LA BÚSQUEDA (PSICÓTICA) DE LA FELICIDAD

Al poco de dar a luz mi ginecólogo me dijo una frase que cada vez resuena más en mi cabeza: 
Estás en esa época en la que aún crees que eres inmortal

Hace poco, leí una frase similar en algún sitio (no recuerdo ahora mismo dónde), que hablaba de que cuando somos jóvenes nos creemos inmortales.

Bien, debe de ser que ya no soy joven, porque no me creo inmortal, aunque tampoco vivo con la espada de Damocles sobre mi cabeza pensando en la muerte. Sin embargo, en este 2015 que cada vez va tocando más a su fin, he perdido dos abuelos, ya muy mayores, y me ha dado por reflexionar más que en la muerte, en el significado de la vida, en la oportunidad que nos brinda cada día para vivir, ese regalo inmenso que tenemos en forma de días y que muchas veces desaprovechamos entre la rutina, los enfados y los vaivenes de muchas cosas que no merecen la pena. Porque lo que de verdad merece la pena es vivirlo intensamente.

También he pensado muchas otras cosas contradictorias, que voy lanzando como puedo en este cuaderno de bitácora. Me ha dado por pensar en que quizá perseguimos la felicidad de un modo hasta psicótico precisamente por ese tiempo que se nos escapa entre los dedos. Quizá esa necesidad de felicidad venga intrínsecamente ligada a esa pérdida de inmortalidad. La infancia, probablemente la etapa más feliz de nuestra vida, y también la más ignorante, transcurre con mundos maravillosos en las que las aventuras surgen solas, nadie nos insta a buscarlas, crearlas, lucharlas… y sin embargo nos llenan de felicidad. Con los años somos más conscientes, menos ignorantes de las cosas buenas y malas del mundo, y tras muchos reveses, terminamos buscando la felicidad como el santo grial.

Pero la felicidad extrema también está penalizada. Si eres feliz, si lo cuentas, si lo compartes, si entras en ese estado zen, levantarás suspicacias, dudas, envidias… Seguramente hay que estar verdaderamente fumados para estar así de felices, y si no, seguro que es pura fachada, como las casas perfectas del Pinterest. No sé cuál es mi grado de felicidad real, pero creo que mi grado de felicidad y aceptación personal es más que aceptable y ha entrado en una época de confort, de flotación vital, que ya necesitaba. Mi vida, y mucho menos mi casa, no son nada Pinterest ni lo serán nunca, lo siento.  


En cualquier caso, de momento, mi tiempo de flotación está funcionando, que no es poco. Y después de muchos años de convulsión, una necesita un tiempo de paz, de zona de confort, de descanso. Que sí, que está muy bien eso de los retos y de hacer cumbre en picos diferentes, mirar hacia abajo, sentirte satisfecho, o aprender del fracaso si te quedas a la mitad, pero también está bien descansar, coger aire, reflexionar sobre las cosas que son verdaderamente importantes y planificar el futuro en la medida en que sea planificable. Con lo del futuro, me temo que abro otro melón, otro de los puntos que tengo ahí colgados y que me gustaría explorar. Digamos que en mi consciente más íntimo tengo un plan sobre lo que me gustaría hacer, pero sobre todo sobre lo que no me gustaría hacer en absoluto, y especialmente sobre qué tipo de vida quiero llevar.

De momento, os dejo un artículo muy interesante que podéis leer aquí y que nos habla de cimas, metas, éxitos y especialmente sobre la faceta agridulce de ese supuesto éxito profesional cuando para conseguirlo dejas demasiada vida y felicidad en el intento. Me resulta muy inspirador y sobre todo recoge muy bien el punto de inflexión en el que estoy y lo que pienso.

Este fin de semana he disfrutado de unos días verdaderamente memorables y llenos de vida, aprovechando al máximo este veranillo de noviembre, con esos días dorados y calurosos de otoño (gracias por este regalo magnífico, Naturaleza). Hemos estado en familia, el sábado pasamos un día estupendo en La Granja, el domingo fue un día más normalito y ayer, La Almudena y Fiesta en Madrid pasamos un día verdaderamente fantástico en el Parque Warner. Creo que en global ha sido un finde lleno de buenos momentos. Además, sigo con el libro de La Magia, a ver si a finales de semana o principios de la próxima me animo a escribiros sobre mis avances mágicos.

Buena semana a todos. 


4 comentarios:

  1. Yo ansío ese tiempo de paz, de confort, de felicidad, necesito la calma, pero por el momento me cuesta encontrarla, incluso a ratos, en estos días en los que me debato entre la tristeza, la aceptación y el querer encontrar respuestas, cuando quizás lo único que deba proponerme ahora es salir a flote, y una vez en la superficie supongo que tomar decisiones sea más fácil, o al menos más acertado. Estoy deseando saber cómo te va con la magia. Un abrazo, y gracias siempre por hacerme reflexionar. (Y eso que hoy no es viernes ; ) )

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  2. Te entiendo muy bien y comparto lo qe dice y lo que piensas
    Te deseo que ese estado de confort del que gozas, se mantenga mucho tiempo más.

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  3. Te entiendo y te envidio, por ese estado de confort, por esa felicidad en la que vives. Que dure mucho tiempo!
    Besotes!!!

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  4. @Esther, me alegro. Escribiré el primer post de la magia pensando en ti para darte fuerzas :)
    @Tracy, muchas gracias por tus ánimos.
    @Margari, gracias por los ánimos y suerte en tu búsqueda del equilibrio

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