REVISIÓN TEATRAL DE ENERO

Un clásico por estos lares, mi revisión teatral del mes anterior. Y en este caso enero nos ha cundido: siete obras, lo que creo que está francamente bien. Cuatro de ellas corresponden a espectáculos para público adulto y tres de ellas para público infantil. Creo que casi todas siguen en cartel, por lo que aún tenéis tiempo de ir a disfrutarlas.


Empiezo por la parte de teatro para adultos.


Los Hermanos Karamazov. Teatro Valle Inclán.

Función de Reyes, no se podía pedir más. Tener una gran amiga como Virginia que te regala por Reyes la posibilidad de disfrutar de este obrón no tiene precio (además de su amistad que como diría Sabina vale más que el oro del Perú). Tenía muchas, muchísimas ganas de ver este montaje desde que Óscar de la Fuente me hablase sobre él una noche del verano de Madrid, allá por el mes de agosto. Sin duda se trataba de una de las grandes apuestas del CDN para esta temporada, la adaptación de la gran (y extensa) obra de Dostoyevski: Los Hermanos Karamazov.

Intento hacer un brevísimo resumen sobre la trama, por si alguien no la conoce: Fiodor Karamazov es el patriarca de una familia de varones en la profunda Rusia decimonónica. Un hombre egoísta, borracho, déspota y maldito que no siente amor ni respeto por nada ni nadie y al que sus hijos, a excepción del pequeño, odian. Casado dos veces, con la muerte de sus dos mujeres atrás, no siente ningún cariño por Dimitri ni por Iván, sus dos hijos mayores, sí algo más por Aleksei, el pequeño, convertido en una especie de santo de conducta intachable, incluso al borde de todas las tragedias. Vive entre lujos y riquezas, rodeado de sirvientes, entre los que se encuentra Smediakov, a quien muchos creen su hijo ilegítimo.


Juan Echanove en el papel de Fiodor Karamazov está increíble, absolutamente vibrante, déspota, maravilloso. Aunque probablemente el parricidio y la tragedia de esta obra era conocida por cualquiera de los que haya asistido a una de las representaciones, y además se masca en el ambiente desde el inicio, me gustó muchísimo la interpretación de Echanove, al que recordaba por papeles con un carácter mucho más blando. Y me gustó muchísimo.

De hecho, probablemente casi todo el elenco está muy bien en su papel. Pero si hay alguien que destaca, incluso por encima de Echanove (y mira que es difícil) es mi admirado Óscar de la Fuente en el papel de Smediakov, el verdadero parricida. Óscar es un actor increíble en cualquiera de los registros que yo he tenido la ocasión de verlo, aún recuerdo con cariño y admiración el maravilloso papel de Lukas que desarrollaba en Ayuda. Pero si el papel de Fiodor Karamazov está hecho para el lucimiento de un buen actor, no creo que Smediakov esté precisamente a la par. Aquí tienes que ser un grandísimo actor para hacerlo ni de cerca a lo que Óscar consiguió con esta interpretación. Smediakov es retrasado, físicamente deforme, con problemas quizá mentales y al menos físicos con una epilepsia que Óscar interpreta y que te crees que de verdad le va a dar algo. Sin duda este gran actor firma una interpretación para el recuerdo y un Smediakov absoluto y mágico, con lo dificilísimo que es este papel y esta interpretación. Chapó, me quito el sombrero.

Sin duda Los Hermanos Karamazov en esta adaptación del CDN es una de esas obras que quedan en el imaginario teatral y que años después se seguirán recordando. Yo tuve la suerte mágica de disfrutar de una inolvidable función de Noche de Reyes, en una noche fría y larga, pero de puro gran teatro.



Lluvia constante. Auditorio Alcobendas.

Otra de las obras a la que tenía muchas ganas era este duelo, mano a mano, entre Sergio Perís-Mencheta y Roberto Álamo, dos grandísimos actores. Actualmente la están representando en el Teatro Bellas Artes y estarán varias semanas, por lo que tenéis aún la oportunidad de verla. Yo la vi sin embargo en el Auditorio de Alcobendas, tenía desde meses atrás las entradas, antes de saber que la iban a representar en el Bellas Artes. Le tenía muchas ganas, entre otras cosas porque se cancelaron las representaciones que iban a hacer en los Teatros del Canal el pasado otoño.

Lluvia constante es una historia dura y terrible. Tengo sentimientos muy encontrados con referencia a esta obra y, aún hoy, varias semanas después, no lo tengo claro y me siento aún más incapaz de reflejarlo en palabras. Sin duda son dos grandes actores sobre el escenario, y me sorprendió mucho la interpretación de Perís-Mencheta, al que sin duda “le pegaba” mucho más el papel de su compañero y a quien recuerdo de papeles mucho más intensos (Marco Antonio, Enrique VIII…). La historia es atroz, una historia de autodestrucción, con puntos de locura, vida al límite, sueños rotos, realidad aplastante, adicciones, túneles sin salida… en un ambiente gris, negro, podrido… Con un punto de desasosiego que se te queda pegado al alma y no eres capaz de quitarte de encima: la mayor miseria humana. En todos los sentidos (si la has visto, espero que entiendas mi frase).


Cabaret. Teatro Rialto.

A mi pobre amiga Virginia, que le va más la comedia que la tragedia (lo opuesto a mis gustos), la arrastré a los Karamazov y a Lluvia constante, así que le debía una obra divertida, de pasar el rato y que le gustase. Nada mejor que Cabaret, el mítico musical del Berlín nazi de la II Guerra Mundial, mundialmente conocido por la adaptación cinematográfica en la que Liza Minelli era la protagonista principal. En Madrid, que yo recuerde, se ha representado dos veces como musical de éxito en los últimos diez años. Allá por el 2006 con Natalia Millán en el papel protagonista y ahora con Cristina Castaño (que nos sorprendió muy gratamente en este espectáculo por cierto).


