VIERNES VITALES 36: TU SALUD SE RESIENTE CUANDO VES EL MUNDO DE COLOR NEGRO

El domingo pasado se publicó en El País Semanal un artículo fantástico de la psicóloga deportiva Patricia Ramírez. A Patricia la sigo desde hace años, cuando la descubrí en un Congreso de Mentes Brillantes, y aunque está especializada en psicología deportiva, escribe cosas muy interesantes y que frecuentemente es capaz de hacerme click en mi cabecita y plantearme muchas cosas. Precisamente, Somos lo que pensamos,  ese artículo del domingo pasado, con el que me sentí tan identificada y fue además el que me hizo pensar y el que ha inspirado este viernes vital (gracias, Patricia).

Hace ya bastantes años, yo era una adicta al trabajo. Cuando eres pequeña siempre tienes el camino marcado, simplemente tienes que seguirlo, esforzarte, y se supone que conseguirás ¿el éxito? Primero el colegio, luego la universidad, un curso tras otros… y al final llegas al mercado laboral, donde el esfuerzo dará resultados. La teoría es muy bonita, la práctica no tanto. Y sobre todo, que quizá deberíamos replantearnos qué es el éxito en realidad y qué es la vida. Especialmente por la fugacidad de la vida y el tiempo que perdemos buscando el éxito que nunca encontramos y la vida y la energía que perdemos, muchas veces haciendo cosas que nos hacen infelices. 

Y luego está el estrés, ese inevitable estrés que nos hace polvo, a nosotros y a nuestra salud. Un estrés físico que termina siendo también emocional, crea frustración, negatividad… y al final todo es negro. Lo que más se resiente es nuestra salud, pero cuando estamos en ese pozo de estrés, oscuridad, frustraciones, cansancio, búsqueda de eso a lo que llaman éxito y demás, no vemos más allá. Os lo dice alguien que ha hecho un largo viaje por esos lares y que no está dispuesta a regresar por ahí. He pagado (y sigo pagando) precios altos por haber vuelto del lado oscuro y mi vida, mi familia, mi tiempo, mi mundo, van mucho antes que la búsqueda de ese éxito (profesional) que se supone que todos debemos de tener.

Nuestra mente puede ser nuestra principal aliada, pero a menudo se convierte en nuestra peor enemiga. Tendemos a ser negativos, a gozar de las sombras (sí, como suena), a culpar al mundo, a valorar siempre las cosas malas o darles mucho más peso que a las buenas e interpretar casi todo de una manera más negativa que positiva. Cuando ejercitas tu mente para lo contrario, para dar valor a las pasiones, para dar valor a la VIDA, el mundo cambia. Llega un punto, inexplicable, en que haces click, empiezas a recibir fogonazos, te entregas a la vida y dejas las profundidades oscuras. Tú las dejas, ellas a veces vuelven, pero como me dijo una amiga en una ocasión: “Eres capaz de permanecer menos tiempo en el sótano y salir antes de ahí”.

Patricia Ramírez nos decía que nuestros pensamientos influyen en nuestros comportamientos y nuestras emociones. Es absolutamente cierto. Son capaces de influenciarnos y de cambiar nuestra vida, para bien y también para mal. Pero también nos daba dos grandes noticias: que nosotros somos los responsables de lo que sentimos (no el entorno ni los demás, ni los hados del destino) y que podemos cambiar nuestro estilo cognitivo cuando entrenemos otra forma de pensar. Tal cual, cuando empiezas a ejercitar el pensamiento positivo de la vida, la vida se vuelve más bonita, las cosas empiezan a salir mejor, comienzas a valorar las pequeñas cosas que hay a tu alrededor y que antes no eras capaz de ver y sientes esa sensación de bienestar llamada felicidad.

Esto no quiere decir que pasemos a ser happy flowers pegando saltos por la vida. Porque no, por mucho que se empeñen los anunciantes de compresas, la vida dista mucho de ser de color de rosa. Pero sí podemos tomar las riendas de nuestra mente, aplicarla a cosas que merecen la pena y vivir.
  

Para ello, Patricia Ramírez nos daba unas cuantas claves en su artículo, que os recomiendo que leáis. Pero básicamente yo os diría que (casi) todo pasa por la aceptación, el dejar de dar vueltas al lado oscuro, dar valor a lo que realmente tiene valor (la vida) y dejar de dárselo a tantas cosas que no lo tienen en absoluto y que seguimos dándoselo y reírse de uno mismo y de nuestros propios miedos. No son pocas tareas para llevar a cabo, y así escritas del tirón parecen sencillas, pero no lo son en absoluto. Sin embargo, poco a poco se van construyendo y logrando. A veces muy poco a poco, pero lo importante es continuar en tu camino.

He tardado años en darme cuenta de esto. Después de leer el artículo de Patricia Ramírez me he preguntado qué hubiese pasado si lo hubiese leído años atrás. Sobre todo por el hecho de verlo todo tan claro ahí escrito, expresando en palabras lo que a mí me ha llevado un arduo camino y que aún me lleva. Pero también creo que para entender hay que haber abierto los ojos y leer con entendimiento. Si permaneces con ojos y oídos cerrados, si no has sido capaz de reeducarte emocionalmente, probablemente las palabras se queden en tristes signos mojados que no sean capaces de decirte nada.

En cualquier caso, seguro que el tremendo y magnífico texto de Patricia inspira a muchas personas.


¡Buen viernes! 

5 comentarios:

  1. ¡Voy a buscar el artículo!
    En mi entorno lo de la adicción al trabajo...es algo a la orden del día, pero yo por mi parte comienzo a ver la luz al final del tunel, cada vez le empieo a dar importancia a los buenos momentos aunque sean cortos y busco tiempo libre para mi misma sin contar con nadie más porque creo que es algo que necesito. Un besazo y en breves me voy a poner en contacto contigo para unas cosillas...ya te contaré!

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  2. Gracias por tu reflexión y por descubrirnos el artículo. Lo voy a leer ahora. Feliz weekend.

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  3. El artículo está enlazado desde el post CSM. Y estoy aquí para lo que necesites, ya sabes dónde encontrarme.

    Esther, un abrazo, preciosa y ánimo.

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  4. Yo siempre he pensado que una parte muy importante de la salud es como estemos psicologicamente y a nivel anímico... Todo influye, y el efecto placebo más importante es cómo nos tratamos a nosotros mismos.
    Besitos!

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  5. Tienes razón Ali EB, yo no soy capaz de controlar el estrés y mi espalda se suele resentir periódicamente. Y mira que lo intento... Pero sí es cierto que muchos otros problemas pasados consigo dominarlos con otro enfoque. A ver si algún día domino también mi estrés.

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