MI REVISIÓN TEATRAL DE OCTUBRE

Se está convirtiendo ya casi en una costumbre esto de escribir un post multi-reseña con los espectáculos teatrales a los que he asistido el mes anterior. Yo diría que es optimización del tiempo pura y dura, que también sirve.
Este mes de octubre me ha brindado la oportunidad de asistir a cuatro espectáculos teatrales y/o musicales, dos de ellos con mi hija Henar y otros dos para público adulto. Normalmente sigo el criterio cronológico, pero en este caso hablaré primero de los espectáculos para mayores y luego de los infantiles (aunque no lo son tanto).
Liberto. Teatro La Abadía.
Liberto es un espectáculo revelación de la pasada temporada que ha venido directamente de Barcelona al Teatro de La Abadía. Y es un espectáculo que os puedo asegurar que no deja indiferente a nadie. La historia que cuenta no puede ser más cruenta: el nacimiento de un hijo con problemas, abocado a morir en pocas semanas y el sufrimiento intenso de sus padres. Como madre, me resultó brutal esta obra, cómo enfrentarse a una situación así de dura, y el debate sobre la eutanasia no permitida, no poder ahorrar sufrimiento a un bebé. Puedes hacerlo con un perro o un gato pero no con tu hijo o contigo mismo.
La puesta en escena es rompedora, con unas interpretaciones magníficas de las tres actrices y música de rock en ocasiones demasiado alta para mi gusta (pero tengo oído de perro, no soy la media). Ya han acabado las representaciones y mis impresiones sobre esta obra con contradictorias. Por un lado reconozco la apuesta a todos los niveles y creo que es de justicia reconocer también que las tres chicas lo hacen muy bien y que es capaz de sacudir tus emociones y tu yo más interno (en eso consiste una parte de la esencia del teatro). Pero por otro lado, reconozco que me sacudió demasiado, más de lo que estaba dispuesta aquella noche…

 El Príncipe. Teatros del Canal.
Había ido a los Teatros del Canal en agosto pero para ver un espectáculo de ballet y la verdad es que hacía ya unos cuantos meses que no acudía allí a ver una representación teatral. Pero cuando mi amiga Beti me animó a acompañarla a ver El Príncipe, una adaptación de la obra de Maquiavelo interpretada por su adorado Fernando Cayo. Dicen que Maquiavelo se inspiró en César Borgia y en Fernando el Católico para realizar su obra cumbre. Ambos aparecen en esta adaptación teatral, con una escenografía al principio sorprendente (yo me esperaba algo más histórico) y con una sólida interpretación por parte de Fernando Cayo en este gran monólogo.
Si os soy sincera, creo que esta obra merece la pena, pero no fue buena idea ir a verla un viernes por la tarde, día en el que mis fuerzas flaquean.

Hedda Gabler. Fuenlabrada.
Nunca en mi vida había estado en Fuenlabrada, pero una buena obra teatral bien merece el paseo en coche. De hecho, desde hace tiempo, aprovecho la oferta cultural de las ciudades cercanas a Madrid (mejor si están en el norte, que me quedan más cerca) para ver obras que en su día no pude ver, y además a un precio muy asequible. Esto exactamente es lo que ocurrió con Hedda Gabler, que en su día no vi cuando la representaron en el María Guerrero y a la que le tenía cierta curiosidad.
Hedda Gabler es una obra de Ibsen y con este autor nada te deja indiferente. Tenía ciertos recelos porque ha habido obras de Ibsen que me han gustado mucho y otras… Pero sentía doble curiosidad, por ver por primera vez a Cayetana Guillén Cuervo sobre el escenario (no me explico cómo no la había visto antes, pero seguiré su trayectoria a partir de ahora) y el siempre reclamo de volver a ver a Ernesto Arias sobre las tablas.
Me gustó mucho esta obra, una tragedia en toda regla que se palpa casi desde el minuto uno. Una historia, como tantas en la vida real, de un matrimonio desencantado en el que uno no ve y la otra calla su hastío, tan evidente por otra parte… Personajes con profundidad que todos los actores del elenco, incluidos los secundarios, interpretan con maestría. Una Cayetana Guillén Cuervo que lo borda y un Ernesto Arias que nos sorprende en este registro encarnando a Jorge Tessman. El viaje a Fuenlabrada sin duda mereció la pena.
 

Y ahora, pasemos a los infantiles
Raro resultaba no haber ido al TeatroLara desde agosto, así que en octubre hemos ido por partida doble. En concreto, dos domingos seguidos.