Cabaret es un espectáculo musical estéticamente muy bonito, resulta ameno, divertido, y tiene una buena moraleja vital. La vida es un cabaret, o al menos así deberíamos plantearnos vivirla, porque es todo lo que tenemos. Hay quien dice que la vida es una mierda, y está claro que muchas veces precisamente fácil no es, pero debemos vivirla de la mejor manera posible, incluso en los tiempos más oscuros (y el Berlín nazi sin duda lo era).



Cabaret Clandestino. Teatro La Estación P. Pío.

Tan malo, tan malo, tan malo… y tan alejado de mi gusto el Cabaret del Teatro la Estación (del que os hablaré más adelante en este post), que no lo podíamos haber ahorrado. Y gracias al cielo que fuimos con invitaciones, porque si tengo que pagar 40 eurazos por ver eso, me da algo. No merecería la pena ni mencionarlo en esta revisión teatral, pero sin duda no merece la pena dedicarle una palabra más.




Con Henar he disfrutado de tres espectáculos estupendos y diferentes, así que comienzo el repaso teatral infantil.


100% Burbujas. Teatro Lara.

Reconozco que me sorprendió muy gratamente este espectáculo infantil, en el que una especie de alquimista de sueños con forma de burbujas nos encandila, a pequeños y mayores, regalándonos un universo onírico. David Vega es el autor e intérprete de ese personaje mágico, con tintes de profesor chiflado, que nos llevará de la mano por un universo burbujeante increíble, en el que aparecerán grandes burbujas de colores, pequeñas burbujas cuadradas, con diferentes gases en su interior… Algo que a priori parece raro para montar un espectáculo de más de una hora, y que sin embargo se vuelve apasionante y se queda corto.


A mi hija le encantó, salió de allí transportada a un universo mágico. Además, disfrutamos del espectáculo el 7 de enero, tras la venida de sus majestades de Oriente y el último día de vacaciones de Navidad, un broche perfecto. Como perfecto es siempre volver a nuestro querido Teatro Lara (mi teatro favorito), al que mi hija llama El teatro de los fantasmas, en alusión a la fantástica obra de Esos locos fantasmas, que vimos allí hace un par de meses. Ambas obras (100% Burbujas y Esos locos fantasmas) están en cartel en el Lara, podéis comprar sus entradas aquí.



La bella durmiente. Teatro Bellas Artes.

Me ha salido una hija de lo más musical. El tema teatral se lo estoy inculcando yo mes a mes, pero el tema musical lo lleva dentro. Es algo que me alucina, creo que tiene una capacidad especial para ello y no soy capaz de identificar de quién la ha heredado (debe de ser un antepasado remoto). En cualquier caso, como disfruta tanto con la música, incluyo los espectáculos musicales, porque sé que le chiflan y es otra forma de poder encauzarlo por el mundo titiritero que a su madre le apasiona.

En este caso fuimos a ver su primera ópera, obviamente una adaptación para niños, pero fue toda una experiencia. Se trata de una adaptación del cuento de Perrault de La bella durmiente y destaco lo del cuento de Perrault, porque lo que solemos conocer, yo la primera, es la adaptación que hizo Disney. Y son diferentes. A Henar le encantó, un espectáculo de alrededor de una hora en el Teatro Bellas Artes que confieso que a mí incluso me resultó hasta largo, pero que a ella se le pasó volando. Tanto fue así que me dijo ¿Se ha acabado ya, mamá? Creo que ha durado muy poquito. A veces pienso que estoy creando un monstruo, y que aún sin cumplir los cuatro años siente que una ópera para niños de una hora y cuarto es corta… dios nos coja confesados. Apunto sus preferencias, y seguro que repetimos con este tipo de espectáculos. Está en cartelera varias semanas más, por lo que podéis ir a disfrutarla con vuestros hijos.



Caperucita Roja. Teatro La Estación.

Y de un cuento de Perrault a otro, ya que fuimos a ver el clásico de Caperucita (mucho más conocido, quizá porque no hay película Disney que lo distorsione), en versión musical (que también le encantó a mi hija) y en un nuevo espacio teatral: el Teatro La Estación Príncipe Pío. Me había quedado con ganas de llevar a mi hija a disfrutar de esta obra cuando estuvieron en el Teatro Galileo, pero esta vez no dejé pasar la oportunidad. 


Es cierto que la visibilidad no era la mejor (el sistema de compra de entradas de este nuevo teatro no te permite reservar localidades) y que no lo considero óptimo para el público infantil, por lo que me voy a pensar mucho volver a este teatro con Henar. Pero en cualquier caso la obra fue divertida, muy identificable por los niños (el cuento de Caperucita es uno de los más universales) y los tres actores realizan un espectáculo divertido, ameno, con gracia y muy buena música. Sé que en el Galileo lo habríamos disfrutado más, pero estuvo bien. Es un espectáculo muy recomendable. 



Y hasta aquí nuestro enero teatral, que sin duda no ha estado mal. Febrero será más tranquilo, pero ha empezado maravillosamente bien con La Respiración, de Alfredo Sanzol en La Abadía y espero que se mantenga, o incluso mejore con José María Pou interpretando a Sócrates en el Matadero. De infantiles, tendremos mundo Disney y alguna otra cosilla. Ya os lo cuento el mes que viene. 



1 comentario:

  1. ¡Qué envidia! Desde luego un mes muy aprovechado. A ver si vuelvo al teatro un día de estos, que hace ya tiempo que no voy y tengo mono.
    Besotes!!!

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