Para mí la meditación es imprescindible siempre y está integrada en mi vida desde el momento que contacté con ella hace ya muchos años.

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  4. Sin duda, @Tracy pero la meditación a la que se refería Esther creo que se refiere al ejercicio de meditación como tal. Y hace tiempo que no medito en serio.

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  5. Qué bonita esta entrada. Es verdad que si estás agradecida a la vida, todo cambia. Y todos tenemos que agradecer estar vivos, es algo que he descubierto hace poco.
    Un besote!

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  6. Gracias @Eli B. A veces cuando escribo pienso que solo desvarío y que debería escribirlo en papel, pero hay ciertas cosas, como ésta, que me gusta compartir.

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