Mis primeras Cuatro Estaciones. Teatro Lara.
 Aunque ésta era la segunda ocasión que asistíamos a ver este espectáculo, una vez el gran Ara Malikian y su estupendo grupo musical nos han dejado sin palabras. Este espectáculo pretende (y consigue) acercar al público infantil el maravilloso mundo de la música clásica, demostrando a los niños que este tipo de música no es un señor con cara de pescado muerto tocando, sino que la música es un maravilloso universo por descubrir. Y los niños cogen el guante, porque asisten embelesados al concierto, participando activamente en él.
 Desgraciadamente, Henar estaba un poco pachuchilla ese día y se le hizo largo (por la enfermedad, no por el concierto), por lo que no lo disfrutamos como lo hubiésemos hecho de estar totalmente sanos. Pero aún así fue una vez más maravilloso. Ara Malikian es clarísimamente un genio al violín, pero además tiene una vis especial para conectar con el público infantil (y también adulto) y en este concierto la explota al máximo. Elige para ello las mágicas Cuatro estaciones de Antonio Vivaldi y nos guía en un concierto recitado por los mundos de la alegre primavera, el soporífero verano (que a Vivaldi no le gustaba nada), el locuaz otoño de vendimias y el frrrrrrío y lluvioso invierno.
 Resulta un espectáculo grandioso. Tanto me gusta que me he propuesto asistir a verlo una vez cada año. Lo programan de manera periódica en el Teatro Lara, estad atentos y comprad entradas, merece muchísimo la pena. Las próximas fechas serán 7 y 14 de noviembre.
  
Esos locos fantasmas.  Teatro Lara.
Como curiosidad os diré que el día que fuimos a ver a Ara Malikian a mi hija le llamó la atención un cartel de un espectáculo del Lara, Esos locos fantasmas. Casualmente, y aprovechando que estábamos allí para el concierto, iba a recoger las invitaciones para el domingo siguiente, así que parece que todos los astros se alinearon. Y no sólo eso, sino que nos encantaron los Locos Fantasmas. Ya os lo conté con mucha más extensión aquí, pero no me resisto a recordarlo en este post mensual.

Esos locos fantasmas es un musical familiar imprescindible que estará en el Teatro Lara cada domingo hasta finales de año. Una niña huérfana entra en un viejo teatro a punto de ser demolido huyendo de la policía. Allí se encontrará con los fantasmas de los personajes que en su día fueron interpretados sobre las tablas de aquel viejo altar de la poesía. Se quedaron allí tras el cierre del teatro, olvidados por los actores y el público que nunca regresaron. Aquellos fantasmas locos, extravagantes y divertidos, están lleno de magia y la pequeña niña descubrirá los entresijos de ese mundo único que es el teatro. Todos juntos vivirán una aventura muy divertida y musical, a pesar de que el propio teatro, y los sueños y espíritus del viejo noble arte del teatro, parecen estar a punto de desaparecer. El viejo teatro será demolido a la mañana siguiente. Pero todos juntos conseguirán, unidos, parar con el amor y el respeto al teatro, unidos por sus voces y su protesta, impedir la demolición del teatro, su hogar.
La puesta en escena es fantástica, la caracterización de los actores y actrices (a medio camino entre lo clásico y lo futurista, con una reminiscencia clara al Cirque du Soleil) es estupenda. Pero lo mejor son los propios actores y actrices, cinco personas sobre el escenario que realizan una actuación vibrante, musicalmente maravillosa (¡qué bien lo hacen!), divertida e intensa, en un espectáculo redondo, que se nos pasó en un suspiro y que disfrutamos muchísimo. Jorge Ahijado como el fantasma de la Comedia, Fernando Samper como el fantasma Dramón (el espíritu del Drama), Paula Guida como el espíritu del Melodrama y Baol B. Bursala como el Espectro, el antagonista del grupo. Acompañados por Ruth Ge que interpreta a la niña de esta historia. Todos ellos lo hacen fenomenal, no os podéis hacer una idea de la fantástica hora larga que pasamos ayer en el Teatro Lara. Debéis hacérosla, porque debéis ir y a verlos. De verdad, no dejéis pasar la oportunidad.
Un musical además con un mensaje claro y precioso, por el que hay que apostar: el teatro y la cultura son un bien nuestro, de todos, que estamos dejando morir (o ahogar con impuestos y otras atrocidades) y que tenemos el deber moral de cuidar y de fomentar entre nuestros peques. Porque un mundo sin teatro sería un mundo demasiado triste para soportarlo.

No estuvo mal octubre, cinco obras: tres de adultos y dos infantiles. Ahora que lo pienso, cinco también fueron las obras de septiembre, aunque cuatro fueron de adultos frente a una infantil. 
Estoy segura de que noviembre también va a ser un buen más teatral.

De momento, tengo ya entradas para El burlador de Sevilla en el Teatro Español, para ver a mi adorado Carmelo en El alcalde de Zalamea y también para El Público, la adaptación de la obra de Lorca por Álex Rigola en La Abadía, que presiento que me va a enamorar. Con Henar iré a ver un infantil la próxima semana y seguro que noviembre nos sorprende con algo que aún no esté en mi agenda. 
Buen noviembre a todos, también teatral. 

2 comentarios:

  1. eres una suertuda!!!!, con lo que a mí me gusta el Teatro...

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  2. Pues la verdad es que sí, @Tracy. La oferta en Madrid es increíble, a veces lo difícil es elegir y encajar fechas. En mi presupuesto mensual siempre me dejo una partida para teatro. Es mi droga.

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